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Julio Garcés

Biografía

Garcés, Julio. Soria, 1919 – Lima (Perú), 1976. Poeta.

Aunque nació junto a la plaza de Herradores, el lugar soriano al que volvieron sus recuerdos y su poesía a lo largo de toda su vida fue el viejo monasterio templario de San Polo, en el paseo machadiano hacia la ermita de San Saturio, que era, junto a la finca que lo rodea, propiedad de su familia. El cauce del río, las sierras plateadas y las huertas en torno dibujaron continuamente en su memoria el paraíso de su infancia.

Cuando cumplió cuatro años, su familia comenzó a pasar temporadas en Madrid, pero siguieron, en verano, regresando a San Polo y allí fue donde el estallido de la guerra encontró al poeta. Sin embargo, “Yo no veía el mapa de mi patria / Yo veía tan sólo los rastrojos / El río que pasaba el campo abierto”, escribirá después de muchos años en evocación de ese tiempo en el que su vida permanecía ajena a las vicisitudes colectivas. Ya instalado con su familia definitivamente en Madrid, continuó sus estudios en el colegio del Pilar. Conoció en aquella adolescencia a poetas como Luis Felipe Vivanco y Agustín de Foxá, que participaban en “los crepúsculos” madrileños y románticos organizados por Mariano Rodríguez de Rivas. A esa atmósfera, al canto de la Castilla exacta y al clima de la exaltación falangista deben mucho los dos primeros libros de Garcés, Peregrinaje y Primer Romancero del Recuerdo, publicados en Zaragoza en plena guerra. Sus hermanos mayores, Luis y Antonio, afines a las izquierdas, habían comenzado ya sus actividades políticas. Antonio fue encarcelado en Valencia.

La familia se trasladó a Zaragoza, Alicante y, por fin, a Barcelona.

En Barcelona, ya pasada la guerra, Julio encontró a los amigos y la estética surrealista y romántica en la que compuso casi toda su poesía, siempre publicada en reducidísimas tiradas, que la hacen hoy muy difícil de encontrar. Publicó, recién terminada la guerra, poemas en la revista Entregas de poesía, que dirigía Juan Ramón Masoliver, y participó en las tertulias a las que acudían sus afines Juan Eduardo Cirlot y Manuel Segalá. La más frecuente de estas tertulias se celebraba cerca de la plaza Real, en la taberna La Leona.

“Los poemas de La Leona”, los llamó Enrique Granell, cuando fueron publicados en el catálogo Mundo de Juan Eduardo Cirlot (1996), a las poesías compuestas a varias manos por estos poetas con intervención también de César González-Ruano y Ramón Eugenio de Goicoechea. Alguno de estos poemas fue publicado en la revista Maricel de Sitges, donde vivía Ruano y desde donde el escritor recordó a este grupo de poetas y amigos en su Nuevo Descubrimiento del Mediterráneo.

Por entonces —primeros años cuarenta—, publicó El amor brujo (siete poemas impresos sobre una lámina de madera de plátano), Gris, Odas y Oda a José Roca. Entre las odas de esos años, Garcés dedicó una a su amigo el pintor Ramón Rogent, también asiduo de Sitges, y otras a Carmen Laforet, autora de Nada (1944), y a Linka Babeçka, a quien está dedicada la célebre novela. Según un estudio publicado por Ramón Eugenio de Goicoechea en El Correo Literario (16 de junio de 1952), algunos de los rasgos de Julio Garcés son reconocibles en ciertos personajes de Nada. Hay otra “Oda a Julio Garcés” escrita por Manuel Segalá y un “Retrato abstracto de Julio Garcés” que Cirlot escribió en el café de la Rambla el 21 de diciembre de 1946.

La plenitud surrealista y romántica, sin embargo, con mayor desbordamiento nerudiano, la encontró en el extenso libro Poesía sin orillas, publicado en 1947, donde reunió poemas que para César González- Ruano, según dijo en su Antología de poetas españoles contemporáneos en lengua castellana (1946), hacían de Garcés “el mejor heredero en fortuna y universalidad del surrealismo de Alberti entre nosotros”.

Con ese libro se despidió de la poesía (por lo menos de la publicada) y de España. Había conocido a la que habría de ser su esposa, la peruana Esther Desmaison, que bailaba en el ballet clásico del Liceo cuando llegó a Barcelona como miembro de los Ballets Nacionales de su país. En 1950 viajó a Venezuela, donde su hermano Luis tenía negocios de aviación, y luego se trasladó definitivamente a Lima como agregado cultural de la embajada española. Allí murió en 1979.

Algo antes de morir, en 1976, Antonio Ruiz publicó en Soria los que serían últimos poemas de Julio Garcés con el elocuente título de Los poemas de San Polo. Quedaron y quedan de su obra muchos poemas inéditos. Los poemas de San Polo forman un libro construido por la columna vertebral de los ocho cantos que componen el poema “Numancia”, cuyos primeros fragmentos habían aparecido publicados en Barcelona en 1948. Quizá sea éste, de tan larga urdimbre, el poema de mayor altura y emoción de todos los que Garcés escribió y uno de los mayores que la poesía española alcanzó a dar en aquella cuerda suya romántica, sentimental y visionaria.

Arropando a ese gran poema y con cierto recuerdo del Cirlot de las variaciones permutatorias y la escritura automática, aparecen allí otras composiciones que tienen un aire ritual de invocación de la memoria o de catálogos sentimentales: “Os llamo enamoradas amatistas / Os llamo inconfesables alamedas”.

Uno de ellos es la “Elegía por Antonio Machado en las márgenes del Duero”. Pero en realidad toda la poesía de Garcés tuvo ese aire de elegía en la que el poeta suspiraba por regresar a su paraíso infantil, en la orilla de aquel río al que su poesía, al menos, terminó por volver. En 1992 fue publicada su Poesía completa —que es únicamente recuento de la editada— con edición y estudio preliminar de Enrique Andrés Ruiz.

 

Obras de ~: Peregrinaje, Zaragoza, Martín Serrano Díaz, 1938; Primer Romancero del Recuerdo, Zaragoza, Martín Serrano, 1939; El amor brujo, Barcelona, 1942; Gris, Barcelona, Zamorano, 1942; Odas, Barcelona, Berenguer, 1943; Oda a José Roca, Barcelona, Gráficas A. López, 1943; Poesía sin orillas, Barcelona, Carlos Fisas, 1947; Los poemas de San Polo, Soria, Antonio Ruiz, 1976; Poesía completa, ed. y est. prelim.

de E. Andrés Ruiz, Barcelona, Anthropos, 1996; “Los poemas de La Leona”, en Mundo de Juan Eduardo Cirlot, catálogo de exposición, Valencia, Instituto Valenciano de Arte Moderno, 1996.

 

Bibl.: J. E. Cirlot, “Julio Garcés, sin orillas”, en Solidaridad Nacional, Barcelona, 19 de mayo de 1946: C. González- Ruano, Nuevo descubrimiento del Mediterráneo, Barcelona, 1946; Antología de poetas españoles contemporáneos en lengua castellana, Barcelona, Gustavo Gili, 1946; G. Díaz Plaja, La poesía lírica española, Barcelona, Labor, 1949; J. Albi y J. Fuster, Antología del surrealismo español, Alicante, Verbo, 1952; E. Azcoaga, Panorama de la poesía moderna española, Buenos Aires, Periplo, 1953; R. Millán, Antología de la poesía española, Madrid, Aguilar, 1955; F. C. Sainz de Robles, Historia y antología de la poesía española. Del siglo XII al XX, Madrid, Aguilar, 1955; D. Ridruejo, Casi unas memorias, Barcelona, Planeta, 1976; J. R. Masoliver, “Un venturoso retorno: Julio, de Barcelona”, en La Vanguardia, Barcelona, 10 de marzo de 1977; S. Sanz Villanueva, Literatura española contemporánea, Madrid, Taurus, 1985; V. García de la Concha, Historia de la literatura española contemporánea, Madrid, Cátedra, 1988; E. Andrés Ruiz, “Las geografías de Julio Garcés”, en J. Garcés, Poesía completa, op. cit.; J. Gaspar Alcubilla, “Julio Garcés”, en Celtiberia (Soria), 96 (2002).

 

Enrique Andrés Ruiz