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Francesco Sabatini

Biografía

Sabatini, Francesco. Palermo (Italia), 1721 – Madrid, 19.II.1797. Arquitecto Real.

Conocido en España como Francisco, nació en el entonces reino de Nápoles y Sicilia. Se formó como arquitecto e ingeniero militar en la Accademia di San Lucca de Roma, y después en Nápoles, donde fue discípulo de Luigi Vanvitelli y Ferdinando Fuga.

A lo largo de su carrera fue evolucionando del Barroco tardío inicial hacia el clasicismo, gracias a la influencia de Fuga, de quien aprendió la racionalidad y el rigor constructivo y formal. Su formación militar marcó la austeridad, funcionalidad y economía de recursos arquitectónicos de sus obras. Siempre antepuso su condición de ingeniero a la de arquitecto, lo que le valió el estigma de carecer de estilo propio. Su concepción militar de la arquitectura, supeditada al enfoque práctico ingenieril, le llevó a buscar elementos constructivos a los que imprimir un orden compositivo arquitectónico.

Su primer trabajo (1745-1750) fue el levantamiento planimétrico del conjunto de Paestum, cuyos trabajos arqueológicos dirigía el conde Gazzola, que se convirtió en su mentor y protector ante la Corte española. En Paestum aprendió a valorar la sobriedad clásica griega que marcaría su obra. El primer premio de la Accademia di san Lucca de Roma (1750) le abrió las puertas de Nápoles, donde permaneció diez años en los que colaboró en obras relevantes.

Intervino en el Palacio Real de Caserta (1757-1760) a las órdenes de Vanvitelli, en la construcción del Cuartel de Caballería del Puente de la Magdalena, y en la ampliación de los talleres de la Fábrica de Armas de Torre Annunziata (1758) según las enmiendas de Vanvitelli al proyecto de Fuga. Entre tanto, estudió con interés la versión de De Architectura, de Vitruvio, editada por Galiani.

Carlos III, que necesitaba un gran arquitecto en su Corte española, no quiso separar a Vanvitelli de las obras del Palacio de Caserta. Por consejo del conde Gazzola, llamó entonces a Sabatini (1760), su mejor discípulo. Como mariscal de campo y, desde la marcha de Sachetti (1764), como teniente coronel e inspector del Cuerpo de Ingenieros, maestro mayor de Obras, dirigió las obras de la Corte durante veintiún años, a menudo en detrimento de los arquitectos españoles más destacados de la época. Vanvitelli, que había esperado incorporarse a la Corte gracias a la labor de su discípulo, se sintió traicionado por Sabatini, que se acercaba progresivamente a Fuga, y lanzó invectivas contra él acusándolo de falso, lo cual no le impidió casar con él a su hija de quince años.

Desde 1760 Sabatini se ocupó de finalizar las obras del Palacio Real. Uno de sus primeros encargos fue el proyecto, aún con rasgos barrocos, de los Sepulcros de Fernando VI y Bárbara de Braganza, en la iglesia de Santa Bárbara de Madrid, con el que Carlos III pretendía honrar a su hermano y predecesor. En la carrera de Sabatini un año muy fructífero fue 1761.

Empezó redactando las Instrucciones de alcantarillado, empedrado y limpieza de la corte, dentro del plan de embellecimiento de Madrid emprendido por Carlos III, una de sus intervenciones más reconocidas. Casi sin transición, tras la advertencia de la Academia de Bellas Artes de la incapacidad de la estructura de San Francisco el Grande para soportar la cúpula, asume las obras. Refuerza muros, suprime elementos decorativos, y resuelve la fachada de San Francisco el Grande, para la que propone una solución convexa adaptada al ritmo interior del edificio, confiriendo unidad visual del conjunto. El mismo año comienza la Real Casa de la Aduana, una de las escasas obras completas que realizó.

La planta, de organización racional, está ligada a la función administrativa del edificio. Se ordena en tono a tres patios y, aunque el esquema es el de los palacios renacentistas italianos, el juego de luces y sombras denota su formación barroca, donde la selección de los escasos elementos es muestra clara de las nuevas ideas clasicistas que Sabatini introdujo.

Sus trabajos en los sitios reales empezaron con la Ampliación del Palacio del Pardo (1762), cuyo tamaño duplicó. Más tarde (1769), el marqués de Grimaldi le comunicó la decisión tomada sobre las obras de la Colegiata de San Ildefonso, cuyos frescos pintaría Bayeu.

Y en 1772 se encargó de la Ampliación del ala oeste del Palacio de Aranjuez y del Proyecto de prolongación de las alas norte y sur del Palacio Real de Madrid, del que sólo terminó la esquina sureste. Además, recibió también encargos particulares. Académico honorario de la Real de Bellas Artes desde 1760, cuando Mengs marchó a Roma (1777), fue nombrado director de Pinturas de Tapices de la Real Fábrica, ahogando las esperanzas de Bayeu de ocupar el cargo.

En 1763 reformó el Convento de las Comendadoras de Santiago, un edificio disgregado, del siglo XVI, con capilla de planta centralizada cuyos brazos remató con hornacinas. Su mayor aportación fue en el interior, al que confirió unidad espacial. El elemento más significativo del Convento de San Pascual (1765), fue la fachada de la iglesia, dividida en tres cuerpos.

Al ser apartado Hermosilla, autor del proyecto (1755), del Hospital General de San Carlos de Madrid (1769), Sabatini lo sustituyó con la misión de aumentar la envergadura del edificio. Redactó uno nuevo con el que superó las dimensiones del Palacio Real, generando el modelo del Hospital de la Pitié-Salpêtrière de París. Aquella mezcla de palacio, hospital y asilo, opuesto al original, se ordenaba alrededor de cinco patios, y dos más comunicando con la iglesia.

Finalmente, el proyecto realizado fue el de 1755, añadiendo una pequeña parte del de Sabatini. No llegó a completar el conjunto y algunas zonas perdieron la coherencia espacial que habría permitido entenderlas con claridad. Simultáneamente, Sabatini intervino en el edificio de servicios clínicos del Hospital de San Carlos, conectado con el Hospital y la Facultad de Medicina mediante pasadizos elevados. Éste no se terminó hasta el siglo XX, cuando se rehízo la fachada y se alteró el interior, aunque la volumetría original fue respetada.

En 1769 ganó, en liza con Hermosilla y Ventura Rodríguez, el concurso de la Puerta de Alcalá, nueva entrada principal a Madrid, con un arco triunfal de cinco vanos que recuerda “Il Fontanone” de Roma.

La armonía y sencillez de la construcción están acentuadas por el contraste de materiales. Ese mismo año proyectó la Capilla de Palafox en la Catedral del Burgo de Osma, para conmemorar la inminente canonización del obispo, aunque fue Villanueva quien, corrigiendo el proyecto, terminó la obra. Sin embargo, la amenaza de hundimiento de la catedral obligó a una nueva intervención de Sabatini. Las obras acabaron en 1783 con quejas del obispado. Y, dado que Palafox no era canonizado, se inauguró bajo la advocación de la Purísima Concepción. La aportación del Álbum de París (1777) es clave para conocer esta obra. En él, soslayando su labor ingenieril, Sabatini glosaba su talento arquitectónico.

En aquellas fechas apenas salía de Madrid, ocupado como estaba con el Cerramiento de límites y Puerta Real del Real Jardín Botánico (1774-1781), cuyo trazado hubo de rehacer Villanueva, el Retablo mayor de la Virgen de la Paz en la Catedral de Segovia, y varios grandes proyectos de ingeniería militar: la Real Fábrica de Armas de Toledo (1775), un complejo que incluía el gran edificio, ordenado alrededor de dos patios, y el Canal de Carlos III,y el Cuartel de la Real Guardia Valona de Leganés (1775), sede de las guardias reales. Aquel año hizo también la Puerta de San Vicente y la reforma de la cuesta homónima. Su frenética actividad continuó con la Casa de los Ministros (1776); el Palacio de los Consejos (1778); el Salón de Columnas (1778), incluido en la ampliación del Palacio Real, tras la transformación de la caja de la escalera; y la reforma del Monasterio de San Joaquín y Santa Ana de Valladolid (1780).

Poco después se ocupó de las obras de mejora de la Casa de Campo, cuyos mejores testimonios son la canalización del Arroyo de Meaques y el Puente de la Culebra (1782). La intervención incluía La Faisanera, dos ermitas y cinco puentes más, casi todos desaparecidos.

Reformó también el Convento de las Mercedarias Descalzas de la Purísima Concepción, “Góngoras”, de Madrid (1785). Sin embargo, su última gran intervención registrada fue también la más larga. En 1780 proyectó la ampliación del Convento de San Gil, de Gómez de Mora, para convertirlo en Convento de San Pedro de Alcántara por orden real. Sin embargo, en 1789 Carlos IV forzó la demolición parcial de lo ya construido para transformarlo en Cuartel de Caballería de Leganitos. El edificio, desaparecido para dar lugar a la actual Plaza de España, fue la última obra de Sabatini y en la que, como ingeniero militar, más interés puso.

 

Obras de ~: Sepulcros de Fernando VI y Bárbara de Braganza, Madrid, 1760-1761; Dirección de las obras del Palacio Real, Madrid, 1760-1764; Culminación de San Francisco el Grande, Madrid, 1761-1784; Real Casa de la Aduana (actual Ministerio de Hacienda), Madrid, 1761-1769; Ampliación del Palacio del Pardo, Madrid, 1762; Reforma del Convento de las Comendadoras de Santiago, Madrid, 1763; Convento de San Pascual, Aranjuez (Madrid), 1765-1770; Remodelación de la Cuesta de San Vicente, Madrid, 1767-1777; Finalización de las obras de la Colegiata de San Ildefonso, La Granja (Segovia), 1769; Capilla de la Inmaculada, o de Palafox, Catedral, Burgo de Osma (Soria), 1769; Segundo proyecto y conclusión del Hospital General de San Carlos de Madrid y del edificio de servicios clínicos (actuales Museo Nacional Centro de Arte Reina Sofía, Real Conservatorio Superior de Música y Colegio Oficial de Médicos), Madrid, 1769-1788; Puerta de Alcalá, Madrid, 1769-1778; Ampliación del ala oeste, Palacio Real, Aranjuez (Madrid), 1772; Prolongación de las alas norte y sur, Palacio Real, Madrid, 1772; Convento de las Comendadoras de Santiago, Granada, 1773 (atrib.); Proyecto y construcción de los límites y Puerta Real del Real Jardín Botánico, Madrid, 1774-1781; Retablo mayor o de la Virgen de la Paz, Catedral, Segovia, 1775 (fin de la obra); Puerta de San Vicente, Madrid, 1775; proyecto del Retablo de los Teatinos, Iglesia de San Cayetano, Madrid, 1775 (atrib.); Real Fábrica de Armas, Toledo, 1775-1780; Cuartel de la Guardia Valona de Leganés (en la actual Universidad Carlos III), Madrid, 1775-1783; Puerta de San Vicente, Madrid, 1775; Casa de los Ministros, o Palacio del Marqués de Grimaldi, o de Godoy (actual Centro de Estudios Políticos y Constitucionales), Madrid, 1776-1782; Palacio de los Consejos, o del duque de Uceda, Madrid, 1778; Ala sudeste, reforma de la escalera y Salón de Columnas, Palacio Real, Madrid, 1778; Real Monasterio de San Joaquín y Santa Ana, Valladolid, 1779; Obras de acondicionamiento de la Casa de Campo, Madrid, 1782; Canalización del arroyo de Meaques, Casa de Campo, Madrid, 1782; Puente de la Culebra, Casa de Campo, Madrid, 1782; Convento e iglesia de las Mercedarias Descalzas de la Purísima Concepción, “Góngoras”, Madrid, 1785; Cuartel de Caballería de Leganitos, o de San Gil (Convento de San Pedro de Alcántara, en el antiguo Convento de San Gil), Madrid, 1780-1797(desapar.); con J. de Villanueva, plaza Mayor (reconstrucción, tras el incendio), Madrid, 1790 (atrib.).

Escritos: Instrucciones de alcantarillado, empedrado y limpieza de la Corte, Madrid, 1761-1765; Álbum de París, 1777.

 

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Concepción Díez-Pastor Iribas