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Juan Eduardo Cirlot Laporta

Biografía

Cirlot Laporta, Juan Eduardo, Barcelona, 9.IV.1916 – 11.V.1973. Poeta, crítico de arte y compositor.

Hijo de Juan Cirlot y de María Laporta, su padre siguió una larga tradición familiar e hizo la carrera militar; entre sus antepasados figuraba el almirante irlandés Butler. La infancia de Juan Eduardo y sus dos hermanas, Maruja y María Victoria, discurre en un barrio acomodado de Barcelona hasta 1943, año en que la familia tiene que cambiar de domicilio. Juan Eduardo recibe una esmerada educación con los jesuitas y completa su formación aprendiendo música en la academia del maestro Ardévol.

Entre 1937 y 1939 fue movilizado por la República y meses después por los nacionales, teniendo que permanecer en Zaragoza hasta 1943. Su estancia en esta ciudad fue decisiva para su formación; ya por entonces escribía poesía y compartía su gran curiosidad intelectual con el grupo de artistas y escritores del entorno de Alfonso Buñuel, con el que labró una gran amistad. Éste y su hermano, el cineasta Luis Buñuel, le acogieron en su casa y en ella pudo disfrutar de una rica y variada biblioteca de autores románticos, visionarios y malditos, así como de artistas de las vanguardias del momento, especialmente de los surrealistas: allí lee y traduce poemas de Eluard, Breton y Artaud.

Cuando en el verano de 1943 regresa a Barcelona, el surrealismo se ha convertido en guía y base de inspiración y sistematización de su escritura; consigue transmitir a sus amigos, los poetas Julio Garcés, César González Ruano y Manolo Segalá, su gran entusiasmo por las vanguardias y forma con ellos un grupo surrealista. Sus principios, sus gustos e intereses literarios eran, por aquellos años, muy diferentes de los que defendía la mayor parte de los poetas en la España de la década de 1940, más apegados al compromiso social, a la urgencia en la comunicación y al enfoque realista de la producción literaria. A pesar de las diferencias con sus compañeros de generación, colabora con ellos en revistas literarias como, por ejemplo, Espadaña. Comienza, entonces, a investigar en las teorías sobre la creación poética, elucubrando y gestando gran parte de las que tan importantes frutos darían a lo largo de la década de 1950; también aparecen sus primeros artículos sobre pintura en la prensa: De Chirico, Dalí, Max Ernst.

En agosto de 1947 contrae matrimonio con Gloria Valenzuela, con la que tiene dos hijas: Lourdes y Victoria.

En 1949 entra a formar parte del grupo de pintores Dau al Set con Antoni Tàpies, Modest Cuixart, Joan Ponç, Joan-Josep Tharrats, el poeta Joan Brosa y el filósofo August Puig. Conoce a Joan Miró y escribe la primera monografía sobre el pintor, quien le pone en contacto con los surrealistas en París. Nada más terminar su libro de poemas Lilith, dedicado a André Breton, viaja a la capital francesa para conocer al máximo representante del surrealismo, con el que iniciará después una larga relación epistolar, hasta que hacia 1959 decide dejar “en segundo término”, como él mismo escribe, esta corriente. En 1949 compone piezas músicales y su primer ensayo, Igor Stravinsky, al que seguirán Introducción al surrealismo (1953), El mundo del objeto a la luz del surrealismo (1953), El estilo del siglo XX (1953) y El ojo en la mitología. Su simbolismo (1954).

Entre 1949 y 1954 conoce al etnólogo y musicólogo alemán Marius Schneider, que reside en Barcelona durante esos años. La presencia en España de este gran investigador fue decisiva para Juan Eduardo Cirlot. Schneider le inicia en el mundo de la simbología alquímica y emblemática. A partir de entonces, comienza la elaboración del más querido y laborioso de sus textos, como él mismo decía, su gran Diccionario de símbolos. Por esta obra ha sido considerado uno más entre los grandes pensadores junto a Jung, Eliade, Bachelard, Guénon y Durand, y un escritor único en el ámbito hispánico para representar la tradición simbolista. Importante es también, en 1954, su relación con José Gudiol, con el que profundiza en el estudio del arte gótico, y con José Gifreda, que pone a su disposición su extensa biblioteca sobre astrología, esoterismo y simbología. Son años de reflexión y de búsqueda en la historia de las religiones, la Cábala, la mística sufí, en la antropología y en el psicoanálisis, y en los que también practica y ahonda en sus conocimientos musicales. Juan Eduardo Cirlot, que se había iniciado muy joven en la composición musical, conocía el arte de los sonidos, las posibilidades de relación entre sonidos y palabras y las teorías de la música contemporánea, de Wagner a Scriabin y Schönberg; además de dar conciertos y componer, la música será el hilo conductor de toda su obra literaria, aplicará sus conocimientos a la creación poética y conseguirá crear con las palabras imágenes de gran expresividad y originalidad. En esos años descubre la que él consideraba su más original invención, el método de la permutación que aplica a la poesía, como en el poema Homenaje a Bécquer (1954) o en La dama de Vallcarca (1956-1957). Este poema aparecerá incluido dentro de una serie de textos teóricos y críticos sobre “informalismo”, movimiento pictórico del que se convierte en uno de los más importantes defensores.

A partir de 1955, tras la publicación de El palacio de plata —en el que sigue también la técnica permutatoria— y después de unos años de silencio poético, su poesía dará un giro hacia la abstracción, reduciendo los contenidos anecdóticos, liberando al pensamiento del peso del sentido, y acercándose a temas y motivos de la poesía germánica y la mística sufí.

Durante la elaboración del Diccionario de símbolos (de 1954 a 1958) dará el paso del surrealismo al simbolismo, y su mundo de creación se enriquecerá, rompiendo el silencio y preparando las bases de su gran ciclo poético Bronwyn, que irá escribiendo entre 1966 y 1971. Las fuentes de inspiración de este ciclo poético son variadas y complejas, entre ellas hay que destacar la visión de tres películas: la versión rusa del Hamlet de Grigori Kozintsev, el Hamlet de Laurence Olivier y El señor de la guerra de Franklin Schaffner.

En ellas se va fraguando la visión de la mujer que “renace de las aguas”, y se descubre en Bronwyn, la doncella celta, a una Ofelia invertida: “al ver Ofelia entre dos aguas muerta en el filme ruso recordé el resurgir de Bronwyn de esas mismas aguas y esas mismas flores”, escribirá. Bronwyn se convierte en una figura simbólicamente investida de un gran poder de inspiración: es también Eva, Daena y Shekinah, es mitificada y endiosada. A lo largo de todo el ciclo de poemas, se advierte cómo se va desarrollando un poderoso universo visionario que aglutina erudición, tradición y vanguardia, y que está dotado de un carácter simbólico, acrecentado por las técnicas permutatorias y experimentales, y las aliteraciones de la poesía germánica y céltica. Los versos se van cargando de un valor espiritual muy intenso que se ha llegado a inscribir en la tradición de la mística sufí y la Cábala. En estos años, su interés por el cine le lleva a dedicarse a la crítica cinematográfica en distintos periódicos y a desarrollar su teoría de los sentimientos imaginarios.

De 1969 a 1973, año en el que muere, sigue trabajando en la poesía experimental, en las variaciones fonovisuales, en la simbología, en la crítica de arte, y prepara con Leopoldo Azancot su antología Poesía, 1966-1972 (Madrid, 1974). La distribución de su obra poética había sido hasta esta antología minoritaria y el número de ejemplares muy limitado. Estos hechos y el no estar vinculado a las tendencias poéticas del momento habían dificultado su conocimiento y la consideración que su obra merecía en la historiografía.

La gran exposición que en 1996 se organiza en el Instituto Valenciano de Arte Moderno, siendo su director Juan Manuel Bonet y comisarios Enrique Granell y Emmanuel Guigon, bajo el título El mundo de Juan Eduardo Cirlot, puso en conocimiento de la sociedad de la década de 1990 la variedad y la grandeza de este estudioso y creador.

En la actualidad, Cirlot es considerado uno de los más importantes poetas españoles de la segunda mitad del siglo XX, y sus teorías sobre el surrealismo y el simbolismo han pasado a formar parte del pensamiento europeo.

 

Obras de ~: Poesías líricas, Zaragoza, 1941 (inéd.); La muerte de Gerión. Ballet, Barcelona, Berenguer, 1943; Seis sonetos y un Poema de amor celeste, Barcelona, 1943; “Árbol agónico”, en Fantasía, 16 (1945); En la llama, Barcelona, 1945; Canto de la vida muerta, Barcelona, Sociedad Anónima Horta de Impresiones y Ediciones, 1946; Donde las lilas crecen, Barcelona, Helikon, 1946; Cordero del abismo, Barcelona, 1946; Libro de Cartago, Barcelona, 1946 [ed. de V. Cirlot y pról. de C. Edmundo de Ory, Montblac (Tarragona), Igitur, 1998]; Susan Lenox, Barcelona, 1947; Elegía sumeria, Madrid, Artes Graficas AGA, 1949; Diariamente, Barcelona, 1949; Lilith, Barcelona, 1949; Joan Miró, Barcelona, Cobalto, 1949; El arte de Gaudí, Barcelona, Omega, 1950; Ferias y atracciones, Barcelona, Argos, 1950; 80 sueños, Barcelona, 1951 (ed. aum., Madrid, 1988); 13 poemas de amor, Barcelona, 1951; La pintura abstracta, Barcelona, Omega, 1951; Introducción al surrealismo, Madrid, Revista de Occidente, 1953; El mundo del objeto bajo la luz del surrealismo, Barcelona, Omega, 1953 (pról. de L. Cirlot, Barcelona, 1986); Segundo canto de la vida muerta, Barcelona, 1953; El estilo del siglo xx, Barcelona, 1953; El ojo en la mitología. Su simbolismo, Barcelona, Laboratorios del Norte de España, 1954 (reed., Madrid, 1992); Tercer canto de la vida muerta, Barcelona, 1954; El palacio de plata, Barcelona, 1955; La pintura surrealista, Barcelona, Seix Barral, 1955; Morfología y arte contemporáneo, Barcelona, Omega, 1955; Arte románico en el museo de arte de Cataluña, Barcelona, Electra, 1955; Diccionario de símbolos, Barcelona, Luis Miracle, 1958 (reed. con epíl. de V. Cirlot, Madrid, Siruela, 1997); Arte contemporáneo. Origen universal de sus tendencias, Barcelona, Edhasa, 1958; Informalismo, Barcelona, Omega, 1959; Tàpies, Barcelona, Omega, 1960; Cuarto canto de la vida muerta y otros fragmentos, Santander, 1961; Blanco, Barcelona, 1961; Pintura catalana contemporánea, Barcelona, Omega, 1961; Los espejos, Barcelona, Instituto de Arte Gráfico, 1962; La pintura contemporánea (1863-1963), Barcelona, Seix Barral, 1963; Regina tenebrarum, Barcelona, Imprenta Juvenil, 1966; El espíritu abstracto desde la Prehistoria a la Edad Media, Barcelona, Labor, 1966 (reed., Barcelona, Labor, 1993); Lucio Fontana, Barcelona, Gustavo Gili, 1966; Introducción a la arquitectura de Gaudí, Barcelona, RM, 1966; Las oraciones oscuras, Barcelona, Imprenta Juvenil, 1966; Cubismo y figuración, Barcelona, Seix Barral, 1967; La doncella de las cicatrices, Barcelona, 1967; Bronwyn, Barcelona, Imprenta Juvenil, 1967 (ed. de V. Cirlot, Madrid, Siruela, 2001); Las hojas del fuego, Barcelona, Imprenta Juvenil, 1968; Bronwyn II, III, IV, V, Barcelona, Imprenta Juvenil, 1968; Donde la nada nunca ni, Barcelona, 1968; Anahit, Barcelona, 1948-1968; El palacio de plata y Cristo, cristal, Barcelona, Imprenta Juvenil, 1968; Homenaje a Bécquer, Barcelona, Imprenta Juvenil, 1968 (2.ª ed. aum., con nota intr. de ~, Barcelona, Talleres Gráficos Ferrer Coll, 1970), Bronwyn, VI, VII, VIII, n, z, Barcelona, Imprenta Juvenil, 1969; Del no mundo, Barcelona, 1969; Pintura gótica europea, Barcelona, Labor, 1969; Bronwyn y, x, Con Bronwyn, Bronwyn. Permutaciones, Barcelona, Imprenta Juvenil, 1970; Inger Stevens. In memoriam, Barcelona, Imprenta Juvenil, 1970; Quinto canto de la vida muerta, Barcelona, 1970; Los restos negros, Barcelona, Imprenta Ferrer Coll, 1970; Orfeo, Barcelona, Imprenta Juvenil, 1970; Bronwyn, w, Barcelona, Imprenta Juvenil, 1971; La “quête” de Bronwyn, Barcelona, Imprenta Juvenil, 1971; 44 Sonetos de amor, Barcelona, Imprenta Juvenil, 1971 (ed. de V. Cirlot, Barcelona, Edicions 62, 1993); Donde nada lo nunca ni, I y II, Barcelona, Imprenta Juvenil, 1971; Oda a Montserrat Gudiol, Barcelona, 1971; Arte del siglo xx, Barcelona, Labor, 1972; La pintura de Montserrat Gudiol, Barcelona, Poligrafa, 1972; Picasso, el nacimiento de un genio, Barcelona, Gustavo Gili, 1972; Román Vallés, Madrid, Servicio de Publicaciones del Ministerio de Educación y Ciencia, 1973; Cuatro sonetos, Madrid, Imprenta A. Moratín, 1982; Variaciones fonovisuales, Barcelona, 1996; Ciclo “Inger”, ed. de E. Granell, Barcelona, 1996; “Bronwyn, n. Inger permutaciones”, en Suite atonal, Valencia, 1996 (CD) (Bronwyn, ed. de V. Cirlot, Madrid, Siruela [2001]); En la llama. Poesía (1943-1959), ed. de E. Granell Trías, Madrid, Siruela, 2005; Del no mundo. Poesía (1961- 1973), Madrid, Siruela, 2008.

 

Bibl .: L. Azancot (ed.), Poesía 1966-1972, Madrid, Editora Nacional, 1974; VV. AA., “Juan Eduardo Cirlot, 1916-1973”, en Poesía, 5-6 (1979-1980); C. Janés (ed.), Juan Eduardo Cirlot. Obra poética, Madrid, Cátedra, 1981; L. Cirlot, El grupo “Dau al Set”, Madrid, Cátedra, 1986; G. Morelli (coord.), Trent’anni di avanguardia spagnola: da Ramón Gómez de la Serna a Juan Eduardo Cirlot, Milán, Jaca Book, 1987; C. Janés, Cirlot, el no mundo y la poesía imaginal, Madrid, Huerga y Fierro, 1996; V. Cirlot (ed.), Confidencias literarias, Madrid, Huerga y Fierro, 1996; E. Granell y E. Guigon (eds.), Mundo de Juan Eduardo Cirlot, catálogo de la exposición, Valencia, IVAM, Centre Julio González-Generalitat Valenciana, 1996; L. Cirlot (ed.), De la crítica a la filosofía del arte, Barcelona, Quaderns Crema, 1997; A. Beneyto y J. D. Parra, “Cirlot y el No-donde”, en Barcarola, 53 (junio de 1997), págs. 50-191; C. Janés y E. Granell, “Juan Eduardo Cirlot: la constelación de los símbolos”, en Ínsula, 638 (febrero de 2000); VV. AA., “Cirlot, la pasión del enigma”, en Babelia, 494 (14 de mayo de 2001); J. D. Parra, El poeta y sus símbolos: variaciones sobre Juan Eduardo Cirlot, Barcelona, Ediciones del Bronce, 2001; F. Morales (ed.), Antología de la poesía experimental (1963-2004), Madrid, Marenostrum, 2004; J. Barella, “El poder de las palabras en la poesía de Juan Eduardo Cirlot", en Cuadernos Hispanoamericanos, 684 (2007), págs. 23-36; VV. AA., Cirlot en Vallcarca, Barcelona, Alpha Decay, 2008.

 

Julia Barella