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María Goyri Goyri

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Biografía

Goyri Goyri, María. Madrid, 29.VIII.1873 – 28.XI.1954. Estudiosa e investigadora de la Literatura y la Historia. Primera mujer que cursó una carrera en la Universidad de Madrid.

Su primera infancia transcurrió en Algorta y a los cinco años de edad se trasladó a Madrid con su madre Amalia Goyri, que tuvo un papel determinante en su vida por la educación progresista que le proporcionó.

Influyeron también en María Goyri los acontecimientos del Madrid que conoció: la muerte de la reina Mercedes o el centenario de la muerte de Calderón en 1881, que despertó su afición al teatro clásico.

En 1885 ingresó en la Asociación para la Enseñanza de la Mujer, fundada en 1869 por Fernando de Castro, rector de la Universidad. Ya había recibido entonces —además de las enseñanzas habituales— clases de Gimnasia y Dibujo, algo poco frecuente en la época. Comenzó a estudiar en la Escuela de Comercio, donde destacó su aptitud para las Matemáticas y la Gramática. Conoció a Concepción Arenal, que fue siempre para ella un ejemplo admirado. Tuvo por compañeras de estudios, entre otras, a Mercedes Sardá, más tarde pedagoga conocida, y a María Lejárraga, que sería esposa y colaboradora del comediógrafo Gregorio Martínez Sierra.

Tomó la decisión de estudiar la carrera de Letras en la Universidad, entonces vetada a las mujeres. Inició con tesón los trámites para lograrlo junto a su amiga Carmen Gallardo, sobrina nieta de Bartolomé José Gallardo, y cuando ésta abandonó la empresa, María Goyri continuó en solitario. Se matriculó al fin en el año 1892 a los diecinueve años, con una serie de requisitos y precauciones destinados a impedir la comunicación con los estudiantes varones. Sin embargo, la relación con ellos se produjo con toda naturalidad.

El acceso a la Universidad de María Goyri abrió una nueva etapa en su vida y en la historia, sobre todo en la historia de la mujer en España. Ese mismo año (1892) asistió al Congreso Hispano-Luso-Americano celebrado con motivo del Cuarto Centenario del Descubrimiento de América. El Congreso estuvo presidido por Rafael María de Labra, y una de sus secciones, la quinta, se dedicó a la enseñanza de la mujer; sobre ello escribió María una reseña publicada en La Escuela Moderna, revista pedagógica hispanoamericana, en febrero de 1893. Estudió también Magisterio para poder ejercer la enseñanza y en el curso 1895-1896 terminó su doctorado en la Universidad.

En 1900 contrajo matrimonio con Ramón Menéndez-Pidal, entonces joven intelectual brillante, ya catedrático de universidad. Se habían conocido en los cursos superiores del Ateneo dictados por Menéndez y Pelayo y habían colaborado con el musicólogo Pedrell en su Cancionero musical español. La coincidencia de sus aficiones y el interés compartido por el trabajo investigador se puso de manifiesto desde el viaje de boda, que proyectaron siguiendo el recorrido del Cid en su destierro descrito en el Poema. Además, en el mismo viaje, María Goyri oyó a una mujer de La Sequera cantar un romance que recordaba cuatro siglos después la muerte del príncipe don Juan, hijo de los Reyes Católicos. En él aparece el nombre del “dotor de la Parra”, que María averiguó que efectivamente atendió al príncipe. El romancero no era sólo una tradición popular recuperada cuando se consideraba perdida, sino una nueva fuente para la historia en manos de investigadores minuciosos. El estudio del romancero sería un trabajo constante en la labor del matrimonio y muy especialmente de María, que en 1904 publicó el primer trabajo sobre el tema en el Bulletin Hispanique. En 1910 Henri Merimeè celebró su estudio comparado del romance “La difunta pleiteada” en la misma publicación y también se reseñó en la Romanic Review y en el Giornale Storico delle Lettere Italiane.

Otra de las esferas de actividad de María Goyri fue la enseñanza: primero en la Residencia de Señoritas, creada en 1915 por la Junta para Ampliación de Estudios; más tarde en el Instituto-Escuela, también de la Junta, ejemplo pedagógico de gran trascendencia basado en las ideas de la Institución Libre de Enseñanza.

En él dirigió el programa de Lengua y Literatura Españolas, así como la Sección Secundaria. También dentro del ámbito de la Junta se hizo cargo de las publicaciones de la Biblioteca Literaria del Estudiante, excelente colección de textos literarios para jóvenes, que dirigía Menéndez-Pidal.

Los problemas sociales atrajeron también su interés y entre 1916 y 1926 tomó parte activa en el “Patronato del niño delincuente” junto a su fundadora Alice Pestana y un grupo de mujeres comprometidas, entre las que estaba Pilar García Arenal, nieta de Concepción.

La labor del Patronato fue valiosa en la reinserción de niños con procedimientos nuevos y se autodisolvió al crearse el Tribunal Tutelar de Menores, que no logró nunca la misma eficacia.

En 1933 fue nombrada vocal del Patronato del Instituto-Escuela y en 1935 publicó el primer trabajo sobre Lope de Vega, investigación que continuó hasta el fin de sus días.

La Guerra de 1936 interrumpió su actividad. La familia quedó dividida y ella vivió esos años con dolor e incertidumbre. A partir de entonces, la vida de María Goyri se hizo más apartada. Continuó trabajando en sus temas de investigación: el romancero, Lope de Vega, don Juan Manuel. En los años cuarenta enseñó Literatura a los alumnos del Colegio Estudio, que dirigía su hija Jimena. Pero, sobre todo, dedicó lo mejor de su tiempo y su saber a la colaboración constante en los trabajos de Ramón Menéndez-Pidal desde su mundo retirado de la casa de Chamartín, en la cual vivían desde 1925.

La personalidad de María Goyri fue la de una gran investigadora: seriedad, inteligencia y método de trabajo; gran voluntad, ajena a la notoriedad, era generosa y afectiva. Vivió más pendiente de los demás que de ella misma. Su acento quedó reflejado en muchas de las investigaciones de Ramón Menéndez-Pidal.

 

Obras de ~: “Lo que piensan las mujeres acerca de los problemas de su educación. Una información”, en La Escuela Moderna (febrero de 1893), pág. 81; “Crónicas femeninas”, en Revista Popular, I (16-30 de diciembre de 1898); “Notas a la versificación de Don Juan Manuel”, en Revista de Archivos, VI (1902), pág. 320; “Romance de la muerte del príncipe Don Juan”, en Bulletin Hispanique, VI (1904), págs. 29 y ss.; “Los centros de cultura femenina”, en Unión Ibero-Americana, XIX (30 de abril de 1905); “Romances que deben buscarse en la tradición oral”, en Revista de Archivos, Bibliotecas y Museos (Madrid), 1907 (indicaciones prácticas sobre la notación musical de los romances por E. M. Torner, Madrid, Junta para Ampliación de Estudios e Investigaciones Científicas, Centro de Estudios Históricos, 1910); La difunta pleiteada (Estudio de la Literatura comparativa), Madrid, Victoriano Suárez, 1909; “Dos notas para el Quijote: Jaboneros; Duelos y Quebrantos”, en Revista de Filología Española (RFE), II (1915), págs. 33 y ss.; L. Vélez de Guevara, La serrana de la vera, ed. de R. Menéndez Pidal y ~, Madrid, Centro de Estudios Históricos, 1916; “Sobre la nota cervantina yo aseguro que...”, en RFE, XII (1925), pág. 178; “Dos sonetos de Lope de Vega”, en RFE, XXII (1935), págs. 415 y ss.; “El amor niño, en el Romancero de Lope de Vega”, en Fénix (diciembre de 1936), págs. 668 y ss.; Don Juan Manuel y los cuentos medievales, selecc. y notas de ~, Madrid, Instituto Escuela, 1936 (Biblioteca Literaria del Estudiante, 27); “Sobre el ejemplo 47 del Conde Lucanor”, en Correo Erudito, año I (1940), entrega 3.ª, pág. 103; “Para el Romancero de Lope de Vega”, en Mediterráneo (Universidad Literaria de Valencia), t. II, n.os 7-8 (1944); “Para el Romancero de Lope de Vega (Sobre unas tajadas rocas)”, en Correo Erudito, año III, entrega 25-26 (1946), págs. 193 y ss. [sobre el romance pastoril “Descolorida zagala”]; “Con motivo del reajuste de unas fechas: la muerte de Doña Isabel de Urbina”, en Nueva Revista de Filología Hispánica (NRFH), III (1949), págs. 378 y ss.; “La Celia de Lope de Vega”, en NRFH, IV (1950), págs. 347 y ss.; “Reseña sobre el libro de José María Vigueira, El lusitanismo de Lope de Vega y su comedia El Brasil restituido”, en NRFH, IV (1950), págs. 412 y ss.; “El Duque de Alba en el Romancero de Lope de Vega”, en Filología (Buenos Aires), año III, n.º 3 (1951), págs. 185- 200; “La baronía de Arenós y unas cartas del Conde de Feria”, en Revista Valenciana de Filología, t. I, fasc. 4.º (1951); “Leones domésticos”, en Clavileño, Revista de la Asociación Internacional de Hispanismo, n.º 9 (mayo-junio de 1951), págs. 16 y ss.; De Lope de Vega y el Romancero, Zaragoza, Librería General, 1953 (Biblioteca del Hispanista, I); “Los romances de Gazul”, en NRFH, VII (1953), págs. 403 y ss.

 

Bibl.: J. D. M. Ford, “Reseña”, en Romanic Review, I (1910), pág. 440; H. Merimeè, “Reseña”, en Bulletin Hispanique, XII (1910), pág. 230; Renier, “Reseña”, en Giornale Storico della Lettere Italiane (1910), pág. 118; E. Bernis, “María Goyri” [necrología], en ABC, 3 de febrero de 1952; M. Gaibrois de Ballesteros, Homenaje a la memoria de doña María Goyri de Menéndez Pidal: conferencia, Madrid, Dirección General de Relaciones Culturales del Ministerio de Asuntos Exteriores, 1955; M. Alvar, “María G. Pidal, de Lope de Vega, del romancero”, en Romanische Forschungen, Bd. 67 (1956), págs. 188-189; A. Rodrigo, Mujeres de España, Barcelona, Plaza y Janés, 1979, págs. 32-54; E. Ontañón, Un estudio sobre la Institución Libre de Enseñanza y la mujer, Valencia, Universidad Politécnica, 2003, págs. 72-74 y 155-156; J. Sáinz Moreno, En torno a un cuento anónimo original de María Goyri, Madrid, Asociación de Antiguos Alumnos de “Estudio”, 2006; J. A. Cid, María Goyri: Mujer y pedagogía–filología. Orígenes familiares, recuerdos de infancia y juventud, semblanzas, bibliografía, Madrid, Fundación Menéndez Pidal, 2016.

 

Elvira Ontañón