Ayuda

José Antonio Alzate y Ramírez

Biografía

Alzate y Ramírez, José Antonio. Ozumba (México), 20.XI.1737 – Ciudad de México (México), 2.II.1799. Científico mexicano, introductor de la ciencia, la técnica y el periodismo modernos.

Nacido en Ozumba, en el estado de México, muere en la capital. Su padre procedía de las Vascongadas, su madre era hija del dueño de una hacienda de labor en Ozumba y descendiente de la familia de sor Juana Inés de la Cruz. En su infancia, en la hacienda de sus padres, conoció la vida de los indios, que luego encontraría en la capital y en sus recorridos por el virreinato.

Se formó con la Compañía de Jesús, a la que siempre fue muy aficionado, prosiguiendo su tradición tras la expulsión. Estudió en el Colegio de San Ildefonso, consiguiendo los grados universitarios de bachiller en Artes y en Teología en la Real y Pontificia Universidad. Ejerció su docencia por medio de sus escritos, de estilo sencillo y neoclásico, en especial sus revistas. Mostró allí su temprana y constante afición por la Filosofía y la Ciencia modernas. En sus páginas se ocupa de variados temas de Arte e Historia, Literatura y Filosofía, pero su principal mérito fue su preocupación por la Ciencia y la Técnica modernas.

No enseñó en la universidad, pudiendo mantenerse con su herencia familiar, rentas eclesiásticas y encargos oficiales. En 1758 su padre estableció una capellanía para que pudiera ordenarse. En 1767 trabajaba para Lorenzana en el arzobispado, siendo presbítero domiciliario, iniciando una larga colaboración con la mitra. Prepara en ese año el Atlas eclesiástico del arzobispado de México, dedicando a Lorenzana su Nuevo mapa geográfico de la América septentrional, del que hace otra copia para Fabián y Fuero, obispo de Puebla, y otra para la Academia de Ciencias de París, donde es editado en 1772.

Fue notable su afición por la geografía e historia natural de México, así como por la ciudad y sus pobladores, su valle, sus minerales, animales y plantas.

De forma constante le interesó la laguna de México, que la Corona desecaba, tarea que estima perjudicial al alterar la naturaleza. Presenta así en 1767 al ayuntamiento el “Proyecto para desaguar la laguna de Tezcoco y, por consiguiente, las de Chalco y San Cristóbal”. En 1768 entrega también al ayuntamiento una memoria sobre el cacao y otra sobre mejora de distribución de aguas a la ciudad. En ese mismo año inició sus trabajos de prensa, con la publicación del Diario literario de México, prohibido de inmediato por el virrey marqués de Croix. El ayuntamiento, en 1769, le encargó, junto con José Ignacio Bartolache, la observación del tránsito de Venus desde las casas consistoriales. Realizó y publicó diversas observaciones sobre Venus, Mercurio, los satélites de Júpiter, el eclipse de Luna y observaciones meteorológicas. Prosiguió su elaboración de planos de México y del virreinato, que tienen una intención geográfica, pero también histórica, en los dedicados a los viajes de Hernán Cortés, y eclesiástica en los de las parroquias, curatos y derechos de la Iglesia. En 1772 prosiguió sus tareas periodísticas con Asuntos varios sobre ciencias y artes, seguramente con prohibición final a principios del siguiente año. En 1777 entregó un informe a Bucareli sobre la grana, éste lo remite con elogios a España y se publica en Madrid en 1795. En 1778 dirige al mismo virrey un ensayo sobre el lino y el cáñamo. Se interesó por las producciones agrícolas y las subsistencias y así publica, en 1786, sus consejos para tiempo de crisis.

De forma paralela se interesó por la minería, siempre atento a los recursos naturales, pretendiendo una explotación moderna y útil para la Corona y los habitantes.

Escribió informes sobre un nuevo barreno inglés en 1769, un molino de viento en 1775, un informe a Bucareli sobre azogue y su contrabando en 1777 y, en ese mismo año, recibió un premio del Tribunal de Minería por una memoria sobre los gases tóxicos en las minas. Realiza informes y viajes sobre el azogue con prácticos de Almadén de 1777 a 1780, también en esos años escribe otros informes sobre la fundición y los hornos, en los primeros ochenta sobre el uso de la pólvora y el malacate. Roberto Moreno ha realizado una cuidada enumeración de esos trabajos.

Sus relaciones con los virreyes fueron a veces buenas y a veces malas, igual sucedió con las expediciones científicas. Tuvo una agria discusión con algún miembro de la expedición a Nueva España y sus discípulos, luego mejoraron las relaciones, siendo excelentes con la de Malaspina, dedicándoles en 1791 su escrito sobre las ruinas de Xochicalco. En ese año entabló fructífera relación con Antonio Pineda, miembro de esta expedición, y una disputa con el virrey Revilla Gigedo sobre la población de México, estableciendo un notable método demográfico. Entre 1794 y 1797 envió diversos escritos a Branciforte, destacando la memoria sobre el carbón mineral, pero también las protestas contra el anterior virrey. Fue nombrado miembro de la Sociedad Vascongada de Amigos del País en 1773 y correspondiente del Real Jardín Botánico de Madrid, así como de la Academia de Ciencias de París en 1771, pues fue un activo corresponsal enviando materiales de Historia Natural, Geografía y Astronomía. Colaboró en la Gaceta de México desde 1784 hasta 1797.

Entre los años 1787 y 1788 publicó Observaciones sobre la física, historia natural y artes útiles, y entre 1788 y 1795, su última gran revista, Gaceta de literatura. Se ocupó de muchos temas, entre los que destacan Historia Natural y Agricultura, Geografía y Astronomía, Medicina y Minería. Escribió sobre productos vegetales, sobre todo los útiles para estas artes, así como para la textil. No se olvidó de los fertilizantes y abonos, insectos y plagas, así como estudios de la fisiología y composición de los vegetales. Se apasionó por el sol y la luna, planetas y satélites, volcanes y terremotos, los instrumentos como barómetro, termómetro y relojes. Las lagunas, los vientos, la electricidad natural y los pararrayos, las tormentas y el clima fueron objeto de sus páginas. También las enfermedades y epidemias, los ahogamientos y muertes, los remedios e instrumentos médicos. La salud pública le interesó, con aguas, abastos, limpieza, alumbrado, incendios... En minería se ocupó tanto de las mejoras técnicas del trabajo de las minas, como de los procesos que mejoraban la extracción de metales, en especial la plata, pero también el mercurio, hierro y oro.

Siempre fue un enamorado de las colecciones, bibliotecas y archivos. Reunió y rebuscó papeles y libros nuevos y viejos, así como instrumentos, gustando de las colecciones de productos naturales y de los restos arqueológicos.

Puede ser considerado heredero científico de Carlos de Sigüenza y Góngora, como introductor de la ciencia moderna y como defensor de la tradición cultural novohispana. Se lamentaba del escaso apoyo de la Corona española a la ciencia americana, pues la tradición que inauguró Felipe II con el envío de la expedición de Francisco Hernández, cuyos manuscritos intenta recuperar, parecía estar olvidada. No se apoyaba a los sabios criollos mientras que se colocaban a españoles peninsulares en los lugares de mando en las administraciones civil, militar y eclesiástica. También se lamentaba de que en el Colegio de Minería no se admitieran eclesiásticos, quedando él mismo excluido de esta institución, a la que siempre admiró.

Se consagrará a la búsqueda de azogue, a la mejora de los instrumentos y los procedimientos técnicos, pero también querrá fábricas de pólvora. En minería estará argulloso de la tradición española de Bartolomé de Medina y Álvaro Alonso Barba y es generoso con la importante labor que el Colegio de Minería desarrollaba.

Elogió el saber indígena y criollo, en Agricultura, Comercio, Medicina y Minería, subrayando la necesidad de una tecnología propia. Una industria mexicana necesitaría de un proteccionismo que defendiese crías como la de cochinilla, que estudió con cuidado.

Son necesarios profesores e instituciones, los alumnos del Colegio de Minería —que serán los futuros mineros y maestros— fueron criollos y de familias de mineros.

Pretende desde la agricultura la mejora de los cultivos, en industria quiso manufacturas contra la simple explotación de metales preciosos. Para todos ellos quiere mejoras económicas, así como protección contra las crisis.

Participó en lo que Antonello Gerbi llama la disputa del Nuevo Mundo, ante las críticas de los europeos.

A las dudas de Masson sobre la contribución del imperio español a la ciencia moderna, se contestó desde América, pues aquí la polémica tuvo mayor acritud, ya que el desprecio aumentó con tonos racistas, que negaban las capacidades del hombre americano. Apoyados en construcciones que pretendían científicas, como las fases de la Tierra, la aparición del diluvio, o las ideas de degeneración, el naturalista Buffon y el filósofo De Pauw escribieron serios ataques contra los habitantes del nuevo mundo. Los seres vivos de América serían más jóvenes que los europeos, con un diluvio peculiar, que habría hecho degenerar a las especies americanas, pues sus humedades no habrían sido reabsorbidas. Los animales serían menos feroces y los hombre más incapaces que los europeos, en consecuencia.

Muchas voces se levantan en defensa de los pueblos americanos, así las de los jesuitas que han sido expulsados, como fue el caso de Francisco Javier Clavijero, maestro de Alzate, quien desde Italia defiende sus tierras y los seres vivos que las pueblan. También entre los criollos americanos surgen contendientes que responden a estas acusaciones. Todos buscan argumentos en la historia antigua y en la bíblica, pero también en la ciencia y en la cultura para señalar el valor de los animales y los hombres novohispanos. Éstos son hábiles para el saber, tan fuertes y valientes como los de Europa. En sus escritos Alzate elogia a los habitantes de América, respondiendo a las críticas: los animales son fuertes, los hombres cultos y no es cierta la barbarie de sus indígenas. No hay graves enfermedades y la sífilis no fue un producto americano. Es muy importante, como ha señalado Roberto Moreno, el trabajo que preparó para las notas de la edición de la Historia antigua de México de Clavijero, en defensa del hombre americano y su cultura.

Su exploración en el año 1777 de las ruinas de Xochicalco, que publicó en 1791 como suplemento a las Gacetas, dedicado a los componentes de la expedición Malaspina, muestra muy bien su apasionamiento por la cultura antigua. Su interés clerical y antropológico por los indios de su alrededor es constante. En un manuscrito que entregó a Antonio de Pineda, miembro de la expedición de Alejandro Malaspina, analizó sus rasgos antropológicos: “Su carácter es bueno, su constitución es regular y adecuada. Su pobreza, su aislamiento y su explotación hacen que se corrompan, cayendo con frecuencia en el alcoholismo. Son religiosos, honrados y fieles, visten y comen con sencillez y pobreza, una mejor atención de la Corona mejoraría su situación y su servicio al Rey. Algunos se han distinguido en la carrera eclesiástica e incluso en la académica. Muy cercanos a la naturaleza, que sirven y respetan, pueden ser agricultores, pescadores y cazadores de calidad. Las mujeres prolíficas atienden a las necesidades de la casa, pero también son hábiles en hilar y tejer”. Señaló las diferencias entre distintos pueblos, así como entre distintos cruces, haciendo referencia a la fortaleza, astucia y liderazgo de los coyotes, hijos de español e india. Son muy distintos por el clima, pero como cristiano reconoce que son de la misma especie.

Estas críticas no vienen tan sólo de extranjeros, también surgen en la Expedición de Nueva España. Discípulos de Vicente Cervantes, catedrático de Botánica e introductor de Linneo, critican en la Universidad la falta de saberes botánicos en la cultura mexicana. Una dura disputa lleva a José Antonio de Alzate a cuestionar los sistemas modernos del botánico Linneo y del químico Lavoisier en nombre de la propia tradición.

En sus escritos hay, sin embargo, modernidad y sabiduría, así como enojo y desesperación ante los insultos que llegan de Europa e incluso de la propia metrópoli. Se extraña de tanta sabiduría en unos jóvenes con breves estudios y critica la universidad. Rechaza el estudio de vegetales por caracteres accidentales y pretende la defensa de la Botánica mexicana, pretérita y presente. En su historia debía figurar tanto Francisco Hernández, que dio a conocer la Medicina y la Botánica indígenas, como el emperador Moctezuma, pues tenía huertos botánicos de aclimatación.

Los indígenas saben mucho de Medicina y también de Botánica y de Agricultura.

La experiencia del agricultor y del fisiólogo proporciona el saber para cultivar la tierra, curar el cuerpo, o bien descubrir drogas, como sucedió con la quina y la ipecacuana. Hay que recurrir a la observación y atender a las costumbres, además de estudiar las propiedades y los usos del vegetal. Reivindica una medicina y una agricultura, prácticas y útiles, pero también una nueva fisiología como la que está surgiendo en Europa.

Hay que ver el olor, el color, los usos, la lozanía de las plantas... además de las cualidades de los suelos y la circulación de jugos en el vegetal. El fisiólogo analiza cómo los vegetales nacen, crecen y fructifican e incluso se interesa en la reproducción animal, así hizo él mismo junto a los sabios de la expedición Malaspina.

En las páginas de las Gacetas de Literatura se abrió un nuevo mundo, que aúna tradición y modernidad, pero que defiende siempre la cultura propia.

En este sentido, se ha podido afirmar que Alzate está en la cuna de la nueva nación mexicana. Al menos creó un estilo de escribir y un gusto por la ciencia y la utilidad que son por entero modernos. Rechazó los sistemas, viejos y nuevos, y se mantuvo atento a una ciencia propia y útil, moderna y prudente, en religión y en política.

 

Obras de ~: Diario literario de Mexico. Dispuesto para la utilidad publica, â quien se dedica, México, Bibliotheca Mexicana, 1768; con J. I. Bartolache Suplemento a la famósa observacion del transito de Venus por el disco del Sol, México, Navarro, 1769; Observacion del paso de Mercurio por el disco del Sol, México, Navarro, 1769; Descripción del barreno inglés, instrumento muy útil y necesario para los mineros y labradores, México, José de Jáuregui, 1770; Observaciones meteorologicas de los ultimos nueve meses de el año de mil setecientos sesenta y nueve. Hechas en esta ciudad de Mexico, México, Lic. D. Joseph de Jáuregui, 1770; Eclypse de luna del doce de diciembre de mil setecientos sesenta y nueve años. Observado en la imperial ciudad de Mexico. Y dedicado al Rey Nro. Sr., México, Lic. D. Joseph Jáuregui, 1770; Asuntos varios sobre ciencias, y artes. Obra periódica dedicada al Rey N. Sr. (que Dios guarde), México, Biblioteca Mexicana, 1772-1773; Consejos útiles para socorrer a la necesidad en tiempo que escasean los comestibles, México, Felipe de Zúñiga y Ontiveros, 1786; Continuación del papel que con el título de Consejos útiles para socorrer a la necesidad en tiempo que escasean los comestibles, México, Felipe de Zúñiga y Ontiveros, 1786; Observaciones sobre la fisica, historia natural, y artes utiles, México, José Francisco Rangel, 1787; Gaceta de literatura de México, México, Felipe de Zúñiga y Ontiveros, 1788-1795, 3 vols. (reimpr., Puebla, Manuel Buen Abad en la Oficina del Hospital de San Pedro, 1831, 4 vols.; existe edición en CD-ROM preparada en la Benemérita Universidad Autónoma de México (UNAM) en 1999); Memoria en que se trata del insecto grana o cochinilla, Madrid, Imprenta de Sancha, 1795.

Bibl.: F. Fernández del Castillo, “Apuntes para la biografía del presbítero bachiller José Antonio de Alzate y Ramírez Cantillana”, Memorias de la Sociedad Científica “Antonio Alzate”, 48, 1927, págs. 347-375; F. Barras y de Aragón, “Viaje del astrónomo francés Chappe a California en 1769, y noticias de José Antonio de Alzate sobre la historia natural de Nueva España”, en Anuario de Estudios Americanos, 1 (1944), págs. 741-748; J. Hernández Luna, José Antonio de Alzate, México, Secretaría de Educación Pública, 1945; P. González Casanova, El misoneísmo y la modernidad cristiana en el siglo xviii, México, El Colegio de México, 1948; F. Barras y de Aragón, “Noticia de la vida y obras de Don José Antonio de Alzate y Ramírez”, Boletín de la Real Sociedad Española de Historia Natural, 48 (1950), págs. 339-353; A. Gerbi, La disputa del Nuevo Mundo. Historia de una polémica, 1750-1900, México, Fondo de Cultura Económica, 1960; R. Moreno, “La concepción de la ciencia en Alzate”, Historia mexicana, 13 (1964), págs. 346-378; B. Navarro, Cultura mexicana moderna en el siglo xviii, México, UNAM, 1964; R. Moreno, “José Antonio de Alzate y los virreyes”, Extrait des Cahiers du Monde Hispanique et Luso-Brésilien (Caravelle), 12, 1969, págs. 97-114; “Las notas de Alzate a la Historia Antigua de Clavijero”, Estudios de Cultura Náuatl, 10, 1972, págs. 359- 392; L. Sierra, El cardenal Lorenzana y la Ilustración, Madrid, Fundación Universitaria Española, 1975; E. de Gortari, La ciencia en la historia de México, México, Grijalbo, 1980; R. Moreno, “Edición, introducción, notas e índice”, en J. A. de Alzare y Ramírez, Obras. I - Periódicos, México, UNAM, 1980; Un eclesiástico criollo frente al estado Borbón, México, UNAM, 1980; R. Sánchez Flores, Historia de la tecnología y la invención en México, México, Fomento Cultural Banamex A.C., 1980; R. Moreno, “José Antonio de Alzate”, en J. M.ª López Piñero et al., Diccionario Histórico de la Ciencia Moderna en España, t. I, Barcelona, Ediciones Península, 1983, págs. 51-53; J. L. Peset, Ciencia y libertad. El papel del científico ante la Independencia de América, Madrid, Consejo Superior de Investigaciones Científicas, 1983; R. Moreno, “Edición e introducción”, en J. A. de Alzate, Memorias y ensayos, México, UNAM, 1985; E. Trabulse, C. Arias y C. Fernández, Historia de la ciencia en México. Estudios y textos. Siglo xviii, México, Fondo de Cultura Económica (CONACYT), 1985; P. Aceves Pastrana, “La difusión de la ciencia en la Nueva España en el siglo xviii: la polémica en torno a la nomenclatura de Linneo y Lavoisier”, en Quipu, 4-3 (1987), págs. 357-385; J. L. Peset, “La naturaleza como ‘símbolo’ en la obra de José Antonio de Alzate”, en Asclepio, 39-2 (1987), págs. 285-295; A. Galera, La Ilustración española y el conocimiento del Nuevo Mundo, Madrid, CSIC, 1988; R. Moreno, La primera cátedra de Botánica en México 1788, México, Sociedad Mexicana de Historia de la Ciencia y de la Tecnología, Sociedad Botánica de México, 1988; J. Sánchez Flores, “Nota preliminar”, en J. A. de Alzate, Descubrimientos del carbón mineral y petróleo en México. Documento inédito, México, Cuadernos de Quipu 3, SLHCYT, 1988, págs. 7-14; A. Saladino García, Dos científicos de la Ilustración hispanoamericana: J. A. Alzate y F. J. de Caldas, México, Universidad Nacional Autónoma de México-Universidad Autónoma del Estado de México, 1990; J. Alcina Franch, Arqueólogos o anticuarios. Historia antigua de la Arqueología en la América Española, Barcelona, Ediciones del Serbal, 1995; R. Aureliano, A. Buriano y S. López (coords.), Índice de las Gacetas de Literatura de México de José Antonio Alzate y Ramírez, Instituto Mora, México, 1996; A. Saborit, “El paraíso occidental”, en S. Bernabéu, El paraíso occidental. Norma y diversidad en el México virreinal, Instituto de México en España, Madrid, Embajada de México, 1998, págs. 223-241; A. Saladino García, J. J. Saldaña y G. Zamudio, José Antonio Alzate y Ramírez. Homenaje en el bicentenario de su fallecimiento, México, Universidad Autónoma del Estado de México, 1999; T. Rojas Rabiela (coord.), José Antonio de Alzate y la ciencia mexicana, Morelia, Michoacán (México), Instituto de Investigaciones Históricas, Universidad Michoacana de San Nicolás Hidalgo, Sociedad Mexicana de Historia de la Ciencia y de la Tecnología, Secretaría de Educación Pública, 2000; M.ª I. Terán Elizondo, Orígenes de la crítica literaria en México: la polémica entre Alzate y Larrañaga, Michoacán (México), El Colegio de Michoacán-Universidad Autónoma de Zacatecas, 2001; P. Aceves Pastrana (ed.), Periodismo científico en el siglo xviii: José Antonio de Alzate y Ramírez, México, Universidad Autónoma Metropolitana-Sociedad Química de México, 2001.

 

José Luis Peset