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Leopoldo Calvo-Sotelo y Bustelo

Biografía

Calvo-Sotelo y Bustelo, Leopoldo. Marqués de la Ría de Ribadeo (I). Madrid, 14.IV.1926 - Pozuelo de Alarcón (Madrid), 3.V.2008. Presidente del Gobierno, ingeniero de Caminos, Canales y Puertos, consejero de Estado, académico de Ciencias Morales y Políticas, Grande de España.

Nació en el seno de una familia de tradición política, de la que fue el único hijo varón de cinco hermanos; su tío José Calvo Sotelo, ex ministro de Hacienda durante la Dictadura de Primo de Rivera y diputado, fue asesinado el 13 de julio de 1936, en vísperas del inicio de la guerra civil. Cursó estudios en Ribadeo —localidad a la que estaba vinculada su familia—, San Sebastián y Madrid. En la capital ingresó en la Escuela de Ingenieros de Caminos, Canales y Puertos donde terminó la carrera en 1951 con el número uno de su promoción y otros premios. Debido a la dependencia orgánica de la Escuela de Ingenieros del ministerio de Obras Públicas los ingenieros se incorporaban automáticamente como funcionarios, recibiendo su nombramiento como ingeniero segundo del Cuerpo en noviembre de 1952 y su primer puesto en la Administración un mes después, como ingeniero subalterno en los Servicios Hidráulicos del Guadiana. En 1968 obtuvo el doctorado. Contrajo matrimonio en abril de 1954 con Pilar Ibáñez Martín —hija de José Ibáñez Martín, exministro de Educación y presidente del Consejo Superior de Investigaciones Científicas— con la que tuvo ocho hijos: Leopoldo, Juan, Pilar, Pedro, Víctor, José María, Andrés y Pablo.

En su último año de carrera había ingresado en el Servicio de Estudios Industriales del Banco Urquijo, creado por Juan Lladó. Comenzó entonces una fecunda relación laboral con el Banco durante veinticinco años. En esta etapa dedicada a la industria, realizó numerosos viajes por Europa, gestionó desde 1954 la primera empresa de nylon en España, Perlofil, y fue uno de los gerentes más jóvenes de España. Tras firmar la fusión de la empresa con un grupo industrial holandés, se convirtió en consejero del Banco Urquijo y en consejero delegado de Unión Española de Explosivos, participando en 1970 en la fusión con la Compañía Española de Minas Río Tinto.

De forma paralela a su trayectoria profesional, y desde posiciones de monárquico europeísta, mantuvo contactos con diversos grupos de personalidades que posteriormente tuvieron protagonismo durante la Transición: fue miembro de las Juventudes Monárquicas y de la Asociación Católica Nacional de Propagandistas y participó en la cena de los nueve —junto con Federico Silva Muñoz, Alfonso Osorio, Jesús Fueyo, Torcuato Luca de Tena, Florentino Pérez Embid, Gonzalo Fernández de la Mora, José María Ruiz Gallardón y Fermín Zelada—; en 1954 se convirtió en uno de los fundadores de la Asociación Española para la Cooperación Europea (AECE) y años después participó en la Unión Liberal (1957), fundada entre otros por Antonio Fontán y Joaquín Satrústegui, y en Acción Política (1959), junto a Federico Silva Muñoz o Pío Cabanillas. Entre 1967 y 1968 ocupó su primer cargo público como presidente de RENFE y entre 1971 y 1974 obtuvo un puesto en las Cortes representando al sindicato de Industrias Químicas. En 1975 ejerció como presidente de un organismo pionero en España, la Sociedad para el Desarrollo Industrial de Galicia (SODIGA).

En diciembre de 1975, en el primer Gobierno de la Monarquía, fue nombrado por Carlos Arias ministro de Comercio y en julio de 1976, en el primer Gabinete de Adolfo Suárez, ministro de Obras Públicas. En abril de 1977 dimitió para organizar una candidatura electoral en torno al presidente del Gobierno que pudiese concurrir a las elecciones generales de junio de 1977. Fue apoderado de la coalición Unión de Centro Democrático (UCD), gestor de campaña, primer presidente del Grupo Parlamentario y asesor del presidente del Gobierno. Participó como representante de la UCD en la firma de los Pactos de la Moncloa en 1977. Un año después fue designado ministro para las Relaciones con las Comunidades Europeas, un cargo de nueva creación. Abrió las negociaciones oficiales de adhesión al Mercado Común el 5 de febrero de 1979; a la vez desarrolló una campaña pedagógica por la geografía nacional para acercar la realidad europea a los españoles. En la última remodelación ministerial de Adolfo Suárez, en septiembre de 1980, ocupó los cargos de ministro de Economía y vicepresidente segundo del Gobierno. La crisis interna de la UCD que había comenzado tras la segunda victoria electoral de 1979 y algunos graves problemas como la crisis económica, la ofensiva terrorista y el fin del consenso precipitaron la dimisión del presidente del Gobierno. Calvo-Sotelo fue elegido sucesor por el Comité Ejecutivo de su partido en febrero de 1981. Durante la segunda sesión de investidura, el 23 de febrero, se produjo el intento de golpe de Estado en las Cortes. Su mandato, desarrollado hasta diciembre de 1982, se orientó en primer lugar a la normalización constitucional tras la intentona golpista, llegando a recurrir la sentencia militar a los condenados para que la justicia civil tuviese la última palabra. Otras prioridades se enfocaron en la ley del divorcio, el diálogo social (Acuerdo Nacional de Empleo), la armonización autonómica (LOAPA) o la entrada de España en la Alianza Atlántica. También en aquellos años tuvo lugar la crisis sanitaria provocada por la adulteración del aceite de colza.

Desde el 21 de noviembre de 1981 hasta  el 13 de junio de 1982 fue, además, presidente de la Unión de Centro Democrático. La división interna del partido y su grupo parlamentario, cada vez más aguda, así como los reveses electorales en las convocatorias autonómicas de Galicia y Andalucía, le decidieron a adelantar las elecciones generales a octubre de 1982, en las que no concurrió como cabeza de lista. La derrota electoral le dejó sin escaño, que pudo recuperar posteriormente tras la dimisión de Landelino Lavilla, y entre 1983 y 1986 fue diputado del grupo centrista en las Cortes. En 1984 fue elegido miembro de la Asamblea Parlamentaria del Consejo de Europa y, en 1986, diputado del Parlamento Europeo. Ese mismo año se retiró de la política activa.

Reintegrado como consejero del Banco Urquijo, se prodigó como conferenciante y autor defendiendo el legado de la Transición española y de la UCD. Publicó sus recuerdos políticos en Memoria viva de la Transición (1990), testimonio agudo y vivaz de aquellos años. Entre 1992 y 1997 fue presidente de la Fundación Ortega y Gasset, cumpliendo uno de sus mayores deseos como admirador del filósofo. El rey Juan Carlos le concedió en 2002 el Marquesado de la Ría de Ribadeo, con grandeza de España; en 2004 fue elegido académico de la Real Academia de Ciencias Morales y Políticas y en 2007 ingresó en el Consejo de Estado.

Falleció en su domicilio el 3 de mayo de 2008 debido a una parada cardiorrespiratoria. Cuatro días después se celebró en Madrid un Funeral de Estado presidido por la Familia Real.

Obras de ~: “Carlos A. Fernández-Cid” en VV.AA., Banda Municipal de Ribadeo. V Aniversario, Ribadeo, Asociación Amadores de Música, 1977, págs. 37-38; Memoria viva de la transición, Barcelona, Plaza&Janés/Cambio16, 1990; Papeles de un cesante. La política desde la barrera, Barcelona, Galaxia Gutenberg, 1999; “La monarquía, marco permanente de la transición” en J. Marías (coord.), 25 años de reinado de Juan Carlos I, Barcelona, Planeta, 2000, págs. 7-14; “Julián Marías” en VV.AA., Un siglo de España, homenaje a Julián Marías, Madrid, Alianza, 2002, págs. 65-68; “Jordi Pujol” en A. Font, La transición política española. Los años de Pujol, Barcelona PC Editorial, 2003; “Veinticinco años de la Constitución” en J. López de Lerma, A. Prada y A. Rubiales (coords.), La Constitución española de 1978 en su XXV Aniversario, Barcelona, Editorial Bosch, 2003, págs. 53-54; Pláticas de familia, Madrid, La Esfera de los Libros, 2003; “La Constitución de 1978” en S. Fernández Campo, Impresiones sobre la Constitución de 1978, Madrid, Universidad Rey Juan Carlos, 2004; “Las transiciones” en VV.AA., Cinco lustros apenas. 25 años de economía y sociedad españolas, Madrid, Fundación Rafael del Pino y Marcial Pons, 2005, págs. 11-22.

Bibl.: M. Gómez-Santos, Conversaciones con Leopoldo Calvo-Sotelo, Barcelona, Planeta, 1982; VV.AA., “En memoria del Presidente Calvo-Sotelo”, Cuenta y Razón, n.º 5 (2008), págs. 9-96; VV.AA., Con Leopoldo Calvo-Sotelo en Ribadeo, Ribadeo, Ayto de Ribadeo, 2009; P. Calvo-Sotelo Ibáñez-Martín (ed), Leopoldo Calvo-Sotelo. Un retrato intelectual, Madrid, Fundación Ortega-Marañón/Marcial Pons, 2010; J. Lafuente del Cano, “Leopoldo Calvo-Sotelo, una idea de Europa”, Historia Actual online, n.º 28 (2012), págs. 85-97; P. Pérez López, “Leopoldo Calvo-Sotelo. El lector que presidió el Gobierno”, Nueva revista de política, cultura y arte, n.º 147 (2014), págs. 43-53; P. Pérez López y J. Lafuente del Cano, “Leopoldo Calvo-Sotelo y la Transición exterior: la prioridad europea”, Arbor, n.º 769 (2014), págs. 1-15; J. Lafuente del Cano: Leopoldo Calvo-Sotelo y Europa, Madrid, Sílex, 2017; J.-V. Pelaz López, “Leopoldo Calvo-Sotelo y la campaña electoral de 1982: la soledad de un presidente”, Historia del presente, n.º 31 (2018), págs. 129-142; J.-V. Pelaz López y D. Díez de Miguel, “El Gobierno de Leopoldo Calvo-Sotelo o el eslabón perdido de la Transición”, Ayer, n.º 109 (2018), págs. 325-348; J.-V. Pelaz López, “Leopoldo Calvo-Sotelo y la batalla por Televisión Española (1981-1982)”, Historia contemporánea  n.º 61 (2019), págs. 1005-1037; J. Lafuente del Cano (ed.), Leopoldo Calvo-Sotelo. Un europeísta en la Transición, Madrid, Encuentro, 2019; P. Pérez López, “Trois hommes politiques de la Transition espagnole vers la démocratie et leur inspiration chrétienne”, en La Saint-Siége, les Églises et l’Europe, Roma, Studium, 2019. A. Nogueira, “Leopoldo Calvo-Sotelo, el presidente que fue empresario”, Revista empresa y humanismo, n.º 23 (2020), págs. 87-111; J. Lafuente del Cano y P. P. Ortúñez Goicolea, “Leopoldo Calvo-Sotelo, ingeniero, empresario y político frente a la integración europea”, Historia y Política, n.º 43 (2020), págs. 121-155.

Pablo Pérez López

Jorge Lafuente del Cano