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Julián Sánchez Ruano

Biografía

Sánchez Ruano, Julián. Moriñigo (Salamanca), 9.I.1840 – Madrid, 20.VIII.1871. Periodista y político republicano.

Hijo de Francisco Sánchez Moro y de su segunda mujer, Dorotea Ruano, que murió en el parto. Su padre, acomodado propietario de tierras, le envió a la escuela de Babilafuente, próxima a su pueblo natal. En 1852 ingresó en el Seminario de Salamanca, regentado por la Compañía de Jesús desde 1855, en el que estudió cuatro años de Latinidad y Humanidades y uno de Filosofía, completando su educación religiosa con los jesuitas del Colegio de Loyola (1857-1858). De vuelta a Salamanca, obtuvo el grado de bachiller en Artes y, en 1859, inició en su Universidad las carreras de Derecho y Filosofía y Letras, obteniendo en esta última el grado de bachiller en 1862. En esos años ingresó en la Academia de Leyes y Letras salmantina, pronunciando la conferencia inaugural del curso 1862-1863, en la que defendió la libertad de pensamiento, y en el círculo de los intelectuales progresistas y filodemócratas (Álvaro Gil Sanz, Santiago Diego Madrazo, Tomás Rodríguez Pinilla) que tenían como medio de expresión el periódico Adelante (1860-1867) y como asociación, desde 1862, el Liceo Artístico y Literario. Como redactor de Adelante, publicó primero poesías y luego artículos literarios y políticos, que firmó desde 1861 con el seudónimo de El Dómine de Batuecas, manteniendo en sus páginas controversias con la prensa neocatólica.

En octubre de 1863 se trasladó a Madrid para seguir sus estudios en la Universidad Central, integrándose rápidamente en la vida intelectual y política de la capital. Elegido secretario del Círculo Filosófico, impartió conferencias en el Ateneo durante el curso 1864-1865, al tiempo que se involucraba en el Partido Demócrata y se dedicaba profesionalmente al periodismo gracias a sus contactos con el republicano Eugenio García Ruiz, de cuyo periódico El Pueblo hacía un año que era corresponsal. Fue redactor de La Democracia de Castelar desde enero de 1864, periódico que abandonó en abril al no dejarle polemizar con las ideas socialistas vertidas por Pi y Margall en La Discusión, cosa que hizo extensamente en el diario demócrata El Pueblo, que le acogió de inmediato en su redacción. Fruto de su controversia periodística y de sus reflexiones filosófico-políticas sobre el liberalismo y la doctrina cristiana como fundamento de una democracia conservadora y antiestatista, fue su ensayo Del socialismo en España (1865), en el que atacó, desde una postura individualista, las doctrinas socialistas de Pi como contrarias a la idea de democracia propugnada por el Partido. Aunque el libro recibió duras críticas de Luis Vidart, de las que se defendió en el periódico con el seudónimo de Luciano, sirvió para darle a conocer en los medios políticos y literarios, consiguiendo ser elegido tercer secretario del Comité nacional del Partido Demócrata en diciembre de 1865, del que eran presidente José M.ª Orense y vicepresidente García Ruiz, ambos individualistas como él. Ocasionalmente colaboró en otros periódicos, como La Crónica de Badajoz (1864), el Adelante y la Revista Hispanoamericana (1866), en la que criticó acremente el ensayo Lo absoluto de Ramón de Campoamor (declarado libro de texto al año siguiente), reuniendo posteriormente sus artículos contra este autor en su obra Desagravio filosófico.

En la Academia Matritense de Jurisprudencia y Legislación tomó parte en el voto de censura al neocatólico Nocedal, siendo protegido por Severo Catalina, que le consideraba discípulo. Hombre de confianza de García Ruiz, dirigió El Pueblo en diferentes momentos y, especialmente, entre enero y junio de 1866, en que fue suspendido por el gobierno a raíz de la sublevación del cuartel de San Gil. Desatada la represión política en Madrid el 22 de junio, su amistad con políticos de la Unión Liberal le libró de ser deportado, retirándose a San Lorenzo de El Escorial, donde pasó el verano en la Biblioteca del Real Monasterio investigando sobre los humanistas del siglo xvi (Oliva Sabuco, Antonio Agustín, Hurtado de Mendoza) y consultando el Fuero de Salamanca, del que, pasado el tiempo, haría una edición. Desde allí marchó nuevamente a Salamanca, donde acabó sus estudios universitarios, obteniendo el grado de bachiller en Derecho en octubre de 1866 y el de licenciado en Derecho Civil y Canónico en junio de 1867, leyendo con este motivo su estudio sobre Doña Oliva Sabuco de Nantes, en el que daba cuenta de los pasajes de la Nueva Filosofía censurados por la Inquisición. A consecuencia de la insurrección de agosto, se dictó orden de prisión contra él, pero la influencia del ministro Catalina impidió nuevamente que se le molestase. Desde septiembre de 1867 ejerció la abogacía y mantuvo sus colaboraciones en el periódico La Provincia, de Fermín Hernández Iglesias. Junto a éste y Gil Sanz, fundó la Academia Salmantina de Legislación y Jurisprudencia, que inició sus actividades en enero de 1868. En política, mantuvo correspondencia con los revolucionarios emigrados, entre los que se encontraba García Ruiz, y conspiró con los demócratas salmantinos en la casa del impresor Sebastián Cerezo. Bajo su dirección, resucitó el periódico Adelante en abril, pero, por sus ideas demócratas, fue cerrado por el gobernador al mes siguiente, teniendo que huir a Portugal para evitar ser detenido. Al triunfar la revolución Gloriosa el 29 de septiembre se hallaba nuevamente en Salamanca, siendo elegido secretario de la Junta revolucionaria de la provincia, presidida por Rodríguez Pinilla, y volviendo a publicar y dirigir el Adelante. A mediados de octubre regresó a Madrid como redactor de El Pueblo, que reapareció como abanderado de la república unitaria, y en noviembre siguió a la mayoría demócrata republicana al negarse a dar su apoyo al Manifiesto de la coalición monárquica gubernamental, criticando desde el periódico a los demócratas cimbrios que sí lo hicieron. En enero de 1869 fue nombrado primer secretario de la Sección de Ciencias Morales y Políticas del Ateneo madrileño y elegido diputado por Salamanca de las Cortes Constituyentes, de las que fue elegido cuarto secretario, siendo el único republicano de la Mesa, y miembro de la Comisión legislativa. Buen orador, intervino activamente en los debates parlamentarios, en los que criticó el proyecto de Constitución monárquica, el escaso control del Parlamento sobre el Ejecutivo y la preponderancia de los militares en el gobierno.

En marzo de 1869 contrajo matrimonio en Salamanca con Elvira Hortal Martín, fijando su residencia en Madrid, donde fue elegido segundo comandante del batallón Guías del Pueblo (Tercero de Hospicio de los Voluntarios de la Libertad), que mandaba García Ruiz. Desde la capital viajó a su distrito electoral para participar en los actos culturales salmantinos, como la inauguración del monumento a fray Luis de León, a cuyo Álbum homenaje contribuyó con una composición poética. Aunque miembro del Partido Demócrata Republicano Federal, figuró siempre como un republicano unitario ajeno a toda disciplina del partido, votando en las Cortes a favor de la República sin adjetivos (y en contra de la República federal), junto a su amigo García Ruiz. En su enfrentamiento con la dirección federal del Partido, atacó el federalismo pactista en los debates del Ateneo y firmó la polémica Declaración de la Prensa republicana de mayo de 1870, en la que se defendía un proyecto de Estado unitario —basado en la idea del federalismo organicista— y se atacaba el pactismo confederalista y proudhoniano de Pi y Margall, que llevaba —para los declaracionistas— al separatismo y la desmembración de la patria. Ese mismo año colaboró en la Revista España y el Boletín-Revista de la Universidad de Madrid. Elegido diputado por la capital salmantina en las elecciones de marzo de 1871, en las que venció por escaso margen al candidato carlista Gaspar Escudero, su condena de la Comuna de París, que motivó en junio la expulsión de sus seguidores del Comité republicano salmantino, fue su última actuación en el Congreso. En el verano se agravó su enfermedad infecciosa sin que pudiera salvarle la cirugía de su correligionario Federico Rubio.

El duelo por las calles de la capital estuvo presidido por los demócratas monárquicos Nicolás María Rivero y Manuel Becerra. Por voluntad de su viuda, sus restos mortales fueron trasladados de Madrid a Salamanca en junio de 1928.

 

Obras de ~: Discurso que en la inauguración anual de la Academia de Leyes y Letras de Salamanca leyó en 25 de octubre de 1862, Salamanca, Imprenta de Diego Vázquez, 1862; Del socialismo en España, según la ciencia y la política, Madrid, Imprenta de Manuel Bernaldo de Quirós, 1865; F. Hernández Iglesias, La esclavitud y el señor Ferrer de Couto, pról. de ~, Madrid, Imprenta Universal, 1866; D.ª Oliva Sabuco de Nantes, escritora ilustre del siglo décimo-sexto. Su vida, sus obras, su valor filosófico, su mérito literario, Salamanca, 1867; Breve reseña de los antecedentes y tareas preparatorias de la Academia Salmantina de Legislación y Jurisprudencia, Salamanca, Imprenta de Sebastián Cerezo, 1868; Desagravio filosófico, ó sea crítica imparcial de un libro de texto, Salamanca, Cerezo, 1868; Notas, apéndice y discurso preliminar al Fuero de Salamanca, Salamanca, Cerezo, 1870; P.-J. Proudhon, La federación y la unidad en Italia, pról. y notas críticas de ~, Madrid, Imprenta de El Pueblo, 1870.

 

Bibl.: L. Vidart, La filosofía española, indicaciones bibliográficas, Madrid, Imprenta Europea, 1866, págs. 241-259; Los diputados pintados por sus hechos. Colección de estudios biográficos sobre los elegidos por el sufragio universal en las Constituyentes de 1869, t. II, Madrid, R. Labajos y Cía., 1869-1870, págs. 361- 365; E. García Ruiz, Historia de la Internacional y del federalismo en España, Madrid, Imprenta Española, 1872, págs. 93-94; F. Cañamaque, Los oradores de 1869, Madrid, Simón y Osler, 1879, págs. 370-372; E. Hernández Gutiérrez, Estudio biográfico-crítico de Don Julián Sánchez Ruano, Salamanca, Imprenta Provincial, 1901; M. Ossorio y bernard, Ensayo de un catálogo de periodistas españoles del siglo xix, Madrid, Imprenta de J. Palacios, 1903, págs. 417-418; J. Sánchez Rojas, Elogio de Julián Sánchez Ruano, Barcelona, 1913; J. Moreiro Prieto, Julián Sánchez Ruano. Un personaje, una época (1840- 1871), Salamanca, Centro de Estudios Salmantinos, 1987.

 

Gregorio de la Fuente Monge