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Manuel de la Cámara y Livermoore

Biografía

Cámara y Livermoore, Manuel de la. Málaga, 7.IV.1836 – 4.I.1920. Almirante que mandó la “Escuadra de Reserva” en la Guerra Hispano-americana.

Procedente de una familia de comerciantes, ingresa en el Colegio Naval como aspirante de Marina en julio de 1850, sentando plaza de guardiamarina dos años después en el departamento de Cádiz. Entre los años 1852 y 1858 realiza diversas navegaciones por aguas de la Península y las Antillas y en julio de este último año, ascendido a alférez de navío, se le destina al Apostadero de La Habana, donde embarca en varios buques (Isabel II, Pizarro, Petronila, Valdés, Isabel la Católica, Francisco de Asís, Ulloa), e interinamente manda las goletas Cristina y Juanita; regresa a la Península en 1863, al vapor Piles, con base en Cádiz.

En agosto de 1864 pasa destinado a la Escuadra del Pacífico, al mando de Méndez Núñez, embarcando de 2.º comandante en la goleta Vencedora, y ascendido a teniente de navío (1865) forma parte de la dotación de la fragata Villa de Madrid tomando parte en varios hechos de guerra en 1866, entre los que cabe destacar el bloqueo de los puertos chilenos, el combate de la isla de Abtao contra la escuadra chileno-peruana o el bombardeo de Valparaíso. En abril del mismo año participa en el bloqueo de la escuadra de Chorrillos en las cercanías del Callao hasta el 2 de mayo, cuando tiene lugar el bombardeo de dicha población y ataque a sus fortalezas. Por los méritos contraídos durante la guerra del Pacífico se le confiere el empleo de comandante de Infantería de Marina y la Cruz del Mérito Naval de 1.ª clase.

El 18 de julio de 1867 forma parte de la comisión de Marina en Londres y más tarde se le destina sucesivamente a las fragatas Vitoria y Arapiles; ascendido al año siguiente a teniente de navío de 1.ª clase, se le envía al Apostadero de Filipinas, donde toma el mando del cañonero Prueba, en misiones de apoyo a la Comisión Hidrográfica del Archipiélago; permaneció en dicho destino hasta 1870, año en que regresa a la Península.

En 1872 en plena guerra es destinado al Apostadero de La Habana y toma parte en numerosas acciones al mando de varios buques (goleta Favorita, cañoneros Bazán y Cuba Española). Al mando de este último, acudió a la defensa de Guantánamo atacado por las fuerzas de Maceo; por los méritos contraídos se le concede la Cruz Roja de 2.ª del Mérito Naval y otra Cruz del Mérito Militar por los servicios prestados en el Departamento Oriental.

Ascendido a capitán de fragata (1876), y al mando de la corbeta África, por denuncia de los oficiales de dicho buque se le suspende del mando y es reprendido por el capitán general de Cartagena; sin embargo, al entregar dicho buque es felicitado por el almirante de la Escuadra, y se le asigna posteriormente el mando de la corbeta Tornado, con la que realiza varios viajes a Marruecos para trasladar al ministro plenipotenciario de España en dicho país, así como al personal de la embajada marroquí en España.

Por Real Orden de noviembre de 1885 es nombrado jefe de la comisión de Marina en Estados Unidos hasta enero de 1888, fecha en que regresa a la Península, y asciende a capitán de navío ese mismo año.

Tras ocupar los mandos de los cruceros Reina Mercedes y Castilla, se le asigna el de la División de Filipinas, compuesta por los cruceros Castilla, Don Juan de Austria y Ulloa; llega a Cavite en junio de 1890 y permanece en dicho destino hasta diciembre del mismo año, en que cesa por enfermedad. De regreso a la Península en 1891, se le asigna el cargo de mayor general del Apostadero de La Habana y de la Escuadra de las Antillas. Regresa a Cádiz al año siguiente al ser nombrado comandante del crucero Navarra.

En abril de 1894 es ascendido a capitán de navío de 1.ª clase y al año siguiente se le nombra jefe de la comisión de Marina en Inglaterra (agregado naval a la embajada), hasta abril del año 1897, cuando alcanza el empleo de contralmirante.

Declarada la guerra entre España y Estados Unidos y destruida la flota española en Cavite (1 de mayo de 1898), ante las peticiones de socorro del gobernador general de Filipinas, Basilio Augustín, el Gobierno de España decide enviar una escuadra para defender Manila, sitiada por norteamericanos y filipinos; la escuadra, compuesta, entre otros buques, por el acorazado Pelayo y el crucero Carlos V y al mando de Manuel de la Cámara, zarpa de Cádiz arbolando su insignia en el Pelayo, rumbo a Filipinas vía Port Said, donde fondea el 26 de junio y permanece hasta el 5 de julio, fecha en que emboca el canal de Suez. Mientras tanto, Estados Unidos difunde la amenaza que atacaría las costas españolas (Cádiz, Málaga y Barcelona) si la citada escuadra sigue su camino. La amenaza, que tiene serios fundamentos, así como la negativa egipcia a carbonear los buques españoles con la excusa de haber sido adquirido todo el stock por Estados Unidos, llevan al Gobierno de Sagasta a telegrafiar al almirante, que se encuentra en el mar Rojo, para que regrese a España; se eclipsa así la única esperanza de que Manila no sea tomada y de romper el despliegue estratégico estadounidense.

De regreso a España, sigue al mando de la escuadra, que a partir de enero de 1899 pasa a llamarse “Escuadra de Instrucción”, con la que navega durante varios meses por aguas peninsulares y de Canarias.

A partir de estas fechas desempeña diversos cargos, entre ellos, el de capitán general del Departamento de Ferrol (1901) y el de ayudante de campo del rey Alfonso XIII (1902), siendo designado para recibir y acompañar al rey de Portugal desde la frontera hasta Madrid; en mayo de 1903 asciende a vicealmirante, y se le nombra presidente de la Junta de la Marina Mercante; en agosto de este último año, a petición propia, se le concede el pase a la situación de reserva.

 

Fuentes y bibl.: Archivo-Museo don Álvaro de Bazán (Viso del Marqués, Ciudad Real), hoja de servicios y datos personales de M. de la Cámara y Livermoore.

M. Sastrón, La insurrección de Filipinas y la guerra hispanoamericana en el Archipiélago, Madrid, 1901; C. Seco, Tríptico carlista, Barcelona, Ariel, 1973; V. Palacio Atard, La España del siglo xix, Madrid, Espasa Calpe, 1981; F. Morales Padrón, Manual de historia universal: historia general de América, Madrid, Espasa Calpe, 1982 (2.ª ed. rev. y aum.); R. Carr, España, 1808-1975, Barcelona, Ariel, 1985; A. Ubieto, J. Reglá, J. M.ª Jover y C. Seco, Introducción a la Historia de España, Barcelona, Teide, 1986; M. Hernández Sánchez- Barba, Hispanoamérica en el siglo xix, Madrid, Anaya, 1998; A. R. Rodríguez González, La guerra del 98. Las campañas de Cuba, Puerto Rico y Filipinas, Madrid, Agualarga, 1998; J. Cervera Pery, La guerra naval del 98, Madrid, San Martín, 1998; V. M. Concas y Palau, La Escuadra del almirante Cervera, Madrid, San Martín, 1998; A. Castellanos, Filipinas, de la insurrección a la intervención de EE UU, Madrid, Sílex, 1998.

 

Alicia Castellanos Escudier