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Pablo Serrano Aguilar

Biografía

Serrano Aguilar, Pablo. Crivillén (Teruel), 10.II.1908 – Madrid, 26.XI.1985. Escultor.

Cuando era niño se trasladó a Zaragoza, a la casa de sus abuelos paternos, y fue en la capital aragonesa donde comenzó a cursar sus primeros estudios. Con tan sólo nueve años ingresó como aprendiz en el taller del escultor José Bueno, donde permaneció hasta 1920, fecha en la que se trasladó a Barcelona, para dedicarse a su verdadera formación; allí estudió talla y modelado en el internado de las Escuelas Profesionales Salesianas de Sarriá, hasta 1925, y se inició en la escultura con la producción de obras que reflejaban el aprendizaje académico.

En 1929 comenzó su viaje a Sudamérica, que duró veinticinco años. Primero viajó a Buenos Aires y, después, a Rosario de Santa Fe, en Argentina, donde impartió clases de Talla. En 1935 se instaló en Montevideo (Uruguay), se dedicó exclusivamente a la escultura y se convirtió en un escultor de referencia para toda Sudamérica (donde se pueden contemplar sus obras públicas). En el mismo año, realizó su primer encargo importante: unas puertas fundidas en bronce para la cripta del Colegio de San José, en Rosario.

Desde sus obras de corte académico hay una clara evolución a un estilo más personal y expresionista. En 1946 talló unas puertas en madera de cedro para el Palacio de la Luz, en Montevideo; en esta obra plasmó aportaciones de fórmulas abstractas, recibidas, en su mayor parte, por el pintor y escultor ítalo-argentino Lucio Fontana y el pintor uruguayo Joaquín Torres- García. Gracias a ellos, Pablo Serrano conoció las vanguardias europeas (destacando el cubismo y el arte abstracto). A partir de 1949 realizó los monumentos de José Pedro Varela y creó Los toros, con los que logró una pureza y unas formas comparables a las de Constantin Brancusi.

Participó también en los Salones de Arte Nacionales de Uruguay y fue uno de los fundadores del grupo de artistas jóvenes Paul Cézanne, en Montevideo, que pretendía romper con las rutinas convencionales.

En 1955 regresó a España con varios premios y una buena reputación y aprovechó para viajar por varios países europeos; en París estudió la obra escultórica de Julio González. Volvió a Madrid en 1957 y allí instaló su domicilio y su estudio, donde llevó a cabo series tan importantes como Ordenación del caos y Quema del objeto, en las que utilizó el fuego como destrucción y creación de un nuevo orden. También trabajó con hierros, con un rigor compositivo que tendía a crear figuras geométricas, pero con la permanencia del espacio físico y ambiental en sus esculturas. Además de realizar nuevas series de esculturas, Pablo Serrano elaboró una serie de retratos de cabeza de varios de sus amigos: J. Howard, José Camón y Fernando de Castro, entre otros.

Para él la escultura era “un medio de expresión que da forma concreta al pensamiento”, por ello, su obra no encajaba por completo con ninguno de los movimientos artísticos de vanguardias.

Presentó su primera exposición española en el Ateneo de Madrid, en 1957, y en la Galería Syra de Barcelona, con obras abstractas en las que tomó, con un matiz propio, la tradición de la forja de Julio González.

En febrero del mismo año, se convirtió en uno de los fundadores del grupo El Paso, del que formaban parte los artistas más renovadores de Madrid, como los pintores Antonio Suárez, Juana Francés (esposa de Pablo Serrano), Manolo Millares, Manuel Rivera, Luis Feito, y los escritores y críticos de arte Manolo Conde y José Ayllón. Este grupo se convirtió en el movimiento de vanguardia que introdujo el arte abstracto en la Península y que reactivó el mundo artístico español de la posguerra; la primera exposición del grupo se celebró en la Galería Bucholz de Madrid, en abril del año citado.

En 1958 Serrano expuso en la galería Édouard Loeb de París y representó a España en la muestra Art du XXI siècle, en Charleroi. Un año más tarde expuso su serie Ritmos en el espacio en la Sala Neblí de Madrid y en la Galería del Disegno de Milán, muy valorada por la crítica, por ser piezas móviles y desprovistas, casi en su totalidad, de volumen. Otra de las exposiciones en la que participó fue la New Spanish Painting and Sculpture, en el MOMA de Nueva York, en 1960, junto a Antoni Tàpies o Eduardo Chillida, entre otros. A partir de este momento, su actividad se centró principalmente en Madrid, aunque siguió realizando obras monumentales para distintos lugares.

Volvió a realizar nuevas series de retratos, aunque, en este caso, fueron interpretaciones, porque los retratados no posaron ante el escultor; destacaron las de Goya, Antonio Machado, Pablo Picasso o Gregorio Marañón. Con estos nuevos retratos, la concepción humana trascendental de Pablo Serrano se aproximó a una presencia cotidiana del hombre.

A partir de 1961 comenzó una nueva serie, Bóvedas para el hombre, con una concepción cósmica y monumental y una gran variedad de modulaciones y texturas del bronce; con estas obras, Serrano representó a España en la XXXI Biennale di Venecia y llegó a conseguir una gran éxito por su capacidad para asociar estructuras no representativas a figuraciones expresivas fragmentadas.

Durante los años siguientes sus obras se expusieron por todo el mundo: Bertha Schaefer Gallery de Nueva York (1961), New Londos Gallery de Londres (1961), Musée Rodin de París (1961), Galleria L´Attico de Roma (1961), Marlborough Gallery de Londres (1962), Lever House de Nueva York (1962), Galería L´Annunciata de Milán (1963), Pabellón Español de la Feria Mundial de Nueva York (1964), Museo de Arte Carnegie de Pittsburgh.

En 1964, Serrano creó la serie de Los Fajaditos, con un conjunto de esculturas que representaban seres amordazados y anulados, como protesta a la campaña franquista de los veinticinco años de paz.

Siguió realizando exposiciones importantes como la que llevó a cabo en 1967 en el Guggenheim International Exhibition de Nueva York, con su serie Hombres con puerta, de monumental y violento barroquismo (purificado más tarde), en la que las figuras mostraban una mayor deformidad en el aspecto humano, con interiores pulimentados y luminosos.

El mismo año fue elegido miembro de la Société Européene de Culture en Venecia y, en 1969, también se convirtió en miembro de la Real Academia de Flandes, en Bélgica.

Otras de sus exposiciones fueron la del Museo de Arte Moderno de París (1968), el Museo Español de Arte Contemporáneo de Madrid (1973), el Middleheim Museum de Amberes (1973), la exhibición de su serie Entretenimientos en el Prado en la Galería Múltiple de Madrid y en la Sala Gaudí de Barcelona (1975); también destacaron las de la Galerie Roswitha Haftmann de Zurich (1978), su exposición de la serie El Pan en la Galerie Darthea Speyer de París (1979), la exposición antológica en la Fundación Calouste Gulbenkian de Lisboa (1980) y la exposición en el Museo del Ermitage, de San Petersburgo (1982), que fue la única exposición individual que se dedicó a un artista español hasta el momento en el citado museo.

En 1977 fue nombrado caballero de las Artes y las Letras por el Ministerio de Cultura de Francia y recibió la Medalla de Oro de las Bellas Artes en 1980.

Un año más tarde, fue elegido miembro de la Real Academia de Bellas Artes de San Fernando e ingresó como académico de número el 24 de mayo; también fue vocal del Patronato del Museo Español de Arte Contemporáneo de Madrid.

En los meses previos a su muerte, Serrano continuó exponiendo en diferentes salas y, después de su fallecimiento, el interés por su figura aumentó de tal forma que, hasta la actualidad, se han sucedido innumerables muestras de su obra en gran cantidad de ciudades de todo el mundo. Destaca el Museo Pablo Serrano, en Zaragoza, como el único museo monográfico sobre el escultor.

De forma general, desarrolló una teoría escultórica marcada por el expresionismo y ligada a la figuración, con el afán de enlazar la historia y la tradición, y tuvo en cuenta los viejos modelos, es decir, se preocupó por unir la tradición artística con los grandes maestros.

Fue merecedor de numerosos premios: en 1944 obtuvo la Medalla de Oro de la Exposición de Bellas Artes de Montevideo; en 1954 se le otorgó la Medalla de Oro del Salón Nacional de Uruguay y, un año más tarde, logró el Premio de la Bienal de Uruguay.

Cuando regresó a España consiguió el Gran Premio de Escultura de la III Bienal Hispanoamericana de Arte, celebrada en Barcelona. En 1961 recibió el Premio Julio González en el Salón de Mayo de Barcelona; en 1971 obtuvo el Gran Premio en la Primera Exposición Internacional de Escultura en Budapest. Obtuvo el Premio Príncipe de Asturias a las Artes en 1982 y, un año más tarde, fue nombrado doctor honoris causa por la Universidad de Zaragoza. A título póstumo, se le concedió la Medalla de Juan de Lanuza, en 1986, máxima distinción del Gobierno de Aragón.

 

Obras de ~: Toro, 1949; Canto del himno nacional, 1951; Prisionero político desconocido, 1953; San Valero y el Ángel Custodio, 1956; Camón Aznar, 1957; Drama del objeto, 1957; Hierro, 1957; Quema del objeto, 1957; Ritmos del espacio, 1959; Iniciación del entorno humano, 1962; Hombre bóveda, 1964; Antonio Machado, 1965; Fajaditos (6 piezas), 1965; Hombre con puerta, 1965; Hombre con puerta, 1966; Unamuno, 1968; Venida de la Virgen del Pilar, 1969; Bóveda para el hombre con mano, 1970; Gregorio Marañón, 1970; La Piedad, 1972; Unidades-yunta, 1972; Pablo Picasso, 1973; Carlos III, 1974; Meninas, 1974; Monumento a la labradora turolense, 1976; Encuentro, 1982.

 

Bibl.: J. E. Cirlot, La obra de Pablo Serrano, Madrid, Palma de Mallorca, 1959; J. Camón Aznar, “Pablo Serrano”, en Goya (Madrid), n.º 61 (1964); J. Hirshhorn, Pablo Serrano, Greenwich, Connecticut, 1967; J. L. Fernández de Castillejo, La escultura de Pablo Serrano, Madrid, Tecnos, 1968; J. Gállego, Pablo Serrano, Madrid, Ministerio de Educación y Ciencia, 1971; E. Westerdhal, La escultura de Pablo Serrano, Barcelona, Ediciones Polígrafa, 1977; J. L. Aranguren, Pablo Serrano y la antropología de la obra de arte, Madrid, Fundación Pablo Serrano, 1986; Pablo Serrano (1908-1985), catálogo de exposición (Huesca, Zaragoza y Teruel, octubre y diciembre de 1986), Zaragoza, Industrias Gráficas de Aragón, 1986; M.ª L. Gau Tello, R. López Bielsa y C. Alquézar Villaroya, Pablo Serrano, el escultor de Crivillén, Andorra, Centro de Estudios Locales de Andorra, 2009.

 

Gema Rivas Gómez-Calcerrada