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Tenesor Semidán

Biografía

Semidán, Tenesor. Fernando de Guanarteme. Rey de Gran Canaria. Gáldar (Gran Canaria) 1427 – La Laguna (Tenerife), 1519. Último rey indígena de la isla de Gran Canaria, capitán a guerra y conquistador de Tenerife.

Fernando de Guanarteme era hijo de Soront o Geronte Semidán, achesemidán o noble de Gáldar. Contrajo matrimonio con Ana Chambeneguer (posteriormente de Fernández Guanarteme), aunque tuvo varios hijos de otras tantas esposas que tomaron el apellidos Fernández y Guanarteme.

Fue consejero de la asamblea insular y Guanarteme o Rey a la muerte de su tío Guayasen El Bueno en 1474, primero en calidad de regente de su sobrina Arminda Mastegena, la Señora de la tierra y única Guayarmina o princesa titular de toda la soberanía isleña, que contaba siete años de edad. Al asumir Tenesor Semidán la dirección del gobierno se convirtió en jefe supremo del Ejército y juez de la Isla, aunque su autoridad se limitaba a ser mera ejecución de los acuerdos del Sábor o asamblea de notables. Esto produjo la rebelión de Doramas, quien se apodera del faicanato o cantón de Telde. Una zona agrícola y ganadera del sureste.

En 1478 se produce la primera expedición castellana contra la Gran Canaria al mando del general Juan Rejón. Entonces los bandos de Gáldar (al norte) y Telde se unen para efectuar la defensa conjunta del territorio insular. Tenesor Semidán asume la jefatura de las tropas de los antiguos canarios. Entre 1478 y 1481 se producen importantes y destacados sucesos bélicos: la batalla de Guiniguada, llamada así por el riachuelo (hoy barranco) que pasaba junto al campamento de los castellanos, las diferencias entre el general Juan Rejón y el deán Bermúdez, la llegada de Pedro de Algaba, el presidio de Juan Rejón; la incursión de los castellanos, sin éxito, en el territorio de Moya; la llegada del obispo Frías; el ataque de Tirajana; la ejecución de Pedro de Algaba; la arribada de Pedro de Vera y el desafío al valeroso Doramas.

El 12 de febrero de 1481 Tenesor Semidán es sorprendido en su cueva real de Gáldar por las gentes de Hernán Peraza y Alonso Fernández de Lugo. Es hecho prisionero junto a cuatro notables entre los que se encontraba Maninidra, hermano de Tenesor, y desde allí trasladado a la casa fuerte de Agaete, una vieja construcción que los canarios llamaban Roma, en el noroeste de la Isla. Posteriormente el Guanarteme es conducido rumbo a la Península, para ser presentado a Sus Majestades los Reyes Católicos en la Corte. La figura del rey canario despertaba admiración a su paso por las villas del reino, y se dice que cuando fue apresado iba adornado de una barba larga y hermosa, todavía negra.

El encuentro con los Monarcas tuvo lugar en Calatayud durante una ceremonia en la que el Guanarteme reconoció la supremacía de aquéllos, aunque el propio rey Fernando le levantó del suelo, abrazándole con dignidad y prometiéndole apadrinarlo como cristiano.

Mandó que le vistiesen de grana y seda como a persona real que era, y a sus consejeros les suministrasen vestimenta adecuada a su rango. Posteriormente fue bautizado en Toledo por el cardenal Pedro González de Mendoza, siendo los Reyes sus padrinos. Se le impuso el nombre de Fernando Guanarteme.

Entonces decidieron que regresase a la isla de Gran Canaria, todavía irredenta, para que contribuyese a la pacificación de la misma con sus ruegos, y asegurarles a sus compatriotas que se les respetaría como hombres libres. No lo entendió así gran parte de la población nativa, que se atrincheró con algunos defensores en diversas batallas: en Titana, Ajódar y Fataga; aunque iban perdiendo adeptos cada vez que Fernando Guanarteme intervenía con sus razonamientos. Por fin en el lugar de Ansite, los pocos defensores que quedaban, se rinden a los pies del Guanarteme en 1483, excepto los dos dirigentes del bando defensivo, quienes deciden suicidarse lanzándose desde el risco al grito religioso de “Atis Tirma”.

Fernando Guanarteme vuelve a la Península e interviene ante Sus Majestades para que los canarios que se hallaban en Sevilla fuesen bien tratados o devueltos a la Isla, como atestigua una Real Cédula de 30 de agosto de 1485. En los repartimientos que se producen en Gran Canaria ese mismo año elige el término de Guayedra, vecino del conquistador Alonso Fernández de Lugo; junto al cual se enrola para llevar a cabo la conquista de la vecina isla de Tenerife en el año 1494. El Guanarteme será uno de los conquistadores más distinguidos, ya que a sus órdenes marcha una legión considerable de peones canarios al mando táctico de su hermano Maninidra. La intervención de estas fuerzas canarias, en el momento en que estaban sitiados los conquistadores castellanos, permitió que la isla de Tenerife se rindiera a la supremacía hispano canaria en muy poco tiempo. En este lugar quedó residiendo Fernando Guanarteme hasta el final de sus días, hecho que aconteció en La Laguna, donde recibió sepultura en la ermita de San Cristóbal de esta ciudad, cuando contaba noventa y dos años de edad.

 

Bibl.: P. A. del Castillo, Descripción histórica y geográfica de las Islas Canarias, ed. Crítica, notas y pról. de Miguel de Santiago, edición del Gabinete Literario, Las Palmas, 1948- 1960; A. Rumeu de Armas, “Don Fernando Guanarteme y las princesas Guayarmina y Masequera en la corte de los Reyes Católicos”, en El Eco de Canarias, 29 de abril de 1965; J. Viera y Clavijo, Historia de Canarias, t. I, La Laguna, Tenerife, ed. Goya, 1982; M. Rodríguez y Díaz de Quintana, “Doña Margarita Fernández Guanarteme”, en Asociación Canaria de Estudios Históricos Rey Fernando Guanarteme, año III, n.º 4 (1988); “La familia del rey don Fernando Guanarteme”, en Revista Iberoamericana de Heráldica (1993).

 

Fernando Bruquetas de Castro