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Carlota Joaquina de Borbón

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Biografía

Carlota Joaquina de Borbón. Palacio de Aran­juez (Madrid), 25.IV.1775 – Palacio de Queluz, Lis­boa (Portugal), 7.I.1830. Infanta de España, princesa del Brasil, reina de Portugal.

Era la hija mayor de Carlos IV de España y de María Luisa de Parma. Cuando sólo tenía diez años concertaron su matrimonio con el príncipe portu­gués don Juan, segundo hijo de la reina María y de su esposo el infante don Pedro, Rey consorte con el nombre de Pedro III. La boda se celebró el 8 de mayo de 1785. Aunque estaba destinada a desempeñar un papel secundario en la Corte portu­guesa, en 1788, al morir el heredero de la Corona, don José, príncipe de Beira, don Juan se convirtió en sucesor del trono y la princesa vio reforzada su posición. La pareja alcanzó máxima influencia con motivo de la enfermedad mental de la reina María. Don Juan asumió la responsabilidad del gobierno desde 1792 y fue nombrado oficialmente príncipe regente en 1799. La princesa tuvo entonces oportu­nidad de manifestar su ambición de poder, similar a la de su madre la reina María Luisa, tratando de influir en las decisiones de su esposo y de interve­nir en los asuntos de gobierno. Participó en intrigas cortesanas, apoyando a la oposición aun en contra de su marido.

De carácter difícil, en algunas ocasiones incluso violento, su matrimonio fue desgraciado. Las con­tinuas desavenencias entre los esposos les llevaron a la separación, que fue pública a partir de 1806. Cuando Portugal fue ocupado por las tropas napoleónicas en 1807, la Familia Real marchó a Amé­rica. Embarcó en Belén el 27 de noviembre de ese año 1807 con destino a Brasil. En estas difíciles cir­cunstancias, la princesa siguió a su esposo, pero sin que se produjera una verdadera reconciliación, pues siguió conspirando contra él. La reina doña María falleció en Río de Janeiro el 20 de marzo de 1816 y don Juan heredó el trono, reinando como Juan VI el Clemente.

Aunque Napoleón había sido derrotado, don Juan decidió quedarse en Brasil, pero la revolución que se inició en Oporto en 1820 le obligó a regresar a Portu­gal. Sin embargo, su hijo y heredero don Pedro optó por quedarse y, al año siguiente, proclamó la independencia del Brasil y tomó el título de emperador. La reina Carlota Joaquina regresó también a Portugal y se dedicó a apoyar firmemente la causa del absolu­tismo, hasta el punto de que las Cortes portuguesas en 1822 declararon nulos sus derechos.

En esta etapa convulsa de la historia portuguesa, la Familia Real se hallaba profundamente dividida. Mientras el Soberano trataba de pacificar el reino y de mediar entre los dos bandos, absolutistas y libera­les, y buscaba la reconciliación con sus hijos Pedro y Miguel, la Reina adoptó una actitud beligerante, res­paldando a su hijo Miguel en contra de su padre. El Rey la mandó encerrar en un convento, donde per­maneció recluida varios años.

En 1825, y pese a todo lo sucedido, Juan VI, si­guiendo la ley sucesoria que favorecía al varón de ma­yor edad, había designado como heredero del trono portugués a su hijo Pedro. Poco después, en 1826, el Rey falleció inopinadamente, lo que suscitó sospechas de envenenamiento, y los rumores acusaban a la reina Carlota Joaquina y a su hijo Miguel de lo sucedido. En 1828, al obtener la regencia don Miguel, Carlota Joaquina pudo abandonar su reclusión, pero aunque esperaba gozar de poder e influencia, su hijo el re­gente la mantuvo al margen del gobierno durante el poco tiempo que le quedaba de vida.

A pesar de las malas relaciones entre los esposos, hasta su separación el matrimonio de Juan y Car­lota Joaquina tuvo nueve hijos: María Teresa (1793-1874), casada primero con Pedro Carlos de Braganza y Borbón y después, en 1837, con el infante español Carlos María Isidro; Antonio (1795-1801), príncipe de Beira; María Isabel (1797-1818), reina de España por su matrimonio en 1816 con Fernando VII; Pedro (1798-1834), emperador del Brasil con el nombre de Pedro I (1822-1831) y rey de Portugal con el nom­bre de Pedro IV (1826), casado en 1817 con María Leopoldina de Austria —de este matrimonio nació la que fue reina de Portugal, María II—; María Fran­cisca (1800-1834), casada en 1816 con el infante es­pañol Carlos María Isidro; Miguel (1802-1866), rey de Portugal (1828-1834) como Miguel I con el so­brenombre de el Absoluto; María Asunción (1805-1834) y Ana de Jesús María (1806-1857).

 

Bibl.: J. Dantas, Carlota Joaquina, Lisboa, Portugal-Brasil, s. f.; C. de Silva, Doña Carlota Joaquina: chronica episodica, Lisboa, Imprenta Lucas & C.ª, s. f.; G. Pla, Certamen poé­tico que en acorde de emulación las dos Musas Calliope y Terp­sichore por el mutuo consorcio del Serenissimo Sr. D. Juan In­fante de Portugal con la Sereníssima Sra. D.ª Carlota Joaquina Infanta de España, Madrid, Antonio Muñoz del Valle, 1785; J. M. Rubio Esteban, La infanta Carlota Joaquina y la polí­tica de España en América (1808-1812), Madrid, Imprenta de Estanislao Maestre, 1920; M. Godoy, Memorias del Príncipe de la Paz, Madrid, Atlas, 1950 (Biblioteca de Autores Espa­ñoles); A. Muriel, Historia de Carlos IV, Madrid, Atlas, 1956 (Biblioteca de Autores Españoles); J. V. Serrao, Història de Portugal, VI. O Despotismo Iluminado (1750-1897) y VII. A instauraçao do liberalismo (1807-1832), [Povoa de Varzim], Verbo, 1977-2000; C. Seco Serrano, Godoy, el hombre y el político, pról. de M. Artola Gallego, Madrid, Espasa Calpe, 1978; S. M. Pereira, D. Carlota Joaquina e os “Espelhos de Clio”: actuaçao política e figuraçoes historiográficas, Lisboa, Li­bros Horizonte, 1999; M. V. López Cordón, M. A., Pérez Samper y M. T. Martínez de Sas, La Casa de Borbón. Fami­lia, corte y política, Madrid, Alianza, 2000, 2 vols.; E. la Pa­rra López, Manuel Godoy. La aventura del poder, Barcelona, Tusquets, 2002.

 

María de los Ángeles Pérez Samper