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Secundino de Zuazo Ugalde

Biografía

Zuazo Ugalde, Secundino. Bilbao (Vizcaya), 21.V.1887 – Madrid, 12.VII.1970. Arquitecto.

Con más de trescientos proyectos en su haber, tanto de arquitectura como de urbanismo, se convirtió en uno de los exponentes más destacados del siglo XX, como consecuencia de una dilatada actividad, desde la fecha de su titulación en diciembre de 1912 hasta la de su desaparición en 1970, y de una variada obra capaz de dar respuesta a las diversas vicisitudes que la situación nacional impuso a los profesionales de la época.

Su formación en las escuelas de Barcelona y Madrid lo relacionó con los arquitectos catalanes, de gran conocimiento constructivo, como Joseph Puig y Cadafalch, Lluís Doménech y Montaner, y, desde el punto de vista lingüístico, con Vicente Lampérez y Romea y Ricardo Velázquez Bosco.

La calidad de su arquitectura y su posición firme y equilibrada lo convirtió en maestro de las nuevas generaciones de la década de 1930, dotándole del prestigio profesional que lo acompañó a lo largo de su vida profesional. Sus proyectos, sin ser meros experimentos de vanguardia, se adecuaron a las nuevas necesidades residenciales, a los problemas de crecimiento urbano y a las diversas tipologías de edificios. Ciudades como Madrid, Bilbao, Sevilla, Zaragoza, Granada, Córdoba, Toledo, Salamanca... acogieron su atención y sus propuestas.

Su actuación profesional se iniciaba en la segunda década del siglo, en un momento de reacción cultural ante los modos y estilos extranjeros que dio lugar a un resurgir de los elementos propios, y que en arquitectura ocasionó una doble vertiente nacionalistaregionalista que centró a los arquitectos en una confusa recuperación del pasado a través de su mimesis formal. Zuazo se vio parcialmente involucrado, cómo lo muestran sus primeras propuestas arquitectónicas, con la polémica que subdividió la producción nacional de esos años, a la que puso fin con la opción arquitectónica que caracterizó la práctica totalidad de su obra: el clasicismo académico. Su línea de conducta sobria y consecuente lo fue llevando a soluciones cada vez más simplificadas, que tenían en el material y en la representación esquemática, la base del buen hacer arquitectónico, dando lugar a una nueva alternativa, el racionalismo académico.

Su primer proyecto, un hotel en San Lorenzo de El Escorial (Madrid), de 1917, obra inspirada en el ambiente escurialense, establecía las bases de una tendencia clasicista que dirigió muchas de sus propuestas posteriores. Su buen hacer constructivo, la correcta elección de los materiales —granito y pizarra— y una apropiada adaptación de las formas de la tradición clásica a las necesidades del encargo, hicieron de esta propuesta juvenil uno de sus mejores proyectos, como muestra su excelente estado actual, y la constatación de la trascendencia que el Real Monasterio de San Lorenzo de El Escorial iba a tener en su vida profesional, y de lo que es buen ejemplo el conjunto de los Nuevos Ministerios que construyese en Madrid en la década de 1930.

Sus primeros edificios de vivienda colectiva, construidos en Madrid en 1919, recogen la influencia de los movimientos regionalistas del norte de España, siendo un buen ejemplo el edificio en la calle de Hermosilla, n.º 31, del “ensanche” así como la casa de viviendas en el paseo del Doctor Esquerdo del “extrarradio”. Sin embargo, frente a estas primeras aventuras regionalistas, surge inmediatamente la alternativa clasicista que sustituye el torreón, propio de los áticos de los edificios de vivienda del barrio de Salamanca, por la logia de la última planta de sus edificios de las calles de Antonio Maura, de 1922, y de Velázquez, de1926, del barrio del Retiro y de Salamanca respectivamente.

De los primeros años de la tercera década es la propuesta de “Reforma viaria parcial del interior de Bilbao”, 1920-1921, que pretendía dotar a su centro urbano de una estructuración viaria que, junto a unos bloques modernos propuestos junto a la Ría, mostrara el nuevo sentido económico y funcional de la ciudad. La reforma, una alternativa propia del sentir de aquellos años, no fue llevada a cabo lo que hubiese supuesto la destrucción parcial del casco viejo de la villa.

Siguiendo el mismo ánimo de modernizar las ciudades mediante la reforma de su centro histórico, Zuazo propone, por esos mismos años, el “Anteproyecto de Reforma viaria parcial y ensanche de la ciudad de Sevilla” de 1920; este proyecto, así como la “Urbanización del Prado de San Sebastián y Triana”, de 1922, y el posterior “Ensanche de Triana” de 1924-1926, no fue llevado a cabo, constituyéndose, en cualquier caso, en el primer intento del arquitecto de dar respuesta a las necesidades globales de una ciudad española.

En 1924 proyectó lo que iba a ser una de sus mejores obras, el Palacio de la Música en la Gran Vía de Madrid, salón de música y cinematógrafo, que ha sufrido diversas reformas en virtud de las distintas vicisitudes vividas por el edificio así como de la necesaria adaptación a las nuevas exigencias del espectáculo. El Palacio supone un hito del clasicismo moderno frente a los diversos eclecticismos que configuran los edificios de la nueva vía. La ornamentación y colorido de la gran sala interior, una alternativa sobria al barroco sevillano, destaca frente a la composición más académica de la fachada principal. Una elegante logia abierta de columnas jónicas remata el cuerpo central de la fachada resuelto en ladrillo visto, revoco y piedra artificial.

En 1925 Zuazo, como algunos otros jóvenes arquitectos de la época, visitó la Exposición Internacional de la Artes Decorativas e Industriales Modernas de París. Esta Exposición supuso para nuestros profesionales el contacto con unos nuevos modos que dieron lugar a la posterior revolución racionalista. En el caso de Zuazo, como para los arquitectos del centro, el mayor hallazgo lo supuso el encuentro con la arquitectura holandesa, capaz de sintetizar las nuevas necesidades espaciales y funcionales de la arquitectura moderna con los métodos tradicionales de construcción que hacían del ladrillo el material fundamental de la nueva renovación arquitectónica. Con el Palacio de la Música en construcción hizo Zuazo su primer viaje a Holanda; la influencia de las experiencias más abstractas y menos expresivas de la llamada Escuela de Ámsterdam queda reflejada en su proyecto para la Casa de Correos de Bilbao, de 1927, así como en algunas propuestas de vivienda unifamiliar de 1928 —Casa- estudio para el escultor Sebastián Miranda en Madrid—; del mismo modo, se puede decir que las nuevas alternativas de tipología residencial de Ámsterdam influyeron en su posterior bloque “Las Flores”, conjunto residencial levantado en una manzana del “ensanche” de Madrid.

Por esos mismos años proyecta el “Ensanche parcial de la ciudad de Zaragoza”, 1928-1931, del que sólo fueron ejecutados algunos bloques residenciales; un interesante intento de hacer de la vivienda la directriz del crecimiento, y en cierto modo el antecedente al bloque de casas Las Flores de Madrid. Una ordenación del crecimiento de la ciudad que acogía, en sus diversas tipologías de manzana, manzana abierta, los diferentes bloques residenciales que ofrecían viviendas para todas las necesidades. Desde viviendas unifamiliares a bloques abiertos de un máximo de seis plantas que generaban espacios libres ajardinados o de juegos. Una solución de gran modernidad que habría supuesto un gran salto cualitativo en la urbanización residencial de las ciudades españolas.

El famoso bloque de casas Las Flores de Madrid, de 1930, repite algunas de las pautas compositivas, volumétricas y constructivas —combina el ladrillo de las fachadas exteriores con el revoco de las interiores— ensayadas en las propuestas de Zaragoza. Sin embargo, frente a la libertad de sistematización que presentan los bloques de Zaragoza, Las Flores supone una solución intermedia entre la manzana cerrada con patio central proyectada originalmente para el “ensanche” de Madrid a mediados del siglo XIX, y las soluciones de edificación abierta con menos densidad y más espacios libres que propone en el “ensanche” de Zaragoza. Como en el caso de Zaragoza la referencia holandesa es evidente, y fue precisamente en Ámsterdam donde se ensayaban, desde la década de 1910, soluciones de manzana con los testeros abiertos que incorporaban al entramado de la ciudad los espacios ajardinados del interior de los bloques. Las Flores se resuelve mediante dos bloques dobles paralelos que configuran un gran espacio ajardinado interior y cuya fragmentación volumétrica responde a las exigencias de ventilación y de soleamiento de las distintas viviendas.

Las viviendas de las dos casas meridionales, en uno de los lados menores de la manzana, incorporan, mediante el retranqueo de los paramentos que conforman la esquina, unas terrazas en ángulo cuyas flores otorgaron la denominación del conjunto. El edificio acogió al escritor Pablo Neruda en su estancia en Madrid.

Casi contemporáneo, aunque algo anterior en proyecto, es el edificio de viviendas Le Phenix, de la plaza de la Independencia de Madrid, 1928-1931. Un edificio en esquina que responde más a los ideales compositivos del barrio en el que se levanta, el barrio de Salamanca, que a los nuevos ideales de configuración urbana experimentados por esos mismos años en los proyectos de Zaragoza y Las Flores. El buen hacer constructivo y la elegancia y proporción de sus formas hacen de este edificio una de las mejores construcciones del “ensanche” madrileño.

En 1929 se convocaba en Madrid un Concurso Internacional para la urbanización de la ciudad. Zuazo, en colaboración con el urbanista alemán Hermann Jansen, presentó su “Anteproyecto del trazado viario y urbanización de Madrid”, finalizado en 1930 y cuya solución se constituyó en la base de algunos de los proyectos iniciados en el Segunda República, estableciendo de este modo las directrices del futuro Madrid. La propuesta, estructurada en base al nuevo tendido ferroviario y viario, radial y de circunvalación, ordenaba el crecimiento de la ciudad mediante un desarrollo discontinuo que se apoyaba en los poblados o núcleos de la zona de influencia como focos de absorción del incremento poblacional. El proyecto hacía del eje norte-sur, paseo del Prado, paseo de Recoletos, paseo de la Castellana y su proyectada prolongación, el elemento de ordenación más importante del crecimiento, dotando a la nueva vía, en su tramo septentrional, de una cualificación arquitectónica y de representación propia de una ciudad moderna.

Con la llegada de la República, y de la mano del ministro de Obras Públicas Indalecio Prieto, se iniciaron las obras de apertura de la prolongación del paseo de la Castellana propuesta por Zuazo y Jansen, desde la plaza de San Juan de la Cruz y hasta la actual plaza de Castilla; en su base, y donde se levantaba el Hipódromo Real, se inició la creación del gran complejo ministerial proyectado por Zuazo ratificando la directriz del nuevo crecimiento septentrional de la ciudad.

Los Nuevos Ministerios, proyectados entre 1932 y 1937, respondían a un doble objetivo, por un lado, a la sistematización de la apertura del nuevo paseo, con la creación de una Estación Central del nuevo enlace ferroviario bajo su gran plaza, y en segundo lugar, a la inmediata necesidad de ejecutar obra pública encaminada a mitigar el paro obrero. El proyecto, entendido de esta manera, se resolvía, en su doble faceta arquitectónica y urbanística, como un conjunto de edificios que ordenaban una gran plaza o lonja limitada hacia el paseo por una arquería bajo la que se desarrollaba el doble túnel de la estación, actualmente Nuevos Ministerios. A su vez, la necesidad de una ejecución inmediata lleva a su autor a definir una estructura reticular metálica que generando unos pórticos equidistantes facilita la puesta en marcha de una obra cuya distribución espacial fue proyectándose a la vez que sus estructuras se imponían paralelamente al paseo. Zuazo basaba su racionalismo constructivo en la tradición clásica; el conjunto escurialense le servía una vez más tanto para el desarrollo de sus espacios abiertos como para la composición de sus fachadas. La sobriedad de sus paramentos, la monumentalidad de sus volúmenes y la articulación de los edificios que en él se desarrollan hacen de esta obra una de las propuestas más importantes de la historia de la arquitectura española del siglo XX.

Frente al academicismo de los Nuevos Ministerios, el regionalismo con el que Zuazo envolvía una de las obras más importantes de la arquitectura moderna europea, el Frontón Recoletos de Madrid de 1935. Su gran espacio interior, fruto de la colaboración con el ingeniero Eduardo Torroja, constituyó una de las soluciones más elegantes y atrevidas levantadas hasta la época; su doble bóveda asimétrica de cubrición, que incorporaba grandes lucernarios de hastial a hastial, su liviana solución del graderío, la correcta concatenación espacial y sus magníficos acabados, concedieron al Recoletos el reconocimiento de la crítica internacional.

Al acabar la Guerra Civil, y tras su confinamiento en Las Palmas de Gran Canaria, donde llevó a cabo diversos proyectos entre los que cabe destacar “El Plan General de Ordenación y trazado de la ciudad” así como el Seminario Diocesano de Tarifa, ambos de 1942, Zuazo fue retirado de sus obras oficiales. A partir de este momento desarrolló, con gran acierto, varios conjuntos residenciales entre los que cabe destacar el de la plaza de Salamanca de Madrid de 1944- 1945 y las torres de la calle de Boix y Morer, de la misma ciudad, de 1952. Ambas propuestas, que dieron continuidad a la construcción en ladrillo iniciada fundamentalmente en Las Flores, supusieron nuevas alternativas tipológicas a la ordenación residencial de la ciudad. En el caso de la plaza de Salamanca el edificio abre hacia el exterior, dos de sus patios de ventilación, es decir, ampliando el desarrollo de su fachada; una solución fue posteriormente puesta en práctica por el arquitecto Luis Gutiérrez Soto.

Mención similar han de tener sus proyectos de vivienda unifamiliar en Madrid, Ondarre, de 1944 y la casa para Domingo Ortega de 1947, así como la casaestudio que para el escultor Victorio Macho levantara en Toledo en 1952.

Entre sus últimas obras cabe destacar el Frontón Jai-Alai de Guernica de 1961, una magnífica solución del estructuralismo constructivo puesto en práctica en el Recoletos, así como su casa en Zarauz, Zuazo-Enea de 1963.

Su interés por la historia quedó reflejado en el discurso de ingreso en la Real Academia de Bellas Artes de San Fernando, en el acto de recepción pública del 8 de noviembre de 1948. Su título, Los orígenes arquitectónicos del Real Monasterio de San Lorenzo del Escorial, respondía al interés que Zuazo mantuvo a lo largo de toda su vida por lo que consideraba una de las obras más importantes de la arquitectura española.

 

Obras de ~: Hotel, San Lorenzo de El Escorial (Madrid), 1917; Proyecto para el Edificio del Círculo de Bellas Artes, Madrid, 1919; Palacio de la Música, Madrid, 1924; Hotel para el escritor Gregorio Martínez Sierra, Madrid, 1927; Casa de Correos, Bilbao, 1927; Casa de las Flores, Madrid, 1930; Estudio para la prolongación del paseo de la Castellana, Madrid, 1930; Proyecto para la prolongación de la Diagonal, Barcelona, 1931; Proyecto de Bloques de viviendas en la calle de Goya, Madrid, 1931-1933; con E. Torroja, Proyecto para el Viaducto en la calle de Bailén, Madrid, 1932; Nuevos Ministerios, Madrid, 1932-1937; Proyecto de Reforma Interior de Madrid, 1932- 1934; Propuesta de Plan Comarcal de Madrid, 1932-1935; Banco de España, Granada, 1933; Banco de España, Córdoba, 1934; Frontón Recoletos, Madrid, 1935; Seminario Diocesano, Tarifa, 1942; Casa de viviendas en la calle de Velázquez c/v Hermosilla, Madrid, 1945; Almacenes Mazón, Madrid, 1945, con A. de la Vega, Edificio Bancaya-Campsa en el paseo del Prado, Madrid, 1946-1953; Edificio El Fénix, Las Palmas, 1946; Cine Consulado, Bilbao, 1946; Bloques de viviendas para la E.M.T., en el paseo de la Castellana, Madrid, 1949; Proyecto Gran Plaza de Castilla, Madrid, 1949-1953; Escuela de Artes y Oficios, Las Palmas de Gran Canaria, 1953; Casa de viviendas en el paseo del Pintor Rosales, Madrid, 1957; Frontón Jai-Alkai, Guernica (Vizcaya), 1961; Zuazo-Enea, Zarauz (Guipúzcoa), 1963.

Escritos: Anteproyecto de reforma viaria parcial y ensanche de la ciudad de Sevilla, Madrid, 1920; Reforma viaria parcial del interior de Bilbao, Madrid, Gráficas Reunidas, 1922 (Bilbao, Colegio Oficial de Aparejadores y Arquitectos Técnicos de Vizcaya con la colaboración de Ayuntamiento de Bilbao, 1987); “Casa en la calle de Lealtad”, en Arquitectura (enero de 1926); “Autocrítica”, en Arquitectura (febrero de 1927), pág. 67; “Secundino Zuazo”, en Arquitectura Española Contemporánea, t. II (octubre de 1928); “Casa de Correos de Bilbao”, en Arquitectura Española (octubre-diciembre de 1928); con H. Jansen, Anteproyecto del trazado viario y urbanización de Madrid, Madrid, 1930 (est. prelim. de L. Maure Rubio, Madrid, Colegio Oficial de Arquitectos, 1986); Proyecto de un grupo de viviendas baratas y económicas: Madrid calles de Goya, Fuente del Berro, Jorge Juan, Avenida de la Plaza de Toros, Madrid, 1931; “Bloque de viviendas en Madrid”, en Arquitectura (enero de 1933), pág. 11; “La reforma interior de Madrid”, en Arquitectura (septiembre de 1934), pág. 175; “El Plan Comarcal de Madrid”, en Administración y Progreso (noviembre de 1934); Los orígenes arquitectónicos del Real Monasterio de San Lorenzo del Escorial, discurso de ingreso en la Real Academia de Bellas Artes de San Fernando, el 8 de noviembre de 1948, Madrid, Blass, 1948; “El Cine Consulado de Bilbao”, en la Revista Nacional de Arquitectura, n.º 117 (septiembre de 1951), págs. 1-4; “Plan General de Ordenación y trazado de la ciudad de Las Palmas de Gran Canaria”, en la Revista Nacional de Arquitectura, n.os 140-141 (agosto-septiembre de 1953), págs. 23-39; “Casa residencial en Madrid”, en Revista Nacional de Arquitectura, n.º 197 (mayo de 1958), págs. 5-7; “La Casa de Las Flores”, en Arquitectura, n.º 12 (diciembre de 1959), págs. 33-39; “Juan Bautista de Toledo y Juan de Herrera”, en Cuadernos de la Fundación Pastor, 9 (1964), págs. 37-67; “Zuazo-Enea”, en Arquitectura, n.º 69 (septiembre de 1964), págs. 30-31; “El Frontón Recoletos”, en Nueva Forma (septiembre de 1968); Madrid y sus anhelos urbanísticos: memorias inéditas de Secundino Zuazo, 1919-1940, intr. y ed. de C. Sambricio, Madrid, Consejería de Obras Públicas, Urbanismo y Transportes, Dirección General de Urbanismo y Planificación Regional, Comunidad de Madrid-Nerea, 2003.

Bibl.: “El concurso de anteproyectos para el Círculo de Bellas Artes de Madrid”, en Arquitectura (agosto de 1919), pág. 210; L. Torres Balbás, “La arquitectura moderna en la Sierra de Guadarrama. Una obra de Zuazo en El Escorial”, en Arquitectura (marzo de 1920), pág. 78; “Casa en el Paseo de Ronda”, en Arquitectura (enero de 1926), pág. 12; [Número dedicado a Secundino Zuazo], en Arquitectura, n.º 141 (septiembre de 1970), págs. 1-64; L. Blanco Soler, Zuazo y su tiempo, discurso leído el 20 de junio de 1973, Madrid, Real Academia de Bellas Artes de San Fernando, 1973; “El Plan Comarcal de Madrid de 1933”, en Indalecio Prieto, Ministro de Obras Públicas, Madrid, Ministerio de Obras Públicas y Urbanismo, 1983, págs. 11-40; L. Maure Rubio, “Zuazo y la extensión de Madrid”, en Q, n.º 67 (1983), págs. 30-45; “La extensión de Triana de 1924: una alternativa al problema de la vivienda en Sevilla”, en Ciudad y Territorio, n.º 3 (1984), págs. 13-21; “Secundino Zuazo y la formación de un proceso”, en Madrid, urbanismo y gestión municipal 1920-1940, Madrid, Área de Urbanismo e Infraestructuras, Gerencia Municipal de Urbanismo, 1984, págs. 137-305; “Nuevos aires en arquitectura”, en MOPU (octubre de 1984), págs. 72-76; “Un ensanche en Zaragoza”, en A. Bonet Correa (coord.), Urbanismo e Historia Urbana en el mundo hispano, Madrid, Universidad Complutense, 1985, págs. 1313-1321; “La prolongación del Paseo de la Castellana de Madrid”, en A. Humanes Bustamante et al., Madrid no construido: imágenes arquitectónicas de la ciudad prometida, Madrid, Colegio Oficial de Arquitectos de Madrid, 1986, págs. 152-158; L. Maure Rubio, “Secundino Zuazo y la Extensión de Madrid”, en S. Zuazo y H. Jansen, Anteproyecto del trazado viario y urbanización de Madrid, op. cit., págs. VII-LI; L. Maure, “Secundino Zuazo: las propuestas de Reforma Interior de la ciudad y el desarrollo urbanístico contemporáneo”, en S. Zuazo, Reforma Viaria parcial del Interior de Bilbao, op. cit., págs. 31-54; L. Maure Rubio, Secundino Zuazo, arquitecto, Madrid, Servicio de Publicaciones del Colegio Oficial de Arquitectos, 1987 (2.ª ed. 1988), pág. 393; “Los Nuevos Ministerios de Madrid: una propuesta arquitectónica de Secundino Zuazo”, en Arquitectónica, n.º 3 (1989), págs. 103-136; “Secundino Zuazo: El Banco de España en Granada”, en AQ Arquitectura, n.º 5 (1989), págs. 104-115; “Una revisión del Plan de 1929 y su pretendida modernidad”, en Urbanismo, n.º 14 (1991), págs. 84-94; “La reforma viaria parcial del interior de Bilbao de Secundino Zuazo Ugalde”, en Bilbao 1300-2000, Bilbao, 2001; Frontón Recoletos. Madrid 1935, Madrid 2004; M. Á. Baldellou Santolaria, Arquitectos en Madrid, Madrid, Ayuntamiento, Área Delegada de Vivienda-Fundación Antonio Camuñas, Fundación Madrid Nuevo Siglo, 2005; VV. AA., Zuazo, arquitecto del Madrid de la II República, catálogo de exposición, Madrid, Biblioteca Nacional, 2006.

 

Lilia Maure Rubio