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Cómodo

Biografía

Cómodo. Lucius Aurelius Commodus. Lanuvio (Italia), 31.VIII.161 – Roma (Italia), 31.XII.192. Emperador de Roma.

Hijo del emperador Marco Aurelio (161-180) y de Annia Galeria Faustina II, que a su vez era hija del emperador Antonino Pío (138-161), tuvo un hermano gemelo que murió a los cuatro años (Scriptores Historiae Augustae [SHA], Vita Commodi 1, 1-4).

Se casó con Bruttia Crispina, con la que no tuvo hijos.

Se educó con maestros de gramática griega y latina y también de oratoria, aunque al parecer no tenía ninguna habilidad en el arte de la palabra ni de la escritura.

El 12 de octubre del año 166, con sólo cinco años, fue nombrado césar, convirtiéndose así oficialmente en el sucesor al trono que ocupaba su padre. El 20 de enero del 175, fue admitido como miembro en todos los colegios sacerdotales de Roma. Ese año vistió ya la toga viril (el paso a la edad adulta) y fue nombrado princeps iuventutis (príncipe de la juventud). En 175- 176 viajó con su padre a Oriente, pasando por Siria y Egipto. Durante su estancia en Grecia se inició en los misterios de Eleusis.

El 23 de diciembre del 176 celebró el triunfo sobre Germanos y Sármatas. Por entonces, ya en Roma, debió de recibir la dispensa para ocupar magistraturas antes de la edad legal, lo que le permitió desempeñar su primer consulado el año 177, con tan sólo dieciséis años (en total, fue cónsul siete veces). Ese año recibió el título de augusto, lo que le permitía compartir el gobierno de Roma con su padre. Al año siguiente se casó con Crispina. Con esta trayectoria había consolidado su situación como hijo del emperador, asociado al trono, con una carrera política precoz y emparentado por matrimonio con la hija de un senador que había sido cónsul dos veces.

A continuación, salió hacia Germania, acompañando a Marco Aurelio, adonde llegó el 3 de agosto del 178 para ocuparse de la segunda campaña germánica ([SHA], Vita Commodi 12, 6). El 17 de marzo del 180 murió Marco Aurelio, lo que convertía a Cómodo en el único augusto. Ya en solitario, celebró ese mismo año (¿el 22 de octubre?) un segundo triunfo sobre los Germanos. Desde entonces, prescindió de las personas de confianza de su padre en los altos puestos de la Administración, dando a su Gobierno un giro político que desembocó en un conflicto permanente con amplios sectores del Senado. Su biógrafo en la Historia Augusta afirmaba que Cómodo aumentó las competencias de los individuos del orden ecuestre, en detrimento de los senadores, y que cargó a éstos con los impuestos necesarios para realizar un programa de munificencia pública que le daría amplios apoyos populares y que quedó reflejado en las acuñaciones monetales (Dión Cassio 73, 16).

Esta línea política fue la responsable de la mala relación con el Senado, que se agravó cuando el Príncipe descubrió un complot para asesinarle, en el que estaban implicados varios senadores y la propia Lucila (la viuda de Lucio Vero, hermano adoptivo de Marco Aurelio, que había gobernado con él). Al descubrimiento de la conspiración siguió un proceso de represión política que culminó con la muerte o destierro de los implicados. A partir de ese momento, dice la Historia Augusta que Cómodo puso todo el poder en manos de su prefecto del pretorio, Tigidius Perennis, quien prosiguió su política de enfrentamiento con el Senado y llevó a cabo una represión con el resultado de muertes y confiscaciones. Perennis fue asesinado por el ejército en la primavera del año 185 y el emperador le sustituyó por Cleandro, aunque un tiempo después (189) también se acabó con su vida y con la de algunos libertos imperiales, según la Historia Augusta por obra de la plebe. Las protestas populares por la carestía de trigo hicieron caer a Cleandro, a quien se le acusaba de “vender hasta las provincias” ([SHA], Vita Commodi 7, 1-2). Durante estos años, la actividad en las fronteras no se había abandonado ni en el Rin ni en el Danubio, ya que el emperador realizó una campaña contra los Sármatas (185) y otra contra los Germanos (la tercera de su gobierno, el 188).

Entre las decisiones políticas del Príncipe estaba la de cambiar el nombre de Roma por el de Colonia Lucia Annia Commodiana (en 192; Dión Cassio 73, 15, 2-4), renombrando también los meses del año e incluso las legiones de forma que estuviera presente su nombre. Inició un proceso de identificación con el dios Hércules, que proyectaba una nueva imagen del Príncipe (Dión Cassio 73, 15, 4 y ss.), vistiéndose incluso al parecer como él. Aparte del culto a este dios, parece que fue devoto de los cultos orientales de carácter mistérico.

Debido a la mala relación con el Senado, pero también a los excesos de su supuesta megalomanía, las fuentes han transmitido la imagen de un príncipe caprichoso, malvado, cruel y lascivo, que se había dedicado exclusivamente a los placeres, al juego y a la participación en espectáculos gladiatorios, que no había respetado ni siquiera a las mujeres de su familia y que había dejado el Gobierno de Roma en manos de individuos perversos y degenerados ([SHA], Vita Commodi, passim). La exageración de las fuentes que no le eran favorables casi ocultaba la realidad de un monarca que debió de tener el apoyo popular, tal y como recordaba Herodiano en el siglo III (Herodiano 1, 13, 8).

En Hispania, los años de gobierno de Cómodo significaron el comienzo de la reducción de las exportaciones de aceite de oliva bético, que habían sido una actividad especialmente próspera durante los reinados de Antonino Pío y Marco Aurelio. Sin embargo, este comercio no se cortó, sino que se mantuvo hasta la época de la dinastía de los Severos en el siglo III, tal y como han demostrado las excavaciones en el depósito de ánforas de aceite que es el monte Testaccio en Roma. En la Península Ibérica se conservan también algunas inscripciones honoríficas, aunque en número más reducido que en los gobiernos anteriores, tras un máximo en época de Adriano y Antonino Pío.

El 31 de diciembre del 192, el emperador Cómodo fue asesinado en Roma, como resultado de un complot en el que al menos parece que estuvieron implicados Quintus Aemilius Laetus y la propia amante del Príncipe, de nombre Marcia. Tras un intento fracasado de envenenarle, habían encargado a un atleta que le estrangulara ([SHA], Vita Commodi 17, 1).

Siempre según la Historia Augusta, el Senado y el pueblo habían pedido que fuera arrastrado con un garfio y arrojado al Tíber. Su sucesor en el trono de Roma, el emperador Pertinax (192-193), mandó que fuera enterrado en el mausoleo de Adriano. Sufrió damnatio memoriae (el borrado de su nombre), aunque Septimio Severo hizo que le divinizaran, pero finalmente Macrino volvió a aplicarle la damnatio en el año 218. A su muerte había desempeñado el consulado siete veces y había recibido por sus victorias los títulos de Germanicus, Sarmaticus y Britannicus, además de otros con carácter no oficial.

 

Bibl.: A. S tein, Prosopographia Imperii Romani saec. I, II, III. Editio altera (PIR²), Pars I, Berlin, Walter de Gruyter, 1933, págs. 301-303, n.º A 1482; F. Grosso, La lotta politica al tempo di Commodo, Torino, Accademia delle Scienze, 1964; G. Alföldy, “Der Friedesschluss des Kaisers Commodus mit den Germanen”, Historia, 20 (1971), págs. 84-109; A. Garzetti, From Tiberius to the Antonines: A History of the Roman Empire, A.D. 14-192, London, Methuen, 1974; H. Chantraine, “Zur Religionspolitik des Commodus im Spiegel seiner Münzen”, en Römische Quartalschrift für christliche Altertumskunde und für Kirchengeschichte, 70 (1975), págs. 1-31; J. Gagé, “La mystique impériale et l’épreuve des jeux. Commode - Hercule et l’anthropologie herculéenne”, en Aufstieg und Niedergang der römischen Welt II.17.2, Berlin-New York, Walter de Gruyter, 1981, págs. 663-683; J. M. Blázquez, “Hispania desde el año 138 al 235”, en Nuevos estudios sobre la romanización, Madrid, Istmo, 1989, págs. 341-450; M. P. S peidel, “Commodus the God-Emperor and the Army”, en Journal of Roman Studies, 83 (1993), págs. 109-114; D. Kienast, Römische Kaisertabelle. Grünzuge einer römischen Kaiserchronologie, Darmstadt, Wissenschaftliche Buchgesellschaft, 1996 págs. 147-151; G. Alföldy, “Hispania bajo los Flavios y Antoninos: Consideraciones históricas sobre una época”, en M. Mayer, J. M. Nolla y J. Pardo (eds.), De les estructures indígenes a l’organització provincial romana de la Hispania citerior. Homenatge a Josep Estrada i Garriga, Barcelona, Itaca - Annexos 1, 1998, págs. 11-32; F. J. Navarro, “La presencia del emperador en las ciudades de la Hispania romana”, en C. Castillo et al., De Augusto a Trajano. Un siglo en la historia de Hispania, Pamplona, Eunsa, 2000, págs. 33-55; M. Stahl, “Commodus (180-192)”, en M. Clauss (ed.), Die römischen Kaiser. 55 historische Portraits von Caesar bis Iustinian, München, C. H. Beck, 2005 (1.ª ed., 1997), págs. 159-169.

 

María del Pilar González-Conde