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García II

Biografía

García II. ?, 1041 – Castillo de Luna (León), 22.III.1090. Rey de Galicia.

Es el menor de los cinco hijos de los reyes de León y Castilla, Fernando y Sancha. Se supone su nacimiento entre 1041 y 1042. Son muy escasas las noticias fiables sobre este Rey de Galicia, don García, y casi nulas sobre su infancia y adolescencia, aunque, cuando aún no llegaba a los dos años, ya figuraba su nombre, con el de sus padres y sus hermanos, en un diploma de 24 de abril de 1043. Algunas veces más aparece en los diplomas el nombre del infante García junto con el de sus padres y hermanos. A los doce o trece años, sus padres lo encomendaron al obispo Cresconio para que lo educase en Compostela y, según noticias muy tardías, aparece con este prelado atendiendo en 1056 a una peregrinación de Lieja.

A partir de 1063, ya entra plenamente en la historia el infante don García, si bien con ecos muy apagados, recogidos por las crónicas que, a medida que se alejan del personaje en el tiempo, se transforman en leyendas míticas. Fundamentalmente estas crónicas son tres: la Historia Silense, el Chronicon Mundi de Lucas de Tuy y la Historia de rebus Hispaniae del arzobispo de Toledo, Rodrigo Jiménez de Rada, que van trasvasando las noticias de una a otra, agrandándolas y desfigurándolas.

A finales del otoño de 1063, llegaron a León desde Sevilla los restos mortales del Doctor de las Españas. Para solemnizar el acontecimiento se organizaron grandes fiestas en la Corte leonesa, donde se congregó toda la Familia Real, obispos, abades y nobles.

El 21 de diciembre consagraron la nueva iglesia palatina, que los reyes Fernando y Sancha acababan de construir. Al día siguiente, 22, celebraron la traslación del cuerpo de san Isidoro. Aprovechando la oportunidad, según el relato del Silense, los reyes Fernando y Sancha reunieron a la curia regia para dar a conocer su propósito de dividir y repartir el reino entre sus hijos, tratando de que, en cuanto fuese posible, pudiesen vivir en paz. Según las noticias del cronista, el reparto comenzó por Alfonso, que era el predilecto, y le asignaron el reino de León con los Campos Góticos. A Sancho, el primogénito, le tocó el Reino de Castilla. A García, el benjamín, le concedieron Galicia. El Cronicón Compostelano añade que a García le agregaron también Portugal. En concreto, el territorio destinado a García se extendía a todo el Reino de Galicia con el condado de Portugal y al derecho de cobrar las parias de los Reinos taifas de Badajoz y Sevilla. Concluidas las fiestas y clausurada la curia regía, el rey don Fernando se apresuró a organizar la expedición a Portugal para conquistar Coimbra. Toda la Corte se trasladó a Compostela para implorar la protección del Apóstol, incluida la Familia Real con García entre sus miembros.

Allí permanecieron tres días. En enero de 1064, desde Galicia, emprendieron la marcha hacia Coimbra, que fue tomada el 9 de julio.

Dos meses después de la conquista de Coimbra aparece el infante don García pleiteando con el obispo de Mondoñedo, Suero, ante el rey Fernando, sobre heredades del monasterio de Villanueva de Lorenzana, que el infante tenía bajo su protección. Se llegó a un acuerdo entre las partes con la carta de reconocimiento que el infante dio al obispo prometiendo no volver a inquietarle más en lo sucesivo. Es el primer documento en que aparece como actor García, todavía infante, y que, juntamente con su padre, suscribe en 11 de septiembre de 1064. A éste siguieron otros seis, ya como rey, únicos que se conservan, suscritos por García, aunque poco nos dicen de su gobierno por tratarse de simples donaciones.

El 27 de diciembre de 1065, fallecía en León Fernando I e, inmediatamente, se hacía efectivo el reparto de los reinos. Se puede conjeturar que García fue coronado Rey de Galicia en enero de 1066, porque en 17 de febrero de este año ya aparece jurando, en el nombre de Cristo, como Rey por la gracia de Dios.

El reino que recibía, separado del de León, era el territorio que se extendía desde los montes del Cebrero hasta el Atlántico, su límite occidental, y se ampliaba por Portugal, incluyendo las tierras recientemente conquistadas entre los ríos Mondego y Tajo.

Los sucesos que acabaron en breve con el reinado de García II en Galicia deben recogerse de la tradición y, particularmente, de las crónicas cercanas, no del todo de fiar, porque comienzan a cimentar su siniestro mito. Como trágica premonición del desastre, en la cuaresma de 1069, fue asesinado por los nobles el obispo de Santiago Gudesteo, que García había nombrado y en el que se apoyaba. A comienzos de 1071 se sublevaron nobles portugueses que el Rey logró vencer en la batalla de Pedroso, cerca del río Cávado, ayudado por condes gallegos. En la primavera de este mismo año, su hermano Sancho, Rey de Castilla, entró con su ejército en Galicia, se enfrentó con el gallego, y García fue vencido y destronado en Santarém, cerca del Tajo. Sancho apresó a su hermano y lo encerró en el castillo de Burgos y, después, le permitió marchar, desterrado, a Sevilla. En octubre de 1072, Sancho moría en Zamora. Volvía del destierro, como Rey de León y Castilla, Alfonso, se incorporaba García a su reino de Galicia y declaraba la guerra a su hermano, el Rey de León, enfurecido, porque pretendía arrebatarle Galicia. Alfonso, por iniciativa de Urraca, la hermana de ambos, tendió una celada a García que, incautamente, se dejó apresar. Lo encerraron, aherrojado, en el castillo roquero de Luna, a unos 45 kilómetros de la Corte. El encarcelado rey de Galicia enfermó gravemente en 1090; Alfonso, arrepentido, mandó liberarle y traerlo a León. Murió en el camino, ordenando que le enterrasen con los hierros de su prisión. Lo sepultaron, junto a sus padres, en el cementerio regio de San Isidoro. Sus hermanas, Urraca y Elvira, le tributaron, en el entierro, los honores que le negaron en vida. Se celebraba en la Corte una gran asamblea de obispos y abades, presidida por el legado pontificio Rainerio, que sería papa con el nombre de Pascual II. Todos asistieron, more regio, al sepelio del infortunado rey gallego. En el cobertor de su tumba colocaron la siguiente inscripción: “H. R. Domnus Garcia Rex Portugalliae et Galleciae, filius Regis magni Fernandi. Hic ingenio captus a fratre suo in vinculis obiit. Era MCXXVIII. XI. Kal. April [22- III-1090]”. Cronistas e historiadores le han colmado de humillaciones, tratándole de inepto, fatuo y pusilánime, aunque modernamente comienza a reivindicarse sus buenas cualidades y su memoria.

 

Bibl.: E. Flórez, España Sagrada, t. XXII, Madrid, 1767, pág. 326; Historia Silense, ed. crítica e introd. de J. Pérez de Urbel y A. González Ruiz-Zorrilla, Madrid, Consejo Superior de Investigaciones Científicas, 1959, n.º 13, págs. 123- 124, n.º 103, págs. 204-205; R. Menéndez Pidal, La España del Cid, Madrid, Espasa Calpe, 1969 (7.ª ed.); Primera Crónica General de España, ed. de R. Menéndez Pidal t. III, Madrid, Editorial Gredos, 1977, págs. 497-502; “Chronicon Compostellanum”, ed. de E. Falque, en Habis, XIV (1983), pág. 80; P. Blanco Lozano, Colección Diplomática de Fernando I (1037-1065), León, Centro de Estudios e Investigación San Isidoro, 1987; R. Ximénez de Rada, Historia de rebus Hispanie sive Historia Gothica, cura et studio J. Fernández Valverde, Turnhout, Brepols, 1987, VI, XVII, pág. 198, XXVIIII, págs. 213-214; J. M. Ruiz Asencio, Colección documental del Archivo de la Catedral de León (775-1230), IV (1232-1109), León, Centro de Estudios e Investigación San Isidoro, 1990, a. 1053, doc. 1090, pág. 288; M. E. Martín López, Patrimonio Cultural de San Isidoro de León. Documentos de los siglos x-xii. Colección Diplomática, León, Cátedra de San Isidoro, 1995, doc. 6, págs. 26-29; J. M. Andrade, “Fuentes documentales para el estudio del rey García de Galicia”, en Minius, VI (1995), págs. 41-49; E. Portela Silva, García II de Galicia. El Rey y el Reino (1065-1090), Burgos, La Olmeda, 2001; Lucas Tudensis, Chronicon Mundi, cura et studio E. Falque, t. IV, Turnhout, Brepols, 2003, págs. 301- 302 y 304-305.

 

Antonio Viñayo González