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Juan de Orduña Fernández-Shaw

Biografía

Orduña y Fernández-Shaw, Juan de. Madrid, 27.XII.1900 – 3.II.1974. Actor, director, productor y guionista cinematográfico.

Hijo de Margarita Fernández Shaw y de Carlos de Orduña y Zarauz (1864-1934). Abandonó sus estudios de Ingeniería de Caminos, profesión paterna, y luego los de Derecho, para debutar como actor teatral en 1923, promocionado por Jacinto Benavente y Ricardo Calvo. Incorporado a la compañía de Emilio Thuiller-Rosario Pino, en donde obtuvo un éxito en Las canas de Don Juan, en 1924 debutó como actor cinematográfico en La casa de la Troya, dirigida por el novelista Alejandro Pérez Lugín y Manuel Noriega. En ese rodaje conoció al actor Florián Rey y le propuso rodar una versión de la zarzuela La revoltosa, para lo que habló con su primo Guillermo Fernández- Shaw, titular de sus derechos, pues el actor deseaba interpretar a su protagonista Felipe. De esta alianza, apoyada por la productora Goya Film, nació su versión cinematográfica dirigida por el realizador debutante Florián Rey en 1924. Tras este éxito, Orduña propuso a Rey llevar a la pantalla la novela Boy (1910), del padre Luis Coloma, proyecto que finalmente dirigió Benito Perojo en 1925 en estudios parisinos y exteriores españoles y que supuso su fulminante consagración estelar, junto a la de su coprotagonista, Manuel San Germán, ambos como jóvenes y atractivos guardia marinas. Tras actuar en Pilar Guerra (1926), de José Buchs, debutó como director en Una aventura de cine (1927), basada en un guión del escritor Wenceslao Fernández Flórez, y en la que también fue actor, como lo fue también en el ensayo pionero de cine sonoro El misterio de la Puerta del Sol (1929), de Francisco Elías, que por sus deficiencias técnicas apenas tuvo difusión comercial. Se alejó de sus actividades como actor —todavía presente en Nobleza baturra (1935) de Florián Rey y La gitanilla (1940) de Fernando Delgado—, para dedicarse exclusivamente a la dirección en la posguerra, irrumpiendo con una trilogía de estridentes melodramas de intensa propaganda política franquista: Porque te vi llorar (1941), El frente de los suspiros (1942) y ¡A mí la legión! (1942), si bien en el ambiente de camaradería castrense de esta última apenas pudo ocultar su contenido criptohomosexual. La evolución política de la Segunda Guerra Mundial le alejó discretamente de aquella militancia para concentrarse en comedias frívolas de éxito popular para la pujante productora Cifesa, como Deliciosamente tontos (1943) y Ella, él y sus millones (1944), cuyas parejas protagonistas lograban aunar la felicidad amorosa y el éxito económico.

Abrió una nueva ruta para el cine del nacionalcatolicismo con su film misionero Misión blanca (1946), que inauguró un productivo filón en el cine español. Y tras adaptar a los hermanos Machado en La Lola se va a los puertos (1947) se convirtió en el director más representativo y persistente del cine de evocación histórica, de coloración tardorromántica, a partir de su adaptación para la ya declinante Cifesa del drama de Manuel Tamayo y Baus Locura de amor (1948), protagonizada por Felipe el Hermoso (Fernando Rey) y su apasionada esposa Juana (Aurora Bautista), en una actuación desbordante y celosa por la querencia de su marido hacia la joven princesa mora Aldara (Sara Montiel). Inspirado plásticamente en la iconografía romántica de Francisco Pradilla, Lorenzo Valles y Vicente Palmaroli, se erigió en un modelo para el género, que Orduña cultivó con asiduidad y con un fuerte acento melodramático. En Pequeñeces (1950) recurrió de nuevo a Aurora Bautista al adaptar la novela del padre Luis Coloma (1891), cuya acción se situaba en el marco del desplome de la Monarquía de Amadeo de Saboya ante la insurrección republicana del general Pavía, fustigando con ello la frivolidad de la aristocracia ociosa, en una alegoría que evocaba la fractura política de 1931. La fecunda alianza de Orduña con Aurora Bautista tuvo un nuevo hito con el desmelenado manifiesto antifrancés de Agustina de Aragón (1950), en línea con la ideología antiliberal de la época. Todavía conseguiría Orduña obtener un rendimiento estelar de la actriz como protagonista de Teresa de Jesús (1961), film que tuvo no pocos problemas con la censura. Su siguiente Alba de América (1951) fue emprendida, por iniciativa del Instituto de Cultura Hispánica, como réplica a la cinta británica Christopher Columbus (1948), de David MacDonald, en una de cuyas escenas Fernando el Católico era abofeteado por Colón y que fue juzgada antiespañola. Participó en su guión, sin firmarlo, Alfredo Sánchez Bella, como representante del Instituto de Cultura Hispánica. En su réplica se exaltaba la tenaz voluntad del marino predestinado (Antonio Vilar), capaz de salvar su empresa de las intrigas del banquero judío Isaac y de los reyes de Portugal y Francia, si bien su ejemplaridad aparecía empañada por su apetencia de riquezas materiales, en contraste con la apetencia de la reina Isabel (Amparo Rivelles) de nuevos pueblos para la fe cristiana. Alba de América señaló el cénit y el punto de inflexión de un género por entonces anacrónico para el mercado. Confirmó tal declive La leona de Castilla (1951), inspirada en la biografía de María Pacheco (Amparo Rivelles), viuda del jefe de los comuneros Juan de Padilla sublevados bajo el reinado de Carlos V, y que no agradó a la Administración acaso por el carácter insurreccional y liberal de su causa, por lo que fue penalizada con una muy baja subvención oficial. Su acogida comercial fue también fría y ello determinó el final del ciclo.

Orduña consiguió remontar su carrera con el éxito popular de El padre Pitillo (1954), adaptación de Carlos Arniches interpretada por Valeriano León, con la versión de Cañas y barro (1954) de Vicente Blasco Ibáñez y, sobre todo, con la clamorosa acogida popular de El último cuplé (1957), biografía melodramática del ascenso y declive de una cupletista, protagonizada por una Sara Montiel recién regresada de una prolongada estancia americana, y que emanaba cierta nostalgia por la España de la dictadura primorriverista. Aunque ningún distribuidor quiso hacerse cargo del film y Cifesa lo hizo finalmente por compasión hacia el veterano realizador, se convirtió en el film más taquillero del año. Pero tras este éxito la carrera de Orduña declinó irremisiblemente y acaso por nostalgia recuperó, con su versión de La revoltosa (1968), una obra de su juventud, después de haber probado una nueva versión de Nobleza baturra (1965). Esta vena musical se manifestó también con la realización de trece zarzuelas para Televisión Española entre 1967 y 1969. La carrera de Oduña, fuertemente escorada hacia las estridencias melodramáticas, representó una tendencia vigorosa del oficialismo cinematográfico franquista en los años siguientes a la Guerra Civil y su final está marcado por la realización de cintas menores en las que se aprovechó el tirón de actores destacados del momento, como La tonta del bote (1970) con Lina Morgan, o Me has hecho perder el juicio (1973), su última realización, en vísperas de su muerte, protagonizada por Manolo Escobar.

 

Obras de ~: Filmografía: (dir.) Una aventura de cine, 1928; (dir.) Feria en Sevilla, 1940; (dir. y guión) Suite granadina, 1940; (guión) La gitanilla, 1940: (dir. guión y prod.) Porque te vi llorar, 1941; (dir.) ¡A mí la legión!, 1942; (dir. y guión) El frente de los suspiros, 1942; (dir. y guión) Nostalgia, 1942; (dir.) Rosas de otoño, 1943; (dir. y guión) Deliciosamente tontos, 1943; (dir. y guión) Tuvo la culpa Adán, 1944; (dir. y guión) Yo no me caso, 1944; (dir. y guión) La vida empieza a medianoche, 1944; (dir. y guión) Ella, él y sus millones, 1944; (dir. y guión) Misión blanca, 1946; (dir. y guión) Leyenda de feria, 1946; (dir. y guión) Un drama nuevo, 1946; (dir. y guión) Serenata española, 1947; (dir.) La Lola se va a los puertos, 1947; (dir.) Locura de amor, 1948; (dir.) Mi enemigo el doctor, 1948; (dir.) Vendaval, 1949; (dir.) Tempestad en el alma, 1949; (dir. y guión) Pequeñeces, 1950; (dir. y guión) Agustina de Aragón, 1950; (dir. y guión) La leona de Castilla, 1951; (dir. y guión) Alba de América, 1951; (dir. y prod.) Cañas y barro, 1954; (dir.) Zalacaín el aventurero, 1955; (dir. y prod.) El padre Pitillo, 1955: (dir. y prod.) El último cuplé, 1957; (dir.) Música de ayer, 1958; (dir. y prod.) La tirana, 1958; (dir.) Teresa de Jesús, 1961; (dir.) El amor de los amores, 1962; (dir. y guión) Bochorno, 1963; (dir. y guión) Nobleza baturra, 1965; (dir. y guión) Abajo espera la muerte, 1966; (dir. y guión) Anónima de asesinos, 1967; (dir.) Maruxa, 1968; (dir.) Las golondrinas, 1968; (dir. y prod.) Despedida de casada, 1968; (dir.) La revoltosa, 1969; (dir.) La canción del olvido, 1969; (dir.) Bohemios, 1969; (dir.) La tonta del bote, 1970; (dir.) El huésped del sevillano, 1970; (guión) ¡Viva la muerte... tuya!, 1971; (dir.) El caserío, 1972; (dir.) Me has hecho perder el juicio, 1973.

 

Bibl.: J. García Castillo, “Juan de Orduña, entre el Imperio y lo ‘Camp”’, en ABC (Madrid), 16 de febrero de 1974, págs. 60-63; F. Llinás, “Juan de Orduña: redundancia y pasión”, en Archivos de la Filmoteca (Valencia), n.º 4, diciembrefebrero de 1990, págs. 86-93; J. C. Seguín, “Locura de amor”, J. L. Téllez, “Pequeñeces”, J. L. Castro de Paz, “Cañas y barro/Palude tragica” y F. G. Martín, “El último cuplé”, en J. Pérez Perucha (ed.), Antología crítica del cine español 1906- 1995, Madrid, Cátedra/Filmoteca Española, 1997; J. L. Téllez, “Juan de Orduña”, en J. L. Borau (dir.), Diccionario del cine español, Madrid, Academia de las Artes y las Ciencias Cinematográficas de España-Alianza Editorial, 1998, págs. 644- 645; A. Martínez Torres, Diccionario Espasa cine español, Madrid, Espasa, 1999, págs. 614-615; R. Freixas y J. Bassa, Diccionario personal e intransferible de directores del cine español, Madrid, Jaguar, 2006, págs. 353-356.

 

Román Gubern Garriga-Nogués