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Sibila de Fortiá

Biografía

Sibila de Fortiá. ?, m. s. xiv – Barcelona, 25.XI.1406. Reina de la Corona de Aragón, cuarta esposa de Pedro IV el Ceremonioso.

Hija del caballero Berenguer de Fortiá y de Francisca de Vilamarí. Desde 1371, cuando contrajo matrimonio con el noble aragonés Artal de Foces, vivió en la Corte donde fue una de las damas de compañía de la tercera esposa del Ceremonioso, la reina Leonor de Sicilia, a cuya muerte, en 1375, se convirtió, siendo ella también viuda, en amante del Rey, de quien tuvo una hija, Isabel (enero de 1377).

En su condición de amante real, Sibila gozó del respeto de los infantes y de los más allegados al Ceremonioso, y supo obtener de éste múltiples donaciones y concesiones: rentas, un tesorero y una Corte propia en la que había multitud de parientes, funcionarios y sirvientes. Pero la escalada hacia el poder la llevó al matrimonio con el Rey en Barcelona el 11 de octubre de 1377, un enlace que contravenía los deseos de los infantes, Juan y Martín, que temían las consecuencias de su influencia en la Corte. Aunque los infantes se habían servido de ella antes, cuando era la amante, y habían disimulado el menosprecio que seguramente sentían por sus orígenes en las filas de la pequeña nobleza ampurdanesa y su escasa formación cultural, a partir de ahora abandonarían las formas y mostrarían abiertamente sus sentimientos. El matrimonio contribuyó a ahondar las diferencias entre el Ceremonioso y su heredero, que se hicieron más grandes cuando éste, a su vez, casó con Violante de Bar, en 1380, contra la voluntad de su padre.

El ascendiente de Sibila sobre el Rey, los favores que éste dispensó a su familia, en particular al hermano de Sibila, Bernardo, que convirtió en su camarlengo, y las posiciones de poder que la pequeña nobleza obtuvo en la Corte a través de ella, la distanciaron definitivamente del infante Juan y su mujer, convertidos, de hecho, en cabecillas del sector cortesano más aristocrático.

El rencor llegó a tal punto que los infantes no asistieron a la coronación de Sibila en Zaragoza (30 de enero de 1381), desaire que indignó al Ceremonioso y alarmó a Sibila, temerosa de su futuro y el de los suyos. Para conjurar los peligros, Pedro IV hizo confirmar por el infante Juan y ratificar por las Cortes generales (Monzón 1384) las donaciones que hechas a la Reina (la baronía de Cocentaina y las villas de Algezira, Elda, Novelda, Asp y La Mola), a su hija Isabel y a Bernardo de Fortiá. Las ya difíciles relaciones entre el Ceremonioso y su primogénito llegaron a un punto de ruptura en 1385 a causa de la actitud ambigua que Juan mantuvo durante la guerra que el Rey emprendió contra el conde de Ampurias. Este proceder del primogénito se comprende si se considera que el Rey no sólo no le dio el mando de las tropas en el conflicto sino que lo encomendó a Bernardo de Fortiá.

Además para Juan, que se identificaba con los intereses de la alta nobleza, tampoco era tolerable que el Rey, al margen de otras razones, actuara a favor de la pequeña nobleza del Ampurdán, encabezada por los Fortiá, en su intento de sacudirse el yugo señorial del conde de Ampurias.

Como ya venía sucediendo desde tiempo atrás, Juan atribuyó a las intrigas de su madrastra parte del malestar y de las nuevas disensiones con su padre. Es por ello que cuando Pedro IV enfermó y Sibila comprendió que estaba próximo el desenlace, huyó de Barcelona (30 de diciembre de 1386) con sus joyas y vestidos, familiares y amigos para refugiarse en Sitges e inmediatamente después en el castillo de San Martín Sarroca, que pertenecía a su hermano. Pero hasta allí la persiguió la venganza de sus hijastros. Pedro el Ceremonioso falleció en Barcelona el 5 de enero de 1387, mientras el castillo donde se había refugiado su mujer era asediado por fuerzas del infante Martín. Sibila fue capturada, encarcelada y acusada de traición por hurto y abandono del Rey. Dos de sus partidarios fueron ejecutados, pero, por intercesión del Papa de Aviñón cuya causa Sibila había defendido, ella y su hermano recibieron finalmente un trato generoso: renunciaron a los bienes que el Ceremonioso les había dado, y obtuvieron a cambio una pensión anual de 20.000 sueldos Sibila y 12.000 Bernardo.

 

Bibl.: R. Tasis, La vida del rei en Pere III, Barcelona, Aedos, 1954; R. Tasis, Joan I el rei caçador i músic, Barcelona, Aedos, 1959; A. Boscolo, La reina Sibil·la de Fortià, Barcelona, Rafael Dalmau, 1971.

 

José María Salrach Marés