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Jacob Mantino

Biografía

Mantino, Jacob. Tortosa (Tarragona), 1490 – Damasco (Siria), 1549. Médico, rabino y filósofo judío de origen hispánico.

Se le supone nacido en Tortosa hacia el año 1490, hijo de Samuel Mantín, oriundo de Monzón, médico, rabino y consejero de la aljama tortosina. La comunidad hebraica de Tortosa tenía una larga trayectoria que se remontaba a los primeros tiempos de la Edad Media, aunque hacia finales del siglo xv se encontraba en decadencia como consecuencia de la crisis general que afectó a los judíos hispánicos tras las matanzas de 1391, que se evitaron en Tortosa, y la gran controversia religiosa, llevada a cabo en la ciudad por decisión del papa Luna, conocida como la Disputa de Tortosa (1413-1414), que debilitó considerablemente la aljama tortosina. En el momento del nacimiento de Mantino el número de judíos que vivían en la ciudad no sobrepasaría la cifra de cien individuos. Aunque la aljama de Tortosa no era ni rica ni numerosa, la situación familiar de Mantino, dada la posición de su padre entre los de su comunidad, seguramente era destacada.

Su infancia tortosina fue breve, pues muy pronto tuvo que abandonar la ciudad, junto con su familia y toda la comunidad hebrea que no aceptó recibir el bautizo ante el decreto de expulsión promulgado por les Reyes Católicos en 1492. Su familia se refugió en Mantua y Jacob Mantino creció y se educó en Italia, de ahí la italianización del apellido. Estudió Filosofía y Medicina en dos de las mejores Universidades de la época en estas disciplinas, Bolonia y Padua.

Su horizonte vital y actividad profesional transcurrió en Bolonia, Verona, Venecia y Roma. Fue médico de obispos, cardenales, embajadores y otros potentados y al mismo tiempo su protegido. En este sentido cabe destacar que la trayectoria humana y profesional de Mantino contrastaba con la situación usual de la mayoría de sus hermanos de religión, ya que, gracias a su fama y sabiduría, disfrutó de consideraciones y privilegios que le eximieron de inconvenientes y desventajas propias de su condición hebrea. Buen ejemplo de ello sería la prerrogativa de la que se benefició en Venecia, donde se había establecido el gueto en 1516, allí desde 1528 y a instancias de los embajadores de Francia, Inglaterra y otros valedores, el Consejo de los Diez le permitió llevar la gorra negra en vez de la amarilla preceptiva de los judíos. Dicho privilegio le fue renovado en diversas ocasiones posteriores.

En Bolonia, donde inició su vida profesional, Mantino trabó conocimiento con otro ilustre exiliado hispánico, el granadino León el Africano, quien había abandonado su ciudad natal también en 1492, poco después de que la hubieran conquistado los Reyes Católicos. Después de múltiples peripecias había sido capturado por piratas cristianos y regalado al papa León X, posteriormente aceptó el bautismo tomando el nombre de Gian Leone, aunque era conocido como el Africano por las descripciones de sus viajes al interior de aquel continente por entonces aún desconocido.

Testimonio de la relación de amistad que unirá a los dos personajes es el vocabulario médico árabehebreo- latín elaborado por León el Africano mientras residía en casa de Mantino en Bolonia el año 1524.

Ante las guerras que asolaban Italia, especialmente la que enfrentó al papa Clemente VII con el emperador Carlos V, Mantino abandonó los Estados Pontificios y se refugió, primero, en Verona hacia 1527, para trasladarse después, en 1528, a Venecia.

Jacob Mantino, debido a su reputación, profundo conocimiento de la Biblia y las tradiciones judías, se vio inmerso en uno de los litigios más trascendentales de su tiempo, el que enfrentó al rey Enrique VIII de Inglaterra con su esposa Catalina de Aragón, que dio origen al Cisma Anglicano. El papa Clemente VII, en principio bien dispuesto frente a las demandas del monarca inglés, se vio enfrentado al dilema de complacer a éste o enemistarse con el emperador Carlos V, sobrino de Catalina, cuando precisamente se encontraba en sus manos después del Saco de Roma (1527).

Mantino fue constreñido por la diplomacia pontificia a dictaminar sobre el matrimonio de Catalina y Enrique conforme a los preceptos del Antiguo Testamento y la tradición judía, afirmando la validez del mismo, situación bien paradójica para aquel hijo del exilio que había sido expulsado de los territorios hispánicos precisamente por los progenitores de Catalina de Aragón y de la cual defendía, por encargo del Papa, la legitimidad conyugal. La postura adoptada por Mantino le granjeó la animadversión de otros eruditos judíos partidarios de la causa del monarca inglés que, empeñado en conseguir la nulidad de su matrimonio, había enviado un representante a las tierras itálicas a reclutar apoyos para su causa entre las universidades y los sabios tanto hebreos como cristianos. Ésta pudo ser la causa que le determinó a abandonar Venecia y dirigirse a Roma.

No fue la única vez que Mantino tuvo problemas con sus correligionarios, poco después, en el año 1530, denunció a la Inquisición al converso portugués Diogo Pires, que se hacía llamar Salomón Moljo, y se consideraba el Mesías. Parece que la drástica actitud de Mantino se debió sobre todo al afán de proteger a la comunidad judía de Roma ante las excentricidades y profecías del portugués, que se había ganado incluso la confianza del Papa, temeroso de que su actuación pudiese acarrear alguna persecución a los siempre amenazados hebreos. Moljo se salvó gracias a la protección papal aunque posteriormente fue el emperador Carlos V quien lo hizo enjuiciar y fue condenado a la hoguera.

Que Mantino tenía un papel relevante entre la comunidad israelita de Roma, merced a su prestigio e influencias, lo demuestra el hecho de que en el año 1534 formara parte del rabinado de la ciudad y fuera denominado con el título honorífico de gaón, dado antiguamente a rabinos o doctores que se distinguían por su mérito y conocimientos científicos.

El mismo año recibió el cargo de arquíatra pontificio, o sea, médico papal, viejo título de origen imperial, de manos del nuevo pontífice Pablo III, así como posteriormente el de profesor de Medicina de la Universidad romana de La Sapienza, donde fue conocido como Giacomo Ebreo. Éste fue el cénit de su carrera. Permaneció en Roma hasta el 1544, en que decidió regresar a Venecia, donde al poco había recuperado su privilegiada posición de antaño.

Allí cobró gran amistad con el embajador español Diego Hurtado de Mendoza, que se convirtió en su protector y cliente. Dicha relación podría explicar el hecho de que el antes citado manuscrito de León el Africano se conserve en la Biblioteca de El Escorial, posiblemente por haber pasado de las manos de Mantino a las de Hurtado de Mendoza. Extrañamente Mantino decidió en el año 1549 abandonar Venecia, en contra del consejo de amigos y protectores, acompañado de su hijo Samuel, camino de Damasco, en calidad de médico del embajador veneciano, probablemente empujado por el anhelo de conseguir en Oriente libros y manuscritos de la sabiduría antigua. Lo cierto es que al poco de llegar cayó enfermo y murió ese mismo año.

Mantino, desde el mismo inicio de su actividad profesional, se distinguió tanto como médico como por su erudición, afán de conocimiento científico y dedicación al saber antiguo, en una actitud que le empareja con los humanistas de la época. No dejó obra original escrita conocida, su producción intelectual se centró en la traducción de obras científicas del hebreo y árabe al latín, especialmente tratados médicos y filosóficos de los principales autores de la época medieval, entre ellos Maimónides, Averroes, Avicena y Levi ben Gerson, así como en nuevas versiones de clásicos griegos como Platón y Aristóteles.

 

Obras de ~: Paraphrasis Averrois Cordubensis philosophoforum facile: principis: de partibus & generatione animalium [...] Nuper ex Hebraico in latinum translata per eximium [...] Iacob Mantinum hebreum Hispanum, Impressum Romae: per magistrum Marcellum Silber ali Franck, 1521; Averroys epithoma totius metaphisices Aristotelis in quattuor secatum tractatus, interprete Iacob Mantin, Bononiae, Benedetto Faelli, 1523; Avicennae;Quarta fen.primi, de universali ratione medendi nunc primum M. Iacobi Mantini, medici hebraei, latinitate donata.

Venetiis: Impressum Venetiis expensis nobilis viri Luceantonii Iunta florentini, 1530; Averrois paraphrasis super libros de Republica Platonis, nunc primum Latinitate donata, Iacob Mantinus. Medico hebraeo interprete, Romae, per M. Valerium Doric et Ludovicum frates Brixianos, 1539; In Aristotelis opera omnes [...] comentarii, aliique [...] in logica, philoshophia et medicina libri quorum aliqui sunt [...] nuper Jacobo Mantino conversi, Venetiis: Apud haeredes Lucae Antonii Iunctae, 1550-1552 [7 vols.].

Bibl.: D. Kaufmann, “Jacob Mantino. Une page de l’Histoire de la Renaissance”, en Revue des Études Juives, 27 (1893), págs. 30-60 y 207-238; I. Broydé y G. Deutsch, “Mantino, Jacob ben Samuel”, en I. Singer (ed.), The Jewish Encyclopedia, New York, 1901-1906, 12 vols. (reprod. digital); J. M. de Agustín Ladrón de Guevara y M. L. Salvador Barahona, Ensayo de un Catálogo Bio-Bibliográfico de Escritores Judeo-Españoles- Portugueses del siglo x al xix, t. I, Madrid, José Porrúa Turanzas, 1983; E. Querol Coll, Tortosa, república literària (1475-1800). Catàleg biobliogràfic d’escriptors i obres anònimes, Tortosa, Consell Comarcal del Baix Ebre, 1999; G. Cosmacini, Medicina e mondo ebraico. Dalla Biblia al secolo dei ghetti, Roma-Bari, Editori Laterza, 2001.

 

Roc Salvadó Poy