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Fernando de Bustamante y Cáceres

Biografía

Bustamante y Cáceres, Fernando de. Alcántara (Cáceres), 1494 – Nave portuguesa, en la travesía de Malaca a Goa (India), 1533. Barbero, cirujano, armador y tesorero, descubridor del Mar Pacífico.

Hijo de Juan de Bustamante y Leonor de Cáceres, casó con María Contreras, criada del alcalde del Puerto de Contreras. Embarcó en la nao Concepción, donde iba Juan Sebastián Elcano, como maestre. Fue el único extremeño de la expedición y viajó con el oficio de “barbero y cirujano”, oficio que le capacitaba para realizar operaciones de “cirugía menor”. Considerados personas más o menos cultas, los que ocupaban este puesto solían comer en la mesa del capitán y su retribución ocupaba el segundo lugar, lo que evidenciaba su consideración a flote. Todos ellos, incluido el escribano, formaban lo que hoy se llamaría la “cámara de oficiales”.

La primera acción destacada del extremeño fue adentrarse en el estrecho, en compañía de tres compañeros, en una chalupa, para ascender a un monte cercano y ver desde lo alto “[...] si ese brazo de mar que se notaba sin salida, desde el punto en que se hallaban por las islas que interceptaban el horizonte, iba a parar en el otro mar, ofreciéndoles que les daría albricias a nombre del Emperador, si lograsen traer buenas noticias [...]”. Efectivamente, divisaron el mar del Sur el 27 de noviembre, al que rebautizaron como mar Pacífico, por la tranquilidad de sus aguas.

Regresó a España en la nao Victoria, capitaneada por Elcano, junto a otros diecisiete supervivientes de la expedición. Llegaron a Sanlúcar de Barrameda el 6 de septiembre de 1522 después de rodear el mundo y recorrer 14.460 leguas en tres años menos catorce días.

El emperador Carlos V concedió una audiencia especial, en Valladolid, a Juan Sebastián Elcano, al piloto Francisco Albo y al barbero Bustamante, donde concedió a Elcano quinientos ducados de por vida, por ser el primer hombre que había dado la vuelta al mundo; y a Elcano y Bustamante sendos escudos de armas. El escudo de Bustamante tiene “en lo alto dos leones levantados uno contra el otro, dorados; en campo azul y en lo bajo un árbol de clavo que nace en las islas y tierra de especiería que descubrió, y seis clavos, seis nueces moscadas, seis rajas de canela, y sobre el yelmo o celada, una letra que dice: Ferdinandus de Bustamante, qui primus circundedit orbem”.

El 30 de octubre de 1523 dio “carta de pago” por las albricias que le habían sido ofrecidas por el difunto Magallanes cuando le llevó la noticia de la existencia del mar del Sur; de que da fe la siguiente anotación de los libros de la Casa de Contratación de Sevilla: “[...] cuatro mil y quinientos maravedíes que se pagaron a Hernando de Bustamante, por Cédula de S. M., las cuales Hernando de Magallanes las mandó de albricias cuando saltaron en tierra y descubrió el Estrecho [...]”.

En 23 de mayo de 1524 prestó declaración, sobre la posesión de las Molucas, en las Conversaciones de Badajoz; los portugueses alegaban que el archipiélago había sido descubierto por sus navegantes, y que estaba dentro de la demarcación portuguesa. Bustamante alegó a favor de Castilla los actos de sumisión y vasallaje de los reyezuelos de las islas Molucas, a los cuales había asistido como barbero.

En 1525 volvió a las islas en la nueva expedición que Carlos V organizó desde La Coruña —donde se erigió una Casa de Contratación de la Especiería— a cargo del comendador García Cofre de Loaisa.

La armada, compuesta de siete naves, salió de La Coruña el 24 de julio, víspera de Santiago. Bustamante contribuyó para la armazón de una de las naves con treinta mil maravedíes y llevó el cargo de tesorero de una de las naves. En el pliego de instrucciones al que debía ajustarse en su cargo, expedido en Madrid el 5 de abril de 1525, el rey Carlos V manifestaba la confianza que le inspiraba el extremeño: “[...] y si conviene avisarme de algunas cosas que toquen a nuestro servicio, que no convenga comunicarlas, podréis escribirme vos aparte [...]”. Un año después de la salida, el 30 de julio de 1526, muere el capitán general Loaisa, al que sustituye Elcano, que nombra a Bustamante contador de la nao Santa María de la Victoria, la única que llegó a las Molucas, con más de cien hombres. Las otras se habían dispersado o desaparecido.

El 4 de agosto murió Elcano, lo que llevó a Bustamante a compartir, con el contador general, Martín Íñiguez de Zarquizano, la capitanía general. Pero esta situación bicéfala generó problemas que concluyeron con la dirección de Zarquizano y los grillos en los pies de Bustamante por no aceptar la nueva situación, que se volvió a repetir el 11 de julio de 1527 al tomar el mando Hernando de la Torre, cuando ya estaban en la isla moluqueña de Tidoré. El 27 de diciembre de 1527 tomó Bustamante el cargo de contador general, pero en abril de 1528 intentó huir junto a los portugueses a la cercana isla de Terrenate. Hecho prisionero por los españoles, estuvo encadenado un año sin ejercer el cargo de contador.

Más de cinco años duró la permanencia de los supervivientes de la armada de Loaisa en la isla moluqueña de Tidoré, hasta que llegó el capitán portugués Jorge de Meneses y les señaló un plazo de horas para que salieran de la isla. Las crónicas de la época señalan a Bustamante como el responsable: “así como nosotros partimos de Tidoré, luego fueron avisados los portugueses [...] e según fama pública el que dio el aviso fue Fernando de Bustamante [...] y al dicho tenían por su parte [...] porque ya se había carteado con ellos”. La justificación a estos hechos fue que: “Bustamante andaba amotinando toda la gente, diciendo que estaba ya en el fin del año 529 e iba en cinco años que éramos partidos de España, e no había ido ninguna armada de S. M.; que creyesen que nunca iría más, e por todo se debían pasar a los portugueses”.

Aunque ellos no lo supieron, efectivamente el Emperador había hecho un empréstito con los portugueses sobre las Molucas, el 22 de abril de 1529, por 350.000 ducados de oro.

El capitán español, Hernando de la Torre, entregó la isla de Tidoré a los portugueses, y éstos se llevaron a los españoles a la isla de Gilolo, otra de las Molucas, donde fueron muriendo poco a poco. Solamente quedaban catorce cuando el portugués Tristán de Ataide les ofreció la posibilidad de llevarlos a la isla de Ternate, para posteriormente enviarlos a Lisboa, por vía de la India. Llegaron a Malaca, donde el gobernador, García de Saa, antes de enviarlos a Goa, los retuvo dos años, tiempo en el que murieron varios españoles de fiebres tropicales. Además, no era partidario de que Bustamante continuase el viaje a Lisboa. Finalmente, obtuvo la licencia para ir a Goa pero fue envenenado en el trayecto. Según Joao da Barros, murió en las islas Maldivas.

 

Bibl.: J. da Barros, Da Asia, Lisboa, 1563, década III; J. T. Medina, Colección de Documentos Inéditos para la Historia de Chile, t. II, Santiago de Chile, 1888, págs. 87-92; J. T. Medina, El descubrimiento del Océano Pacífico. Vasco Núñez de Balboa, Fernando de Magallanes y sus compañeros, Santiago de Chile, 1920, pág. CCCLVIII; P. Torres y Lanzas. Catálogo de los documentos relativos a las islas Filipinas, existentes en el Archivo de Indias de Sevilla, t. I (1493-1572), Barcelona, Compañía General de Tabacos de Filipinas, 1925; M. Fernández de Navarrete, “Colección de viajes y descubrimientos”, en Biblioteca de Autores Españoles, Madrid, 1964, págs. 585-587; B. Bañas Llanos, “La vuelta al mundo de un extremeño al servicio de Carlos V (1519-1533)”, en Actas del IX Congreso Internacional de Historia de América, vol. II, Mérida, Editora Regional de Extremadura, 2002, págs. 133-143.

 

María Belén Baños Llanos