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Salvador Montó y Roca

Biografía

Montó y Roca, Salvador. Valencia, 1692 – 22.II.1742. Veterinario.

Procedía Salvador Montó de una familia de larga tradición albéitar. Entre los exámenes realizados por el gremio en Valencia a lo largo del siglo XVII, se encuentran varios Montó. Hubo también un protoalbéitar contemporáneo suyo, Marcos Montó, que fue casi con toda seguridad su hermano.

Salvador Montó pertenecía al gremio de albéitares y herradores de la ciudad de Valencia donde ejerció a lo largo de su vida. Según cuenta, también fue varias veces examinador de dicho gremio, aunque, con toda probabilidad, no lo hiciera como protoalbéitar. Éstos disfrutaban de cierta autonomía, capacidad de decisión e independencia, para juzgar los exámenes de albéitar y herrador, conceder títulos o cartillas y vigilar el ejercicio profesional persiguiendo el intrusismo.

Parece que Montó gozó de gran prestigio profesional en la ciudad. Un coetáneo suyo, Vicente Ximeno, autor de Escritores del Reino de Valencia (1740), dice que “era hombre muy inteligente y práctico en su profesión”.

Su relieve histórico se debe al libro Sanidad del Cavallo y otros animales sujetos al arte de Albeyteria, ilustrada con el de herrar, que se imprimió poco después de su muerte (1742) y en el que trata un tema que puede considerarse original. Los objetivos de Montó al redactarlo eran ofrecer soluciones a los problemas que planteaba el reconocimiento de los équidos durante la contratación, por un lado, e lustrar a los albéitares para que pudieran emitir informes o dictámenes judiciales o extrajudiciales con una base científica, por otra. La obra está dedicada a la patrona de la ciudad, la Virgen de los Desamparados, está editada en cuarto y tiene doscientas cuarenta y ocho páginas.

Se compone el libro de tres partes o tratados. En el primero, que contiene cuarenta y dos capítulos, estudia Montó la sanidad del caballo y describe los defectos y enfermedades que hacen bajar de valor a los équidos.

Se trata, en realidad, de las enfermedades externas que agrupa topográficamente. La exposición la realiza en forma de diálogo y tiene muy poco de original.

En la segunda parte, quizás la más interesante, describe los vicios encubiertos de los caballos. Lo hace de una forma novedosa convirtiendo al texto en el primer estudio de veterinaria forense escrito en castellano.

De ello es consciente su autor ya que señala que es “obra que hasta ahora no sé que haya de ello tratado alguno de nuestros autores en lo dilatado de sus obras”. A lo largo de diecisiete capítulos estudia las enfermedades encubiertas. Aquí se revela Montó como un práctico consumado y un clínico muy agudo. No utiliza el diálogo para la exposición, sino que relata con profusión de detalles y apoyándose en la propia experiencia, todas las dolencias. Se ocupa de procesos cardio-respiratorios como el muermo o “cimorra”, el enfisema pulmonar o “huérfano”, y la enfermedad cardíaca; de procesos digestivos como “comer tierra”, “fuerte de gota” y “gota coral”; procesos oculares como la disminución de la visión nocturna; procesos neuromusculares, como el “calambre” y el “mearse en bragas”; procesos psicomotores, como “asustarse”, “locura”, “darse a la huida”, “tiro”, “vicio lascivo”, “no dejarse poner la brida” y “vicio mordedor”.

De gran interés es el último capítulo que dedica a los pulsos, causas y clases, distinguiendo dieciocho diferentes; lo expone en forma de diálogo. El texto incluye una lámina que representa un caballo con la localización de las enfermedades tanto externas como internas, con sus nombres dispuestos radialmente y con indicación de las páginas del libro donde se hallan descritas.

La tercera parte o último tratado corresponde al arte de herrar. Contiene dos capítulos y está escrito en verso al estilo del albéitar Fernando Calvo (1587- 1603), primero de nuestros clásicos que trató temas referentes a la anatomía animal. Recoge la buena tradición española a la que añade observaciones personales.

El primer capítulo trata de la anatomía del casco y de las normas que deben seguirse en el herrado normal y ortopédico. Está ilustrado con dos grabados de las partes del casco visto por su cara palmar, uno de ellos de la mano y otro del pie. El segundo capítulo se ocupa de los distintos tipos de herraduras (dieciocho modelos en total), ilustrando cada uno con un grabado. Termina esta parte con unos versos sobre el arte de herrar y sobre los aforismos hipocráticos. Para el autor es muy importante que se conozca a fondo la anatomía del casco en el herrado.

La obra termina con unas tarifas de derechos que pueden cobrar los albéitares por sus curaciones e intervenciones, en sueldos valencianos. De gran claridad y precisión, constituyen una de las partes más originales de la obra y demuestran la preocupación de Montó por las relaciones entre el albéitar y su cliente. También incluye una larga relación bibliográfica de los autores de albeitería, señalando las enfermedades, los vicios, los defectos de los équidos que cada uno ha estudiado con mayor amplitud e indicando la obra y la página correspondiente para una fácil consulta.

El texto de Montó se considera como pionero en el estudio de las enfermedades encubiertas, muchas de las cuales han sido reconocidas después por la legislación como vicios redhibitorios. Su enfoque doctrinal, sin embargo, se mantiene pegado a las doctrinas galénicas de la enfermedad, tratando de explicar sus causas recurriendo a la teoría de los cuatro humores, de acuerdo con la influencia preponderante de alguno de ellos y su relación con las cualidades primeras de calor, frío, humedad y sequedad. Esta actitud conservadora se refleja también en la bibliografía que acompaña el texto, ya que en ella no encontramos mencionada ninguna obra de los considerados innovadores de la ciencia médica.

Sin embargo, Sanidad del Cavallo..., fue de gran utilidad en su tiempo, ya que resolvía lo que durante años había preocupado y por lo que tanto se había luchado: establecer una clasificación objetiva de los vicios o enfermedades inaparentes en las caballerías, con el fin de sentar unas bases concretas para la recopilación conveniente de los problemas recidivitorios y en defensa del albéitar al reconocer a animales en operaciones de compraventa, tarea en la que a menudo su prestigio salía maltrecho, por haber dado por buenos a équidos con enfermedades que escapaban a la exploración o podían ser disimuladas por un tiempo por especialistas.

La obra de Montó y Roca fue la base de la Recopilación de la Sanidad de Albeyteria y Arte de Herrar que publicó, en 1769, Manuel Pérez Sandoval.

 

Obras de ~: Sanidad del cavallo y otros animales sujetos al arte de Albeyteria, Valencia, Joseph Estevan Dolz, 1742.

 

Bibl.: C. Sanz Egaña, Historia de la Veterinaria española. Albeiteria, mariscalería, veterinaria, Madrid, Espasa Calpe, 1941; A. Palau Claveras, Bibliografía hispánica de Veterinaria y Equitación, Bilbao, Imprenta Industrial, 1973; M. Herrero Rojo, La Albeytería Española en el siglo XVIII, Salamanca, Gráficas Cervantes, 1984; V. Dualde Pérez, Historia de la Albeytería valenciana, Valencia, Ajuntament, 1997.

 

José Luis Fresquet Febrer

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