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Vicente Guerrero

Biografía

Guerrero, Vicente. Ciudad Guerrero (antes Tixtla) (México), 10.VIII.1782 – Cuilapan (México), 14.II.1831. Militar independentista y presidente de México.

De familia campesina pobre, era mestizo con fuerte porcentaje de sangre negra. Tuvo escasa instrucción y se dedicó a las actividades agrícolas y a la arriería.

Su padre era realista. Fue invitado por Hermenegildo Galeana a unirse al movimiento de la independencia, cosa que hizo en noviembre de 1810 cuando la hueste militar de Morelos pasó por su tierra natal, a quien se presentó en Tixtla en mayo de 1811, el cual lo comisionó, con el grado de capitán, para atacar Taxco. Se distinguió en la acción de Izúcar, el 23 de febrero de 1812, donde lo derrotó el brigadier Llano. Siguió a las órdenes de Morelos y combatió en el sur de Puebla.

Después del fracaso de Puruarán se le comisionó para combatir en el sur, a donde se dirigió con sólo su asistente y derrotó a José de la Peña, La Madrid y Combé, a quien fusiló (1814). Después de fortificar Tlamajalcingo venció a Armijo y a Samaniego. Estando sitiando Tapla, Morelos le ordenó se dirigiera a Izúcar, donde batió a los españoles. En Chinantla tuvo una victoria en un combate que duró cuatro días. La lucha fue a bayoneta en buena parte de la batalla.

Después de la prisión de Morelos, escoltó hasta Tehuacán al Congreso, que marchaba en derrota. Se negó a reconocer a Terán, después de que este jefe disolvió el Congreso. Combatió después en Acatlán contra el conde de la Cadena y Lamadrid, venciendo en la Cañada de los Naranjos.

A partir de 1816, muerte de Morelos, la lucha insurgente declina y la revolución estaba casi vencida con la muerte o prisión de los principales cabecillas.

Pocos jefes siguen combatiendo: Guerrero, uno de ellos. Varios jefes independientes comenzaron a indultarse.

Entonces se trató de someter a Guerrero, a quien el virrey Juan Ruiz de Apodaca, nombrado en 1816, trató de convencer para que se acogiera al indulto, usando para ello al propio padre de Guerrero; a cambio recibiría una fuerte retribución económica, además de que conservaría su grado de general. El padre suplicó al hijo que depusiera las armas, pero éste se negó espetándole la frase: “Yo he respetado siempre a mi padre, pero la patria es primero”. Ante esta reacción, el virrey organizó una fuerza militar al mando de Agustín de Iturbide para combatirlo. Con menos tropas, Guerrero siguió luchando en la región montañosa ahora comprendida en el Estado que lleva su nombre. También venció a Zavala y Reguera en Azoyú (1816). Perdió Xonacatlán (1817) y su hueste, que hubo de rehacer. Se puso a las órdenes de la Junta de Jaujilla; con Nicolás Bravo sufrió el desastre de Tlalchapa, en que Bravo cayó prisionero de Armijo, pero recobró la posición de Jaujilla y fue proclamado general en jefe del Sur. Perseguido por Armijo, lo venció el 15 de septiembre de 1818 en Tamo, y le arrebató gran cantidad de armamento. Después batió a diversas partidas españolas en Axuxchitlán, Santa Fe, Tetela del Río, Huetamo, Tlachapa y Cuautlotitlán, y siguió luchando en Tierra Caliente, en guerra de guerrillas, convertido en el principal jefe insurgente, ya que todos los demás estaban sometidos o desaparecidos, e incluso creó una Junta en Tecpan.

En 1819, Guerrero dividió sus tropas en tres bandos para hacerlas más efectivas. En 1820 era quien aún sostenía la insurgencia, y, al verificarse la conjura de La Profesa y colocarse Iturbide al frente del ejército destinado a combatir a Guerrero, pensó en atraerse a éste para consumar ahora la independencia.

Después de algunos combates con Iturbide desafortunados para éste, pactó con él en Acatempan, dada la insistencia de Iturbide y las seguridades en favor de la independencia que dio al antiguo jefe insurgente, poniéndose éste a sus órdenes y adhiriéndose al Plan de Iguala (1 de marzo de 1821), con el que se consumó la Independencia nacional mexicana.

El 10 de enero de 1821 Iturbide le envió una carta para invitarlo a conferenciar sobre la independencia.

Después se reunieron en Acatempan y el jefe insurgente convino en luchar al lado de sus antiguos enemigos, ocupando un lugar subalterno. Desde 1821 Guerrero había alcanzado el grado de general de división y, triunfante la independencia, Iturbide le ascendió a mariscal de campo. Aunque reconoció a Iturbide como Emperador, pronto lo combatió, en unión de Bravo y Santa Ana, debido al gobierno déspota que instauró. El 23 de enero de 1823 se batió en Almolongo contra las fuerzas imperiales mandadas por Epitacio Sánchez. Éste murió en la acción, pero logró derrotar a sus adversarios.

Expatriado Iturbide, Guerrero fue miembro suplente del Supremo Poder Ejecutivo (1 de abril a 10 de octubre de 1824) hasta la elección de presidente, que recayó en el general Guadalupe Victoria (1786- 1843); como miembro del Poder ejecutivo, Guerrero aprobó la ejecución de Iturbide. Entonces comenzó la lucha entre los partidos escocés y yorkino (demócrataliberal), cuyos jefes respectivos eran Bravo y Guerrero, venciendo este último en Tulancingo a Bravo, sublevado, aunque era el vicepresidente (1828). En ese año figuró como candidato a la Presidencia. Aunque contó con numerosos partidarios, el voto indirecto de las legislaturas estatales, por 11 votos contra 9 designó a Gómez Pedraza, quien desde el Ministerio de Guerra influía en las elecciones. Pero se sublevó Guerrero con otros jefes, incluso Santa Anna, y triunfaron por el motín de La Acordada y por el saqueo que el populacho hizo del Parián o gran mercado, con enormes pérdidas, especialmente de españoles (4 de diciembre de 1828).

Al reunirse el Congreso, anuló la elección de Gómez Pedraza, y eligió presidente a Guerrero (1 de abril de 1829), siendo vicepresidente Anastasio Bustamante.

Ocurrió la invasión de Barradas y el gobierno logró derrotar a los invasores. Bustamante, que había sido enviado a vigilarlo desde Jalapa, proclamó el “Plan de Jalapa” y desconoció al gobierno de Guerrero, quien dejó el poder el 16 de diciembre de 1829. Triunfante la revolución, el 22 de diciembre cayó el presidente interino José de Bocanegra y el Congreso, a petición del nuevo presidente, Bustamante, declaró que Guerrero “tenía imposibilidad para gobernar la República”, debido a lo cual tuvo que huir al Sur, donde continuó la guerra durante todo el año 1830, pero en enero del siguiente fue traicionado. El gobierno de Bustamante, por medio de su ministro José Antonio Facio, se concertó con el marino genovés Francisco Picaluga para dar muerte a Guerrero. En enero de 1831 Guerrero fue convidado a comer por el genovés a bordo del bergantín El Colombo. Una vez a bordo, Picaluga le prendió, y dándose a la vela se dirigió para Huatulco, en la costa oaxaqueña. Allí fue entregado al capitán Miguel González. Éste lo condujo a Oaxaca.

Un consejo de guerra lo condenó a muerte, fusilándosele en la villa de Cuilapan. Se dice que este crimen le costó al Gobierno cincuenta mil pesos que en oro recibió Picaluga al entregar a Guerrero. Se discutió en Consejo de ministros su ejecución, y habiendo empate lo decidió el presidente Bustamante en sentido desfavorable. Al parecer, Lucas Alamán (ministro de Relaciones Exteriores, quien opinaba por su destierro), José Ignacio Espinosa (de Justicia) y Rafael Mangino (de Hacienda) fueron extraños a esta conjura, obra exclusiva, según unos, de Facio.

En resumen, Vicente Guerrero, en cuyo honor uno de los Estados de la República mexicana lleva su nombre, ha dejado huella en la nación mejicana por su ignominiosa muerte, por su importante papel en la independencia de su país, por el valor extraordinario que mostró en todos los combates, recibiendo a veces disparos a quemarropa y batiéndose con arma blanca (como guerrillero fue refuerzo de Morelos en importantes hechos de armas), y por su ideología política.

Guerrero encarnaba el yorkismo más intransigente y la hispanofobia total, pues la expulsión de los españoles era un “inmutable dogma” suyo, y así el 20 de marzo de 1829 el Congreso decretó la expulsión de todos los españoles residentes en México, al amparo del Plan de Iguala (1 de marzo de 1821), con rarísimas excepciones y con métodos brutales, aunque ello supusiese un duro golpe a la economía de México.

 

Obras de ~: Cartas de los Señores generales Don Agustín de Iturbide y Don Vicente Guerrero, Puebla, Imprenta liberal de Moreno hermanos, 1821.

 

Bibl.: J. M. Lafragua, “Guerrero, Vicente”, en VV. AA., Diccionario de Historia y Geografía de México, vol. III, México, 1853, págs. 738-763; M. Ortega Reyes, Historia del general D. Vicente Guerrero, México, 1905; J. F. Iturribarría, Funerales del General Vicente Guerrero, México, 1933; R. García, ¿Quién fue el verdadero responsable de la muerte de Vicente Guerrero?, México, 1934; M. F. Ortega, Bravo no traicionó a Guerrero, México, 1935; W. F. Sprague, Vicente Guerrero, Mexican liberator. Study in Patriotism, Chicago, Illinois, R. R. Donnelley, 1939; R. Avilés, Vicente Guerrero, el insurgente ciudadano, México, Sociedad de Amigos del Libro Mexicano, 1957; R. Ezquerra, “Guerrero, Vicente”, en G. Bleiberg (dir.), Diccionario de Historia de España, Madrid, Alianza Editorial, 1986; M. Salcedo Guerrero, Vicente Guerrero’s struggle for mexican independence, 1810-1821, Ann Arbor, University Microfilms International, 1991; E. W. Harrell, Vicente Guerrero and the birth of modern Mexico, 1821-1831, Ann Arbor, University Microfilms International, 1991.

 

Antonio Astorgano Abajo