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Joan Peiró Belís

Biografía

Peiró Belís, Joan. Barcelona, 18.II.1887 – Paterna (Valencia), 24.VII.1942. Obrero del vidrio, sindicalista y escritor.

Nacido en el seno de una familia obrera —su padre era carretero del puerto—, en el barrio barcelonés de Hostafrancs, empezó a trabajar con ocho años en un horno de vidrio de la Bordeta, iniciando de esta manera un oficio que ya no abandonó a lo largo de su vida. Posteriormente, aún como aprendiz, se trasladó a trabajar en un taller del Pueblo Nuevo y, más tarde, en Badalona. Con jornadas de trabajo de doce o trece horas diarias, y cobrando cuatro pesetas a la semana, el joven Peiró conoció muy pronto la dureza del trabajo de los obreros. Analfabeto, a los quince años se propuso aprender a leer y a escribir, cuando un compañero del trabajo le pasó una hoja impresa del Sindicato del Vidrio, donde se hablaba de la jornada de ocho horas de trabajo. En 1906 inició su vida como militante obrero y al año siguiente se casó con Mercè Olives i Bonastre. En el verano de 1908, participó en una huelga que los trabajadores de la fábrica del vidrio Costa i Florit de Badalona habían organizado para conseguir aumento salarial y en julio de 1909 tuvo una actuación destacada en la huelga general que en Barcelona desencadenó la Semana Trágica, y por primera vez pasó por la cárcel.

Aunque en alguna ocasión se ha considerado que participó en la fundación de la Confederación Nacional del Trabajo (CNT), en 1911, de hecho sus inicios como dirigente sindical se sitúan en 1915 en Badalona. Fue en esta ciudad donde a partir de la sociedad de obreros del vidrio creó la federación local de los sindicatos badaloneses, de la que fue secretario entre julio de 1915 y agosto de 1916. En agosto de 1915 fundó también La Colmena Obrera, órgano de prensa de los sindicatos de Badalona, del cual a partir de enero de 1917 fue director. También desde esta misma ciudad se convirtió en el máximo dirigente de la Federación Española de Vidrieros y Cristaleros, cuando a partir de mayo de 1915 los vidrieros badaloneses se encargaron de reconstruir dicha Federación.

Desde diciembre de 1916 hasta 1920 fue secretario general del comité central de la Federación del Vidrio y a partir de febrero de 1917 dirigió El Vidrio.

Lanzado ya plenamente a la lucha sindical, le tocó vivir intensamente la dureza de los combates sociales que protagonizó la clase obrera catalana desde la huelga general revolucionaria de agosto de 1917 —cuando sufrió una nueva detención— hasta la instauración de la dictadura de Primo de Rivera. Participó activamente en el congreso de la regional catalana de la CNT que se celebró en Sants en junio de 1918 y donde, además de presentar la adhesión formal de la Federación del Vidrio y de la federación local de sindicatos de Badalona a la CNT, intervino en la discusión sobre la acción directa y fue designado para formar parte de la comisión que tenía que redactar los nuevos estatutos de la CNT de Cataluña. En diciembre de 1919 participó en el Congreso que la CNT celebró en el Teatro de la Comedia de Madrid, donde, a partir de la experiencia de la Federación del Vidrio, defendió, sin éxito, las federaciones nacionales de industria. En plena represión gubernamental contra la CNT, en 1920 pasó a residir a Barcelona, donde trabajó en exclusividad para la organización sindical.

En junio de 1920 organizó en Palma de Mallorca un congreso nacional de vidrieros, sufrió dos atentados y en diciembre de 1920 fue detenido, conducido a pie hasta Zaragoza y Teruel y, finalmente, detenido en las cárceles de Soria y Vitoria. Sufrió prisión hasta finales de 1921. En febrero de 1922 se convirtió en secretario del comité nacional de la CNT, desde cuyo cargo se opuso a la adhesión de la CNT a la Internacional Sindical Roja que se acababa de crear en Moscú y se manifestó especialmente beligerante a la orientación pro-bolchevique que Andreu Nin, Joaquín Maurín y otros militantes querían imprimir al sindicato. En la conferencia de Zaragoza, que se celebró en junio de 1922, propuso la celebración de su plebiscito entre todos los sindicatos de la CNT para decidir sobre la cuestión internacional y, redactó el dictamen “político” que defendía la necesidad de la intervención política del sindicato en todos los ámbitos y problemas de la vida del país. Este dictamen, que también fue firmado por otros dirigentes, como Seguí, Pestaña o Viadiu, y que fue aprobado por la mayoría de los delegados, marcaba al mismo tiempo las distancias que separaban la CNT de los partidos políticos. En 1922 se trasladó a residir en Mataró, donde volvió a trabajar como vidriero y donde a partir de 1925 dirigió la Cooperativa del Vidrio. Fueron esos los meses en que el terrorismo sindical y el de la patronal se habían adueñado de las calles, cuando se aplicaba sistemáticamente la ley de fugas y valiosos militantes obreros como Salvador Seguí, Francesc Comas o el abogado Francesc Layret caían bajo las balas de la patronal.

Durante los años 1922 y 1923 intentó mantener la CNT dentro de la legalidad, y participó activamente en las campañas del Comité de Actuación Civil, a favor de la amnistía y de la libertad de los encarcelados por motivos sociales.

Con la instauración de la dictadura de Primo de Rivera, en plena desorganización de la CNT, tuvo un papel de primer orden en la definición doctrinaria de la CNT y en la formulación de sus directrices ideológicas.

Al mismo tiempo participó en distintas conspiraciones contra la dictadura. En 1924 mantuvo en París una entrevista con el dirigente nacionalista catalán Francesc Macià. Por sus actividades fue detenido y encarcelado en distintas ocasiones: entre enero y septiembre de 1925, en mayo de 1927 y entre agosto y septiembre de 1927. En sus múltiples artículos que publicó en Solidaridad Obrera, Solidaridad Proletaria y Acción Social Obrera, de Sant Feliu de Guíxols, o en Despertad dio a conocer sus concepciones sobre sindicalismo, que sistematizó en el folleto Trayectoria de la Confederación Nacional del Trabajo, escrito en la cárcel y publicado a finales de 1925. En este trabajo defendía el sindicalismo como “la fuerza que derribe a la sociedad capitalista y el medio por el cual se articulará el mecanismo de la producción”, e insistía en la necesidad de organizar la CNT en sindicatos de industria.

En las colaboraciones que publicó en el periódico Despertad, de Vigo, entre diciembre de 1928 y julio de 1929, y que publicó en 1930 con el título Ideas sobre Sindicalismo y Anarquismo, defendió también las federaciones nacionales de industria.

Designado secretario del comité nacional de la CNT, entre principios de 1928 y mediados de 1929, se manifestó partidario de colaborar con los partidos para poner fin a la dictadura. Entre mayo de 1928 y noviembre de 1929 colaboró regularmente en el semanario catalán L’Opinió, desde cuyas páginas participó en la polémica sobre el arraigo del anarquismo en Cataluña. Frente a los intentos de un sector de la CNT de participar en los comités paritarios que fomentó la dictadura, manifestó su posición contraria de manera muy vehemente y llegó incluso a atacar muy duramente a Ángel Pestaña. En marzo de 1930, tras la caída del dictador y cuando Primo de Rivera había sido substituido por el general Berenguer, firmó el Manifiesto de Inteligencia Republicana, junto con dirigentes republicanos, socialistas y comunistas, pero tuvo que retirar la firma a raíz de las críticas que recibió desde dentro de la CNT. El Manifiesto había sido publicado en el semanario L’Opinió, donde Peiró colaboraba regularmente. Pere Foix explica que los hombres de este semanario habían propuesto a Peiró publicarle, en forma de folleto, las poesías en catalán que el dirigente sindicalista escribía. A pesar de haber retirado su firma del Manifiesto, participó en todas las conspiraciones antimonárquicas que se produjeron a lo largo del año 1930. Legalizada la CNT en abril de 1930, fue director de Solidaridad Obrera entre mayo y noviembre de 1930 y participó en la fundación de los periódicos sindicalistas Acción y Mañana.

Con la proclamación de la Segunda República, consiguió que la CNT se estructurase finalmente en federaciones de industria, en el Congreso extraordinario que celebró en junio de 1931 y de nuevo se hizo cargo de la dirección del órgano de prensa de la CNT. Pero en estos momentos la CNT se hallaba inmersa en la confrontación que dividía a los sindicalistas con los anarquistas de la Federación Anarquista Ibérica (FAI).

Alineado a las posiciones sindicalistas, fue uno de los treinta dirigentes de la CNT que en agosto de 1931 firmó el manifiesto en contra del aventurismo revolucionario y de las posiciones que mantenía la FAI dentro de la CNT. Obligado a dimitir de la dirección de la Solidaridad Obrera a finales de septiembre de 1931, participó en Cultura Proletaria, el primer portavoz del grupo trentista, aunque durante los meses en que se produjo la polémica entre trentistas y faistas intentó que no se consumase la ruptura. Formó parte de la Federación Sindicalista Libertaria, constituida en enero de 1933, y a partir de febrero del mismo año colaboró asiduamente en Sindicalismo. A pesar de su implicación en las publicaciones trentistas, cuando en junio de 1933 se constituyeron los Sindicatos de Oposición no ocupó en ellos ningún cargo de responsabilidad, y defendió siempre los principios del sindicalismo revolucionario, a la espera del retorno definitivo a la CNT. De hecho se había manifestado contrario a la ruptura de la CNT y por esta razón se opuso también a la creación del Partido Sindicalista de Pestaña.

Desde su habitual residencia en Mataró, continuó actuando en los sindicatos mataronenses, donde desarrolló una importante tarea como publicista.

Y a partir de septiembre de 1934 planteó la necesidad de la reunificación, con condiciones, de la CNT. Durante los acontecimientos del 6 de octubre de 1934, formó parte del Comité de Alianza Obrera de Mataró. A partir del mes de abril de 1936 colaboró en el semanario mataronés Combat y al iniciarse la Guerra Civil, en julio del mismo año, fue miembro del Comité Local Antifascista de Mataró.

Hasta el mes de agosto tuvo a su cargo la Comisión de Avituallamiento. Este mismo mes, tras reincorporarse de nuevo a la CNT, volvió a colaborar en Solidaridad Obrera y, al mismo tiempo, inició las habituales colaboraciones en el periódico mataronés Llibertat, en las que denunciaba los excesos represivos que se estaban produciendo, criticaba por demagógicas determinadas medidas que se estaban adoptando, como la decisión de reducir la jornada de trabajo y aumentar los salarios y se manifestaba partidario de incrementar el esfuerzo de guerra tanto desde el punto de vista militar como económico. Estos mismos artículos, junto a otros que publicó en Combat, también de Mataró, y en La Rambla, de Barcelona, fueron recogidos en el libro Perill a la reraguarda, publicado el mismo año 1936.

Defensor de la participación gubernamental de la CNT, el día 4 de noviembre de 1936, en representación del sindicato anarcosindicalista, formó parte del gobierno de la República, que presidió el dirigente socialista Francisco Largo Caballero y del que, además, formaron parte Federica Montseny, Joan García Oliver y Juan López. Nombrado ministro de Industria, en febrero de 1937 hizo aprobar el decreto de incautaciones e intervención de industrias, que se aplicó fundamentalmente a la industria textil y a la minería. Partidario de las colectivizaciones industriales tal y como se estaban desarrollando sobre todo en Cataluña, su política industrial halló la resistencia sistemática del ministro de Hacienda Juan Negrín.

Abandonó el Gobierno en mayo de 1937, después de la crisis sufrida por el gobierno de Largo Caballero motivada por los enfrentamientos que habían tenido lugar en mayo de 1937 en Barcelona. El día 3 de junio de 1937 explicaba su gestión en el Gobierno en una conferencia que dictó en Valencia y que fue publicada con el título De la fábrica de vidrio de Mataró al Ministerio de Industria. Crítico con los comunistas, especialmente con Joan Comorera y el Partido Socialista Unificado de Cataluña (PSUC), denunció la persecución que sufrieron los militantes del Partido Obrero de Unificación Marxista (POUM) y, en especial, el asesinato de Andreu Nin, sobre los que escribió el artículo “La Tragedia del POUM. El silencio sería una complicidad”. En agosto de 1937 fue nombrado director de Catalunya, el órgano de prensa de la CNT publicado en catalán, desde el cual defendió al gobierno catalán presidido por Lluís Companys en los conflictos que lo enfrentaron con el gobierno de Negrín, al instalarse éste en Barcelona a partir del otoño de 1937. Cuando la CNT regresó al gobierno de la República, en abril de 1938, fue nombrado comisario general de Energía Eléctrica. En los últimos meses de la Guerra Civil estaba preparando un libro, Problemas y Cintarazos, que fue publicado, a título póstumo, en 1946.

En enero de 1939, tras la ocupación de Cataluña por el Ejército franquista, se exilió en Francia y desde París colaboró con la Junta de Auxilio a los Republicanos Españoles (JARE) y escribió en El Poble Català.

Al ser invadida Francia por los alemanes, al iniciarse la Segunda Guerra Mundial, pasó a la zona de Vichy y en noviembre de 1940 cayó en poder de la Gestapo, que en primera instancia lo envió, junto a su yerno, a Alemania, pero en febrero de 1941 lo entregó a la policía española. Unos meses más tarde, después de pasar por la Dirección General de Seguridad de Madrid, en mayo del mismo año, ingresó en la cárcel de Valencia.

Fue juzgado por un tribunal militar en Consejo de Guerra el 21 de julio de 1942. Acusado del delito de “adhesión a la rebelión”, fue condenado a muerte, a pesar de los numerosos testimonios que testificaron a su favor, alegando que les había salvado la vida durante los primeros tiempos de la guerra. Después de fracasar los intentos del régimen franquista para que aceptase un cargo en los sindicatos verticales, murió fusilado en Paterna.

 

Obras de ~: Trayectoria de la Confederación Nacional del Trabajo, Mataró, 1925; Ideas sobre sindicalismo y anarquismo, Barcelona, 1930; Perill a la reraguarda, Barcelona, 1930; De la fábrica de vidrio de Mataró al Ministerio de Industria: conferencia pronunciada el 3 de junio de 1937 en el Gran Teatro, Valencia, Valencia, Ediciones de la Comisión de Propaganda y Prensa del Comité Nacional de CNT, Sección de Información y Propaganda, 1937; Problemas del sindicalismo y del anarquismo, pról. de F. Alaiz y epíl. de J. Villaverde, Toulouse, Ed. Movimiento Libertario Español, 1945; Problemas y Cintarazos, Rennes, Imprimeries Reúnies, 1946; Pensamiento de Juan Peiró: trayectoria de la Confederación Nacional del Trabajo: ideas sobre sindicalismo y anarquismo: apuntes biográficos, México, CNT, 1959 (reed. Trayectoria de la CNT: sindicalismo y anarquismo, Madrid, Júcar, 1979); Escrits, 1917-1939, introd. de P. Gabriel, Barcelona, Edicions 62, 1975.

 

Bibl.: A. Elorza, “El anarcosindicalismo español bajo la Dictadura (1923-1930)”, en Revista del Trabajo, n.os 39-40 (1972), n.os 44-46 (1973-1974); P. Gabriel, “Introducció als escrits de Joan Peiró (1887-1942)”, en J. Peiró, Escrits, 1917-1937, op. cit.; P. Foix, Apòstols i mercaders. Seixanta anys de lluita social a Catalunya, Barcelona, Nova Terra, 1976; J. Manent i Pesas, Records d’un sindicalista llibertari català, 1916-1943, Paris, Edicions Catalanes de París, 1976; J. Peirats, Figuras del movimiento libertario español, Barcelona, Ediciones Picazo, 1977; E. Vega, El trentisme a Catalunya. Divergències ideològiques en la CNT (1930-1933), Barcelona, Ed. Curial, 1980; VV. AA., “Joan Peiró. Sindicalismo y anarquismo. Actualidad de una historia”, en Anthropos, n.º 114 (1990); P. Pagès, “Joan Peiró, una vida de combat”, en El Temps, n.º 947 (6-12 de agosto de 2002), págs. 54-59; J. Albadalejo, J. Zambrana, Joan Peiró a Badalona 1905-1920: inicis d'un sindicalista llibertari, Badalona, Edicions fet a mà, 2005; P. Gabriel, J. Puig i Pla, M. Salicrú-Maltas, Memòria de Joan Peiró i Belis. Retrats d’un sindicalista, ministre de la Segona República, Cabrera de Mar, Ed. Galerada, 2008; J. Benet, Joan Peiró, afusellat, Barcelona, Edicions 62, 2008; M. Aznar Soler y J. R. López García (eds.), Diccionario biobibliográfico de los escritores, editoriales y revistas del exilio republicano de 1939, vol. 4, Sevilla, Renacimiento, 2016, págs. 7-9.

 

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