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Federico Elizalde

Biografía

Elizalde, Federico. Manila (Filipinas), 12.XII.1907 – 16.I.1979. Compositor y director.

Nació en Manila el 12 de diciembre de 1907. Su vocación musical se manifestó a muy temprana edad, interpretando obras al piano y escribiendo composiciones que le llevaron a ser considerado un niño prodigio. Hacia los ocho años se trasladó de Manila a España, estudiando en San Sebastián con Manuel Cendoya, y en el Conservatorio de Madrid con los maestros José Tragó y Bartolomé Pérez Casas. Ya en esta época, y pese a su juventud, escribió diversas obras que sorprendieron a sus maestros por su gran calidad, como es el poema sinfónico para orquesta Quo Vadis.

Hacia 1921 viajó a Londres, y tras residir poco más de un año en esta ciudad, se trasladó con su familia al otro lado del océano, a California, donde ingresó en la Universidad de Stanford, con la intención de estudiar Leyes, cumpliendo el deseo de sus padres. Sin embargo, y tras la toma de contacto con Alfred Hertz, con quien estudiaría dirección de orquesta, y con Ernest Bloch, que le daría clases de composición, desistió de estudiar la carrera de Derecho para dedicarse de lleno a la música. Con sólo catorce años inició su carrera como director de orquesta dirigiendo la Orquesta Filarmónica de San Francisco. A su vez, se dedicaba con gran entusiasmo a las tareas compositivas, produciendo en los cuatro años que permaneció en California obras como varios Preludios para piano, que fueron grabados por la compañía discográfica HMV, el poema Bataclán, o la suite The Heart of a Nigger, de estilo hispanizante, que sería estrenada por la orquesta de Bert Ambrose en el London Palladium en junio de 1927, con bailarines y decorado de Oliver Messel, y a la que seguirían nuevas interpretaciones, como la realizada por la compañía de Diaguilev en 1928. Durante su estancia en los Estados Unidos, además de componer, ofreció diversos conciertos por la costa oeste hasta que, en 1926, regresó al Reino Unido, ingresando en la Universidad de Cambridge, donde retomó la carrera de Leyes.

Durante los tres siguientes años, además de producir obras como los preludios para orquesta Moods, “J” y Spiritual entre otras, se interesó especialmente por la música jazz, llegando a ser uno de los músicos más influyentes en el desarrollo del género en el Reino Unido en la década de los veinte. En Cambridge organizó una banda de estudiantes, The Quinquaginta Ramblers, a la que enseñaba a interpretar el jazz americano, y con la que confirmaría sus dotes para la dirección orquestal. En otoño de 1927 fue invitado a formar una banda en el hotel Savoy, para lo que inmediatamente reclutó a varios de los mejores músicos de jazz neoyorquinos del momento, como Adrian Rollini, Bobby Davis o Chelsea Quealey, lo que dio al conjunto un aire innovador, elevando considerablemente el nivel del jazz británico. Logró un sonido que llamó la atención de la BBC, que apadrinaría el grupo, convirtiéndolo en el preferido de la sociedad inglesa del momento. Pero probablemente el nuevo estilo no fuera del gusto de algunos de los clientes más poderosos del hotel, por lo que en 1929 concluyó el contrato de la banda con el principal hotel de Londres. Compaginó en esta etapa las labores de director con las de compositor, escribiendo parte de la música que interpretaría la banda hasta su desaparición a finales de 1929, de la que destacan los solos de piano en obras como Siam blues, Pianotrope o Vamp till Ready, cuya composición terminó disuelto ya el grupo.

En 1930, y con tan sólo veintidós años de edad, fue nombrado director de la Orquesta Sinfónica de Manila. Pese a ello, y en gran medida atraído por la escritura y pensamiento musicales de Ernesto Halffter, de quien sería discípulo durante dos años, se trasladó a París, donde trabajó como director invitado junto a compositores como Ravel o Milhaud. En esta etapa parisina colaboró estrechamente con artistas españoles, como el propio Ernesto Halffter o Rafael Alberti; muestra de ello es el concierto de música española que tuvo lugar el 29 de junio de 1932 en la Sala Gaveau de París, con la Orquesta Sinfónica de París dirigida por Ernesto Halffter y Federico Elizalde, y en el que el propio Alberti recitó las Nanas y una nueva versión de La Pájara Pinta, ambas con música de Elizalde. Durante su estancia en la capital francesa compuso además diversos títulos como La negresca, Impromptu, Musique pour 15 solistes, o la Sinfonía con piano concertante dedicada a Ernesto Halffter.

En 1933 regresó a España, donde pronto conoció a Manuel de Falla, a quien le uniría una estrecha amistad, y del que recibió notables influencias en su música de esta época. En los años que permaneció en España tuvo también entre sus amigos a Federico García Lorca, de quien musicó obras, como sus Títeres de Cachiporra o Don Perlimplim. Por estas mismas fechas, a fines de 1935 y primeros meses de 1936, entró en contacto con los músicos vascos Juan Gorostidi y Ramón Usandizaga a raíz del posible estreno en Madrid de la última producción de Elizalde, Las jornadas de Nuestra Señora, que al parecer tenía especial interés en que fuese interpretada por el Orfeón Donostiarra, y que, dada la situación política de disolución de las Cortes y de período electoral, no llegó a estrenarse, según se deduce por las cartas que tanto Gorostidi como Usandizaga dirigieron a Norberto Almandoz.

En abril de 1936 dirigió el estreno de su Sinfonía concertante en el XIV Festival de la Sociedad Internacional para la Música Contemporánea de Barcelona, para lo cual dicha obra había sido previamente seleccionada por un jurado internacional. Tras el estallido de la contienda civil, participó en la misma de forma activa en el bando franquista. Terminada ésta, se trasladó al país vecino, a su finca en las cercanías de Bayona, donde, y a excepción de algunos conciertos ofrecidos en Filipinas, permaneció hasta concluir la Segunda Guerra Mundial. Este retiro favoreció su tarea compositiva, siendo estos años los más fructíferos de su actividad creadora. Así, en 1943 concluyó su única ópera, Paul Gauguin, cuyo estreno había sido pospuesto por la guerra, y que en 1948 sería emitida por la radio francesa en conmemoración del centenario del nacimiento del gran pintor galo. De la misma época son su Concierto para violín, estrenado en España por Christian Ferras y Ataúlfo Argenta en 1949, el Cuarteto de cuerda y el Concierto para piano, estrenado en París en 1947. En esta etapa española debe ser considerado, en palabras de Tomás Marco, como un compositor plenamente integrado en la Generación del 27.

En 1948 regresó a Filipinas, donde había sido nombrado presidente de la Manila Broadcasting Compagny. Poco después de su llegada fundó una orquesta de cuerda, la Manila Little Symphony Orchestra, con la que desarrolló gran parte de su labor como director, además de con la Orquesta Sinfónica de Manila. Dirigió no sólo en su país natal, sino también en los Estados Unidos, Reino Unido y Francia al frente de diversas orquestas, como la London Symphony Orchestra, que tuvo bajo su batuta durante el Festival de Gran Bretaña de 1951, y otras muchas, con las que dio a conocer la obra de músicos españoles contemporáneos, como Ernesto Halffter, Rodolfo Halffter o Salvador Bacarisse. Dirigió su último concierto en Manila en 1974, donde falleció cinco años después.

 

Obras de ~: Quo Vadis, c. 1920; Preludios, 1922-1926; The Heart of a Nigger, 1922-1926; Bataclán, 1927; Pianotrope, 1927; Siam blues, 1927; “J”, 1927-1930; Moods, 1927-1930; Spiritual, 1927-1930; Impromptu, 1931-1933; La negresca, 1931-1933; Nanas, 1931-1933; Música para quince solistas, 1931-1933; Prólogo para La Pájara Pinta, 1931-1933; Vamp till Ready, 1933; Don Perlimplim, 1935; Las tres jornadas de Nuestra Señora, 1935; Sinfonía con piano concertante, 1935; Títeres de Cachiporra, 1935; Concierto para piano, 1939- 1943; Concierto para violín,1939-1943; Cuarteto de cuerda, 1939-1943; Paul Gauguin, 1943.

 

Fuentes y bibl.: Archivo Eresbil (Rentería), Cartas de Juan Gorostidi y Ramón Usandizaga dirigidas a Norberto Almandoz.

VV. AA., Enciclopedia Universal Ilustrada Europeo-Americana, vol. XIX, Barcelona, Hijos de José Espasa, 1915, pág. 94; H. M. Hamlyn, Diccionario de Música, Madrid, Anaya, 1982; J. L. García del Busto, “Fichas biográficas de los compositores de esta generación”, en Los Músicos de la República, en Cuadernos de Música, 1 (n.º monográf.) (1984), pág. 65; J. Soler, Diccionario de la Música, Barcelona, Grijalbo, 1985; A. Salazar, “Generación y promoción”, en VV. AA., La música en la generación del 27. Homenaje a Lorca. 1915-1939, Madrid, Ministerio de Cultura, 1986; T. Marco, Historia de la música española. Siglo xx, Madrid, Alianza, 1989, págs. 142-143 y 346; M. Honegger (dir.), Diccionario de la Música. Los hombres y sus obras, Madrid, Espasa Calpe, 1994; J. Chilton, Who’s Who of British Jazz, London, Cassell, 1997; A. E. G orosabel Garai, “Elizalde, Federico”, en E. Casares Rodicio, Diccionario de la Música española e hispanoamericana, t. 4, Madrid, Sociedad General de Autores, 2001, págs. 656-657; R. Sanmartín, “Rafael Alberti, un poeta en escena”, en Stichomythia, 2 (2004); C. J. Costas, “Introducción general”, en A. Gallego (dir.), El esplendor de la música española (1900-1950), Madrid, Fundación Juan March, 2004.

 

Amaia E. Gorosabel Garai