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Antonio de Estremiana y Gutiérrez

Biografía

Estremiana (o Estrimiana) y Gutiérrez, Antonio de. ¿Nueva España?, s. t. s. XVIII – ¿Andalucía?, 1790 pos. Teniente coronel del Ejército e ingeniero ordinario.

Entraba a servir en el Ejército como cadete en la provincia de Yucatán el 2 de febrero de 1759. Después de más de dos años de servicio en Hispanoamérica, el 18 de julio de 1761 abandonaba el Nuevo Continente por enfermedad.

Una vez en España continuaba sirviendo en el Regimiento de Infantería de Navarra, en el que permanecería 4 años, 6 meses y 13 días. Con su unidad, tomaba parte en la campaña de Portugal, en la Segunda Compañía de granaderos, participando en el ataque a la plaza de Manban. Ascendía a subteniente de Infantería el 31 de enero de 1766 y con fecha de 9 de marzo de 1767 ingresaba en el Cuerpo de Ingenieros como ingeniero delineador.

El 19 de agosto de 1769 llegaba a Lorca, como ayudante del ingeniero en segunda Juan Escofet y Palau, con el que trabajaba en el abastecimiento de aguas a dicha población, así como para riego de la zona.

Era ascendido a teniente de Infantería e ingeniero extraordinario el 19 de agosto de 1774, pasando con nuevo destino al Virreinato del Perú. El 25 de agosto de 1776 el virrey del Perú firmaba un despacho en el que mandaba que se le reconociera por capitán e ingeniero ordinario.

En 1780 Estrimiana revisaba el proyecto de la Real Casa de la Moneda de Santiago de Chile y, en 1783, junto con el ingeniero extraordinario Leandro Badarán, se encargaba de la construcción de los nuevos tajamares, así como de un paseo por la ribera del Mapocho (que llegó a ser el más famoso y concurrido de Santiago). La construcción del puente se trans­formó en la obra de ingeniería más importante de la colonia en Chile. Tenía 185 metros de largo, con diez pilares, unidos por once arcos de medio punto con un ancho de ocho metros. En un principio se le conoció como Puente Nuevo, después tomó el nombre que aludía a su material y solidez: Cal y Canto. En América se llaman ‘tajamares’ a los diques de contención o malecones para encauzar los ríos, a diferencia de España que son defensas en pilas de puentes.

Como se ha señalado más atrás, Leandro Badarán redactaba un nuevo proyecto, detallando en los planos el sistema constructivo a base de una cimentación suficientemente amplia de cinco varas de profundidad por tres de espesor, sobre la cual construirían el muro de contención que formaba el tajamar, acodado en el trasdós por terraplén. También Estrimiana realizaba los planos del muelle del Callao.

La Casa de la Moneda de Santiago de Chile resultó deficiente y con mala construcción, de tal forma que el terremoto de 1751 terminaba de arruinarlo. Para sustituirlo, el ingeniero del Ejército José Antonio Birt proyectaba la nueva Real Casa de la Moneda en un solar llamado basural de Santo Domingo. Pero el ingeniero inspector general del virreinato, Antonio de Estrimiana, lo rechazaba, al estimar que el citado proyecto no se ajustaba a ninguno de “los cinco ordenes de esta facultad” (arquitectura) y en cambio estaba dotado de “muchos adornos impropios que más ridiculizaban que hermosean”.

El 5 de febrero de 1782 se aprobaba por Real Despacho en el citado empleo de capitán de Infantería e ingeniero ordinario a Estrimiana. Estuvo en el Perú 15 años “por ser precisa su detención en el Perú, le impidió el Virrey el regreso a España, concedido por su M.; pero la declaración de guerra con los ingleses, la confianza que el Virrey tenía en este oficial, y la escasez de facultativos en aquellos parages, fueron causa de mandarle (sin embargo de la citada Real Orden) se detuviera, de lo que se dio cuenta a S. M. y mereció su Real aprobación”. Estuvo la mayor parte del tiempo en la capital, como comandante de su campo.

Además de lo consignado hasta el momento, proyectó y construyó dos fuertes para defender el principal puerto del reino, el Callao de Lima. Puso en estado de defensa aquellas fortificaciones, reparando o construyendo: la explanada de la muralla, parapetos, plaza de armas, caminos cubiertos, estacadas, cuarteles… En la esplanada trabajó con presidiarios “sin coste para la Real Hacienda”.

Con motivo de las guerras y de la rebelión casi general del reino, dispuso “que en los Conventos (y sin mayor incomodidad de los religiosos) se alojasen, con reparacion, tropas de Inf. y Caballería”. Finalmente, efectuó reconocimientos de las ensenadas y costas, siendo enviado a desalojar a los portugueses, establecidos en el río Marañón para lo que le otorgaba el virrey despacho de capitán de Infantería.

Concluida la guerra, pasaba de Perú a Galicia por enfermedad y en 1785 se le enviaba de Galicia al principado de Cataluña como ingeniero ordinario. Dos años más tarde, en 1787, el ingeniero general Juan Caballero indicaba a Ricardo Aylmer que Estrimiana, como oficial más antiguo de la plaza de Tortosa, “debe tener unida al detalle de las obras, la comandancia de la Plaza y por tanto, dispondrá V. S. que se le lleve el Santo a su casa por el ayudante destinado a este efecto”. El 7 de abril de 1789 se hacía cargo de la Comandancia de Barcelona, sustituyendo a Daiguillon. Por segunda vez Estrimiana pedía ser promocionado a teniente coronel, grado que no se le concedía. El 29 de septiembre de 1789 enviaba un recurso al rey, dándose por agraviado y solicitando una indemnización. Le recomendaban esperar. Contaba con cartas de apoyo del conde de Roncali y de Juan Caballero.

En 1790 pasaba destinado a la Comandancia de Ingenieros de Andalucía.

 

Bibl.: H. Capel et al., Los Ingenieros Militares en España. Siglo XVIII. Repertorio biográfico e inventario de su labor científica y espacial, Barcelona, Publicaciones y ediciones de la Universidad de Barcelona, 1983; H. Capel et al., De Palas a Minerva: la formación científica y la estructura institucional de los Ingenieros Militares en el siglo XVIII, Barcelona-Madrid, Serbal-Consejo Superior de Investigaciones Científicas, 1988; J. López Muiños, Algunos aspectos de la Ingeniería Militar española y el Cuerpo Técnico, Madrid, Ministerio de Defensa, 1993; C. Laorden Ramos, Obra Civil en Ultramar del Real Cuerpo de Ingenieros, Madrid, Ministerio de Defensa, 2008, 2 vols.; P. Luengo, “Ingenieros italianos al servicio de la Corona hispana. Entre el liderazgo técnico y el espionaje”, en Revista Internacional de Historia Militar, 97, monográfico Presencia de ingenieros militares extranjeros en la milicia española (2019), págs. 15-45.

 

Juan Carrillo de Albornoz y Galbeño

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