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Francisco Tomás Antonio Morales Alfonso

Biografía

Morales Alfonso, Francisco Tomás Antonio. Carrizal, Agüimes (Las Palmas), 20.XII.1781 – Las Palmas de Gran Canaria (Las Palmas), 5.X.1844. Mariscal de campo.

Hijo de Francisco Miguel Morales y de María Ana Alfonso Guedez, pasó su primera juventud en Canarias ocupando oficios de salinero y vendedor de carbón. De allí emigró, en 1801, a Venezuela, estableciéndose en Píritu, donde abrió comercio, incorporándose como simple soldado en las Milicias de Artillería de Nueva Barcelona el 19 de marzo de 1804. Sus primeros combates los llevó a cabo en 1804 a las órdenes del comandante general Gaspar de Cajigal en el morro del puerto de Nueva Barcelona y en el puerto de Pozuelos. En 1809 fue ascendido a cabo 2.º y ese mismo año, el día 3 de junio, contrajo matrimonio con Josefa Bermúdez, en la iglesia parroquial de Santa Eulalia, de la ciudad de la Nueva Barcelona.

Los sucesos de 1810, que ocasionaron general desconcierto en toda la Capitanía, contagiaron el oriente venezolano. En 1811 Morales, unido a R. P. Marqués y a algunos indígenas, sublevaron a los indios de Píritu y otros pueblos de la provincia de Barcelona, logrando victorias en Píritu, Barcelona, Aragua y Maturín, y que el pabellón real ondeara otra vez en Nueva Barcelona.

En 1812 Morales mandó la acción de Guaimacual, y combatió en Píritu, siendo herido en el brazo; el 30 de julio, a las órdenes de Arias Reina, lo hizo en Barcelona; por tal acción fue ascendido a subteniente de Infantería.

El 14 de septiembre derrotó a Figueras en Aragua, y fue herido en una pierna; y el 1 de octubre derrotó a Villapol en Maturín, ascendiendo a teniente.

La llegada de Fernando Miyares en 1813 no puso coto a los desmanes de Domingo Monteverde, ni frenó el comienzo de la “campaña admirable” iniciada por Bolívar desde Nueva Granada. El 19 de marzo, a las órdenes de Lorenzo de la Hoz, Morales sufrió una derrota ante Maturín, derrota que se repitió el 18 de abril y el 28 de mayo, ya bajo el mando directo de Monteverde, que se retiró a Puerto Cabello. Morales permaneció junto a Juan Manuel de Cajigal, y cuando éste se internó en Guayana, solicitó permiso para quedar como segundo al lado José Tomás Boves, que se propuso operar en el Alto Llano del Guárico.

Junto a Boves, Morales estuvo en la acción de Cachipo, el 30 de junio de 1813; el 1 de julio se enfrentó a Piar; mandando el día 6 la acción del Pao. El 14 de agosto combatió contra Juan Páez en Borrachera, y el 16 lo hizo contra Barroso; el 31, junto a Boves, combatió a Figueras en la Corona, en Santa María de Ipire, donde fue nuevamente herido en la pierna; y el 21 de septiembre salvó la acción de Santa Catalina con su infantería, frente a Padrón y Aldao, salió herido en un brazo y fue ascendido a capitán. El día 23 se ocupó Calabozo.

El 14 de octubre los realistas sufrieron la importante derrota de la sabana de Mosquiteros, frente al español Campo-Elías, pasado a las filas republicanas.

Después, siguiendo órdenes de Boves, pasó a Guayana en busca de refuerzos, y a su regreso combatió en los corrales de San Marcos, Hato de Camero, elevándole Boves, en nombre del Rey, al empleo de teniente coronel de Infantería.

En 1814 subió con Boves por el Guárico, ocupando San Juan de los Morros y derrotando a Campo-Elías en el abra de La Puerta.

Herido Boves, combatió en La Victoria. Luego, tras Boca-Chica, lo hizo a las órdenes de Cajigal en Tocuyito y los llanos del Arao.

Derrotado Cajigal en Carabobo, Morales se halló combatiendo en La Cabrera y, de nuevo junto a Boves, en el cerco de Valencia, que se rindió el 11 de julio.

Ocupada Caracas, Morales persiguió a Bolívar y a la emigración caraqueña, combatiendo en Aragua de Barcelona y rindiendo Barcelona y Cumaná. Boves, llegado por Nuevo Mundo, reagrupó a las tropas que se presentaron en Urica, donde murió el caudillo en la acción del 5 de diciembre. Morales culminó el combate y, rendida Maturín, se convirtió en el jefe de las tropas llaneras, tras la denostada “Acta de Urica”.

Cuando preparaba el asalto a La Margarita, tras haber terminado con los rebeldes de Güiria, el 7 de abril de 1815 se produjo la llegada a Pampatar de Pablo Morillo al frente del ejército expedicionario. Morales, ascendido a coronel, quedó a sus órdenes.

Con este jefe pasó a Puerto Cabello y de allí a la Santa Marta para participar en la campaña de Cartagena de Indias, que se tomó el 8 de diciembre. Desde Ocaña, mientras una parte del ejército se dirigía al interior colombiano, Morales hubo de volver, en una penosa marcha, a Venezuela, nuevamente amenazada por Bolívar.

Ya en territorio venezolano derrotó a Soublette en el río de la Piedra el 11 de junio de 1816, repitiéndolo el 13 en Los Aguacates. En el Punche derrotó igualmente a Monagas y, más tarde, al propio Bolívar, que había logrado tomar Maracay.

Tras el revés sufrido en el El Juncal el 16 de agosto, ante fuerzas combinadas de Mariño y Bermúdez, las intrigas de Moxó, apoyadas en los desmanes cometidos por sus hombres en Orituco, le llevaron a prisión, de lo que se quejó ante Morillo. La vuelta de este jefe a Venezuela significaba la libertad de Morales y la destitución de Moxó. Con anterioridad, el 1 de abril de 1816, Morillo había ascendido a Morales a brigadier.

En 1818 rechazó a Bolívar en la Oriosa, y, junto a Morillo, volvió a derrotar a los republicanos en Auyamal; siendo Bolívar nuevamente derrotado en La Puerta el 16 de marzo.

En enero de 1819 cruzó, junto a Morillo, el Apure, para tomar San Fernando, pero Páez derrotó a los españoles en Las Queseras, siendo a su vez vencido por Morales en la Mata del Herradero y en la Mata del Novillo.

En 1820, Morillo firmó con Bolívar el armisticio de Santa Ana y regresó a España. El mariscal La Torre se hizo cargo del ejército, del que Morales era segundo.

Tras la derrota del 21 de junio de 1821 en Carabobo, que La Torre atribuyó injustamente a Morales, las relaciones de ambos jefes se deterioraron, hasta 1822, en que La Torre abandonó el territorio desde su retiro de Puerto Cabello. Morales, que había salido hacia Maracaibo, consiguió la importante victoria de Dabajuro el 7 de junio. “Si Morales falló en Carabobo, se redimió con creces en Dabajuro”. Vuelto triunfalmente a Puerto Cabello y ascendido a mariscal, se convirtió en jefe único de un ejército prácticamente inexistente.

Pese a la falta de recursos, reclamados a España desde 1820, reorganizó las tropas e intentó salidas desde Puerto Cabello, acercándose a Valencia. Habiendo engañado a Páez, se embarcó en La Guaira y pasó a Maracaibo y San Carlos del Zulia, conteniendo la invasión que se aproximaba desde Río Hacha. Perdida Coro, Morales consiguió su recuperación, y batió a los rebeldes en Sabana Redonda; más adelante, en Moratán y Sabana Larga, derrotó a Lino de Clemente y ocupó Trujillo.

En 1823, tras su salida para frenar el avance de Urdaneta, regresó a Maracaibo; pero, mientras Laborde no se atrevía a entrar en la laguna cruzando la peligrosa barra, sí lo hizo el hábil comandante insurgente Padilla, derrotando a la flotilla española el 24 de julio. Morales no perdonó la indecisión de Laborde.

Tras la honrosísima capitulación de Maracaibo ante Manrique, Morales abandonó Venezuela con banderas desplegadas. El último reducto de Puerto Cabello capituló ante Páez el 7 de noviembre, acto que enemistó a Morales con el brigadier Calzada, a quien culpó de la derrota.

Después de más de ciento cincuenta combates y múltiples heridas, el último capitán general de Venezuela abandonó Costa Firme. Sin embargo, todavía constituyó la pesadilla y la obsesión de Bolívar, que siguió temiendo su regreso, y la posible pérdida del territorio, hasta bien avanzado el año 1828.

Desde Venezuela marchó a Cuba, y de allí regresó a España. En 1827 fue nombrado comandante general de Canarias y presidente de su Real Audiencia. En 1834 volvió a la Península, donde permaneció en cuartel hasta el año 1837, en que volvió definitivamente a su tierra canaria, donde murió en 1844, retirado ya de toda actividad pública.

 

Obras de ~: “Hoja de Servicios”, Archivo General Militar, Segovia, 1826; “Relación histórica en compendio de las operaciones del Ejercito Expedicionario de Costa Firme, durante el tiempo que estuvo al mando del Exm. Señor Don Francisco Tomás Morales”, en Anuario del Instituto de Antropología e Historia, Caracas, 1971; “Parte que ha dirigido el General en Gefe del Ejército de Costa-Firme al / Escmo. Señor Capitán General de la Isla de Cuba”,en Anuario del Instituto de Antropología e Historia, Caracas, 1971.

 

Fuentes y bibl.: Archivo General Militar (Segovia), Expediente M-4097, Hoja de Servicios fin de diciembre de 1823, Expediente Matrimonial; Archivo General de Palacio, Registro de la Estampilla, 19 de octubre de 1823, 3 de diciembre de 1823, 27 de enero de 1827, 27 de septiembre de 1829.

El Canario ingenuo, Voto de los isleños, Por la permanencia del Exmo. Sr. D. Francisco Tomás Morales en el mando de esta provincia de Canarias, sabedores de que ha pedido á S. M. se digne relevarle de este destino, Santa Cruz de Tenerife, Imprenta de José Rioja, 1829; L. Duarte Level, Cuadros de la Historia Militar y Civil de Venezuela, Madrid, Editorial América, 1917; D. V. Darias y Padrón, El Mariscal de Campo Don Francisco Tomás Morales, Madrid, C. Bermejo, 1931; M. André, El fin del Imperio Español en América, Madrid, Cultura Española, 1939; F. J. Yanes, Relación Documentada de los Principales Sucesos Ocurridos en Venezuela desde que se Declaró Estado Independiente hasta el Año de 1821, Caracas, Editorial Elite, 1943; S. González García, “El aniquilamiento del Ejército Expedicionario de Costa Firme”, en Revista de Indias (Madrid) (1958); J. M. Cajigal, Memorias del Mariscal de Campo Don Juan Manuel de Cajigal sobre la revolución de Venezuela, Caracas, Ministerio de Justicia, 1960; J. F. Blanco, Bosquejo histórico de la Revolución de Venezuela, Madrid, Academia Nacional de la Historia, 1960; R. Martínez, A partir de Boves, Madrid, Ediciones Ciberna, 1963; A. Borges, Francisco Tomás Morales, General en Jefe del Ejército Realista de Costa Firme (1820-1823), Madrid-Las Palmas, La Casa de Colón, 1965; P. P. Barnola, “Antes y después de Carabobo”, y H. Bencomo Barros, “Campaña de Carabobo”, en Boletín Histórico (BH), n.º 27 (1971); A. Laborde, “Contestación del capitán de navío Don Ángel Laborde, segundo jefe de las fuerzas navales de la América Septentrional a las inculpaciones que indirectamente le hace el Mariscal de Campo D. Francisco Tomás Morales, ex capitán general de las Provincias de Venezuela, en su parte de 31 de agosto del presente año, dirigido al Excmo. Sr. Capitán General de la Isla de Cuba” y J. F. Heredia, “Memorias sobre las Revoluciones de Venezuela”, en Anuario del Instituto de Antropología e Historia, Caracas, 1971; T. Pérez Tenreiro, “La organización y los mandos de las Fuerzas Realistas el día 24 de junio de 1821”, en Boletín de la Academia Nacional de la Historia (Caracas) (1971); “El despliegue realista en Carabobo”, en BH (1971); F. X. Arámbarri, Hechos del General Pablo Morillo en América, Murcia, Ediciones de la Embajada de Venezuela en España, 1971; M. Pérez Villa, “Carabobo, batalla decisiva”, en BH (1971); T. Pérez Tenreiro, Los sucesos militares de Coro en los años 1821 y 1822, Caracas, Monte Ávila, 1972; A. El Jure-Yunez, La Batalla naval del Lago de Maracaibo, Caracas, 1973; J. A. Páez, Autobiografía del general José Antonio Páez, Medellín (Colombia), Editorial Bedout, 1973; A. González, Sitios y toma de Puerto Cabello, Valencia, Ediciones de El Carabobeño, 1974; A. Laborde, Relación Documental de los Sucesos de Venezuela (1822-1823), Caracas, Instituto de Geografía e Historia de Caracas, 1974; B. Jurado Toro, La batalla naval del Lago de Maracaibo, librada el 24 de julio de 1823, Caracas, Imprenta Municipal de Caracas, 1974; F. Morales Padrón, “Francisco Tomás Morales, último Capitán General de Venezuela”, en Anuario de Estudios Americanos, Sevilla, 1976; Documentos sobre Francisco Tomás Morales, Sevilla, Escuela de Estudios Hispano-Americanos, 1978; S. Madariaga, Bolívar, Madrid, Espasa Calpe, 1979; A. Lozano Cleves, Así se hizo la independencia, Bogotá, Biblioteca Banco Popular, 1980; M. Briceño Iragorri, Casa León y su tiempo, Caracas, Monte Ávila, 1980; N. M. Pralón Bone, Carabobo, Madrid, 1980; P. León Tello, El ejército expedicionario de Costa Firme. Documentos del conde de Torrepando conservados en el Archivo Histórico Nacional, Madrid, Real Academia de la Historia, 1985-1986; J. F. Heredia, Memorias del Regente Heredia, Caracas, Biblioteca de la Academia Nacional de la Historia, 1986; D. Fernández Pascua, Extinción del Ejército de Costa Firme, Madrid, Rialp, 1990; J. Albi de la Cuesta, Banderas olvidadas. El ejército realista en América, Madrid, Cultura Hispánica, 1990; J. J. Arencibia de Torres, Militares canarios célebres, Santa Cruz de Tenerife, 1990; D. Fernández Pascua, Últimos reductos españoles en América, Madrid, Mapfre, 1992; J. A. Armas Chitty, La independencia de Venezuela, Madrid, Mapfre, 1992; J. Semprún y A. Bullón de Mendoza, El ejército realista en la independencia americana, Madrid, Mapfre, 1992; J. I. Fernández Domingo, “Caudillos populares en venezuela: de 1810 a Pablo Morillo”, en Poder y mentalidad en España e Iberoamérica, Madrid, Universidad Complutense, 2000.

 

José Ignacio Fernández Domingo