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José Lasso Pérez

Biografía

Lasso Pérez, José. Valverde de Júcar (Cuenca), 2.X.1837 – Madrid, 30.XI.1913. Teniente general y gobernador general de Puerto Rico.

Fueron sus padres José Lasso Mazón, dedicado a la carrera de Comercio en Cuenca, y María Pérez Gómez.

Tras realizar estudios de primera y segunda enseñanza en Cuenca, ingresó en agosto de 1857 como cadete en el Regimiento de Infantería de Sevilla, con el que prestó servicio de guarnición en las plazas de Barcelona, Figueras y Gerona.

En 1859 le fue concedido el empleo de alférez por pase al ejército de la isla de Cuba, incorporándose en Holguín al Regimiento del Rey, al que había sido destinado con carácter supernumerario, con el que los años siguientes prestó servicio en Santiago de Cuba y La Habana.

Pasó a formar parte de la División Expedicionaria a México en noviembre de 1861, trasladándose con ella a esta República, en la que permaneció hasta el término de su misión en abril del año siguiente, regresando entonces a La Habana, donde pasó a guarnecer la fortaleza del Morro y seguidamente la del Príncipe.

En septiembre de 1863 embarcó con el ejército de Operaciones de Santo Domingo y a su llegada a la isla entró enseguida en combate, hallándose en las acciones de Hojas Anchas y Guainamoca, ganando en esta última el grado de teniente. A continuación participó entre los meses de octubre y diciembre en las salidas efectuadas desde el puerto de San Felipe de Puerto Plata contra el enemigo, por lo que fue ascendido a teniente. En dicho último mes se trasladó a Samaná, donde se halló el 31 de diciembre en el ataque al campamento enemigo, tras lo cual pasó a la provincia de Seiba para intervenir en las acciones de la Fina, Capote y Sabana de Pulgarín, siendo recompensado con el grado de capitán.

Tras regresar a Cuba en noviembre de 1864, medio año después se le ordenó volver a la Península, donde se incorporó al batallón Provincial de Cuenca, del que al año siguiente fue trasladado al Regimiento de Infantería de Isabel II.

En 1868, hallándose de guarnición en la plaza de Santoña, tomó parte en el alzamiento nacional y fue agraciado por ello con el empleo de capitán, interviniendo poco después en la defensa de Santander.

Al año siguiente volvió voluntariamente al ejército de la isla de Cuba, llegando a La Habana en febrero y saliendo inmediatamente de operaciones contra los insurrectos por las jurisdicciones de Sancti Spíritus, Ciego de Ávila y Morón, permaneciendo constantemente en campaña los dos años siguientes y asistiendo a numerosos hechos de armas, hasta que en el mes de julio fue destacado con su Compañía al poblado de Chambas, donde permaneció el resto del año.

Combatió en 1870 en la jurisdicción de Puerto Príncipe, ganando una Cruz roja al Mérito Militar por ser uno de los primeros que asaltó las fuertes trincheras del Monte Chueco; a continuación se ocupó de trabajos de fortificación y conducción de convoyes.

En mayo desembarcó en la Guanaja y sostuvo duros combates en San Lorenzo y en los montes de Nájara y Masaguan, siendo premiado con el grado de comandante, dedicándose a continuación a la fortificación de las torres ópticas de la línea de Puerto Príncipe a Ciego de Ávila.

A lo largo de 1871 se halló en otras muchas acciones de guerra, destacando su heroico comportamiento el 27 de marzo en el Potrero de la Uretania, donde al mando de quince guerrilleros se vio rodeado y atacado por doscientos insurrectos que estrecharon el círculo hasta llegar a batirse al arma blanca; habiendo resultado herido de gravedad al empezar el combate, continuó en su puesto animando a los suyos y luchando cuerpo a cuerpo con varios enemigos, siendo tal el arrojo que con su valor infundió en aquel puñado de valientes, que consiguieron hacer huir al contrario tras escarmentarle duramente. Fue recompensado con la Cruz de San Fernando de 1.ª Clase y el ascenso a comandante.

Tras permanecer hospitalizado hasta el mes de mayo, volvió a campaña, hasta que en agosto le fueron concedidos seis meses de licencia para la Península, que serían más tarde ampliados en igual cantidad, hasta que en septiembre de 1872 causó baja en el ejército de Cuba y quedó de reemplazo en el distrito de Castilla la Nueva.

De nuevo fue recompensado en mayo de 1873 por los servicios que había prestado en Cuba, obteniendo el empleo de teniente coronel, con el que fue puesto a las órdenes del general en jefe del ejército del Norte y afecto al Regimiento de Guadalajara.

En el mes de octubre de ese mismo año entró en combate contra los carlistas en Puente la Reina y Santa Bárbara, mereciendo su bravura el grado de coronel. Pasó seguidamente a operar en el Bajo Aragón, interviniendo en enero de 1874 en Zaragoza para sofocar los disturbios que se produjeron a la caída de la República, siendo condecorado con una Cruz roja al Mérito Militar. El 23 de febrero derrotó en Caspe a las tropas del Marco de Bello, por lo que recibió el empleo de coronel. En junio ganó otra Cruz roja al Mérito Militar en la acción de Gandesa y más tarde luchó en las acciones de La Pobleta y Salvacañete, levantó el sitio de Teruel, y luchó en Mora de Rubielos, recibiendo como merecido premio a su actuación el empleo de brigadier en el mes de octubre. En el corto espacio de tres años había conseguido labrarse un prometedor porvenir al haber logrado por sus méritos cuatro ascensos, desde capitán a coronel.

Antes de finalizar 1874 se le dio el mando de la 1.ª Brigada de la 3.ª División del ejército del Norte, con la que asistió a las operaciones sobre Cantavieja y Morella, pasando a continuación a actuar en Navarra con la división del general Despujols, que acompañó a Alfonso XII en su expedición al Norte, donde cooperó al levantamiento del bloqueo de Pamplona, asistiendo en el mes de junio en las provincias de Castellón y Teruel a las acciones de La Pobleta, Mirambel y Tronchón, y a la toma de Cantavieja, donde ganó la Gran Cruz al Mérito Militar con distintivo rojo. Pasó a continuación a Cataluña en persecución de las partidas mandadas por Dorregaray y otros cabecillas, enfrentándose a Savalls en Viladecans, en Prat de Llusanés y Alpéns a Gamundi, al que obligó a internarse en Francia, y capturando a Ripoll en Tortellá.

Pacificada Cataluña, en diciembre de 1875 volvió destinado al ejército de la isla de Cuba, donde obtuvo sucesivamente el mando de las brigadas de Sagua la Grande, Trocha de Júcaro a Morón y Remedios, con las que operó contra los insurrectos.

En enero de 1877 se le encomendó la Comandancia Militar de Trinidad y en ese mismo año fue ascendido a mariscal de campo por sus servicios en campaña. Dada por finalizada la guerra en el mes de mayo, regresó a la Península, donde fue nombrado jefe de la 1.ª División del ejército del Norte, pasando en abril de 1883 a desempeñar el cargo de segundo cabo de la Capitanía General de Aragón y en noviembre el de presidente de la Junta Especial de Infantería, en la Junta Superior Consultiva de Guerra.

En 1884 se le dio el mando de la 4.ª División del distrito de Castilla la Nueva y al año siguiente fue trasladado a la 2.ª, en la que cesó en marzo de 1888 al ser ascendido a teniente general, confiándosele al mes siguiente la Capitanía General de Granada y en 1890 el Gobierno General de Puerto Rico, cargo este último del que dimitiría en 1892, para un año después encomendársele la Capitanía General de Valencia.

Pasó a la situación de cuartel en Madrid en 1895 y dos años más tarde fue nombrado vocal de la Caja de Inútiles y de Huérfanos de la Guerra, cargo en el que se mantendría tras su pase a la situación de reserva en 1907.

Falleció soltero y estando en posesión de las Grandes Cruces de San Hermenegildo (1890) y al Mérito Militar con distintivo rojo (1874). La ciudad de Cuenca dio el nombre de “General Lasso” a una de sus calles, que sería cambiado en 1943 por el de “General Mola”.

 

Bibl.: P. Chamorro, Estado Mayor General del ejército español, Madrid, 1850-1858; J. L. Isabel Sánchez, Caballeros de la Real y Militar Orden de San Fernando. Infantería, t. II, Madrid, Ministerio de Defensa, 2001.

 

José Luis Isabel Sánchez