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Alfonso III de Portugal

Biografía

Alfonso III de Portugal. El Boloñés. Coimbra (Portugal), 5.V.1210 – Lisboa (Portugal), 16.II.1279. Rey de Portugal.

Hermano del rey Sancho II, era hijo de Alfonso II y de doña Urraca, y nieto materno de Alfonso VIII de Castilla y de Leonor de Inglaterra. Se supone que nació en Coimbra el 5 de mayo de 1210. Partió para Francia en 1227, cuando apenas tenía diecisiete años.

Su intención tenía como objetivo buscar fortuna en la Corte de Francia, a la cual se encontraba unido por razones familiares. Entre los años de 1234 y 1245 frecuentó la Corte de Francia del rey Luis VIII, casado con su tía materna Blanca de Castilla, habiendo sido armado caballero en 1239. Casó con Matilde, una rica viuda heredera del condado de Boloña. Nombrado vasallo del rey Luis VIII, se distinguió en la batalla de Saintes contra Enrique III de Inglaterra, ocurrida en 1242. Mientras vivió en Francia se hizo acompañar de destacados miembros de la nobleza portuguesa y mantuvo un interés constante sobre la evolución de los acontecimientos políticos en Portugal, en la expectativa de poder intervenir en el momento más adecuado y oportuno.

Así ocurrió, cuando el papa Inocencio IV, terminado el concilio de Lyon en 1245, expidió una bula por la cual ordenaba a todos los vasallos del rey de Portugal para que obedecieran al infante don Alfonso.

Éste, a su vez, llegó a Lisboa a comienzos de 1246, habiendo tomado la designación de visitador, curador y defensor del reino. Derrotado Sancho II, que tuvo que exiliarse en Toledo, Alfonso tomó el título de rey, siendo aclamado después de haberse conocido la muerte de Sancho II en Toledo, ocurrida el 4 de enero de 1248.

Dominado por el propósito de extinguir el fermento de la rebelión que incendiaba Portugal, y aun con el objetivo de afianzar la autoridad real, concedió innumerables prebendas y confirmó los fueros viejos de los municipios. Se instaló en las tierras del Entre Duero y Miño y fijó la capital en Guimarães, con carácter temporal pues, anteriormente se localizaba en Coimbra.

Mientras se ocupaba de las cuestiones relativas a la pacificación del reino, el monarca preparaba la conquista del Algarbe. En marzo de 1241 comenzó la campaña para la conquista del último reducto musulmán en el Algarbe. Para tal fin, el monarca encargó a los frailes de la Orden de Santiago y de Calatrava que ocupasen Santa Maria de Faro. Después de conquistada, el monarca les ordenó proceder a la ocupación de Albufeira, Porches y otros lugares. Un agudo problema surgía para Alfonso III, consciente de la delimitación de la frontera con la monarquía de Castilla y León.

En principio, la frontera seguía el curso natural del río Guadiana, pero la correlación de fuerzas dificultó este entendimiento. El reino musulmán de Niebla, al darse cuenta de que había perdido el dominio del reino del Algarbe, negoció con el príncipe Alfonso, heredero de la corona de Castilla, los derechos que entendía poseer sobre el oeste del Guadiana. Alfonso III formuló su protesta ante el rey Fernando III de Castilla.

Sin esperar la decisión de su padre, el príncipe Alfonso entró en guerra con Alfonso III. A finales de 1250 se firmó una tregua entre los beligerantes con una duración de cuarenta años. Al parecer, aunque se desconozcan los detalles de las negociaciones, hubo acuerdo por parte de Alfonso III en el reconocimiento de los derechos que asistían al rey de Niebla.

Habiendo fallecido Fernando III, el 31 de mayo de 1252 se reanudó la guerra entre su sucesor Alfonso X y Alfonso III, sin que de este modo se respetase la tregua firmada. Para poner coto a esta situación intervino como mediador el papa Inocencio IV, que incitó a ambos lados, en enero de 1253, a que depusiesen las armas. En las paces convenidas se acordó el matrimonio entre Alfonso III y la hija ilegítima de Alfonso el Sabio, doña Beatriz. Chocaba el hecho de que el rey portugués andaba por los cuarenta y tres años de edad y Beatriz era una niña de corta edad. Una de las cláusulas del acuerdo consistía en la cesión a Alfonso X del disfrute del Algarbe y de las tierras orientales del Guadiana, hasta que un primer varón que pudiese nacer de Beatriz cumpliese los siete años de edad. En este caso, la Corona de Portugal obtendría el dominio pleno del Algarbe y la posesión de las plazas de Moura, Serpa, Aroche y Aracena. Los dos monarcas se reunieron en Chaves, y el acuerdo del matrimonio se celebró en mayo de 1253.

Cuando se estableció este acuerdo, el rey de Portugal aún estaba casado con Matilde, condesa de Boloña.

Sintiéndose la reina ultrajada, interpuso su queja ante el papa Alejandro IV. Éste ordenó de inmediato la anulación del acuerdo establecido. El matrimonio no había sido consumado al ser Beatriz aún una niña.

El Papa ordenó el interdicto del reino portugués. Ni siquiera el fallecimiento de Matilde aplacó la ira pontificia, acontecimiento que ocurrió en 1258. Entendía Alejandro IV que, además del acto de bigamia, este nuevo matrimonio era incestuoso, por existir parentesco hasta el cuarto grado de consanguinidad.

En mayo de 1260 los obispos y los cabildos de Portugal enviaron al papa Urbano IV una exposición de los hechos en la que alegaban que el rey era padre de dos hijos de doña Beatriz y que, debido a la situación irregular en que vivía el monarca, pesaba un interdicto sobre los lugares en que se movía. Todo esto era causa de gran escándalo entre el clero y el pueblo. En su declaración solicitaban al Papa permiso, habiendo fallecido doña Matilde y no pudiendo Alfonso III separarse de la reina, con la dispensa que permitiese el reconocimiento de los hijos del matrimonio. Para conseguir sus intentos intervinieron en la mediación personal los obispos de Coimbra y de Lisboa que, para el efecto, se presentaron ante el Papa en Roma. En el mismo sentido movieron sus influencias san Luis, rey de Francia, Teobaldo, rey de Navarra y Carlos, duque de Anjú. Como resultado de estas actuaciones, el papa Urbano IV expidió una bula en 1263 por la cual explicaba los esfuerzos realizados y daba su acuerdo para que el asunto quedase arreglado.

Algunas dudas sobre la jurisdicción del Algarbe quedaron resueltas cuando nació de doña Beatriz el príncipe don Dionís. Cumplidos algunos derechos pertenecientes a Alfonso el Sabio, reconoció el monarca castellano a favor de su nieto el señorío del Algarbe.

El acuerdo fue celebrado en Badajoz, entre ambos reinos, en febrero de 1267. A su vez, Alfonso III cedió a su suegro la posesión de Aroche y Aracena.

Dos aspectos fundamentales marcan este reinado.

La convocatoria de las primeras cortes generales del reino, efectuadas en Leiria con la participación de los representantes de los municipios conjuntamente con el clero y la nobleza. En ellas se discutieron problemas fundamentales como la operación del monetagio en alternativa a la reforma de la moneda: con este sistema, el monarca devaluaba la moneda mediante su refundición, iniciativa que se efectuaba en cada reinado de siete en siete años; el monetagio correspondía a un impuesto extraordinario sufragado por los concejos y otros estamentos como la nobleza y la iglesia, estos dos en general exentos del pago de impuestos.

Otro aspecto relevante consistió en la política de refuerzo del poder central, con el traslado de la capital a Lisboa y el consecuente incremento del patrimonio de la Corona.

Falleció el monarca en Lisboa en febrero de 1279, a la edad de sesenta y ocho años, después de haber gobernado el reino durante treinta años.

Bibl.: A. Brandão, Cronicas de D. Sancho II e D. Afonso III, introd. de A. de Magalhães Basto, Porto, Civilização, 1940; Crónica dos Sete Primeiros Reis de Portugal, ed. crítica de C. da Silva Tarouca, vol. I, Lisboa, Academia Portuguesa da História, 1952; A. Herculano, História de Portugal, notas críticas de J. Mattoso, t. I, Lisboa, Bertrand, 1980; J. Veríssimo Serrão, História de Portugal, vol. V, Lisboa, Verbo, 1977; J. Mattoso, História de Portugal, vol. II, Lisboa, Círculo de Leitores, 1993.

Humberto Baquero Moreno