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Alfredo Adolfo Camús y Cardero

Biografía

Camús y Cardero, Alfredo Adolfo. París (Francia), 1815 – Leganés (Madrid), 10.II.1889. Humanista y catedrático de Literatura grecolatina.

Otra versión lo hace nacer en Baena (Córdoba), en 1797. En todo caso, de padre francés y madre natural de Baena, Alfredo Adolfo Camús recibió una esmerada educación en París. La cultura y la lengua francesas fueron parte importante de su formación, que completó después en la Universidad de Sevilla, donde obtuvo el grado de bachiller en Filosofía en 1837, y en Córdoba, donde completó tres cursos de Teología en el Seminario oficial de San Pelagio entre 1837 y 1840. La infancia y la juventud de Camús corrieron paralelas a los muchos avatares de la historia europea y española a comienzos del siglo xix, entre la Guerra de la Independencia, el regreso de Fernando VII en 1814 y su muerte en 1833. Coincidiendo con los nuevos tiempos liberales de la regencia de María Cristina, en 1834 fue catedrático propietario de Lengua francesa en el Colegio Nacional de la Asunción de Córdoba, donde pasó a ser catedrático de Geografía en 1939. Poco más tarde, ya en Madrid, da clases de Latín y Retórica y comienza a colaborar en la revista ilustrada Semanario Pintoresco Español, una de las más importantes publicaciones madrileñas. Siguiendo su carrera periodística, en 1839 pasa a ser redactor de El Imparcial. Desde 1841 hasta su vejez, Camús impartió diversas cátedras en el Ateneo de Madrid, donde en 1842 dictaba las lecciones correspondientes a la cátedra de Literatura francesa. En este año, además, fue nombrado sustituto pro universitate de Literatura e Historia en la incipiente Universidad de Madrid.

Dos años antes había traducido al castellano El viaje a Oriente, de Lamartine, obra que inició sus versiones españolas de libros franceses, como los de los filósofos Laromiguière y Victor Cousin. En lo que respecta a este último, reputado pensador y profesor de la Universidad de París, Camús vertió al castellano su sistema filosófico, de carácter ecléctico, basado en una interpretación de la Historia de la Filosofía entendida como una serie de etapas sucesivas en la conformación del espíritu humano.

En 1843, Camús es ya catedrático interino del curso primero de Filosofía de la flamante Universidad de Madrid, trasladada en el año 1836 desde Alcalá de Henares. Poco después, nombrado ya catedrático con honores de Literatura e Historia, es quien inaugura el curso 1843-1844 con un emotivo discurso en el que evoca la herencia ilustrada y lamenta el cierre de las universidades durante el reinado de Fernando VII.

Camús vivirá la renovación de la nueva Universidad madrileña, que a partir de 1845 pasará a llamarse Central, de acuerdo con el modelo de Francia. En ese año es nombrado catedrático interino de Retórica y Poética. Al calor de las nuevas reformas académicas, en 1846 obtiene casi simultáneamente los grados de licenciado y doctor y ocupa el cargo de catedrático propietario en la misma Universidad Central.

En 1849 publica en colaboración con su casi paisano, el catedrático de Literatura española José Amador de los Ríos, un importante libro escolar titulado Colección de autores selectos, latinos y castellanos. Su actividad docente en Madrid se dilatará durante cuarenta y cuatro años, gracias a la cual buena parte de los estudiantes de filosofía y derecho aprendieron a amar la literatura clásica grecolatina. Entre otros alumnos ilustres, por sus aulas pasaron Pérez Galdós, Clarín y Canalejas. No obstante, esta pasión por las humanidades clásicas no estaba reñida en Camús con su amor a las ciencias, de lo que da cuenta, especialmente, la disertación sobre la “paralage” que dictó para obtener el grado de regente en Astronomía el 12 de abril de 1848, y donde demostraba sus excelentes conocimientos de Trigonometría.

En 1857, gracias a la Ley Moyano de Educación, se asiste al mayor hito de las reformas educativas emprendidas desde 1834 hasta 1868. Entre otras novedades, la enseñanza se divide en primaria, secundaria y universitaria. En este último ámbito, se crea el sistema que hoy se conoce de Facultades y Escuelas Técnicas. En 1858 se programa la asignatura de Literatura clásica, griega y latina, disciplina de carácter histórico, impartida infatigablemente por Camús hasta su muerte, y que desaparecerá del plan de estudios en 1895. Asimismo, en el curso 1857-1858, Camús comienza a impartir en el Ateneo su cátedra sobre Latinistas españoles del Renacimiento, mencionada también en la prensa de la época como Historia literaria del Renacimiento. Estas conferencias, no exentas de un talante político liberal, tuvieron repercusión en la prensa de la época. En el curso 1862- 1863, Pérez Galdós asiste a las clases de Literatura latina, obligatorias para los alumnos de Derecho. Asimismo, acude a las lecciones sobre los humanistas españoles del Renacimiento que Camús continúa impartiendo en el Ateneo de Madrid.

En 1864 tiene lugar una curiosa disputa filológica en torno a un fragmento del comediógrafo Afranio, en la que participan latinistas franceses como Quicherat y españoles de la talla de Raimundo de Miguel y el marqués de Morante. En ella terció, por invitación de este último, Camús, con un brillante ensayo que quizá sea una de las más preciosas piezas filológicas escritas en español durante el siglo XIX.

En los revueltos años del final del reinado de Isabel II, Camús figura entre los catedráticos que firman en 1865 la solicitud al Gobierno por la que se pide el respeto a la libertad de cátedra. Tras la Revolución de 1868 y el destronamiento de Isabel II, los profesores krausistas, con los que Camús mantiene una relación amistosa, vuelven a sus cátedras. Tras la muerte de Sanz del Río en 1869, un buen amigo de Camús, Nicolás Salmerón, obtiene la cátedra de Metafísica en la Universidad Central. Durante el curso 1871-1872, Clarín asiste a las clases de Camús y lo mismo hará Menéndez Pelayo durante el curso 1873- 1874, aunque no como alumno oficial. Es la época de las grandes diferencias ideológicas de Menéndez Pelayo con Nicolás Salmerón, que imparte la cátedra de Metafísica. En 1876, se crea la Institución Libre de Enseñanza, a instancias de un grupo de profesores de inspiración krausista, como Giner de los Ríos y Salmerón, que han sido separados de la docencia universitaria en 1875. Camús sigue impartiendo las conferencias sobre los humanistas españoles del Renacimiento y, según la prensa de la época, éstas despiertan en el público un vivísimo interés.

Una de las muestras más emotivas del amor y admiración que Camús despierta entre sus discípulos está en el comienzo de la novela de Galdós Fortunata y Jacinta, publicada en 1887, que comienza con un velado recuerdo al maestro. Tan sólo dos años más tarde, el 10 de febrero de 1889, muere Alfredo Adolfo Camús en el pueblo madrileño de Leganés. Clarín y Menéndez Pelayo escribieron sendas emotivas necrologías, y se publicó además una anónima en La Justicia. Diario Republicano.

Entre las distinciones que recibió en vida cabe destacar las siguientes, fue miembro de la Real Academia Grecolatina (antigua Academia Latina Matritense) desde 1836, y desde 1849 perteneció a la Academia General de Ciencias, Bellas Letras y Nobles Artes de Córdoba. En 1843 se le nombró numerario de la Academia Española de Ciencias Eclesiásticas, y también en ese mismo año pasó a formar parte de la Academia de Ciencias Naturales de Madrid, donde ejerció el cargo de secretario en su sección de Ciencias Físico- Matemáticas. Otros de sus grandes honores fue pertenecer a la Sociedad Geográfica de París desde 1843.

Sin embargo, a pesar del empeño que pusieron personas como Menéndez Pelayo, no ingresó jamás en la Real Academia Española. Se le concedió, asimismo, la Gran Cruz de Isabel la Católica.

Camús no fue tan relevante por lo que escribió o hizo como por la impronta estética y moral que dejó en sus más eminentes discípulos. Entre todos los testimonios que se conservan, puede destacarse el interesante comentario que hace Galdós sobre los gustos estéticos de Camús y que él mismo parece compartir: “Quisiéramos decir algo sobre los principios que en materia de estética profesa el señor Camús. Es enemigo declarado del realismo grosero; le persigue en todas partes, y le acosa constantemente, tanto en la literatura como en la estatuaria, tanto en la pintura como en la música. Idólatra de la belleza clásica griega, aborrece de muerte todo lo convencional. La moderna escuela literaria francesa y los reflejos que arroja sobre las artes plásticas y sobre la música, es objeto de sus iras de crítico y de erudito. Los poetas griegos y latinos son para él semidioses; además, es apasionadísimo de Shakespeare, de Cervantes, de Molière, de Calderón. Como latino adora a Luis Vives, a El Tostado, a Erasmo; como erudito es entusiasta de Nieburh. En pintura prefiere a Velázquez, a Rafael y a Murillo; en música rinde culto a Rossini y le seduce la sencillez encantadora de Bellini; la ópera francesa es víctima de sus pullas sangrientas. Los escritores modernos, los sabios de café, las celebridades creadas en La Correspondencia, las eminencias de gacetilla, le hacen feliz. Cuando habla de esto, su fisonomía llega al último grado de expresión cómica y de movilidad. Su lengua cáustica se convierte en viperina y, si se explicara andando, avivaría el paso en tocando este punto”.

 

Obras de ~: Sistema de las facultades del alma por Mr. P. Laromiguière, Profesor de Filosofía de la Academia de París. Anotado y adicionado con un nuevo ensayo sobre las facultades del alma por Gruyer, y traducido al castellano por ~, Córdoba, Imprenta de Noguer y Manté, 1841; Compendio elemental de historia universal, Madrid, Boix, 1842-1843; Discurso inaugural pronunciado para la solemne apertura del curso de 1843 a 1844 en la Universidad Literaria de esta corte el día 1.º de noviembre último, Madrid, Aguado, 1843; con A. Gonzalo Veraldo, Manual de Filosofía racional, Madrid, Imprenta y Librería de Boix, 1845; Manual de Antigüedades Romanas, o Cuadro abreviado de las instituciones, políticas, sociales y religiosas de Roma. Por M. G. Ozaneaux. Traducido y anotado por ~, Madrid, Boix, 1845; Principios de retórica y poética escritos por Francisco Sanchez; ilustrados con notas y seguidos de un Tratado de arte métrica, Madrid, M. Rivadeneyra y comp., 1845; “Homero y la Ciencia Nueva”, en El Siglo Pintoresco, I y III (1845) (vuelto a publicar en el Bollettino del Centro di Studi Vichiani, XXIV-XXV [1994-1995] págs. 325-350); Preceptistas latinos para el uso de las clases de Principios de Retórica y Poética. Con un análisis razonado de estas obras, Madrid, M. Rivadeneyra y comp., 1846; Curso elemental de Retórica y Poética. Retórica de Hugo Blair. Poética de Sánchez, Madrid, M. Rivadenyra, 1847; Synopsis lectionum, quarum explicationi apud litterarum latinarum operam dantes in hoc generali matritensi gymnasio praesenti curriculo vacare intendit doctae Alfredus Adolphus Camus, Madrid, Imprenta y Librería de La Publicidad, 1848; con J. Amador de los Ríos, Colección de autores selectos, latinos y castellanos, para uso de los institutos, colegios y demas establecimientos de Segunda Enseñanza del Reino, Madrid, Imprenta Nacional (vols. 1, 2 y 5) y Est. Tipográfico de S. Saunaque (vols. 3 y 4), 1849; Curso elemental de Retórica y Poética: retórica de Hugo Blair [y] poética de Sánchez: textos aprobados por el real Consejo de Instrucción pública, ordenados, corregidos y adicionados con un tratado de versificación castellana y latina, Madrid, León Pablo Villaverde, 1854; “Epístola a D. Manuel de Assas”, en La Discusión, 5 de marzo de 1857, y Semanario Pintoresco Español (1857), págs. 37-40 (en M. Menéndez Pelayo, Bibliografía Hispano- Latina Clásica, I, Santander, Aldus, 1950, págs. 406-412); Programa de literatura clásica, griega y latina, Madrid, Imprenta de las Escuelas Pías, 1861; “Carta al Marqués de Morante y a D. Raimundo de Miguel sobre un fragmento de Afranio”, en La Democracia, 21 de febrero de 1864 y La Discusión, 28 de febrero de 1864 (en M. Menéndez Pelayo, Bibliografía Hispano- Latina Clásica, I, Santander, Aldus, 1950, págs. 32-48); “Estudios de Literatura Griega. Comedia. Aristófanes (páginas de un libro inédito)”, en Revista de la Universidad de Madrid. Segunda Época, I (1873), págs. 152-163; 329-350; 480-490 y 641-650, y II (1873), págs. 398-407 (cfr. Menéndez Pelayo, X, 1953, pág. 222); Programa de literatura clásica griega y latina presentado en la Universidad Central, Madrid, Aribau, 1876.

 

Bibl.: E. Castelar, “Lecciones del Sr. D. Alfredo Adolfo Camús sobre la historia literaria del renacimiento”, en La Época, 7 de enero de 1858; B. Pérez Galdós, “Alfredo Adolfo Camús”, en Crónica de Madrid, XXIV (1865-1866); J. Canalejas y Méndez, Apuntes para un Curso de Literatura Latina (tomos I y II), Madrid, Est. Tipográfico de Manuel Martínez, 1874-1876; L. Alas (Clarín), “Plauto en la escena”, en La Unión, 373, 14 de diciembre de 1879; F. Herrán, “Alfredo A. Camús. Catedrático”, en El Imparcial, 3 de mayo de 1880; Redacción, “D. Alfredo Adolfo Camús y Cardero”, en La Justicia, 21 de febrero de 1889; L. Alas (Clarín), “Camús”, en Ensayos y Revistas 1888-1892, Madrid, Manuel Fernández y Lasanta, 1892, págs. 5-26; R. Ramírez de Arellano, Ensayo de un catálogo biográfico de escritores de la provincia y diócesis de Córdoba. Tomo II, Madrid, Tipografía de la Revista de Archivos, Bibliotecas y Museos, 1922; M. Menéndez Pelayo, Discurso leído en la Universidad Central en la solemne inauguración del curso académico de 1889 a 1890, sobre Las vicisitudes de la Filosofía platónica en España, en Obras completas de Menéndez Pelayo. Vol. XLIII, Ensayos de Crítica filosófica, Santander, Aldus, 1948, págs. 9-115; J. Blanquat, “Lecturas de juventud”, en Cuadernos Hispanoamericanos. Homenaje a Galdós, 250-252 (1971), págs. 161-220; P. Cherchi, “Alfredo Adolfo Camús e la fortuna di Vico in Ispagna”, en Bollettino del Centro di Studi Vichiani, 4 (1974); J. Beyrie, Galdós et son mythe. Liberalisme et Christianisme en Espagne au xixème Siecle (1843-1873), t. I, Lille, Université, 1980; S. Mollfulleda Buesa, El latín en los Episodios Nacionales, Barcelona, Universitat de Barcelona, 1996; J. L. Mora García, Galdós (1843-1920), Madrid, Ediciones del Orto, 1998; F. García Jurado, Alfredo Adolfo Camús (1797-1889). Humanismo en el Madrid del siglo xix, Madrid, Ediciones Clásicas, 2002; F. García Jurado, “La historiografía de la literatura latina y su conciencia en los autores modernos: visiones divergentes del canon y la decadencia en Pérez Galdós y Huysmans”, en Cuadernos de Filología Clásica. Estudios Latinos, 24/1 (2004) págs. 115-147; M.ª J. Barrios Castro, “Un estudio desconocido sobre Aristófanes. Los artículos del catedrático Alfredo Adolfo Camús”, en F. García Jurado et al. (eds.), La historia de la literatura grecolatina en el siglo xix español: espacio social y literario, Málaga, Analecta Malacitana, 2004.

 

Francisco García Jurado