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Roque Pidal y Bernaldo de Quirós

Biografía

Pidal y Bernaldo de Quirós, Roque. Oviedo (Asturias), 12.VIII.1885 – Madrid, 31.III.1960. Abogado, bibliófilo e investigador.

Nació en el seno de una familia de rancio abolengo asturiano, intelectual y con una clara vocación política, cultural y humanista. Nieto de Pedro José Pidal y Carniado, I marqués de Pidal, e hijo de Alejandro Pidal y Mon y de Ignacia Bernaldo de Quirós y González de Cienfuegos, hija de los marqueses de Camposagrado. Tuvo catorce hermanos, entre los que cabe destacar a Pedro José Pidal y Bernaldo de Quirós, marqués de Villaviciosa, político y célebre primer escalador del Naranjo de Bulnes. Fue, asimismo, primo hermano de santa Maravillas de Jesús y sobrino segundo de Ramón Menéndez Pidal.

En 1913 se casó con su prima hermana Concepción Bernaldo de Quirós y Canga-Argüelles, con la que tuvo seis hijos: Concepción, Rosario, Carlos, José María, Ángel y Gonzalo.

Desde su juventud manifestó su inclinación por las artes y por los libros, “Remedios del Alma”, tal y como le gustaba denominarlos atendiendo a la historia de los frontispicios de las bibliotecas egipcias; con los años, su pasión por los de carácter antiguo fue creciendo.

En 1931 fundó la Librería Vetusta, llegando a constituir una biblioteca de más de treinta mil volúmenes que vendió, a un precio muy por debajo del valor real (1935) a la Universidad de Oviedo, con el objeto de reparar el incendio que la devastó en el año 1934: formaban la colección centenares de manuscritos comprendidos entre los siglos xiii y xix, más de veinte incunables y miles de impresos de los siglos xvi al xix. Entre las joyas más sobresalientes procede señalar dos impresiones de 1605 de la primera parte del Quijote, una de las más completas colecciones existentes del Cancionero General, la primera edición del Romancero, así como un incunable de enorme valor y único ejemplar conocido, El Baladro del sabio Merlín, con sus profecías, impreso en Burgos en 1498. Las obras que integraban su librería personal constituyen el conjunto más valioso del fondo antiguo que hoy posee la Biblioteca de la Universidad ovetense.

Persistiendo en la misma afición, logró reunir más de diecisiete mil volúmenes en una segunda biblioteca.

Cabe destacar que fueron de su propiedad, entre otras joyas bibliográficas, la singular Biblia del siglo xiii, trasladada a finísima vitela escrita en letra perfecta y pequeñísima a varias tintas y con profusión de miniaturas en oro del más alto valor artístico, conocida también como la Biblia de San Vicente Ferrer que le había regalado el papa Luna; el códice del Mío Cid copiado por Per Abat del siglo xiv; una edición príncipe del siglo xiv de la obra del infante Don Juan Manuel El Conde Lucanor; los incunables Enseñamiento de Religiosos y Título Virginal de Nuestra Señora; la famosa Biblia Políglota de Cisneros del siglo xvi; o El Diario del Alcázar del siglo xx.

Su abuelo, Pedro José Pidal, adquirió, de su propio peculio, el códice del Mío Cid copiado por Per Abat, para impedir que saliera de España, pues iba a ser adquirido por el Museo Británico; finalmente, la herencia llegó a manos de Roque Pidal. Él guardaba el libro como el más rico tesoro de su bien nutrida biblioteca.

Sólo para el códice cidiano parecía vivir y velar, en una alerta permanente de cuidado, celo y amor. Roque vivió la emoción de la bibliografía, desviviéndose en amores y cuidados por la joya cidiana. Fue el último eslabón de una dinastía intelectual que llenó casi dos siglos de amor al viejo cantar, de ardorosa defensa y patriótica actitud de conservar para España el legado del Poema del Mío Cid, rechazando incluso ofertas del extranjero mediante cheques en blanco en diversas ocasiones. Roque Pidal quiso acercar el poema a todas las clases sociales, exhibiéndolo en la Feria del Libro, donde atendía personalmente todos los días a las personas que con interés acudían a verlo.

Durante la Guerra Civil Española, fue liberado por el Frente Nacional de las mazmorras del Fuerte Guadalupe y ejerció de barman en San Sebastián. Fue entonces (1936) cuando salió a subasta pública el Diario del Alcázar; Roque Pidal tuvo noticia de que unos turistas alemanes trataban de llevárselo fuera de España y tal y como hiciera su bisabuelo con el Poema del Mío Cid, pujó hasta adquirir el Diario del Alcázar, impidiendo así, también, que éste saliera de España.

En enero de 1941, fue requerido desde el obispado de Madrid-Alcalá por el señor capellán de las religiosas Bernardas de la calle del Sacramento para apreciar y evaluar una serie de objetos artísticos, entre ellos descubrió el Cristo del Sacramento, sobre el cual realizó un pormenorizado estudio concluyendo finalmente que se trataba de un lienzo pintado por Diego Velázquez (hoy es propiedad del Museo del Prado).

Bibliófilo, erudito enamorado de las bellas, raras o valiosas ediciones e investigador apasionado de los temas que tentaron su acuciosa curiosidad intelectual, sus trabajos marcharon siempre hacia la investigación literaria, artística e histórica. Publicó varias monografías y artículos sobre Lope de Vega, sobre Cisneros y su Biblia políglota, los cantares del Mío Cid, así como sobre otras materias bibliográficas.

Viajó por toda Europa, casi siempre con miras bibliográficas, rescatando del extranjero para España obras de importancia capitalísima que no poseían nuestras bibliotecas públicas ni particulares, como fueron el gran códice autógrafo de Lope de Vega llamado de Don Agustín Durán y la colección completa del Romancero Español.

Miembro de la Academia de Bellas Artes de Santa Isabel de Hungría de Sevilla, la muerte le sorprendió cuando estaba terminando de ordenar los materiales para redactar la biografía de su padre, labor que alternaba con la redacción de sus Memorias del Librero de Vetusta, firmadas con el seudónimo de Lope d’Aquir.

 

Obras de ~: Los Cantares de Mío Cid: noticias viejas y mozas del Códice único que los contiene y que hoy se reproduce íntegramente por medio de la fototipia, por su guardador ~, Madrid, Blass, 1947; Comedia y Asneida, Madrid, Blass Tip., 1949 (col.

Noticias de libros peregrinos, 1); El Poema del Cid y el Diario del Alcázar: gestas de ayer y gestas de hoy, por su guardador ~, Madrid, Artes Gráficas Municipales, 1951; El Cristo del sacramento pintado por Velázquez: descubrimiento, estudio, divulgación y destino, Madrid, Blass, 1951; Biografía de Don Alejandro Pidal y Mon (inéd.); Memorias del Librero de Vetusta (inéd.).

 

Bibl.: R. Rodríguez Álvarez, “La Biblioteca de la Universidad de Oviedo”, en M. Llordén Miñambres y R. Rodríguez Álvarez (eds.), Patrimonio documental y bibliográfico asturiano, Oviedo, Universidad, Vice-Rectorado de Extensión Universitaria, Servicio de Publicaciones, 1998, págs. 275-292; J. L. Pérez de Castro y R. Rodríguez Álvarez, “Don Roque Pidal y la reconstrucción de la Biblioteca de la Universidad de Oviedo”, en VV. AA., Actas del II Congreso de Bibliografía Asturiana: celebrado en Oviedo del 21 al 24 de abril de 1999, vol. III, Oviedo, Consejería de Educación y Cultura, 1999, págs. 969-1026.

 

Marta Gálvez-Cañero Junquera

 

 

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