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Bertrand Du Guesclin

Biografía

Du Guesclin, Bertrand. Señor de Broons, de Borja y de Molina, conde de Trastámara y de Longueville. La Motte-Broons (Francia), 1320 sup. – Châteauneufde- Randon (Francia), 13.VII.1380. Militar, noble, condestable de Francia.

Militar de origen francés, Bertrand du Guesclin nació en la región de Bretaña. Era miembro de una familia nobiliaria, que poseía varios señoríos entre las localidades de Dol y Saint-Malo, aunque, según todos los indicios, de escaso poder económico. Bertrand du Guesclin heredó de su padre, el caballero Robert du Guesclin, el señorío de Broons. Sus primeras actuaciones militares, en las que Du Guesclin dio muestras de su excepcional fuerza física, se desarrollaron en la Guerra de Sucesión que estalló en la región de Bretaña. Después de enfrentarse contra los ingleses, por medio de la puesta en marcha de la lucha de guerrillas, Du Guesclin fue armado caballero en 1357, poniéndose a continuación al servicio del rey de Francia, en aquel momento Carlos V. Du Guesclin combatió posteriormente, por lo general de forma victoriosa, en Bretaña, en Normandía y en Maine. Muy significativa fue la victoria lograda contra los navarros en la batalla de Cocherel (1364). Sin embargo, poco después fue derrotado y hecho prisionero en la batalla de Aury; se necesitaron nada menos que cien mil libras de oro para rescatarlo.

Poco después, Carlos V de Francia le envió a tierras de Castilla, acudiendo al frente de las Compañías Blancas, que estaban integradas por soldados de fortuna, en ayuda de Enrique de Trastámara, el cual iba a combatir a su hermano el monarca Pedro I, al que acusaban de tiranía y de apoyo a los musulmanes y a los judíos. Junto a Du Guesclin, que parecía un héroe de leyenda, figuraban otros destacados dirigentes militares, entre ellos el mariscal d’Audrehem y Pierre Vilaines. No obstante, también había algunos cualificados militares ingleses, como Hugo Calveley y Gourney. Otro motivo de la animadversión francesa hacia Pedro I de Castilla lo constituía el abandono, por parte del rey de Castilla, de su esposa, Blanca de Borbón, apenas unos días después de la celebración de la boda. Las Compañías se agruparon, en los últimos meses de 1365, en la localidad francesa de Montpellier.

Antes de concluir 1365 entró el dirigente militar francés en tierras catalanas, recibiendo del rey Pedro IV de Aragón el señorío de Borja. Las tropas que mandaba Du Guesclin oscilaban entre los diez mil y los quince mil hombres. Poco después, en el mes de marzo de 1366, entró Du Guesclin en Castilla con el pretendiente Enrique de Trastámara, por la villa de Calahorra. Bertrand du Guesclin, que contaba con unas excepcionales dotes militares, fue uno de los inspiradores en la proclamación de Enrique II como rey de Castilla. Según el cronista Pedro López de Ayala, Du Guesclin y otros dirigentes de las Compañías pidieron a Enrique de Trastámara “que se ficiese llamar Rey de Castilla, é tomase título de Rey”.

El caudillo bretón acompañó al Trastámara en sus espectaculares avances por tierras castellanas, entrando primero en Burgos y después en Toledo y en Sevilla; si bien, es preciso señalar que las Compañías Blancas cometieron abundantes desmanes en las tierras por donde pasaron.

En su primera etapa de gobierno, Enrique II otorgó a Bertrand du Guesclin, como premio por su valiosa ayuda militar, el título de conde de Trastámara, así como el señorío de Molina, localidad fronteriza con el reino de Aragón. No obstante, el día 3 de abril de 1367 las tropas trastamaristas fueron derrotadas de forma aplastante en la batalla de Nájera por Pedro I y sus aliados ingleses, a cuyo frente se encontraba el Príncipe Negro. Du Guesclin, que en un principio había recomendado a Enrique II no presentar batalla frontal a los ingleses, cayó prisionero de Pedro I.

Todo parece indicar que el Príncipe Negro, que era el heredero de la Corona inglesa, impidió que el rey de Castilla Pedro I ejecutara al dirigente militar francés.

Poco tiempo después, tras ofrecer para su liberación la entrega de una considerable cantidad, cien mil francos de oro, Du Guesclin pudo recuperar la libertad, regresando a tierras francesas con la finalidad de actuar, una vez más, al servicio del monarca galo Carlos V.

A mediados del mes de diciembre de 1368 regresó Bertrand du Guesclin a las tierras peninsulares, dirigiéndose hacia la ciudad de Toledo, en cuyos alrededores se hallaba por esas fechas Enrique de Trastámara con sus tropas. Aquello era la consecuencia de la firma, el 20 de noviembre de 1368, del Tratado de Toledo, suscrito entre Enrique II y los representantes del rey de Francia. Bertrand du Guesclin, después de llevar a cabo diversas campañas militares, sin duda victoriosas, por tierras de la Corona de Castilla, desempeñó un papel clave en los sucesos que tuvieron lugar en la localidad manchega de Montiel a finales de marzo de 1369. Un emisario del rey Pedro I pretendió, aunque sin éxito, ganar a su causa al dirigente militar Du Guesclin. Por lo demás, al caudillo bretón se le ha atribuido, aunque al parecer sin el menor fundamento, aquella famosa frase que decía “Ni quito ni pongo rey, pero ayudo a mi señor”. A la postre, en la noche del 22 al 23 de marzo, después de que se encontraran los dos hermanos, el monarca Pedro I pereció a manos de Enrique de Trastámara. Este último, Enrique II, se convirtió después de aquel suceso en el rey único de la Corona de Castilla. Bertrand du Guesclin recibió de Enrique II, en mayo de 1369, las villas de Soria, Atienza y Almazán. No obstante, la villa de Molina se pasó a la obediencia directa del rey de Aragón, sin duda para escapar del dominio del militar bretón.

En 1370, Du Guesclin, después de haber recibido de Enrique II de Castilla la importante cantidad de 120.000 doblas de oro, decidió retornar a Francia. En ese mismo año fue premiado por el monarca francés Carlos V con el valioso condado de Longueville, al tiempo que fue nombrado por dicho monarca nada menos que condestable de Francia. Al poco tiempo, Bertrand du Guesclin puso en marcha una guerra de hostigamiento contra los ingleses, que concluyó con el abandono, por parte de esas tropas, de la región del Poitou. Nuevos hitos suyos fueron la contención del duque de Lancaster en Île-de-France, los combates que desarrolló en 1374 en la Guyena y el asedio, en 1368, de la plaza de Cherburgo. En definitiva, su actuación militar fue muy importante para expulsar de suelo francés a los ingleses, y a la vez para asegurar el triunfo del rey de Francia Carlos V. Du Guesclin murió en 1380 cuando intentaba arrebatar a las Grandes Compañías la plaza de Châteauneuf-de-Randon. Su tumba se encuentra en Saint-Denis, próxima a la de su rey Carlos V.

 

Bibl.: Ph. Contamine, Guerre, Etat et société à la fin du Moyen Âge. Etudes sur les armés des rois de France (1337-1494), Paris-La Haye, Mouton, 1972; L. Bonilla, Beltrán du Guesclin. El aventurero que cambió de rumbo la Historia, Madrid, Sala, 1974; J. froissart, Crónicas, ed. de J. E. Ruiz Doménec, Madrid, Siruela, 1988; G. Minois, Du Guesclin, Paris, Fayard, 1993.

 

Julio Valdeón Baruque