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Francesco de Giorgio Martini

Biografía

Martini, Francesco de Giorgio. Siena (Italia), 14.XI.1439 – 1502. Ingeniero militar, arquitecto, tratadista y humanista.

Nacido en Siena en el año 1439, Francesco di Giorgio Martini, uno de los renovadores del arte de la fortificación, comenzó sus estudios en Orvieto y desde 1463 los continuó en Siena, donde trabajó como subalterno en decoración y construcción, especialmente en temas relacionados con fortificaciones. Su actividad la inició con Francesco di Giorgio e di Lorezo, il Vecchieta, arquitecto que destacó en el mundo militar por haber intervenido en las fortificaciones de Orbetello, Monte Armato y Telamone. También trabajó como arquitecto de las infraestructuras de abastecimiento de agua de su ciudad natal. Entre sus múltiples realizaciones subsisten todavía los palacios de Urbino, con su asombroso sistema hidráulico. La experiencia adquirida en estos últimos trabajos para la ciudad le facilitó, en la década de los setenta, ser aceptado en la corte de Urbino. En la citada corte comenzó una importante carrera como arquitecto e ingeniero militar para el duque Federico de Montefeltro, para el que realizó numerosas fortificaciones que iniciaron un nuevo modo realizar la arquitectura militar, sirviéndole como base para escribir el considerado como primer tratado de arquitectura militar moderna, el Trattati di Architettura Ingegneria e Arte Militare. Al servicio de Federico de Montefeltro, proyectaba un importante sistema de fortalezas y defensas para su territorio, realizadas entre 1476 y 1485 y de las cuales sólo quedan las de Sassocorvaro, San Leo, Cagli y Mondavio.

En 1486, Fernando II de Aragón (conocido como el Católico en España) encargó a Martini ampliar el castillo de Tarento (le conferiría su estructura actual), a fin de actualizar la tipología medieval de las torres. El uso de los cañones tras el descubrimiento de la pólvora exigía torres anchas, bajas y de muros fuertes, de forma circular para amortiguar el impacto de las bolas de cañón, con rampas que permitieran el traslado de las piezas de artillería y su municionamiento de un lugar a otro, y dotadas de un amplio y robusto parapeto con aberturas específicas (troneras) para los cañones.​ La nueva fortificación debía comprender siete torres, de las cuales cuatro estarían unidas entre sí por una cortina (muralla) formando un cuadrilátero, y las restantes tres alineadas a lo largo del foso hacia el “Mar Piccolo”. Las cuatro torres fueron dedicadas respectivamente a san Cristofalo, a san Lorenzo, a la Bandera y a la Anunciación.

En este primer periodo de su vida realizó también algunas de sus obras maestras de arquitectura civil, como el palacio ducal de Gubbio (1476), el duomo de Urbino (1477), la iglesia de la Madonna del Calcinaio (1484) y el palacio comunal de Iesi (1484).

Tras la muerte de Federico de Montefeltro, se trasladó a Gubbio y Cortona, donde realizó, entre 1484 y 1485, la iglesia de Santa María della Grazie al Calcinaio, en la que plantea una original síntesis entre la planta longitudinal y la planta central. Por otro lado, su vinculación con el ducado se mantuvo, continuando en la realización de numerosos viajes y trabajos como arquitecto militar. Entre ellos destaca el realizado a Milán (1490), donde conoció a Leonardo da Vinci, y los realizados al sur de Italia, lo que originó numerosas hipótesis, atribuyendo a algunas de las fortalezas su influencia en esta parte de Italia. En el ámbito militar, en este segundo periodo destaca su participación en el asedio de Castel Nuovo de Nápoles contra los franceses (1495), fortaleza que fue tomada gracias a la brecha abierta por una mina colocada bajo su dirección, la construcción del Castello di Campagnano (1490) y sus labores de reforma del Castel Nuovo de Nápoles después de su conquista.

Construyó asimismo la iglesia de San Bernardino de Urbino (1493) y comenzó la construcción de la iglesia de San Sebastiano in Vallepiatta (1493) y la Villa Chigi alle Volte (1496), ambas finalizadas tras su muerte en noviembre de 1502, por su ayudante Baldassarre Peruzzi. En el año 1490 se le encargaba el modelo para construir la cúpula de la capilla de la catedral de Milán.

Su fama como arquitecto militar hizo que fuera requerido, además, por los Orsini de Bracciano, por Alfonso de Calabria en Nápoles, por los gobernantes de Lucca y, otra vez, por los señores de Urbino, ahora encarnados en la persona de Giovanni della Rovere, para construir sus obras más significativas: Senigalia, Mondolfo y Mondovio.

El interés de Martini por los tratados de arquitectura civil y militar debió de iniciarse cuando conoció los Diez Libros de Arquitectura de Vitruvio, texto que empezó a traducir a lengua vulgar y que incorporó parcialmente en su manuscrito, que fue dado a la imprenta tres siglos y medio después, publicado por vez primera en el año 1841 bajo la supervisión del arquitecto de Turín, Carlo Promis.

Su Trattato di architettura civile e militare, también conocido como Trattato di Architettura, Ingegneria e arte militare, es uno de los tratados de arquitectura más influyentes de su época. Trabajó en el mismo durante décadas y lo terminó hacia 1490, años después del cual se tienen noticias de su existencia en forma de manuscrito, que fue ampliamente difundido. Sus proyectos fueron de gran innovación técnica y adelanto frente a otros proyectos coetáneos. El tercer libro de su tratado se ocupó del “ideal” de la ciudad, definida en forma de geometría poligonal que recuerdan a las fortalezas de planta de estrella, cuya forma de cuñas para los bastiones se dice que ha sido su innovación. Francesco di Giorgio terminó su carrera como arquitecto a cargo de las obras en el duomo de Siena, donde sus ángeles de bronce se encuentran en el altar mayor y algunos mosaicos del piso de mármol se atribuyen a sus diseños.

Finalmente, en su Tratado Martini desarrolla una importante labor teórica como urbanista, destacando el valor de la plaza pública como elemento generador y regulador del espacio urbano, auténtico centro espacial que, se articula con edificios porticados y un templo de planta centralizada dominándola. Otra serie de plazas menores albergarían edificios como mercados, almacenes, o aduanas. En su tratado, de igual forma, trata el tema de las ciudades fortificadas, de gran desarrollo en el siglo XVI. Una de las innovaciones de su tratado es la importancia que da a la visualización gráfica, por medio de numerosos dibujos que incluye en el texto.

 

Obras de ~: Opusculum de architectura, 1474; Trattato di architettura civile e militare también o Trattato di Architettura, Ingegneria e arte militare, Milan, Edizioni Il Polifilo, 1967.

 

Bibl.: F. Cobos Guerra, “El debate en las Fortificaciones del Imperio y la Monarquía española, 1535-1574”, en C. J. Hernando Sánchez, Las Fortificaciones de Carlos V, Madrid, Ediciones del Umbral, 2000; A. Vera Botí, La arquitectura militar del Renacimiento a través de los tratadistas de los siglos XV y XVI, tesis doctoral, Valencia, Universitat Politècnica de València, 2001; E. Garrido Alarcón, “La ciudad anatómica de Francesco di Giorgio Martini: un proyecto frustrado del humanismo del Quattrocento”, en Ángulo Recto. Revista de estudios sobre la ciudad como espacio plural, 3, 2 (2011), págs. 293-305; A. Sánchez González, El arte de la representación del espacio: mapas y planos de la Colección Medinaceli, Hueva, Universidad de Huelva, 2017; A. Díez Oronoz, Una Bella sfida formale tra Quattro e Cinquecento, tesis doctoral, Universidad del País Vasco, 2019; E. Alegre Carvajal, “Martini, Francesco di Giorgio (1439-1502)”, en MCN Biografías [en línea], disponible en http://mcnbiografias.com/app-bio/do/show?key=martini-francesco-di-giorgio1.

 

Juan Carrillo de Albornoz y Galbeño