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Leopoldo Calvo-Sotelo y Bustelo

Biografía

Calvo-Sotelo y Bustelo, Leopoldo. Marqués de la Ría de Ribadeo (I). Madrid, 14.IV.1926 – Pozuelo de Alarcón (Madrid), 3.V.2008. Doctor ingeniero, político, académico, escritor.

Sus padres fueron Mercedes Bustelo y Leopoldo Calvo Sotelo, letrado del Consejo de Estado, quien falleció cuando su hijo tenía siete años. Hermanos de su padre fueron el político José Calvo Sotelo y el dramaturgo y académico Joaquín.

Tras la muerte de su padre, Leopoldo Calvo-Sotelo pasó a residir en Ribadeo, en el ámbito de la familia Bustelo. Durante toda su infancia vivió en esa población gallega —evocada por su padre en el libro Ribanova.

(Una vez era un pueblo...) (1928)— a la que se ha sentido vinculado de por vida, y de la que, muchos años más tarde, fue nombrado alcalde honorario, y cuyo nombre figura en el título nobiliario que, con grandeza de España, le concedió el rey Juan Carlos I el 25 de junio de 2002: marqués de la Ría de Ribadeo, con grandeza de España.

Cursó sus estudios primarios en el Instituto Escuela de Madrid y los del bachillerato en el Instituto de Ribadeo en 1936; en el Instituto Peñaflorida de San Sebastián en 1938, y, de nuevo, en Ribadeo, hasta que, en febrero de 1941, se trasladó con su madre y cinco hermanas a Madrid, en donde terminó el bachillerato en el Instituto Nacional Cervantes.

En 1951 concluyó sus estudios de Ingeniería de Caminos, Canales y Puertos y le fue concedido el Premio Escalona, reservado al número uno de cada promoción. De modo inmediato, inició su actividad como ejecutivo de empresas industriales: Perlofil, sociedad vinculada al Banco Urquijo, desde la que en 1963 pasó, como consejero-delegado, a Unión Explosivos Riotinto, gran grupo industrial, de amplia actividad: la minería, los fertilizantes, la petroleoquímica, la metalurgia del cobre, los plásticos y, en los últimos años, los sectores inmobiliarios y editoriales (Labor y Barral).

En octubre de 1971 fue designado procurador en Cortes en representación de los empresarios del Sindicato Nacional de Industrias Químicas y presidió la Comisión de Obras Públicas.

Calvo-Sotelo inició sus actividades políticas en las Juventudes Monárquicas, alentadas por Joaquín Satrústegui.

En 1975 participó junto con Pío Cabanillas, Manuel Fraga, Francisco Fernández Ordóñez y José María de Areilza en la fundación de la Federación de Estudios Independientes, S.A. (FEDISA).

En 1954 contrajo matrimonio con Pilar Ibáñez- Martín, hija del ministro de Educación Nacional, José Ibáñez Martín, con la que tuvo una hija y siete varones.

Su primer empleo en el sector público fue la presidencia de la Red Nacional de Ferrocarriles Españoles (RENFE), de la que le dio posesión el ministro de Obras Públicas, Federico Silva, en julio de 1967, si bien dimitió meses después, para regresar a Unión Explosivos Riotinto.

Formó parte, como ministro de Comercio, del primer gobierno de la Monarquía, y en el segundo, el nuevo presidente Adolfo Suárez le encargó la cartera de Obras Públicas, cargo que desempeñó hasta abril de 1977, en que dimite para preparar la campaña electoral de junio y poner en marcha la organización de lo que sería la Unión de Centro Democrático. Posteriormente volvió al Gobierno como ministro para las Relaciones con la Comunidad Económica Europea y, más tarde, como vicepresidente segundo de Asuntos Económicos.

En febrero de 1981, y tras la dimisión de Adolfo Suárez, fue investido como presidente del Gobierno.

Durante la sesión parlamentaria para la votación de su candidatura (23 de febrero) tuvo lugar la irrupción en el Congreso de un grupo de guardias civiles que, bajo el mando del teniente coronel Antonio Tejero, pretendían dar un golpe de Estado, intento abortado por la decisiva intervención del rey Juan Carlos I.

Durante su mandato, que finalizó en diciembre de 1982 tras el triunfo electoral del Partido Socialista Obrero Español (PSOE), la decisión más relevante fue la adhesión de España a la Organización del Tratado del Atlántico Norte (OTAN) (30 de mayo de 1982). También y con el propósito de poner orden en el desarrollo autonómico, consiguió, previo pacto con el PSOE, la aprobación de la Ley Orgánica de Armonización del Proceso Autonómico (Loapa), que fue recurrida ante el Tribunal Constitucional.

El continuado deterioro del partido gobernante, con deserciones de alguna de sus figuras principales y distanciamiento entre los órganos del partido y los miembros del gabinete, unido a los resultados adversos para Unión de Centro Democrático (UCD) en las elecciones autonómicas de Galicia (octubre de 1981) y en Andalucía (mayo de 1982), y, de modo especial, el abandono de Adolfo Suárez de UCD (en julio de 1982), para formar un nuevo partido, el Centro Democrático y Social (CDS), movieron a Calvo-Sotelo a convocar elecciones anticipadas que se celebraron en octubre de 1982, con el triunfo del Partido Socialista.

Como una perspicaz y bien documentada cronista política, Victoria Prego ha escrito: “[...] Calvo-Sotelo logró llegar a octubre de 1982 sin que nada, ni en las instituciones ni en el país se hubiera derrumbado. Al contrario, el Parlamento recuperó su vigor y su dignidad.

La Corona salió indemne de los serios intentos producidos de implicar al Rey en los preparativos del golpe; el proceso autonómico continuó su marcha, bien es cierto que reconducido por una ley que luego se declararía parcialmente inconstitucional; España ingresó en la Alianza Atlántica, cosa que ahora no le reprocharían quienes entonces se opusieron a ello, y los españoles fueron recuperando la tranquilidad y alejándose del temor”.

En 1983 fue miembro de la Asamblea Parlamentaria del Consejo de Europa y en 1986, diputado del Parlamento Europeo.

El 24 de enero de 2007 tomó posesión, en su condición de ex presidente del Gobierno, como miembro del Consejo de Estado, ocasión en la que pronunció un discurso de gran contenido político y de crítica al Gobierno, al que pertenecen estas palabras: “Tenía yo hasta hace un par de años la certeza de que con la nueva Monarquía parlamentaria habíamos superado definitivamente los españoles dos siglos de zozobra política; creía que teníamos por fin, como tienen muchos entre nuestros vecinos, una tierra firme sobre la que asentar nuestro progreso, anclados ya en Occidente por nuestra adhesión al Tratado de Washington e integrados en la Unión Europea: sin más revisiones radicales de nuestra Constitución, sin más preguntas angustiosas sobre nuestro ser nacional, sin más referencias destructoras a 1931 o a 1939, arrumbados ya nuestros demonios congénitos en el muladar de la historia y olvidados allí para siempre. Si mi optimismo hubiera sido fundado no estaría hoy aquí hablando de política, salpicando con la política este templo del derecho; pero me he creído en la obligación de usar esta venerable tribuna, la única que hoy formalmente se ofrece a un ex presidente de gobierno, para decir cuánto me preocupa la evolución última de nuestro acontecer político”.

A su formación técnica, con una especial vocación de matemático, une Calvo-Sotelo una amplia y cuidada cultura e interés por el mundo de las ideas, como, por ejemplo, puso de manifiesto en su discurso en el acto inaugural del curso 1981 en la Universidad Internacional Menéndez Pelayo en Santander, en el que reflexionó en torno al pensamiento de tres filósofos: Unamuno, Maritain y Ortega, y, otro ejemplo, en su gestión de presidente de la Fundación José Ortega y Gasset (1993-1997).

Su labor como escritor, dotado de una buena prosa en la que luce su sentido del humor y de la ironía, ha dado como fruto varios libros, en los que se entremezclan memorias familiares y juicios muy personales sobre su actuación y experiencias, tanto en el campo profesional como en el político.

El 22 de junio de 2004 fue elegido miembro de la Real Academia de Ciencias Morales y Políticas, en la que ingresó el 16 de noviembre de 2005; su discurso de admisión tuvo por título Sobre la transición exterior, siendo contestado, en nombre de la corporación, por Salustiano del Campo Urbano. Fue asimismo académico de honor de la Real Academia de Ingeniería y presidente del Patronato de la Universidad Antonio de Nebrija y de la Fundación Eduardo Torroja, y patrono de la Fundación Xavier Zubiri y del Instituto Tecnológico de Galicia.

 

Obras de ~: Discursos e intervenciones públicas del Presidente del Gobierno, Madrid, Secretaría de Estado para la Información, 1982; Memoria viva de la transición, Barcelona, Plaza y Janés, 1990; Papeles de un cesante. La política desde la barrera, Barcelona, Galaxia Gutenberg, 1999; Pláticas de familia (1878-2003), Madrid, La Esfera de los Libros, 2003.

 

Bibl.: L. Calvo-Sotelo, Ribanova. (Una vez era un pueblo...), Madrid, Espasa Calpe, 1928; M. Gómez-Santos, Conversaciones con Leopoldo Calvo-Sotelo, Barcelona, Editorial Planeta, 1982; J. M. Cuenca Toribio y S. Miranda García, El poder y sus hombres. ¿Por quiénes hemos sido gobernados los españoles? (1705-1998), Madrid, Editorial Actas, 1990; M. Artola Gallego, Enciclopedia de Historia de España, vol. 4. Diccionario biográfico, Madrid, Alianza Editorial, 1991; P. Fernández- Miranda Lozana, “Bibliografía sobre la transición política española”, en Revista de Estudios Políticos (Madrid), n.º 42 (1995), págs. 213-223; V. Prego, Diccionario de la Transición, Barcelona, Plaza y Janés, 1999; J. J. Alzugaray, Un Instituto enraizado en la sociedad, Madrid, Ediciones Encuentro, 2005; VV. AA., “En memoria del Presidente Leopoldo Calvo-Sotelo”, en Cuenta y Razón, segunda etapa, n.º 5 (noviembre-diciembre de 2008), págs. 9-96.

 

Antonio Lago Carballo