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Francisco Pérez Bayer

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Biografía

Pérez Bayer, Francisco. Valencia, 11.XI.1711 – 27.I.1794. Preceptor de los infantes reales, bibliotecario real, canónigo.

Hijo de artesanos y huérfano de padre desde su primera infancia, estudió Gramática en Castellón de la Plana, de donde era natural su madre, bajo el magisterio del doctor en Leyes Felipe Catalá. Pasó a estudiar Filosofía en la Universidad de Valencia en 1725, quedando adscrito a la escuela tomista, y defendió las Conclusiones en 1727. Estudió Teología y, como su padre había pertenecido al gremio de tejedores, fue agraciado con un beneficio eclesiástico en la parroquia de San Andrés de Valencia en 1731, y recibió órdenes sagradas. Pasó después a Salamanca a estudiar Jurisprudencia, durante seis años, y se graduó de bachiller. Manifestó gran habilidad para la música, gran entrega en la catalogación de los diplomas de la catedral y fue aceptado en la Academia Jurista de los Ángeles. Los años de residencia salmantina fueron importantes en su vida: conoció los entresijos de los colegios mayores, entró en relación epistolar con su paisano Gregorio Mayans que despertó su interés por el humanismo, y consiguió que le presentaran a Andrés Mayoral, electo arzobispo de Valencia, que lo nombró su secretario de cartas y de la visita pastoral de la diócesis (1738). Mientras fue secretario del arzobispo Mayoral completó su formación humanista, pues dedicó el mayor esfuerzo al estudio de las lenguas clásicas, especialmente el griego, siguiendo los consejos de Mayans. En la correspondencia con el erudito puede observarse el creciente interés por la numismática, especialmente con la admiración por Antonio Agustín y Gruter. También cultivó la amistad de Manuel Villafañe, vinculado a la familia del arzobispo, años después director de los Reales Estudios de San Isidro y consejero de Castilla. Después de viajar a Aviñón para aprender hebreo directamente de un rabino, ganó la Cátedra de la Lengua Sagrada en la Universidad de Valencia (1745) y al año siguiente en la de Salamanca (1746). Son los años en que redactó una Gramática hebrea, que pensaba que fuera el texto de los alumnos. Ahora bien, para conseguir la Cátedra en Salamanca, gozó del favor de colegiales (por medio de Villafañe, que había ingresado en el de Oviedo, y de Díaz Santos de Bullón, futuro gobernador del Consejo de Castilla), así como de los jesuitas (con el apoyo del padre Xavier Panel, preceptor de numismática de los infantes reales, y del mismo confesor de Felipe V, el padre Fèvre).

Los años de profesor en Salamanca no fueron pacíficos, por sus frecuentes conflictos con el claustro por cuestiones jurisdiccionales y de procedimiento, si bien siempre consiguió el favor y la protección de la Corte. En 1749, el primer equipo de Gobierno de Fernando VI (formado por Carvajal, Ensenada y el padre Rávago como confesor) creó la Comisión de Archivos con el fin de buscar los documentos históricos que avalasen las pretensiones regalistas del Patronato Universal. El jesuita Andrés Marcos Burriel fue elegido para dirigir el proyecto y Pérez Bayer fue nombrado colaborador del jesuita, y lo acompañó en la búsqueda de documentos en el archivo de la Catedral de Toledo. Según testimonio de Burriel, en correspondencia personal con Mayans, Bayer no debió de trabajar con mucha intensidad, pero sí estudió con atención los templos judíos de la ciudad con la descripción de las inscripciones hebreas. Por esas fechas redactó Descripción del templo judío, hoy de Nuestra Señora del Tránsito de Toledo, y De Toletano Hebraeorum Templo (1752). De cualquier forma, el gobierno premió al catedrático de Hebreo con un canonicato en la Catedral de Barcelona, donde publicó su primera obra: Reges Tharsis et insulae (1753). Y, apenas un año después, lo envió a Italia con el fin de que completase sus conocimientos en lenguas orientales y recogiese monedas para los museos reales. Por el Diario del Viaje, parcialmente conservado, y por la correspondencia mantenida con Mayans, se puede seguir su trayectoria cultural. Visitó a los hombres de letras del norte de Italia (Maffei, cardenal Quirini, el bibliotecario de la Ambrosiana), que volvieron a suscitar su interés por la numismática y la epigrafía, con la visita al Museo de Verona, donde se conservaban inscripciones proporcionadas por Manuel Martí (deán de Alicante) a Maffei, y que muchos años después fue aprovechado por Hübner. Pero la residencia romana adquirió enorme importancia, porque, si bien no fue muy bien visto por el bibliotecario de la Vaticana (cardenal Passionei), entabló una sincera y duradera amistad con Manuel de Roda, en ese momento embajador español ante la Santa Sede. Pérez Bayer demostró extraordinaria habilidad, puesto que, favorecido por el gobierno dirigido por colegiales y jesuitas, encontró el momento de ganar la protección de nuevo equipo dirigido por los manteístas. En Roma publicó Damasus et Laurentiuss Hispanis asserti et vindicati (1756), y con el favor de Roda y, sobre todo, del secretario de Estado Ricardo Wall, recibió en 1757 el encargo de realizar la visita canónica del Real Colegio de España o de San Clemente de los Españoles en Bolonia (Italia), de la que redactó un amplio informe. Pero quizás el hecho de mayor alcance fue la visita a Nápoles (1758), donde reinaba el futuro Carlos III. La habilidad en leer e interpretar unas inscripciones griegas encontradas en las excavaciones arqueológicas, le ganó el favor del Monarca.

En 1759 regresó a España y fue nombrado canónigo tesorero de la Catedral de Toledo, en cuyo Cabildo había miembros que después alcanzarían altos cargos en la jerarquía eclesiástica española (Lorenzana, Fabián y Fuero, Rodríguez de Arellano). La visita de Carlos III a la Catedral toledana sirvió para promocionar al hebraísta, que se convirtió en la figura intelectual simbólica de los manteístas. Ricardo Wall fracasó en su intento de nombrarlo bibliotecario mayor de la Real Biblioteca, por la tenacidad de Juan de Santander de no aceptar el nombramiento de obispo (1762), pero le fue encargada la redacción del catálogo de la biblioteca del Monasterio de El Escorial, que se conserva manuscrito en varios volúmenes, así como la consulta, por indicación directa del Monarca, de unos “libros manuscritos árabes que se han encontrado junto a Zaragoza”, como decía en carta a Mayans (27 de junio de 1763), así como de unos casquetes de oro, con inscripciones arábigas, encontradas en Sepúlveda. El mismo Carlos III le mostró “un museíto de medallas de plata imperiales”, recientemente traídas de Nápoles, y Bayer le indicó que poseía ciento veintisiete monedas de oro, fruto del viaje de estudios con que había sido agraciado por Fernando VI. Debe tratarse del Catálogo de medallas de oro que en Roma y otras ciudades de Italia y Francia compró [...] para el Real Museo, y que hoy se conserva en la British Library. Por encargo del padre confesor mantuvo en 1765 unas conversaciones con Cristóbal Medina Conde con el fin de convencerlo de la falsedad de unas monedas supuestamente descubiertas en Granada por el interlocutor. Pérez Bayer dejó constancia del desarrollo y resultado de las conversaciones en manuscrito inédito, que después publicó en latín titulado De confictis granatensibus monumentis (1789).

El nombramiento de Roda como secretario de Estado de Gracia y Justicia (1765) proporcionó a Pérez Bayer los instrumentos adecuados para influir de manera decisiva en la política cultural española. El momento clave tuvo lugar en 1767 con la expulsión de los jesuitas. Fue nombrado preceptor de los infantes reales y con el afecto del Monarca, que le concedió la gracia de la Gran Cruz de Carlos III, y la amistad de Roda, pudo desarrollar los proyectos deseados. En esa línea, redactó Por la libertad de la literatura española.

Memorial (1769), que se convirtió en un feroz ataque contra los colegios mayores: habían degradado la enseñanza universitaria por su monopolio de las cátedras y constituían un Estado dentro del Estado por su control de los instrumentos de justicia (Audiencias, Chancillerías y Consejos). Él esbozó el plan, redactó los decretos de reforma, convenció al Monarca, al Gobierno (Roda, Aranda y Campomanes) y hasta al confesor (padre Joaquín de Eleta) para que apoyasen la reforma. Y, por supuesto, se vio obligado a responder a quienes impugnaban el proyecto. Minucioso como era, dejó escrito el proceso de la reforma, con toda la documentación adherente, que sólo últimamente ha visto la luz pública, Diario histórico de la reforma de los seis Colegios Mayores. Desde el centro del poder, Pérez Bayer intentó dirigir los Reales Estudios de San Isidro con el nombramiento de su amigo Manuel de Villafañe como director. Dicho nombramiento produjo una fuerte discrepancia con Rodríguez Campomanes.

El fiscal pretendía que Felipe Samaniego, hombre de su confianza, continuase en la dirección, hasta ese momento interina, de los Reales Estudios. En este lance el favor de Roda fue decisivo. Bayer impuso su candidato pero se indispuso con el famoso fiscal y las relaciones posteriores nunca volvieron a ser cordiales.

También impuso su criterio en los planes de estudio de la Universidad de Valencia. El poder de Pérez Bayer era grande pero, para llevar a cabo sus proyectos, tuvo que enfrentarse con una figura de prestigio intelectual, como era Mayans, antiguo amigo y favorecedor, y no dudó en apoyar a sus protegidos que eliminaron la Gramática latina de Gregorio Mayans como texto universitario. De cualquier forma, con el apoyo de Roda desde el ministerio y del grupo tomista, consiguió que sus ideas fueran aceptadas. Como, por las Constituciones, el rector de la Universidad tenía que ser canónigo, controló el nombramiento de los candidatos al Cabildo catedralicio y logró que su amigo Vicente Blasco, fraile de Montesa, a quien ya había escogido como su colaborador en la docencia de los infantes reales, fuera nombrado canónigo y después rector vitalicio de la Universidad. Bayer apoyó el Plan de Estudios (1787) de Blasco ante el gobierno de Madrid y, por supuesto, dio su aprobación al que se considera uno de los planes más completos de la reforma carolina.

La biblioteca de Pérez Bayer era riquísima en manuscritos, incunables, biblias políglotas, memorias de Reales Academias extranjeras, pero también de obras de autores antiguos y modernos, españoles y extranjeros, ortodoxos o prohibidos por la Inquisición. El obsequio de su biblioteca para la Universidad (1785) acabó convirtiendo a Pérez Bayer en uno de los personajes que más incidieron en la reforma pedagógica de la Ilustración en la Universidad valenciana.

Tuvo un nuevo enfrentamiento con Campomanes en 1779. El fiscal del Consejo, que a la vez era director de la Real Academia de la Historia, aprobó la traducción de la Historia de América de Robertson. Pero el proyecto, que ya estaba adelantado, fue rechazado y, por inspiración de Pérez Bayer, se nombró a Juan Bautista Muñoz, su paisano y amigo, para redactar una réplica apologética de los descubrimientos y colonización hispanos. La Historia del Nuevo Mundo de Muñoz no tiene hoy relevancia alguna, pero la actividad del autor cristalizó en la creación del Archivo de Indias, instrumento básico y de referencia obligada para el conocimiento de la actividad española en el mundo hispanoamericano.

Por lo demás, a la muerte de Juan de Santander, Carlos III lo nombró bibliotecario mayor de la Real Biblioteca. Desde el primer momento, dio impulso a la reedición de la Bibliotheca Hispana de Nicolás Antonio, iniciada muchos años antes por inspiración del padre Rávago. En 1788 apareció la Bibliotheca Hispana Vetus con incorporaciones, aportadas, en gran parte, por el mismo Nicolás Antonio, y un amplio prólogo y una biografía del autor escritos por Pérez Bayer. Su acusado interés por la filología oriental se hizo visible en los últimos años de su vida. Como preceptor de los infantes reales, Pérez Bayer quiso demostrar las deficiencias pedagógicas de los jesuitas, sus predecesores en el cargo. Entre sus reales discípulos el infante don Gabriel fue el que mayor interés y habilidad demostró. De la colaboración entre maestro y discípulo salió la traducción castellana de La Conjuración de Catilina y la Guerra de Yugurta por Cayo Salustio Crispo (1772), espléndidamente impresa y difundida con profusión por Europa. Pues bien, Pérez Bayer incluyó una disertación personal sobre el Alfabeto y lengua de los Fenicios y sus Colonias. Como Gerardo Tychsen rechazó, en De Nummis Hebraeorum la tesis de la autenticidad expuesta, el preceptor de los infantes reales respondió con la edición del De Nummis hebraeo-samaritanis (1781). Al año siguiente inició un largo viaje por Valencia, Andalucía y Portugal con el fin de encontrar monedas que pudieran confirmar sus planteamientos. Su enorme capacidad de trabajo le permitió describir minuciosamente inscripciones, estatuas, templos antiguos y restos arqueológicos que mandó dibujar con maestría, que hoy, ya impresos, está al alcance del lector medio. Pero, como la finalidad, según repite con frecuencia, era la búsqueda de monedas antiguas, Pérez Bayer volvió sobre el tema de la autenticidad de las monedas antiguas españolas. Así publicó Nummorum Hebraeo-Samaritorum vindiciae (1790) y, de nuevo, esta vez en castellano, en Legitimidad de las monedas hebreo-samaritanas, confutación de la Diatriba de nummis hebraicis de D. Olao Gerardo Tychsen [...]. En 1794 recibió sepultura en la capilla de Santo Tomás de Villanueva de la Catedral de Valencia, cuya inscripción latina fue redactada por su amigo Vicente Blasco.

Pérez Bayer recibió el reconocimiento de sus méritos por parte de prestigiosas instituciones culturales.

Académico de honor de la Real Academia de San Carlos de Valencia, así como de la Real Sociedad Económica del País de Valencia, cuyos estatutos procuró que fuesen aprobados. Y en el extranjero fue socio de la Real Academia de San Petersburgo y de la Academia de Gottinga (Alemania).

 

Obras de ~: De Toletano Hebraeorum Templo, 1752 (inéd.); Descripción del templo judío, hoy de Nuestra Señora del Tránsito de Toledo, 1752 (inéd.); Reges Tharsis et insulae. Pro explanatione Davidici psalmi “Deus iudicium tuum Regi da”, Barcelona, apud Paulum Nadal (1753); Damasus et Laurentius Hispanis asserti et vindicati. Dissertatio Historica, Roma, De Rubeis, 1756; Visita de el Real Colegio Maior de San Clemente de Españoles de la ciudad de Bolonia, hecha de orden de el Rey Nuestro Señor Don Fernando VI, 1758 (inéd.); Catálogo de las medallas de oro que en Roma y otras ciudades de Italia y Francia compró [...] para el Real Museo de S. M. Católica, c. 1763 (inéd.); Historia secreta y Diario de los sucedido en las conferencias que [...] tuvo en esta ciudad de Toledo [...] con D. Christóval de Medina Conde, 1764 (inéd.); Apuntamientos acerca de las nuevas excavaciones de la Alcazaba de la ciudad de Granada y de los monumentos especialmente profanos descubiertos [...], 1765 y 1766 (inéd.); De alfabeto y lengua de los fenices y de sus colonias, incorporado en C. Salustio, La Conjuración de Catilina y la Guerra de Iugurta, Madrid, Joaquín Ibarra, 1772; Vulgati interpretis fides super Iacobi de Iuda vaticinio a Rabbinorum calumniis liberatur, quaedam istorum refutantur commentaria; et universae prophetiae nostra ad litteram interpretatur subiungitur [...], Salamanca, Juan Antonio de Lasanta, 1775; De Numis hebraeo-samaritanis, Valencia, Benito Monfort, 1781; Carta latina del Sr. D. Olao Gerhard Tychsen al Ilmo. Sr. D. Francisco Pérez Bayer, con su traducción castellana. Se añade la refutación de los argumentos de dicho señor Bayer en favor de las monedas samaritanas, Madrid, Viuda de Ibarra, 1786; Bibliotheca Hispana Vetus, sive hispani scriptores qui ab Octaviani Augusti aevo ad annum Christi MD floruerunt. Auctore Nicolao Antonio. Curante Francisco Perezio Bayerio [...] qui et prologum et auctoris Vitae epitomem et notulas adiecit, Madrid, Viuda de Ibarra, 1788, 2 vols.; De confictis Granatensibus monumentis anno MDXXV, ac deinceps detectis atque in lucem prolatis sinopsis historica, Madrid, Viuda de Ibarra, 1789; Numorum hebraeo-samaritanorum vindiciae, Valencia, B. Monfort, 1790; Legitimidad de las monedas hebreo-samaritanas. Confutación de la diatriba de D. Olao Gerardo Tychsen [...], Valencia, B. Monfort, 1793; Epistolario Mayans y Pérez Bayer, transcrip., notas y estud. prelim. de A. Mestre Sanchis, Valencia, Publicaciones del Ayuntamiento de Oliva, 1976; Por la libertad de la literatura española. Memorial, estudio preliminar de A. Mestre Sanchis, Alicante, Diputación, 1991; Viajes literarios, que incluye el Viaje a Italia (parcial) y el Viaje a Valencia, Andalucía y Portugal, edición preparada e introducción de A. Mestre Sanchis, P. Pérez García y J. Catalá Sanz, Valencia, IVEI, 1998; Diario histórico de la reforma de los Colegios Mayores de Salamanca, Valladolid y Alcalá [...], ed. preparada e introd. de A. Mestre Sanchis, P. Pérez García y J. Catalá Sanz, Valencia, Biblioteca Valenciana, 2002.

 

Bibl.: J. M. Laulhe y Tisne, Elogio histórico del Ilmo. Sr. D. Francisco Pérez Bayer, Valencia, s. f.; J. P. Fuster, Elogio histórico y bibliográfico del Ilustrísimo Señor Don Francisco Pérez Bayer, presentado en 1828 a la Real Sociedad Económica de Amigos del País, Valencia, 1828 (reimpr. en J. P. Fuster, Biblioteca Valenciana, II, Valencia, Ildefonso Mompié, 1830, págs. 141- 162); P. J. Ródenas, Elogio histórico del Ilmo. Sr. D. Francisco Pérez Bayer, presentado a la Real Academia de la Historia el 1 de octubre de 1829 (ms.); F. G(arcía) F(resca), “Extracto del catálogo de manuscritos de la Biblioteca de El Escorial, hecho por D. Francisco Pérez Bayer”, en Revista de Archivos, Bibliotecas y Museos, II (1872), págs. 218-222 y 233-237; J. E. Serrano Morales, “Un valenciano ilustre. Centenario de la muerte de D. Francisco Pérez Bayer”, en Soluciones Católicas, 2 (1894), págs. 11-19; L. J. García, “Un retrato de Pérez Bayer”, en La Basílica Teresiana, III (1916), págs. 33-44; L. J. García, Pérez Bayer y Salamanca. Datos para la bio-bibliografía del hebraísta valenciano, Salamanca 1918; J.-L. Vasconcelos, “Viagem de Pérez Bayer em Portugal en 1782”, en O Archologo Português, XXIV (1919-1920), págs. 108-176; F. Cantó Blasco, “El humanista Pérez Bayer y el pueblo de Benicasim”, en Boletín de la Sociedad Castellonense de Cultura, VII (1926), págs. 309-316; “Biografías de Francisco Pérez Bayer y José Iborra García”, en Anales de la Universidad de Valencia, IX (1928-1929); F. Mateu Llopis, “Pérez Bayer i las inscripcions ibèriques i hebraiques del Molvedre”, en Boletín de la Sociedad Castellonense de Cultura, XII (1931), págs. 157-248; A. Vegue y Goldoni, “Para la historia de la Arqueología en España. El canónigo Pérez Bayer y los nuevos monumentos de Granada”, en Homenaje a [...] Mélida, II, Madrid, 1934, págs. 369-382; E. Juliá Martínez, Algunas notas sobre D. Francisco Pérez Bayer, Castellón de la Plana, 1950; F. Mateu Llopis, En torno a Pérez Bayer, numismata y bibliotecario, Valencia, 1953; L. Sala Balust, “Un episodio del duelo entre manteístas y colegiales en el reinado de Carlos III”, en Hispania Sacra, 10 (1957), págs. 301-384; Visita y reforma de los Colegios Mayores de Salamanca en el reinado de Carlos III, Valladolid, 1958; F. Aguilar Piñal, “Pérez Bayer en Sevilla”, en Temas sevillanos. Primera serie, Sevilla 1972, págs. 63-67; A. Á lvarez de Morales, “Pérez Bayer y su viaje a Andalucía en 1782”, en VV. AA., Actas del II Coloquio Historia de Andalucía. Andalucía Moderna, Córdoba, 1983, págs. 115-117; B. Hernández, “La correspondencia de Pérez Bayer, Risco y Cornide con Antonio Tavira”, en Boletín del Centro de Estudios del s. XVIII, 10-11 (1983), págs. 85-110; M. H. Piwnik, “Les deux voyages de F. Pérez Bayer au Portugal: 1782-1783”, en Revista de Historia Moderna. Anales de la Universidad de Alicante, 3 (1983), págs. 261-317; I. Serra Pons, “Pérez Bayer educador de príncipes y reformador de Colegios Mayores”, en VV. AA., Educación e Ilustración en España. III Coloquio de Historia de la Educación, 1984, págs. 186-191; J. Catalá Sanz, “Francisco Pérez Bayer”, en Personajes del Milenio, Valencia, Las Provincias, 2002.

 

Antonio Mestre Sanchis