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María de las Mercedes de Orleans y Borbón

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Biografía

María de las Mercedes Orleans y Borbón. Madrid, 24.VI.1860 – 26.VI.1878. Infanta y reina de España.

Era la quinta hija del matrimonio formado por Antonio de Orleans, duque de Montpensier (1824- 1890), y la infanta María Luisa Fernanda (1832- 1897), segunda hija de Fernando VII, casados en Madrid el 10 de octubre de 1846. La pareja vivía en Sevilla, en el palacio de San Telmo. Montpensier, como todos los hijos del rey Luis Felipe, había luchado en Argelia, y al declararse la guerra de África vino a Madrid a solicitar mando, que finalmente no consiguió. Durante la espera de sus gestiones con O’Donnell nació María de las Mercedes —la única de sus hijos nacida en Madrid, en el Palacio Real—, y fue bautizada el mismo día de su nacimiento, siendo la reina Isabel II su madrina.

Pasó su infancia entre Sevilla y Sanlúcar de Barrameda y los veranos en Inglaterra, donde los Orleans vivían exiliados. La relación con sus primos Borbón fue mucho más escasa y sólo se encontraron en 1863.

Cinco años después —y tras los intentos de Montpensier para destronar a su cuñada— Isabel II le envió con su familia a Lisboa, donde pasaron el verano de 1868. A finales de septiembre de ese mismo año la Reina tuvo que marchar exiliada a Francia, mientras en Madrid se proclamaba un gobierno que esperaba la llegada de Amadeo I.

En 1870 Isabel II había tenido que ceder sus derechos en su hijo Alfonso y —presionada por sus partidarios a un acercamiento con su hermana— marchó a Auvernia a visitar a los Montpensier el 26 de diciembre de 1872. Allí, el futuro Alfonso XII encontró un hogar muy español y a una prima que le encantó. María de las Mercedes tenía doce años y medio, mientras que él había cumplido los quince y estudiaba en el Teresarium de Viena. Durante las vacaciones de Navidad se volvieron a encontrar en París y otra vez en Pascuas; pero ese verano el príncipe se dedicó a viajar, por expreso deseo de Isabel II, quien se opuso enérgicamente al posible idilio.

El 29 de diciembre de 1874, Alfonso fue proclamado Rey en Sagunto; ese mismo día llegó a París, procedente de la escuela militar de Sandhurst. Durante los pocos días en que preparó el viaje de regreso a España, el joven Soberano confió a Mercedes que ella sería su reina. Mientras tanto, ella estudiaba en el colegio de la Asunción y él —con la ayuda de un competente grupo de políticos— terminaba con la Guerra Carlista e iniciaba su reinado en un ambiente de progreso. Cánovas no había permitido el regreso de Isabel II, con el objetivo de desligar esta nueva etapa del recuerdo del reinado de la Reina madre, y lo mismo hizo con Montpensier, a quien en febrero de 1876 concedió excepcionalmente un permiso para un rápido viaje a España.

A finales de julio de ese año de 1876, regresó la antigua Soberana acompañada de sus tres hijas menores, para veranear en El Escorial. Los Montpensier, el 26 de octubre, entraron en España para regresar a Sevilla, tras cinco años de exilio. Al llegar a Madrid les esperaban en la estación Alfonso XII y su hermana, la princesa de Asturias. Instalados en Palacio gozaron de cuatro días en la capital en los que pasearon con Alfonso por la Castellana, fueron a los toros luciendo blancas mantillas y por las noches asistieron al teatro.

Ayudados por el marqués de Alcañices, el último día —en una cacería en El Pardo— los dos jóvenes pudieron confirmar sus intenciones de boda con la confianza que les proporcionaba el acercamiento entre ambas familias, ya que Isabel II residía por entonces con sus hijas en el Alcázar de Sevilla. Durante dos meses, la intimidad entre las dos familias fue completa; pero, al llegar el Rey en viaje oficial, su madre se sintió molesta y aburrida al confirmar el noviazgo de la joven pareja.

Invitados por el Rey, los duques de Montpensier y sus hijos llegaron a Madrid el 9 de mayo para pasar las fiestas de San Isidro y luego marcharon a Aranjuez, donde el Soberano les invitó a pasar en La Granja el mes de agosto, abandonando por una vez las cacerías de Randan. El 24 de septiembre, santo de Mercedes, tuvo lugar en El Escorial la petición de mano y el día en que el Rey cumplía veinte años, hubo un Consejo de Ministros en el que Cánovas se mostró muy favorable a la boda. Mientras, Isabel II desde París, negaba su consentimiento, lo que despertó y avivó aún más en los españoles la defensa de aquel idilio, que el marqués de Alcañices el 8 de diciembre pedía oficialmente. Ese año el Rey pasó las Navidades en Sevilla.

El 23 de enero de 1878, en el palacio de Aranjuez —donde la familia había ya recibido a los comisionados y a los invitados— Mercedes bajó vestida de novia la ancha escalera al pie de la cual se encontraba el vagón de tren que les llevaría hasta Madrid (es la única Reina que ha ido al altar en ferrocarril). En la basílica de Atocha, el pueblo aplaudió el paso de la gentil Reina, quien del brazo de su padre se encaminó hacia el altar. Cuando salieron de los jóvenes Reyes se desbordó la alegría de tal modo que apenas pudieron andar. Tras algunos días de numerosos festejos, la pareja se trasladó a El Pardo, donde vivieron una corta luna de miel. A su regreso a Madrid presidieron la apertura de las Cortes y conocieron la buena noticia de Cuba: se había firmado la Paz de Zanjón.

El 22 de marzo, al regreso de un largo paseo a caballo la Reina sufrió una hemorragia profusa que los médicos lograron taponar y tras, tan sólo, trece días de retiro, le fue dada el alta y retomó su vida activa.

Cuentan que se cansó mucho durante esa Semana Santa. En mayo, fue a pasar unos días a Aranjuez, presentando ocasionalmente fiebre y vómitos, aunque a su regreso a la capital los madrileños la pudieron encontrar por la Castellana y el Retiro.

El 18 de junio, la Gaceta dio el primer parte de la enfermedad y el Rey telegrafió a los Montpensier, quienes acudieron desde Normandía. Ese día de San Juan la Reina cumplió dieciocho años, mientras sus síntomas se iban agravando. Fueron llamados a consulta diversos médicos, entre ellos Federico Rubio, quien confirmó el diagnóstico de infección ginecológica.

Asistida por el cardenal Moreno, su agonía duró más de doce horas y fue al mediodía del día 26 cuando expiró en el Palacio Real de Madrid. Fue enterrada en El Escorial, en la capilla de San Juan, convirtiéndose muy pronto en musa de la canción infantil ¿Dónde vas Alfonso XII?, título que llevó al cine Luis César Amadori en 1958.

Desde el año 2000 sus restos descansan bajo el altar de la Virgen de la Almudena, en la catedral de Madrid, que ella quiso que se construyera junto a Palacio.

 

Bibl.: M. Izquierdo Hernández, Historia clínica de la Restauración, pról. de G. Marañón, Madrid, Plus Ultra, 1946; A. de Sagrera, La reina Mercedes, Madrid, Gráficas Diana, 1951 (pról. de G. Anes, Madrid, La Esfera de los Libros, 2002).

 

Ana de Sagrera