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Rodrigo Zamorano

Biografía

Zamorano, Rodrigo. Medina de Rioseco (Valladolid), 1542 – Sevilla, 24.VI.1620. Cosmógrafo y matemático.

Nació en el seno de una familia hidalga, obteniendo la licenciatura posiblemente en la Universidad de Valladolid, aunque parece ser que también estudió en la de Salamanca, acudiendo a las lecturas de matemáticas y astrología de los prestigiosos catedráticos hermanos Aguilera. Después de enseñar privadamente esas materias a algunos nobles en ambas localidades castellanas, entró al servicio de Pedro Fernández de Velasco, hijo del poderoso Condestable de Castilla, con quien se trasladó a la corte madrileña. En 1574 se marchó a Sevilla, ciudad en la que vivió hasta su muerte, ocupando la Cátedra de Cosmografía y Navegación en la Casa de la Contratación, siendo el catedrático que más tiempo permaneció en su cargo, casi cuarenta años, desde noviembre de 1575 hasta su jubilación, en 1613.

Su producción escrita se inicia con la primera traducción española de la principal obra de geometría de la historia, Los seis libros primeros de la geometría de Euclides, que publicó en 1576 y que proporcionaba, en lengua española, a los científicos y a los técnicos todos los conocimientos geométricos que precisaban. La primera edición de la obra de Euclides en una lengua vernácula es la italiana, de N. Tartaglia, Venecia, 1543, y la de Commandino, que traduce su versión latina, en 1575; la primera edición francesa es la de P. Forcadel, París, 1564, y de esa misma fecha es la alemana de los libros I al VI, a cargo de Scheubel; en inglés, en 1570 aparece la edición de H. Billingsley, en Londres. Como puede apreciarse, después de la primera edición en italiano, aparece con pocos años de diferencia en las otras lenguas, incluida la española.

La traducción de Zamorano llevaba la aprobación de Juan López de Velasco -primer Cosmógrafo-Cronista Mayor del Consejo de Indias desde octubre de 1571, hasta que en 1591 fue nombrado Secretario del Consejo de Hacienda- con fecha 20 de marzo de 1574, y recoge con total precisión y rigor los seis primeros libros. No cita Zamorano el original u originales que ha utilizado, aunque probablemente fuera la edición príncipe latina de Ratdolt, de 1482, o la de Zambertis, de 1505. Las de Commandino, 1572, y Clavio, 1574, no le sirvieron, porque además de que presumiblemente Zamorano ya había terminado su traducción, persiste en el error de confundir a Euclides el geómetra, con el filósofo originario de Megara, subsanado en ambas.

El libro está dedicado a Luciano Negrón, Canónigo y Arcediano de la Catedral de Sevilla, personaje muy influyente, Inquisidor ordinario y Consultor del Tribunal de la Inquisición del Obispado de Cádiz, y Juez Apostólico y real de Cruzada. En el prólogo, Zamorano ofrece una breve historia de la geometría, recalcando su necesidad para los ingenieros, niveladores, artilleros, soldados, así como para otras ciencias, como la astronomía, la cosmografía, la perspectiva, la filosofía natural o cualquier arte, hasta para los oradores. Pero intuye también las críticas de las que va a ser objeto por haber traducido una ciencia en lengua vulgar, abandonando el latín, argumentando en su defensa que los autores que al principio escribieron lo hicieron en una lengua que en su época era tan vulgar como ahora el castellano. Y termina el prólogo manifestando su intención de seguir traduciendo las demás obras de Euclides, junto con otras obras de astronomía, astrología y cosmografía, aunque no llegó a realizarlo.

Con la traducción de los Elementos de Euclides de Zamorano se conserva un manuscrito en la Biblioteca Nacional de Madrid, Ms. 12.440, que perteneció a la biblioteca de Francisco Pi y Margall. Está encuadernado en pergamino; en el plano superior de la tapa de la encuadernación hay una inscripción manuscrita prácticamente borrada y casi ilegible. El recto de la primera hoja de guarda lleva el sello de la Biblioteca Nacional, le siguen otras tres hojas de guarda en blanco, y luego aparece el título, sin foliar, Los seis libros primeros de los elementos Geométricos de Evclides philósopho megarense. Rodrigo çamorano intérprete. Le sigue en el recto de la segunda hoja de la obra la aprobación autógrafa del Cosmógrafo Mayor Juan López de Velasco, Madrid, 20 de marzo de 1574. Esta aprobación no se imprimirá, y en el libro sólo aparece el privilegio real, fechado cuatro días después, el 24 de marzo; pero en el mismo se recoge, casi con idénticas palabras, el texto de la aprobación de López de Velasco. Las dos siguientes hojas están ocupadas por el prólogo “Al curioso lector”, y no aparece en el manuscrito la dedicatoria a Luciano Negrón, lo que puede significar que cuando terminó el manuscrito aún no había decidido a quien dedicarlo. Es un manuscrito muy interesante de una obra finalmente impresa, que permite conocer el método de trabajo de los tipógrafos a partir de los originales y comparar los dos textos.

Rodrigo Zamorano colaboró también, registrando un eclipse de luna y observando un cometa, en el ambicioso proyecto que dirigió López de Velasco para tratar de determinar con precisión la longitud de muchos lugares de la península y del Nuevo Mundo, mediante la observación de eclipses.

El licenciado Zamorano, en la época en que traduce los Elementos de Euclides, ocupaba la Cátedra de Cosmografía en la Casa de la Contratación de Sevilla, vacante por la muerte de su titular, el licenciado Ruiz; el 11 de septiembre de 1575 presentó una solicitud para ocuparla, fundamentando dicha petición en los méritos contraídos durante más de trece años, en los que impartió lecciones de Cosmografía y Arte de Navegar en las Universidades de Salamanca y Valladolid, y durante más de cinco años en la Corte, “de las que venía dando dos o tres lecciones diariamente, y algunos días más”. Fue nombrado titular para ocuparla el 20 de noviembre de 1575. Entre sus obligaciones estaba la de “leer” para el segundo curso de la carrera de piloto los seis primeros libros de Euclides, tal como exigía la Ley V del Tít. XII, Libro II de la Recopilación de las Leyes y Ordenanzas de Indias. Los pilotos, en general, escasamente sabían leer y escribir, por lo que se comprende la necesidad de la traducción de los libros de geometría.

En 1576, al fallecer Hernando Aguilera, catedrático de Matemáticas y Astrología de la Universidad de Salamanca, se convocó la cátedra vacante. Los dos años siguientes transcurrieron sin que nadie la ocupara, y en un claustro de junio de 1578, ante las dificultades para cubrirla, se decide ampliar la dotación económica a cuatrocientos ducados. En julio se reúne de nuevo el claustro para tratar dos asuntos de suma importancia: la enmienda del calendario y la provisión de la citada cátedra. A ella concurrieron el matemático valenciano, doctor Jerónimo Muñoz, y el licenciado Rodrigo Zamorano; finalmente fue nombrado Muñoz.

Zamorano, en el espacio de once años, consiguió acumular tres cargos de la Casa de la Contratación. Desde 1575 era Catedrático de Cosmografía; por real cédula de 26 de agosto de 1579 se le nombra Cosmógrafo de hacer cartas, haciéndole entrega de una de las dos llaves del arca que guardaba los sellos con que se sellaban las cartas de marear e instrumentos para la navegación, tal como marcaban las Ordenanzas, y prorrogándosele por cinco años el uso y disfrute de su cátedra; y por cédula de 13 de abril de 1586, se le nombra Piloto Mayor, tomando posesión el 14 de mayo de ese año, sustituyendo al anciano cosmógrafo Alonso de Chaves, primero por cuatro años, y en 1590 por otros cuatro. Entre 1596 y 1598 deja de ocupar el puesto de piloto mayor, por nombramiento de Andrés García de Céspedes, que se traslada a Sevilla para realizar la Enmienda de los instrumentos. Así, Rodrigo Zamorano, como catedrático de cosmografía, enseñaba a los pilotos que hacían la Carrera de Indias; como cosmógrafo, fabricaba los instrumentos para la navegación y hacía las cartas de marear; como piloto mayor, presidía el tribunal encargado de juzgar los conocimientos de los primeros y dictaminaba sobre los segundos y las cartas de marear. Esta ilegal acumulación de cargos fue motivo de enfrentamientos y envidias, y causa de numerosos pleitos —los más notables con el napolitano Domingo de Villarroel y con el francés Pedro Grateo, a quienes se unió la Universidad de Mareantes, que se basaba en que Zamorano no tenía experiencia como piloto— de los que el cosmógrafo vallisoletano salió siempre airoso, pues contaba con el apoyo del Consejo de Indias, que valoraba su alta cualificación científica.

Zamorano continuó al servicio de la Casa de la Contratación hasta su jubilación de la Cátedra de Cosmografía, el 23 de febrero de 1613, pero siguió utilizando el título de catedrático y cobrando el salario a medias con su sucesor, Antonio Moreno, que no tuvo la cátedra hasta el fallecimiento de Zamorano, en 1620.

En 1581, publicó uno de los textos más famosos sobre navegación de la época, el Compendio del arte de navegar, impreso en Sevilla, por Alonso de la Barrera, una auténtica enciclopedia, pero escrita de forma sencilla y clara, con todos los temas científicos y técnicos que requerían los pilotos que se preparaban en la Casa de la Contratación, y que fue utilizado como texto en todas las demás escuelas. Se editó otras cuatro veces, 1582, 1586, 1588, 1591, e incluso fue traducido parcialmente al inglés, en 1610, por Edward Wright, matemático y cosmógrafo, graduado en artes por la Universidad de Cambridge en 1584, célebre por haber realizado la denominada Carta de Mercator, que incorpora la obra del vallisoletano en su Certaine Errors in Navigation como apéndice: The division of the whole art of navigation [a traslation of Rodrigo Zamorano’s Compendio arte de navegar].

Zamorano dedica su obra a Diego Gasca de Salazar, Presidente del Consejo de Indias. En ella recogía los fundamentos y conceptos básicos de astronomía, cartografía, determinación de las coordenadas terrestres y celestes, uso de instrumentos de navegación como el astrolabio y la ballestilla, y por último el manejo de la carta de marear y la teoría y práctica de la aguja magnética y de los relojes.

Cuatro años más tarde, en 1585 publica el más popular de sus trabajos, Cronología y Repertorio de la razón de los tiempos —en la misma línea de otros tratados de título análogo, impresos en años anteriores por diversos autores castellanos y aragoneses— en donde se mezclan nociones astronómicas con relaciones entre las situaciones de los planetas y el padecimiento de enfermedades, análisis de los períodos cronológicos con estudios de las influencias astrales sobre la climatología y sobre las cosechas. Por todo ello, el libro despertó interés especial entre los médicos, los navegantes y los agricultores, pero también entre el aldeano y el habitante común de las ciudades, lo que obligó a reeditar la obra otras tres veces en los siguientes treinta años.

Su contribución en cartografía es particularmente relevante, desde la confección y publicación de una Carta de marear, en 1579, y la elaboración de la carta náutica y de los instrumentos que se utilizaron en la expedición al Estrecho de Magallanes, junto con Pedro Sarmiento y Antón Pablo, participando en las juntas que se celebraron para prepararla; en los instrumentos trabajó durante cuatro meses, y él en persona entregó en Sanlúcar de Barrameda los astrolabios, agujas y regimientos que debía llevar la Armada destinada al Estrecho de Magallanes, compuesta por veintitrés naves y casi tres mil personas, que zarpó el 27 de septiembre de 1581, al mando de Pedro Sarmiento y Diego Flores; pero a causa de una gran tormenta, que causó muchas pérdidas, tuvo que regresar, para volver a zarpar el 9 de diciembre de la bahía de Cádiz.

Rodrigo Zamorano también participó activamente en la reforma definitiva del Padrón Real y de los instrumentos náuticos, iniciada por Pedro Ambrosio de Ondériz y llevada a cabo desde 1596 a 1598 bajo la dirección del entonces Cosmógrafo Mayor del Consejo de Indias, el matemático burgalés Andrés García de Céspedes, que durante esos años ocupó también el cargo de piloto mayor que ostentaba Zamorano. Este trabajo, esencial para la navegación a las Indias Orientales y Occidentales, consistió en una reforma y actualización total del Padrón Real —cartografía general de todas las costas y mares, única oficial y de la que tenían que sacarse las cartas de navegar que utilizaran todos los pilotos de las flotas de Indias— y de los instrumentos de navegación (ballestilla, cuadrante y aguja de marear) autorizados para esas navegaciones.

Así mismo, se cita por muchos autores contemporáneos el pequeño jardín botánico que Zamorano creó en Sevilla, intentando aclimatar algunas plantas exóticas, muchas de ellas traídas desde las tierras del Pacífico, tarea sobre la que mantuvo una correspondencia muy poco conocida con el célebre botánico Clusius.

Zamorano murió en Sevilla el 24 de junio de 1620. Uno de sus tres hijos, Rodrigo Zamorano de Oceta, fue nombrado, en septiembre de 1636, catedrático de Cosmografía de la Casa de la Contratación, para reemplazar interinamente a Guillén de Veas durante su ausencia; murió en 1647.

Rodrigo Zamorano puede ser el paradigma del matemático del siglo XVI: aquel que gracias a su dominio de la geometría —y de las lenguas clásicas, especialmente el latín— destaca en una serie de actividades estrechamente vinculadas entre sí: la astronomía-astrología, la cosmografía, la cartografía y la navegación. El prestigio de que gozó en todas ellas fue el más elevado en su época en España, aunque también es cierto que buscó siempre el apoyo de los más poderosos. Prueba de ello es que, a pesar de la prohibición establecida por el propio monarca en sus Ordenanzas, llegó a ocupar simultáneamente los tres oficios científicos de la Casa de la Contratación: Catedrático de Cosmografía, Cosmógrafo de hacer cartas e instrumentos y Piloto Mayor. A la vuelta de la portada de sus libros Compendio de la Arte de navegar y Cronología y reportorio de la razón de los tiempos se puede ver el retrato de tan ilustre personaje.

 

Obras de ~: Los seis libros primeros de la Geometría de Euclides, Traducidos en lengua Española por Rodrigo Çamorano Astrólogo y Matemático, y Catedrático de Cosmographía por su Majestad en la casa de la Contratación de Sevilla. Dirigidos al illustre señor Luciano de Negrón, Canónigo de la sancta iglesia de Sevilla, Con licencia del Consejo Real, Sevilla, en casa de Alonso de la Barrera, 1576 (ed. facs., Los seis libros primeros de la Geometría de Euclides, intr. y notas de J. M. Sanz de Hermida, Salamanca, Ediciones Universidad de Salamanca, 1999); Compendio de la arte de navegar de Rodrigo Çamorano, Astrólog y Matemático, y Cosmógrapho de la Majestad Católica de Don Felipe segundo Rey de España, Y su Catedrático de Cosmographía en la casa de la Contratación de las Indias de la Ciudad de Sevilla, Sevilla, Alonso de la Barrera, 1581; Cronología y repertorio de la razón de los tiempos, el más copioso que hasta hoy se ha visto: compuesto por el Licenciado Rodrigo Çamorano Cosmógrafo y Piloto mayor del Rey N.S. y Matemático de Sevilla, Sevilla, Andrea Pescioni y Ioan de Leon, 1585.

 

Bibl.: J. de Veitía Linage, Norte de la Contratación de las Indias Occidentales [...], Sevilla, por Juan Francisco de Blas, 1672 (ed. Buenos Aires, publicaciones de la Comisión Argentina de Fomento Interamericano, 1945; ed. facs. de F. de Solano, Madrid, Instituto de Estudios Fiscales, 1981); J. Pulido Rubio, El Piloto Mayor de la Casa de la Contratación, Sevilla, Escuela de Estudios Hispano-Americanos, 1950, 2 vols.; M. I. Vicente Maroto y M. Esteban Piñeiro, Aspectos de la ciencia aplicada en la España del Siglo de Oro, Valladolid, Junta de Castilla y León, 1991; M. I. Vicente Maroto, “El Arte de navegar”, en L. García Ballester, J. M.ª López Piñero y J. L. Peset (dirs.), Historia de la ciencia y de la técnica en la Corona de Castilla, Valladolid, Junta de Castilla y León, 2002, 4 vols.

 

Isabel Vicente Maroto