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Lluís Masriera i Rosés

Biografía

Masriera i Rosés, Lluís. Barcelona, 17.I.1872 – 21.X.1958. Joyero, esmaltador, pintor, escenógrafo y dramaturgo.

Nació en el seno de una familia de joyeros y pintores barceloneses cuya influencia fue decisiva en el ambiente artístico-cultural de la ciudad. Su padre, Josep Masriera i Manovens, y su tío, Francesc Masriera i Manovens, fueron algunos de los más destacados representantes de la llamada “pintura de asunto” de la época de la Restauración. Artistas de la reconocida Sala Parés, donde exponían regularmente, participantes en numerosas exposiciones nacionales, su fama como pintores estuvo siempre unida a su renombre como joyeros y orfebres, reconocido con la Medalla de Oro y el Premio Único en la Exposición Universal de Barcelona en 1888. Su estudio, a modo de templo romano, donde conservaban también sus colecciones de arte europeo y oriental, fue el taller de artista más excepcional que nunca había existido en Barcelona.

Lluís Masriera, formado como orfebre desde muy joven en el taller familiar, así como en Ginebra, donde aprendió junto al gran maestro Frank-Édouard Lossier delicadas técnicas de esmalte pintado, había de convertirse en el protagonista principal de la joyería del Modernisme —como se denominó en Cataluña el Art Nouveau— del fin de siglo, sobre todo por su gran contribución al esmalte translúcido plique-àjour, que llegó a conocerse con el nombre de Esmalte de Barcelona, y sus delicados diseños simbolistas de nimfas, flores e insectos.

Masriera siempre se interesó por las artes decorativas tan representativas del fin de siglo. Su biblioteca, en la que abundaban revistas europeas de dicho tema, y sus numerosos viajes, especialmente a París, contribuyeron a consolidar su vertiente decorativa.

En 1900 visitó en París la gran Exposición Universal dedicada al Art Nouveau. Fue el 21 de diciembre de 1901 cuando presentó públicamente su colección de joyas modernistas, en el escaparate de su establecimiento sito en la barcelonesa calle de Fernando, n.º 35, entonces la de mayor y más refinado ambiente comercial. Coincidiendo con la Feria de Navidad, numerosos barceloneses contemplaron dichas piezas, lo que constituyó el simbólico inicio de su inminente éxito. Fueron sus clientes la burguesía industrial y la aristocracia, pero también la Casa Real española y numerosas entidades e instituciones políticas, religiosas y culturales de Cataluña y de toda España. Una pieza excepcional fue la diadema de diamantes y esmalte que realizó en 1906 por encargo de una comisión de monárquicos catalanes que la ofrecieron como obsequio a la princesa Victoria Eugenia de Battenberg con motivo de su enlace con el rey Alfonso XIII. Pero el éxito de Masriera no concluyó con el Modernismo, ya que siguió con plenitud hasta la etapa Art Déco. Personalmente al frente del negocio familiar, ya convertido en la sociedad Masriera y Carreras, participó en 1925 en la Exposición de Artes Decorativas e Industriales Modernas de París —que dio nombre al citado estilo—, siendo asimismo el autor de la decoración y montaje del espacio expositivo del Grand Palais, donde expusieron los artistas catalanes del Fomento de las Artes Decorativas. Allí presentó también los trabajos teatrales con su propia Compañía Belluguet, obteniendo el Grand Prix.

En este sentido, el académico de San Fernando, José Francés, que, a propósito de una exposición retrospectiva en 1928 dedicada a Soler i Rovirosa, reivindica la pintura mágica e ilusionista frente a algunos excesos que se presentan y que, a su juicio, le parecen insuficientes y agotados, defiende sin embargo la obra de Lluís Masriera en su “Teatro Tríptico”, donde realizaba con sabiduría una plena unidad de las artes escénicas. En 1929 participó también como orfebre en la Exposición Internacional de Barcelona.

Pero en esas fechas, y ya desde 1925, puede considerarse que la vocación del artista se inclinó mucho más hacia el teatro, donde triunfaría, y la pintura al óleo, que no abandonaría nunca más. En efecto, los esfuerzos de Lluís Masriera con una profusa obra teatral estrenada en torno a la Compañía Belluguet o el Teatre de Cambra así como la de multitud de grupos de teatro experimentales y aficionados que surgieron entre 1929 y 1934 a raíz de la Associació de Teatre Selecte o la sociedad Cresta d’Argent, tuvieron la firme decisión de cambiar las bases del teatro español y, en Cataluña, en particular, muestran un claro objetivo de regeneración del teatro y su aproximación a la modernidad y vanguardia.

Como pintor fue en 1920 cuando Masriera realizó su obra más admirada, La sombrilla japonesa —tres mujeres en la playa bajo una gigantesca sombrilla de vivos colores contra un límpido cielo azul— o Sombras reflejadas, tal como se denominó cuando la presentó en la Exposición General de Bellas Artes de ese mismo año en Madrid. Pocas obras de su tiempo han sido tan reproducidas en todo tipo de formato y soportes dado su gran carácter decorativo. Él mismo realizó diversas versiones que fueron adquiridas por numerosos coleccionistas europeos.

Lluís Masriera fue elegido miembro de la Real Academia de Ciencias y Artes de Barcelona en 1909, donde en 1913 pronunció un discurso, hoy de obligada referencia para todos los estudiosos, titulado La caída del modernismo. Asimismo, en 1920 fue elegido miembro de la Real Academia de Bellas Artes de Sant Jordi, de la cual fue presidente entre 1944 y 1952 y, posteriormente, su primer presidente honorario. Fue también miembro del Círculo Artístico de Sant Lluc y de la Junta de Museos de Barcelona. Si como artista se caracterizó fundamentalmente por su profundo sentido decorativo, tanto en la pintura, en sus joyas o sus montajes escenográficos, como miembro de dichas entidades sobresalió por su interés y defensa del patrimonio artístico-cultural.

 

Obras de ~: “La línea y los estilos”, en Memorias de la Real Academia de Ciencias y Artes de Barcelona, 3.ª época, vol. X, n.º 7 (1912); “La caída del modernismo”, en Memorias de la Real Academia de Ciencias y Artes de Barcelona, 3.ª época, vol. X, n.º 26 (1913); “Indumentaria teatral”, en Memorias de la Real Academia de Ciencias y Artes de Barcelona, 3.ª época, vol. XIII, n.º 9 (1917); “Consideraciones sobre un nuevo renacimiento”, en Memorias de la Real Academia de Ciencias y Artes de Barcelona, 3.ª época, vol. XVIII, n.º 15 (1924); Obres completes de Luis Masriera, Barcelona, Altés, 1925 (edició d’homenatge); Hay disparates que no tienen arreglo: Comedia en tres actos, Barcelona, Imprenta Badía, 1927 (2.ª ed., Barcelona, Imprenta Badía, 1934); Cervantes comediógrafo: El retablo de las maravillas, Barcelona, Casa Provincial de Caridad, 1931; Artur Masriera, 1860-1929, Barcelona, Acadèmia Catalana de Belles Arts de Sant Jordi, 1931; Sola l’ombrel’la: Comèdia en quatre actes, Barcelona, Imprenta Badía, 1931; Els vitralls de Santa Rita: Espectacle en quatre actes i cinc monòlegs, Barcelona, Imprenta Badía, 1931; Un idil-li prop del cel o pel juny carabasses: Comedia en un acte, Mataró (Barcelona), Imprenta Minerva, 1934; Les gárgoles de la Seu, Barcelona, Talleres Irández, 1935 (Col. El nostre teatre, vol. 43); Zenón o lo que no debe saberse: Comedia en un prólogo y tres actos, Barcelona, Imprenta Badía, 1935; “Influencia de España en la pintura contemporánea: discurso inaugural del año académico de 1941 a 1942”, en Memorias de la Real Academia de Ciencias y Artes de Barcelona, tercera época, separata, n.º 555, vol. XXVI, n.º 6 (1942), págs. 113-127; Sofía (La Sabia): Escenas de la Costa Brava a principios de siglo (ed. decorada por el autor), Barcelona, José Porter, 1942; Un indeciso, un terco y un pesado, Barcelona, Imprenta Badía, 1944; Las manos de San Francisco: Drama en tres actos y siete estampas, Barcelona, NAGSA Ediciones Limitadas, 1944; La gran feria de San Blas, Barcelona, Imprenta Badía, 1945; La piedra eterna: Auto sacramental expresamente escrito para la celebración del milenario de San Pedro de las Puellas de Barcelona, Barcelona, Imprenta Badía, 1945; El pintor y la niña: Comedia en un acto y un epílogo, de ambiente velazqueño, inspirada en una anécdota que cuenta Le Sage, Mataró (Barcelona), Imprenta Minerva, 1947; El Belén vivido: Visión escénica del nacimiento del Niño-Dios, Barcelona, Imprenta Badía, 1947; El retablo de San Eloy o La sortija de pedida seis estampas, Barcelona, Imprenta Badía, 1948; Las tres campanas de mi campanario: Leyenda, Mataró (Barcelona), Imprenta Minerva, 1948; “Los oficios suntuarios y la crisis artística”, en Memorias de la Real Academia de Ciencias y Artes de Barcelona, tercera época, separata, n.º 608, vol. XXX, n.º 3 (1949); Mis memorias: La Sociedad de Barcelona vista desde un mostrador a últimos del siglo pasado, Barcelona, Dalmau y Jover, 1954; Amor telefonic, Barcelona, Nereida, 1959.

Pintura: La sombrilla japonesa, 1920; Sombras reflejadas, 1920.

 

Bibl.: M. Fondevila, “Lluís Masriera, joier”, en VV. AA., Els Masriera, catálogo de exposición, Barcelona, Museu d’Art Modern, 1996, págs. 82-93 y 95-145; M. Gómez García, Diccionario del teatro, Madrid, Akal, 1997, pág. 530; P. Vélez, Joies Masriera. 200 anys d’història, Barcelona, 1999; P. Vélez, Lluís Masriera, Barcelona, Infiesta, 2002; VV. AA., Lluís Masriera i Rosés, 4 de abril-19 de mayo, 2002 [catálogo de exposición], Centro de cultura Castillo de Maya, Pamplona, Caja Navarra, 2002; A. P eláez Martín, “El arte escénico en la Edad de Plata” y J. Huélamo Kosma, “Transmisión y recepción del teatro”, en J. Huerta Calvo (dir.), Historia del teatro español, t. II, Madrid, Gredos, 2003, págs. 2210 y 2557; P. Vélez, Els Masriera. Un segle de joyeria i orfebrería, catálogo de exposición, Girona, Fundació Caixa de Girona, 2004; J. Huerta et al., Teatro español, Madrid, Espasa Calpe, 2005, pág. 456; “Los Masriera, una familia de artistas”, en Galería Antiqvaria: Arte contemporáneo, antigüedades, mercado, coleccionismo, n.º 234 (2005), pág. 32.

 

Pilar Vélez Vicente