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Alejandro Fernández de Araoz y de la Devesa

Biografía

Fernández de Araoz y de la Devesa, Alejandro. Medina del Campo (Valladolid), 18.III.1894 – Madrid, 8.XI.1970. Abogado del Estado, diputado, gobernador del Banco de España y empresario.

Nacido en el seno de una familia burguesa y liberal, su padre, Clemente Fernández de la Devesa (1862- 1942), propietario agrícola, fue una personalidad relevante de la vida económica de Medina del Campo, de la que llegó a ser alcalde (1906-1907) y donde promovió fábricas de sacos y de harinas, dando origen, esta última, a que fundara la Banca de Medina. Casado con Margarita Araoz Alonso, Alejandro fue el segundo hijo de ese matrimonio, que tuvo como fruto tres varones y una mujer.

Formado en el Colegio de los jesuitas de Valladolid, pasó a estudiar Leyes en Madrid. En 1916 obtuvo por oposición la plaza de abogado del Estado, cuya promoción encabezaba José Calvo Sotelo y de la que formaban parte Alfredo Zavala Lafora, su gran amigo, y Jesús Marañón Richi, primo del doctor Marañón.

En las elecciones parlamentarias de 1923 resultó electo diputado liberal-albista por el distrito de Arévalo (Ávila). No obstante, fue su actividad empresarial lo que caracterizó su vida.

En 1933 contrajo matrimonio con Carmen Marañón Moya —primogénita del doctor Marañón— con quien tuvo tres hijos, dos mujeres y un varón. Hombre liberal de actitud e ideas por tradición familiar, congenió bien con Marañón y su entorno.

En 1935 fue designado gobernador del Banco de España, y fue retratado por Ignacio Zuloaga. Sucedió en el cargo a Alfredo Zavala Lafora, quien ocupó la cartera de Hacienda en el gobierno de Lerroux. También aquel año el Banco Español de Crédito le propuso como presidente de la Sociedad General Azucarera de España (1935-1970), una de las tres principales empresas del sector. Bajo su presidencia, Azucarera superó la crítica situación que atravesaba, consiguiendo con el paso de los años su consolidación y la consideración de un valor prestigiado en Bolsa.

A finales de 1936, Alejandro y Carmen, acompañados de sus dos hijas, se reunieron en París con el matrimonio Marañón. Allí permanecieron hasta finales de marzo de 1937, cuando regresaron a San Sebastian, donde retomó todos sus cargos profesionales y empresariales. En la práctica, inspiró y dirigió la vida económica del doctor Marañón, debiéndose a él que Espasa Calpe se convirtiera en la editora de toda su obra médica y literaria. Junto a Carmen, su mujer, recuperó y acondicionó el Cigarral de Menores toledano, propiedad de su suegro. Éste, a su regreso del exilio, se lo agradeció con la dedicatoria impresa de su célebre obra Antonio Pérez (1947), “en recuerdo a la reconstrucción del Cigarral de Menores”.

Como administrador general de Almacenes Generales de Papel, filial de Papelera Española, en los años de la autarquía económica de la posguerra, fomentó el intercambio comercial con los países escandinavos.

En reconocimiento a esta labor, los gobiernos de Suecia y Noruega le condecoraron con las reales órdenes de Vasa (1956) y St. Olaf (1958), respectivamente.

Fue así, como la industria papelera española y la prensa pudieron abastecerse de materia prima a pesar de la escasez de divisas, posibilitándose la edición de libros. Fue por ello que el filósofo Xavier Zubiri, en agradecimiento por su apoyo económico, le dedicó su primer libro Naturaleza, Historia y Dios (1944), tal como aparece impreso en el mismo, “a Alejandro Araoz, amigo”. En 1947, creó Editorial Peninsular con la única finalidad de editar los libros de arte de Francisco Javier Sánchez Cantón, director del Museo del Prado (1960-1968), con quien le unía una estrecha amistad desde sus años universitarios.

Fue nombrado consejero de Tabacalera Española (1952-1970), cuando era presidente el marqués de Amurrio y consejero Alfredo Zavala Lafora, así como del diario pucelano El Norte de Castilla (?-1970), a cuyo Consejo de Administración pertenecían los hijos de su antiguo jefe político, Santiago Alba.

En 1954, el Banco de España le nombró miembro de su Consejo de Administración, gracias a la especial intervención de su antiguo amigo y compañero Francisco Gómez de Llano, ministro de Hacienda, cargo que ocupó hasta la nacionalización del Banco de España en 1961.

Al cesar voluntariamente como abogado del Estado para incorporarse a la empresa privada, después de catorce años de servicio público, su estima por los compañeros del cuerpo le llevó a proponer a muchos de ellos para colaborar en las empresas que dirigía.

Así, en Almacenes Generales de Papel se incorporaron Gervasio Collar y Luis, Agustín Miranda Junco, Alfonso Osorio García, Armando de las Salas Pumariño Cima y Emilio Bonelli y García Morente. En la Sociedad General Azucarera de España, Jose Joaquín Ysasi-Ysasmendi y Adaro le sucedió en la presidencia a su fallecimiento, después de haberle prestado estrecha y leal colaboración durante más de una década.

Y en el Banco Internacional de Comercio, que fundó y presidió desde 1950 hasta su fallecimiento, se incorporó Licinio de la Fuente y de la Fuente, antes y después de su etapa ministerial.

Durante sus últimos años disfrutó con Carmen reconstruyendo el castillo toledano de Galiana (siglo xi), lugar tan cargado de historia como de citas literarias. Cuando en 1970 fallecía Alejandro Fernández de Araoz y de la Devesa, desaparecía una de las figuras de corte liberal representativas de la historia empresarial española de mediados del siglo xx.

 

Fuentes y bibl.: Archivo Histórico del Banco de España, exp. personal, Secretaría 2173; Actas del Consejo General, abril-mayo de 1935; Archivo del Congreso de los Diputados, Serie Documentación Electoral, 135 n.º 5; Banco de España, Memorias, Madrid, 1935, 1955-1960; Sociedad General Azucarera de España, Memorias, Madrid, 1935- 1970; Banco Internacional de Comercio, Memorias, Madrid, 1950-1970.

X. Zubiri, Naturaleza, historia, Dios, Madrid, Editora Nacional: Uguina, 1944; G. Marañón, Antonio Pérez: (El hombre, el drama, la época), Madrid, Espasa Calpe, 1947; J. Sardá Dexeus, “El Banco de España (1931-1962)”, en El Banco de España: una historia económica, Madrid, Banco de España, 1976, págs. 419-479; P. Tedde, “El Banco de España desde 1782 a 1982”, en El Banco de España: dos siglos de historia, 1782-1982: Exposición conmemorativa de la Fundación del Banco de San Carlos, Madrid, junio-julio 1982, Madrid, Banco de España, 1982, pág. 64; P. Martín Aceña, La política monetaria en España 1919-1935, Madrid, Instituto de Estudios Fiscales, 1984; M. A . Valle de Juan y A. Pérez Samperio, Próceres y Senadores, Madrid, Senado, 1993, 2 vols.; P. Carasa (dir.), Élites castellanas de la Restauración, vol. I, Valladolid, Junta de Castilla y León, Consejería de Educación y Cultura, 1997, pág. 254; F. Comín Comín y P. Martín Aceña, Tabacalera y el estanco del tabaco en España, 1936-1998, Madrid, Tabacalera, 1999, pág. 411; P. Martín Aceña, El Servicio de Estudios del Banco de España, 1930/2000, Madrid, Banco de España, 2000, pág. 47.

 

Alejandro Fernández de Araoz Marañón y Antonio López Vega