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Mariano Moreno

Biografía

Moreno, Mariano. Buenos Aires (Argentina), 23.IX.1778 – Océano Atlántico, 4.III.1811. Político e independentista de la Argentina.

Su padre, Manuel Moreno, nacido en Santander, era funcionario de la Tesorería de las Cajas Rurales del virreinato del Río de la Plata, y su madre, Ana María Valle, una joven bonaerense. Recibió excelente enseñanza, pese a que los recursos de la familia eran limitados, primero en la Escuela del Rey y luego en el Colegio de San Carlos, donde muchos de sus profesores se impresionaron por su inteligencia poco común y procuraron que se le brindasen todas las posibles oportunidades de aplicarla. Fray Cayetano Rodríguez, uno de los maestros de Moreno, le abrió la biblioteca de su convento para que ampliara sus conocimientos.

Se graduó en la Universidad de Chuquisaca y, bajo la tutela del canónigo Terrazas, conoció los textos filosóficos de la Ilustración y fue su deseo trasladar las ideas al territorio de la Argentina. De todos los autores que frecuentó en la biblioteca de Terrazas, Juan de Solórzano y Pereyra y Victorián de Villalba le dejaron la más profunda huella.

En 1802, Moreno visitó Potosí y quedó profundamente conmovido por el grado de explotación y miseria al que eran sometidos los indígenas en las minas.

En 1804, Moreno se enamoró de una joven de Charcas, María Guadalupe Cuenca. Guadalupe estaba destinada por su madre a ser monja. Se casaron a poco de conocerse y un año después, nació su hijo Mariano.

Se graduó en la Universidad con una tesis rememorativa de la sublevación de Tupac Amaru, condenando las prácticas legales españolas de exigir servicios personales a los indios.

Entre 1803 y 1804, Moreno había hecho su práctica jurídica en el estudio de Agustín Gascón, asumiendo la defensa de varios indios contra los abusos de sus patrones. En sus alegatos inculpó al intendente de Cochabamba y al alcalde de Chayanta. Las presiones aumentaron y Moreno decidió regresar a Buenos Aires con su familia y pronto se comprometió en escritos y asuntos de interés público.

En un principio se mostró inclinado a unirse al grupo liberal español actuando como relator legal para la Audiencia, aunque finalmente se alineó con el grupo conducido por Martín de Álzaga. A pesar de contar con veintisiete años de edad en el momento de producirse la primera invasión inglesa en 1806, no participó de las jornadas de la Reconquista y la Defensa. De hecho, su familia abandonó Buenos Aires en febrero de 1807 tras la caída de Montevideo, y dado que durante su evasión el general Beresford se refugió en la quinta que Moreno compartía con su amigo Francisco González, algunos autores sospechan que colaboró asimismo con dicha fuga.

En 1809 el virrey Baltasar Hidalgo de Cisneros le solicitó que redactara un memorial para los hacendados y trabajadores criollos para contrarrestar las demandas de los comerciantes españoles monopolistas en el sentido de aplicar restricciones al comercio. Su Representación de los hacendados proponía inequívocamente la apertura del Río de la Plata para el libre comercio durante un período de dos años e implicó para Moreno el apoyo de los criollos con la caída del Gobierno de España durante la invasión de Napoleón.

Si bien su rol en el Cabildo Abierto del día 22 de mayo que decretó la deposición del virrey fue menor, pronto pasó a primer plano. Organizada la Primera Junta, fue secretario de la misma y en sólo siete meses de actividad, estableció una oficina de censos y una escuela militar y planificó la formación de una Biblioteca Pública Nacional; reabrió Maldonado (Uruguay), Ensenada (Buenos Aires) y Carmen de Patagones como puertos, liberando el comercio y las explotaciones mineras de las antiguas restricciones; equipó y envió ejércitos a diversas partes del virreinato, especialmente al Alto Perú, para luchar contra los realistas.

Por una circular del 27 de mayo de 1810, la Junta invitaba a las provincias interiores a enviar diputados para integrarse a un Congreso General Constituyente.

En Buenos Aires, el ex virrey Cisneros y los miembros de la Audiencia trataron de huir a Montevideo y unirse a Elío que no acataba la autoridad de Buenos Aires y logrará ser nombrado virrey, pero fueron arrestados y enviados a España en un buque inglés.

En julio de 1810, la Junta le había encargado la redacción de un Plan de Operaciones, destinado a unificar los propósitos y estrategias de la revolución. Moreno presentó el plan a la Junta en agosto. En el Plan de Operaciones, Moreno propuso promover una insurrección en la Banda Oriental y el Sur del Brasil, seguir fingiendo lealtad a Fernando VII para ganar tiempo, y garantizar la neutralidad o el apoyo de Inglaterra y Portugal, expropiar las riquezas de los españoles y destinar esos fondos a crear ingenios y fábricas, y fortalecer la navegación. Recomendaba seguir la conducta más cruel y sanguinaria con los enemigos para lograr el objetivo final, que no era otro que la independencia absoluta.

Renunció a su cargo a raíz de su enemistad con Cornelio Saavedra, quien desaprobaba el extremismo jacobino de Moreno y con quien éste mantuvo serias disputas sobre la completa separación de España y sobre la representación de las provincias: Moreno se oponía a que los representantes de las provincias integraran la Junta (que pasaría a llamarse Junta Grande), pero fue vencido por el voto de la mayoría, encabezados por Saavedra y Gregorio Funes, deán de la Catedral de Córdoba. Moreno encarnaba el ideario de los sectores que propiciaban algo más que un cambio administrativo.

Se proponían cambios económicos y sociales más profundos. Pensaba que la revolución debía controlarse desde Buenos Aires, mientras que Saavedra, en cambio, representaba a los sectores conservadores a favor del mantenimiento de la situación social anterior.

En su actividad intelectual como periodista, creó y trabajó en La Gazeta de Buenos Aires, en donde publicó El Contrato Social de Rousseau. Resumió su pensamiento económico en la Representación de los hacendados y labradores de 1809 que proponía dentro de la doctrina fisiocrática el estímulo a la agricultura como medio de desarrollo de una economía muy dependiente de los negocios de importación y exportación y su desvío, el contrabando. Fue una verdadera fuente intelectual de la Revolución de Mayo y su pensamiento tuvo gran influencia en toda la generación de Mayo.

Su valiente y decidido apoyo a la fisiocracia tenía bases sólidas en el territorio de finales del siglo xviii e inicios de xix ya que prácticamente no existía ninguna industria que superara el nivel artesanal y se desconocía la existencia de importantes yacimientos mineros, en especial de hierro y hulla, como para iniciar espontáneamente una Revolución Industrial.

Cornelio Saavedra, moderado y conciliador con las ex autoridades coloniales, había logrado finalmente imponerse, pero para desembarazarse de él lo envió a Europa con una misión relacionada con la compra de armamento. Moreno aceptó y murió en alta mar el 4 de marzo de 1811 a bordo de la goleta inglesa Fame, enviado por el Gobierno de Buenos Aires a Gran Bretaña en misión diplomática para gestionar el apoyo a la independencia argentina. Su cuerpo fue envuelto en una bandera inglesa y arrojado al mar, tras unas salvas de fusilería.

Según las posteriores conjeturas de su hermano Manuel y de Tomás Guido, quienes lo acompañaban en dicho viaje, fue envenenado por el capitán del barco, aunque lo que el capitán reconoció haberle suministrado fue un vomitivo de uso habitual en aquella época elaborado a base de antimonio y tartrato de potasa.

Cuando su hermano Manuel y Tomás Guido llegaron al gabinete de Moreno, el capitán sostuvo que le había suministrado cuatro gramos del medicamento.

Sus escritos, Arengas y escritos, fueron publicarlos por su hermano Manuel Moreno en Londres en 1836.

 

Obras De ~: Arengas y escritos, Londres, 1836.

 

Bibl.: B. Lewin, Rousseau y la independencia argentina y americana, Buenos Aires, Eudeba Editorial Universitaria, 1967; H. S. Tanzi, El poder político y la independencia argentina, Buenos Aires, Ediciones Cervantes, 1975; E. O. Acevedo, La independencia de Argentina, Madrid, Mapfre, 1992; G. Verdo, El precio del poder, formas y usos políticos de la representación en la independencia argentina (1810-1821), Madrid, Consejo Superior de Investigaciones Científicas (CSIC), Instituto de Historia, Departamento de Historia de América Fernández de Oviedo, 2002; F. Pinga, Los Mitos de la Historia Argentina, t. I, Buenos Aires, Grupo Editorial Norma, 2004.

 

José Manuel Serrano Álvarez