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Luis María de Carvajal y Melgarejo

Biografía

Carvajal y Melgarejo, Luis María de. Conde de Cabrillas (I), marqués de Puerto Seguro (XII), duque de Aveyro (IV). Madrid, 12.X.1871 – Madrid, 9.VII.1937. Coronel de caballería, diseñador de sables- espadas, político.

Hijo primogénito de María Dolores Melgarejo Valarino (Madrid, 31.X.1851 – 13.X.1896) y de Luis Carvajal y Fernández de Córdoba, XI marqués de Puerto Seguro.

Vivió en los círculos selectos de la alta sociedad madrileña, de la que formaba parte por su cuna y educación.

En plena Restauración, su familia se dedicó a la actividad política, pues su padre fue senador por Valencia, mientras su tío Ángel José de Carvajal y Fernández de Córdoba, marqués de Sardoal, desempeñaba también diversos cargos políticos.

La Reina regente le concedió el 30 de abril de 1894 la merced de conde de Cabrillas, con ocasión del matrimonio que iba a contraer en noviembre del año siguiente con María del Carmen Santos Suárez y Guillamas, VII marquesa de las Nieves, hija de Jacinto Santos-Suárez y Carrió y María del Pilar Guillamas y Piñeyro, marquesa de las Nieves, de la casa de San Felices, de cuya unión nacieron cinco hijos.

En poco tiempo comenzó, sin embargo, a usar el título de marqués de Puerto Seguro, por el fallecimiento de su progenitor, de quien heredó una gran fortuna, consistente en propiedades inmobiliarias en Andalucía y Castilla, especialmente en Salamanca y Madrid. Poseía, asimismo, una abultada cartera de valores, tanto españoles como, sobre todo, extranjeros.

En 1899 se le podía ver por las calles de Madrid rodando con el primer automóvil de la marca Peugeot, tipo Phaeton, que llegó a España, después de la popularidad que adquirieron en la Exposición Universal de París. Donó este vehículo en 1903 al Ejército de Caballería; fue éste el primer automóvil que tuvo el Ejército. De hecho, el XII marqués de Puerto Seguro, lejos de permanecer ocioso, siguió la carrera militar en el arma de Caballería y fue además un gran investigador y coleccionista de armas blancas, entre las que logró reunir una completa colección de sables reglamentarios de todos los países con el fin de calificar la pieza mejor diseñada, que más tarde dio pie a los modelos Puerto Seguro. En efecto, durante el cambio de siglo, surgió en Europa, y después en los Estados Unidos, una interesante polémica sobre el correcto uso del sable por parte de la Caballería. Frente al uso de los sables principalmente de corte por parte de la caballería ligera, el marqués de Puerto Seguro, desde su empleo de capitán de Caballería, defendió la eficacia de la hoja recta y en punta, siguiendo la línea tradicional de carga de choque de la caballería pesada, para lo cual diseñó y logró, tras muchas tribulaciones, que se adoptase un sistema de sables-espadas ligeros, resistentes y fácilmente desmontables y que desde entonces llevan de forma oficial su nombre, pues así además los patentó. Es más, el modelo que apareció en primer lugar, el Puerto Seguro 1907 para la tropa de Caballería, tuvo unas características que fueron adoptadas por el modelo de 1908 del Reino Unido, que siguió también el modelo 1913 o Patton de los Estados Unidos. Sin embargo, en España, pese a que en 1903 le fue concedida la Cruz de 1.ª clase del Mérito Militar, con distintivo blanco, por la autoría del sable, sólo logró que en 1907 su arma fuera declarada reglamentaria de manera provisional para los jefes y oficiales de Caballería, lo mismo que consiguió con respecto a su modelo de 1909 para oficial de Infantería.

Al haber renunciado en ese año su hermano Álvaro Carvajal al Congreso, por tener la posibilidad de pasarse al Senado en su condición de Grande de España gracias a la rehabilitación del título nobiliario de marqués de Cenete, decidió también Puerto Seguro seguir la tradición familiar y ocupar el escaño vacante.

Accedió al Congreso de los Diputados por primera vez en 1910, representando al distrito salmantino de Vitigudino. Militó siempre en las filas conservadoras, como seguidor de Eduardo Dato desde 1914, año en que salió reelegido por la Junta provincial con arreglo al artículo 29 de la Ley Electoral (proclamación sin elección), al igual que en las legislaturas de 1916 y 1918. Aunque afincado en Madrid, no dejó de ejercer su influencia en la provincia, especialmente en el distrito que le eligió.

Desde 1917 era duque de Aveyro, que pudo rehabilitar con grandeza de España; sin embargo, al contrario que su hermano, no fue para obtener el acta de senador por derecho propio, sino con la intención de distribuir mercedes nobiliarias entre todos sus hijos.

Fue, además, XI marqués de Goubea, XII conde de Portalegre y XVI conde de Bailén, y, por su condición, gentilhombre de Cámara con ejercicio y servidumbre del rey Alfonso XIII. Sin embargo, encontrándose mal de salud, a finales de 1918 dejó la política y asimismo se retiró del Ejército con el grado de coronel. Fue, precisamente en ese año cuando por fin obtuvo una aprobación definitiva de unas versiones más reducidas del arma de su invención, tanto para infantería como para caballería, que fueron fabricadas en Toledo. Fue el sable que llevaron las tropas españolas en la Guerra de Marruecos durante la década de 1920 e, incluso, después de la Guerra Civil, algunos cuerpos como la Guardia Civil lo adoptaron para sus tropas de Caballería.

Constituye además el último modelo español de sable o espada adoptado para un cuerpo de tropa, de ahí su importancia histórica.

Con el estallido de la Guerra Civil fue prendido por los milicianos en Madrid y encerrado en la cárcel de la calle Duque de Sesto, donde pasó un año acusado del delito de desafección al Régimen. Las penalidades que sufrió por el sólo hecho de su condición de militar retirado y noble, así como su mala salud, cercenaron su vida, que terminó por consumirse tan sólo unos meses después de que el Tribunal y Jurado Popular de Urgencia de Madrid determinara la absolución de los cargos.

 

Obras de ~: Cosas de espadas, Madrid, Ricardo Fé, 1904; La espada en la actualidad, Madrid, Mateu, 1910.

 

Fuentes y bibl.: Archivo Histórico Nacional, Causa General, leg. 351, exp. 49. (Exp. n.º 2316 instruido contra Luis Carvajal Melgarejo por el delito de Desafección al Régimen); Archivo del Congreso de los Diputados, Documentación Electoral, 123, n.º 37; 125, n.º 37; 127, n.º 37, y 129, n.º 37; Colección Legislativa del Ejército, 1907-1935 (“Real Orden de 6 de agosto de 1907”, “RO de 27 de agosto de 1908”, “RD de 23 de septiembre de 1908, sobre Reglamento de Uniformidad del Estado Mayor General del Ejército”, “RO de 7 de septiembre de 1909”, “RO de 31 de enero de 1912 sobre Reglamento de Uniformidad para el Cuerpo de Carabineros”, “RO de 9 de julio de 1918”, “RO de 26 de octubre de 1926 sobre Reglamento de Uniformidad para los Suboficiales de Mar de Carabineros” y “RO de 16 de diciembre de 1926 sobre Reglamento de Uniformidad para los generales, jefes, oficiales y sus afiliados”).

B. Barceló Rubí, Armamento Portátil Español (1764-1939), una labor artillera, Madrid, Ediciones San Martín, 1976; J. L. Calvó, Armas blancas para tropa en la Caballería Española, Barcelona, Asociación El Cid, 1980; La Industria armera nacional, 1830-1940. Fábricas, privilegios, patentes y marcas, Pamplona, Gráficas Ona, 1997; P. Carasa (dir.) Elites Castellanas de la Restauración. Diccionario biográfico de parlamentarios, Salamanca, Junta de Castilla y León, 1997.

 

Iván F. Moreno de Cózar y Landahl, Conde de los Andes, y L. Santiago Díez Cano