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José Gutiérrez de la Concha Irigoyen

Biografía

Gutiérrez de la Concha Irigoyen, José. Marqués de la Habana (I), vizconde de Cuba (I). Córdoba de Tucumán, virreinato del Río de la Plata (Argentina), 4.VI.1809 – Madrid, 5.XI.1895. Militar, diputado y senador.

Nació en el lugar donde por razones de servicio residían sus padres, Juan Gutiérrez de la Concha y Mazón, brigadier de la Armada y gobernador entonces de la provincia de Córdoba, y Petra de Irigoyen y Quintana. Cuando contaba sólo un año, murió su padre durante la Guerra de la Independencia americana, fusilado por los insurgentes, y la familia regresó a España en 1814.

Comenzó sus estudios en 1816 en el Seminario de Nobles de Vergara, finalizándolos en 1821. En 1822 ingresó como cadete en el Colegio de Artillería y en 1826 acabó su formación saliendo como subteniente de dicho Cuerpo. En 1829 y 1830 fue profesor de Matemáticas en los Colegios de Artillería de Madrid y de Alcalá y ese último año catedrático. En 1831 se cubrió como caballero del hábito de la Orden de Santiago.

En 1832 estuvo de operaciones en el Norte, donde regresaría tras su participación en la campaña contra Portugal en 1833, permaneciendo hasta 1834 y siendo nombrado alférez de la Guardia Real. En 1835 ascendió a capitán de dicha Guardia pasando de nuevo en 1836, con Valdés, al Ejército del Norte siendo nombrado por méritos capitán con destino en el Regimiento de Húsares de la Princesa. Tomó parte en las campañas del Norte (acciones de Grau, Barbastro, etc.), donde obtuvo en 1837 la Cruz de San Fernando en juicio contradictorio por méritos de guerra y el ascenso a comandante. En 1838 fue de nuevo en el campo de batalla agraciado con otras dos Cruces de San Fernando y el año siguiente, 1839, obtuvo el empleo de teniente coronel. A las órdenes del general Espartero desde 1840, llegó a coronel de Caballería, por méritos de guerra y fue nombrado jefe de los Escuadrones de su escolta personal y director general de Caballería. Por su comportamiento en el campo de batalla fue agraciado en 1841 con otra Cruz de San Fernando, y como era ya la cuarta de 1.ª Clase que obtenía, las permutó por una de 2.ª. Tras los sucesos de octubre de ese año y con el triunfo de la revolución esparterista, solicitó su retiro, permaneciendo fuera de servicio por razones claramente políticas.

Tomó parte en el pronunciamiento de 1843 y, al triunfar éste, fue ascendido a brigadier y nombrado jefe del Estado Mayor en el Ejército expedicionario de Cataluña. Por méritos de guerra en el bloqueo de Tarragona obtuvo en 1843 la Cruz de San Fernando de 3.ª Clase. En 1844 ascendió a mariscal de campo y, por el bloqueo de Cartagena, la ciudad le hizo merced de un sable de honor y el Gobierno le otorgó otra Cruz de San Fernando de 3.ª Clase. Ese mismo año fue nombrado presidente de la Comisión de nuevo Reglamento táctico de Caballería y, en elección parcial de 3 de septiembre fue elegido diputado por la provincia de Logroño en sustitución de Santiago Tejada.

En 1845 ascendió a general, siendo nombrado en noviembre capitán general de las Provincias Vascongadas y obteniendo la Gran Cruz de San Hermenegildo al cumplir los veinticinco años de servicios en activo.

Ese mismo año, el Gobierno francés le nombró, por su alcanzado y merecido prestigio, gran oficial de la Legión de Honor. Destinado en 1846 a sofocar la sublevación de Galicia como jefe del Ejército expedicionario, logró vencer a los rebeldes en Astorga y en Cocheira, consiguiendo la rendición de Vigo y pacificando completamente la provincia, siendo ascendido por ello a teniente general. Fue entonces nombrado inspector general de Caballería y, en las elecciones de 6 de diciembre de 1846, obtuvo de nuevo el acta de diputado por la provincia de Logroño, dignidad que juró el 23 de enero de 1847, ocupando además en esa legislatura la vicepresidencia de la Cámara, por lo que hubo de renunciar al cargo de capitán general de Valencia para el que había sido nombrado ese año por ser incompatible el ejercicio de ambos. Pronto además dejaría también su acta de diputado, ya que por Real Decreto de 17 de agosto, y en su calidad de teniente general, fue nombrado senador vitalicio. En el ínterin había sido agraciado con otra Gran Cruz de San Fernando de 4.ª Clase en juicio contradictorio, pensionada con 15.000 reales, transmisibles a sus herederos.

En 1850 renunció al cargo de director general del Arma de Caballería, que había mantenido paralelamente a sus otras actividades desde su nombramiento en 1840. De 1851 a 1852 permaneció en Cuba como capitán general, presidente de su Real Audiencia, director de todas las armas e institutos de los Ejércitos y gobernador político y militar, sofocando en la isla el intento de insurrección de Narciso López y recibiendo por todos estos servicios otra Cruz de San Fernando.

Regresó a España en 1853 y fue nombrado de nuevo director del Arma de Caballería, cargo que desempeñaría hasta diciembre de ese año, y sería cesado pronto al oponerse como moderado al Gobierno en una votación en el Senado, lo que se entendía como el primer síntoma de la Revolución de Julio, siendo además desterrado a Baleares en 1854. Más tarde pidió el retiro para combatir al Gobierno, y como se lo negaran, renunció a su alto empleo y emigró a Francia, aunque fue breve su exilio, ya que los sucesos de julio de ese año, acordes con su ideología, le permitieron regresar muy pronto, reincorporándose al ejército con todos sus empleos y condecoraciones.

De 1854 a 1859 fue de nuevo nombrado capitán general de Cuba, volviendo a la Península en 1860, tras la revolución, siendo nombrado a su regreso ese año capitán general de Castilla la Vieja y director general de Artillería. En 1863 fue embajador extraordinario y ministro plenipotenciario en Francia y como permaneciera aún en su puesto de capitán general de Castilla y hallándose en Madrid, fue nombrado en el Gabinete Miraflores ministro de Guerra el 3 de marzo de 1863, cargo que ocupó hasta el 17 de enero de 1864, siendo sustituido por el general Francisco Lersundi.

En ese gobierno ocupó simultáneamente el Ministerio de Ultramar, con carácter interino desde el 23 de junio de 1863 y de forma definitiva desde el 29 de noviembre del mismo año hasta el final del Gabinete.

En 1867 ascendió a capitán general, llegando así a ocupar la más alta jerarquía del Ejército. Tras la dimisión del Gobierno de González Bravo en 1868, la Reina le encargó el Gobierno de la nación, nombrándole presidente del Consejo de Ministros el 19 de septiembre, reservándose además el Ministerio de la Guerra. No tuvo gran éxito en la defensa de la causa de la Reina, pues, entre otros fracasos, contó con la derrota de Alcolea el 28 de septiembre, por lo que, dada la irreversible situación política y para evitar un enfrentamiento armado, declinó el mando el 8 de octubre a la Junta Revolucionaria de Madrid siendo sustituido por el Gobierno provisional del general Serrano.

En las elecciones de 24 de abril de 1872 fue elegido de nuevo senador por la provincia de Lérida, pero con el advenimiento de la República se exilió en Francia.

El 3 de enero de 1874 regresó a España y en abril fue nombrado por tercera vez capitán general de Cuba.

En las primeras Cámaras de la Restauración de 1876 obtuvo el acta de senador por la provincia de Logroño en las elecciones de 2 de febrero de ese año votando siempre con la mayoría conservadora. En 1877 es admitido como senador por derecho propio en su condición de teniente general, jurando el cargo el 1 de mayo. El carácter vitalicio de dicha representación y su gran protagonismo dentro de las filas conservadoras primero, como jefe del centro después, y por último, cuando decidió sumar su alta representación política, militar y social al partido fusionista del que fue su líder indiscutible e indiscutido en el Senado, como queda patente en sus elocuentes discursos, hizo que en muchas ocasiones ocupara la presidencia de la Alta Cámara, siendo nombrado para tal cargo por la Corona mediante los respectivos Reales Decretos de 18 de septiembre de 1881 (legislatura de 1881-1882), de 1 de diciembre de 1882 (legislatura de 1882-1883), de 14 de enero de 1887 (legislatura de 1877), de 28 de noviembre de 1887 (legislatura de 1877-1878), de 27 de noviembre de 1888 (legislatura de 1888-1889), de 9 de junio de1889 (legislatura de 1889-1890) y de 3 de abril de 1893 (legislatura de 1893).

En 1856 le fue concedido el título nobiliario de vizconde de Cuba y en 1857, la merced de marqués de La Habana, sobre la cual recayó en 1864 la Grandezade España unida al título de marqués. Caballero de la Real Orden del Toisón de Oro; Gran Cruz de Carlos III desde 1847; Gran Cruz de San Fernando; Gran Cruz de la Orden Americana de Isabel la Católica; Gran Cruz de San Hermenegildo; Gran Cruz del Mérito Militar y Oficial de la Legión de Honor de Francia.

Gentilhombre con ejercicio y servidumbre de Isabel II, y socio honorífico de la Sociedad de Amigos del País de La Habana y de la de Santiago de Cuba.

Casado desde 1841 con Vicenta Fernández de Luco, fue además miembro del Consejo Supremo de Guerra y Marina y falleció en Madrid el 5 de noviembre de 1895, lo que se comunica a la Comisión de Gobierno Interior del Senado que, por ser época de interregno parlamentario, daría traslado del suceso al Gobierno pero no se lo comunicaría al pleno, junto a los de otros senadores fallecidos a lo largo de ese período, hasta su sesión de 18 de mayo del año siguiente, en la que su entonces presidente.... le dedica las siguientes consideras palabras: “Uno de ellos, El Sr. Marqués de la Habana, ha dirigido durante largos años, y desde este elevado sitial, los debates de la alta Cámara; los que como yo, tuvisteis la honra de ser presididos por él, comprenderéis con cuanta razón hago ante el Senado una mención especial de los relevantes méritos de su persona en los distintos y elevados cargos que dentro y fuera del Parlamento ha desempeñado en su larga y acrisolada vida política. Para honrar la memoria, tanto del que fue nuestro ilustre Presidente como de los demás queridos compañeros que nos han abandonado, os propongo que se haga constar en el Acta de hoy el sentimiento con que habéis oído la noticia”.

Formulada la pregunta reglamentaria por el secretario Rubianes y marqués de Aranda, el acuerdo fue tomado por unanimidad, ocupando su vacante Vicente Ulpiano González de Olañeta y González de Ocampo, marqués de Valdeterrazo, Obr as de ~: Memorias sobre el estado político, gobierno y administración de la Isla de Cuba, Madrid, José Trujillo, 1853; Gobierno de la Isla de Cuba por el Teniente General [...] Artículo publicado por la Redacción del Diario de la Marina de La Habana el 1º de diciembre de 1859, señalado para el regreso del Ilustre General a la Metrópoli, Habana, Imprenta del Diario de la Marina, 1859; Memoria sobre su gestión como Gobernador y Capitán General de la Isla de Cuba con ocasión de hacer entrega del mando al Excmo. Sr. D. Francisco Serrano, Conde de San Antonio, Madrid, Imprenta de La América a cargo de D. Mariano Moreno Fernández, 1861; Memoria sobre el ramo de emancipados de la Isla de Cuba formada por motivo de la entrega del mando de la misma al Excmo Sr. D. Francisco Serrano, Madrid, Imprenta de La América, 1861; Memoria del Excmo. Sr. D~ al actual Capitán General de la Isla de Cuba sobre la hacienda pública de la misma en la época transcurrida desde octubre de 1854 a igual mes de 1859, Madrid, Imprenta de El Clamor Público, 1862; Reforma municipal de la Isla de Cuba: Memoria, Madrid, Imprenta a cargo de M. Carnero, 1863; Aclaraciones sobre los sucesos de septiembre de 1868, Madrid, La É poca, 1870; Memoria sobre la guerra de la Isla de Cuba y sobre su estado político y económico desde abril de 1874 hasta marzo de 1875, Madrid, R. Labajos, 1875; Antecedentes que debió tener a la vista el Marqués de la Habana, al escribir la memoria que ha publicado en defensa de su último mando en Cuba, New York, Printing Office, 1875; La cuestión económica en Cuba: Capítulo de una Memoria. Escrita sobre su última administración por el Capitán General~, Madrid, T. Fortanet, 1875; Empréstito de Cuba: Discursos pronunciados en esta discusión por el Sr~, Madrid, Imprenta de T. Foret, 1877; Reseña de lo ejecutado en la Capitanía General de la Isla de Cuba en los dos períodos en que la ha desempeñado D~, s. l., s. f.

 

Fuentes y bibl.: Archivo del Senado, exps. personales, HIS-0217-01 y HIS014605; Archivo Histórico Nacional, Consejos Suprimidos, legs. 8985, a. 1857, n.º 56 y legs. 8986, a. 1864, n.º 58; Archivo del Congreso de los Diputados, Serie documentación electoral, 24 n.º 47, 26 n.º 8, B. J. Crespo y Borbón, Fiestas con motivo de la llegada del Excmo. Sr~ por Creto Gangá (pseud.), La Habana, Spencer y Comp., 1854; Ministros (Los) en España desde 1800 a 1869. Historia contemporánea por Uno que siendo español no cobra del Presupuesto, Madrid, J. Castro y Cía., 1869-1870; El Globo. Diario Ilustrado, Madrid, 29 de mayo de 1878; La Ilustración Española y Americana, Madrid, 30 de mayo de 1891 y 8 de noviembre de 1895; A. Carrasco y Sayz, Icono-biografía del Generalato español, Madrid, Imprenta del Cuerpo de Artillería, 1901; A. Ossorio, Diccionario político español; histórico y biográfico (Desde Carlos IV a 1936), Buenos Aires, Editorial Mundo Atlántico, 1945; V. Cadenas y Vicent, Caballeros de la Orden de Santiago que efectuaron sus pruebas de ingreso durante el siglo xix, Madrid, Hidalguía, 1958; A. Alonso de Cadenas López, Títulos nobiliarios con Grandeza de España concedidos en Indias, Madrid, Hidalguía, 1964; J. Martínez Ruiz, Filiación de los Seminaristas del Real Seminario Patriótico Bascongado y de Nobles de Vergara, San Sebastián, 1972; A. Alonso de Cadenas López, Caballeros de las Órdenes de Santiago, Calatrava, Alcántara y Montesa, que ostentan un título nobiliario (s. xix), Madrid, Hidalguía, 1990; J. M. Cuenca Toribio y S. Miranda García, El poder y sus hombres. ¿Por quiénes hemos sido gobernados los españoles? (1705-1998), Madrid, Actas, 1998; M. A. Valle de Juan, Los Presidentes del Estamento de Próceres y del Senado 1834-1923), Madrid, La Fundación del Sur, 2002.

 

María Ángeles Valle de Juan