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Carlos Francisco de Pando y Álava

Biografía

Pando y Álava, Carlos Francisco de. Marqués de Miraflores (I), conde de Villapaterna (III). Madrid, 27.XII.1764 – 20.I.1830. Miembro de la Comisión de Inventariado de los Bienes y Patrimonio Reales, mayordomo mayor de Palacio, gentilhombre de cámara.

Fue bautizado en la parroquia de San Ginés de Madrid, siendo su padrino el rey Carlos III, actuando en su nombre el marqués de Montemayor, a la sazón su mayordomo mayor. Hijo de Francisco de Pando y Pando González de Bárcena (Madrid, 1740-1799), y de Francisca de Álava Suárez y Dávila (Madrid, 1738-1801), camarista de la reina Doña Bárbara. Habían casado sus padres en Madrid, en la Real Capilla de Palacio, el 25 de septiembre de 1763 y vivían en sus casas y palacio en la calle Libertad cuando nació Carlos.

Gentilhombre supernumerario de la princesa de Asturias el 5 de junio de 1802 y mayordomo de semana el 22 de diciembre de 1805, en aquellos años formó parte de la conocida como Camarilla del entonces príncipe Fernando contra los intereses del poderoso Godoy. Pero su momento de mayor actividad política coincidió con la invasión francesa, durante la cual participó activamente en el levantamiento del 2 de mayo. Posteriormente toda la familia tuvo que huir de Madrid a Cádiz, donde en esos años se había constituido una Regencia del Reino y las Cortes promulgaron la Constitución de 1812. Mientras tanto Lord Wellington derrotaba completamente a los franceses en la batalla de Los Arapiles, cerca de Salamanca, el 22 de julio de ese año. Entró el 12 de agosto triunfalmente el general inglés en Madrid, obligando una huida precipitada del rey José. Aprovechando esa ocasión se nombró a Carlos Pando alcalde constitucional de Madrid, encontrándose la ciudad en un estado de caos absoluto. Nombrado con una comisión especial para la Intendencia de la capital y provincia, se pusieron a su cargo Manuel Obispo y Francisco del Busto nada más llegar a Madrid. Su primera misión fue inventariar todo lo que habían dejado los franceses en la capital y mandarlo a Cádiz para intentar salvaguardar lo posible cuando, durante las gestiones, las fuerzas del rey José que habían salido de Madrid se unieron a las del general Soult y —aprovechando la retirada de Lord Wellington a Portugal para aprovisionar las tropas— entraron nuevamente en Madrid el 2 de noviembre de 1812 dejando a las personas de la Regencia en una situación comprometida.

Napoleón, ante el desastre de la campaña de Rusia, ordenó a su hermano José I trasladar la Corte a Valladolid, lo cual se realizó a mediados de marzo de 1813. Volvió entonces Pando a su cargo de alcalde constitucional de Madrid y así aparece citado en dos circulares, una de 27 de marzo de 1813 y otra de 8 de junio de ese año. Su trabajo más ímprobo fue el de cumplir una Real Orden de la Comisión de Regencia de 6 de octubre de 1813 por la que había sido nombrado para la Comisión de Inventariado de los Bienes y Patrimonio Reales, puesto que venía ejerciendo desde abril de ese año, poniendo bajo su autoridad los palacios de Madrid, Aranjuez, San Lorenzo, San Ildefonso, El Pardo, San Fernando y Villaviciosa. En este puesto le tocó la penosa labor de presidir la Comisión de Inventariado de todos los bienes que habían sobrevivido al expolio de los franceses en su huida. Dicha comisión estaba formada, al menos, por él junto al marqués de Belgida como sumiller de Corps, el marqués de Campo de Villar, el marqués de Castelar, el duque de San Carlos y el marqués de Sales.

Los problemas de la caótica situación pronto se hicieron evidentes y Pando aparece actuando como mayordomo interino de Palacio el 5 de noviembre de 1813 en una carta dirigida a la Regencia, en la cual se queja de las desavenencias y problemas de funcionamiento de la comisión, insistiendo en que los auxilios pecuniarios llegaran de forma corriente, habida cuenta de la situación de abandono en que habían quedado Madrid y los Reales Sitios con la Regencia todavía en Cádiz. El 8 de enero de 1814 fue confirmado en su cargo como mayordomo mayor de Palacio, y en ese puesto presentó elaborados presupuestos de gastos, facturas para la reconstrucción de los Reales Sitios y, sobre todo, detallados informes sobre el personal, ya que muchos habían huido con los franceses o se desconocía su paradero. Buenas gestiones a las que unió su compromiso político personal con Fernando VII, al que prestó su apoyo desde su llegada a Valencia, ciudad a la que había acudido personalmente acompañando al presidente del Consejo de Regencia, el infante Luis de Borbón. Con la vuelta de Fernando VII como Rey se le concedió la Cruz pensionada de Carlos III por Real Decreto de 12 de octubre de 1814. El 23 de agosto de 1817 se le concedió el título de marqués de Miraflores, título al que posteriormente, el 25 de mayo de 1819, se le añadió la Grandeza de España. En el ínterin, el 22 de enero de 1819 fue nombrado gentilhombre de cámara con ejercicio. Se cubrió el 30 de agosto de ese año siendo su padrino el duque de Montemar. Tras la concesión de la grandeza, y al tener que ser apartado por ese hecho del servicio, instó al Rey para no ser separado del mismo y que no se le retirase la llave de entrada, gracia que consiguió como premio a los servicios prestados durante treinta y dos años como mayordomo y veintidós como gentilhombre.

Había casado en primeras nupcias en la parroquia de San Sebastián de Madrid, el 19 de julio de 1783, con María de la Soledad Fernández de Pinedo y González de Quijano. Ella, natural de Madrid, era hija de Ventura Adorno Fernández de Pinedo, natural de Madrid, y de Micaela González de Quijano y Vizarrón, natural de El Puerto de Santa María, condes de Villanueva de Perales de Milla y marqueses de Perales del Río. Casó en segundas nupcias, y en secreto, en esa misma parroquia, con Rita Antonia Zené. Falleció en sus casas de la carrera de San Jerónimo de Madrid el 20 de enero de 1830 y fue enterrado en un nicho extramuros de la Puerta de Fuencarral de dicha ciudad.

Mención especial merece su hijo y sucesor Manuel de Pando y Fernández-Pinedo, cuya carrera política y diplomática fue enorme: embajador en París, senador, presidente del Consejo de Ministros en 1846 y 1863, presidente del Senado, gobernador de Palacio, ministro de Estado, académico de la Historia y caballero del Toisón de Oro, entre otros méritos. Entre sus logros estuvo la firma de la Cuádruple Alianza entre España, Reino Unido, Francia y Portugal contra las potencias absolutistas.

 

Fuentes y bibl.: Archivo Histórico Nacional, Estado Carlos III, exp. 1434; Consejos, 8982, A.1848, exp. 75, Consejos, 9894, A.1816, exp. 7, Consejos, l.632, A.1817, Consejos, l.2759, fol. 162; Archivo General de Palacio, Real Capilla 262-10; Reinados Fernando VII, cajas 317, 318, 319, 320 y 321; PER 685-12 y 13.

M. Pando Fernández de Pinedo, Vida política del marqués de Miraflores. Escrita por él mismo, Madrid, Aguado, 1865 [Madrid, Atlas, 1900 (Memorias del reinado de Isabel II, Biblioteca de Autores Españoles, vol. 174)]; M. Fernández García, La Parroquia madrileña de San Sebastián, Madrid, Caparrós Editores, 1995.

 

Diego Valor Bravo de Medina