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Diego de Castilla y Sandoval

Biografía

Castilla y Sandoval, Diego de. Murcia, II.1365 – Coca (Segovia), 1440. Infante de Castilla, hijo de Pedro I.

Segundo de los hijos que el rey Pedro de Castilla tuvo con una dueña llamada Isabel de Sandoval; formó parte de la amplia prole de vástagos ilegítimos que el Monarca dejó a su muerte, y que con el tiempo dará lugar al poderoso linaje de los Castilla.

En febrero de 1365 Pedro I estaba en plena guerra con el rey de Aragón y sabía que su hermanastro Enrique de Trastámara se preparaba para entrar en Castilla y tratar de arrebatarle el trono. El hermano mayor de Diego, Sancho, que por entonces contaba dos o tres años de edad, y su madre fueron enviados por orden del Rey a Murcia, en donde Diego nació, aunque poco después se trasladaron a Sevilla. Los complejos sucesos posteriores, desde la huida del Rey a Bayona en busca de apoyos hasta la victoria petrista en la batalla de Nájera, y el cambio de bando de muchos nobles en la contienda fraticida, empujaron al Monarca a abastecer la villa de Carmona para que sirviese como refugio de sus hijos y su tesoro. Tras el asesinato del Rey, en 1369, Diego de Castilla permaneció en Carmona junto a sus hermanos y algunos de los últimos petristas, mientras la villa resistía el cerco de Enrique de Trastámara. Carmona se rindió en 1371 y los hijos de don Pedro, de corta edad, pero peligrosos por constituir una amenaza para la nueva dinastía, fueron trasladados a diferentes fortalezas. Así llegó Diego de Castilla al castillo de Peñafiel y de ahí al de Curiel, en el que vivirá más de sesenta años.

Durante su largo cautiverio Diego de Castilla se unió a la hija del alcaide de Curiel, Isabel de Salazar, y con ella tuvo al menos seis hijos, todos ellos criados en el convento de Santo Domingo el Real de Toledo junto a Teresa y María de Ayala. Esta María era también hija natural de Pedro I, fruto de su unión con la citada Teresa de Ayala. En Castilla, tras la muerte de Enrique II, y especialmente tras la de Juan I, tanto el problema de la legitimidad dinástica como la situación de los descendientes del monarca asesinado había dado un giro al establecerse el enlace entre Enrique III y Catalina de Lancaster, nieta de don Pedro.

Catalina mantuvo una estrecha relación con Teresa de Ayala, y a través de ella se fue creando entre todos los descendientes de Pedro I el sentimiento de pertenencia a un mismo linaje. Diego de Castilla, que mantuvo una intensa correspondencia con su hermanastra María de Ayala, vio mejorar su penosa situación a lo largo de los años. En 1434, reinando ya Juan II y por intervención de don Álvaro de Luna, fue liberado y se retiró a Coca, en donde morirá en 1440. El 24 de diciembre de 1448 sus restos fueron trasladados al monasterio de Santo Domingo el Real de Toledo y sepultados junto a los de su hermano Sancho, en el coro de la iglesia.

 

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Covadonga Valdaliso Casanova