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Juan Pablo Forner y Segarra

Biografía

Forner y Segarra, Juan Pablo. Mérida (Badajoz), 17.II.1756 – Madrid, 17.V.1797. Jurista, fiscal del Real y Supremo Consejo de Castilla, presidente de la Real Academia de Derecho Español y Público, intelectual ilustrado, polemista y escritor.

En la biografía de Juan Pablo Forner se pueden distinguir tres grandes períodos: sus años de formación, sus años de “lucha por la vida” y sus años de apogeo. El primero de ellos (1770 o 1771 a 1778), recoge todo su proceso educativo básico, que tuvo lugar en un principio junto a su padre, Francisco Forner y Segovia, médico de profesión y arqueólogo y estudioso de la Epigrafía y la Numismática de vocación, autor de una Historia de las antigüedades de Mérida. Lo inició junto a “dómines” severos a la temprana edad de cuatro años. Al cumplir catorce o quince años, a finales de 1770 o principios de 1771, se trasladó a Salamanca, realizó el examen de ingreso en su Universidad, y quedó matriculado, sucesivamente, en la Facultad de Artes, entre 1771 y 1772, y en la de Leyes, en la cual estudió hasta 1773 Derecho Civil, y hasta 1775 Derecho Canónico. Entre sus maestros se encontraban el catedrático de Griego y helenista reconocido fray Bernardo Agustín de Zamora, y el maestro de Poética y Retórica P. Alba. Cursó estudios de Filosofía, Lenguas Clásicas, Hebreo y Derecho. Efectuó traducciones de Catulo, Horacio y Teócrito. Vivió el proceso de reforma de la enseñanza superior impulsado por Carlos III y sus ministros. Entró en contacto con el grupo de escritores que en la ciudad del Tormes estaban procediendo a la renovación de la poesía, José Cadalso, fray Diego Tadeo González, José Iglesias de la Casa, Juan Meléndez Valdés..., quienes lo incitaron a componer textos en verso.

La segunda etapa dio comienzo en el año 1778, en el que se produjo su traslado a Madrid, cuando contaba con veintidós años de edad. Se iniciaron allí sus intentos de hacerse un hueco en el panorama social y cultural del momento. Buscó trabajo como abogado y lo encontró en el respetado bufete del famoso Miguel Sarralde, en el que se le asignó la función de pasante, muy útil para él, pues le permitió aprender perfectamente la práctica de su profesión. Mantuvo ese puesto hasta el mes de julio de 1782. En 1781 ingresó en los Reales Estudios de San Isidro, en los que amplió, hasta julio de 1782, sus estudios de Derecho. Fueron años de gran trabajo intelectual, en los que comenzó, con toda seriedad, y desarrolló su labor como escritor.

Vivió en casa del capellán de las Salesas Reales, su tío Juan Crisóstomo Piquer, entre 1779 y 1783. Entabló amistad con intelectuales y creadores del momento, como Pedro Estala (a cuya tertulia asistía), Eugenio Llaguno, Leandro Fernández de Moratín..., así como con Rita y Vicenta Piquer. Empezó a manifestar su faceta de polemista duro, que le acompañó a lo largo de toda su existencia, y que por primera vez mostró en su Cotejo de las églogas que ha premiado la Real Academia de la Lengua (1780), redactada en defensa de su amigo y paisano Juan Meléndez Valdés contra un ya consagrado Tomás de Iriarte, a quien nuevamente atacó, tras editar, en 1782, sus Fábulas literarias, en obras como El asno erudito (1782) y Los gramáticos. Historia chinesca (1783).

Comenzó a cosechar éxitos literarios. El 8 de octubre de 1782 un jurado, formado por Vicente García de la Huerta, Félix María Samaniego y Tomás Antonio Sánchez, entre otros, le otorgó el Primer Premio del Concurso de Poesía Satírica que previamente había convocado la Real Academia Española y cuyas bases habían sido publicadas en La Gaceta de Madrid.

Obtuvo el galardón con su obra Sátira contra los vicios introducidos en la poesía castellana. Culminó este período con tres éxitos profesionales destacados. Obtuvo del Consejo de Castilla, una vez concluidas sus prácticas de pasante con Miguel Sarralde y sus cursos en los Reales Estudios de San Isidro, el permiso para ejercer la abogacía. Contó con informe positivo de la Universidad de Alcalá, tras realizarle ésta un examen de Derecho que consiguió superar con éxito. El 28 de agosto de 1783 fue admitido en el Colegio de Abogados de Madrid, tras su solicitud previa de 14 de febrero de 1783, y tras obtener el visado positivo en el expediente que investigó sus buenas costumbres, su limpieza de sangre, etc. En 1784 entró al servicio de la casa de Altamira como abogado honorario y como historiador.

En 1784, con la adquisición de un status social aceptable, se inició el último tramo en la biografía de Forner.

Fue un período que culminó con su fallecimiento en Madrid, en 1797, tras una enfermedad, a la temprana edad de cuarenta y un años. Fue el momento de su máximo apogeo, aquel en el que alcanzó, como intelectual y como escritor, la cumbre de su posición social y de su fama y estima. En él el emeritense se convirtió en uno de los ejes que sustentaron la vida cultural de la época, y en el centro de las principales polémicas que en ella iban a tener lugar. Muchos de los más conocidos escritores, eruditos e intelectuales de entonces sufrieron sus ataques: Tomás de Iriarte, Vicente García de la Huerta, Tomás Antonio Sánchez, José Vargas Ponce, Cándido María Trigueros, Luis Moncín, Antonio Valladares de Sotomayor, Ignacio López de Ayala, el francés Nicolás Masson de Morvilliers... Sus escritos provocaron escándalo, descontento, malestar y enojo en la Corte, por lo que, en 1785, un Real Decreto del Gobierno le obligó a someter a examen previo todos los textos que proyectase dar a la luz, con el fin de acabar con los resquemores.

Pese a ello, las autoridades le tenían en considerable estima, prueba de lo cual lo constituyen los trabajos especializados o eruditos que le llegaron a encargar, como es la censura de la Historia universal del jesuita Tomás Borrego, plasmada en sus Observaciones sobre la historia sacro-profana de Tomás Borrego.

Como escritor alcanzó su edad de plenitud. Son los años en que dio a conocer la parte más granada de su producción; sus grandes textos de polémica, como la Oración apologética por la España y su mérito literario (1786); sus grandes obras de erudición y de pensamiento, hechas en verso o en prosa, como los Discursos filosóficos sobre el hombre (1787), las Exequias de la lengua castellana (1788), el Discurso sobre el modo de escribir y mejorar la historia de España (1792), las Nuevas consideraciones sobre la perplejidad de la tortura (1792)...; sus piezas de teatro, como La escuela de la amistad o el filósofo enamorado (1796). Como hombre, llegó a la cima de su posición social. En 1790 se instaló en Sevilla, al ser nombrado fiscal del Crimen de la Real Audiencia en esa ciudad. Entró en contacto allí con los círculos intelectuales reformistas impulsados por Olavide. Participó en las tertulias culturales.

Casó, el 18 de diciembre de 1791, con María del Carmen Rodríguez de Carassa, dama de familia “burguesa” con la que tuvo dos hijos, Antonio Agustín (nacido el 30 de octubre de 1792) y Fernando María (nacido el 30 de mayo de 1795). Ascendió, en 1796, a fiscal del Consejo de Castilla. Retornó, por ello, a Madrid. Ese mismo año fue elegido socio de mérito de la Academia del Derecho Español. De esa institución, en 1797, fue nombrado presidente. La muerte, no obstante, le impidió tomar posesión de tal cargo.

La producción literaria de Juan Pablo Forner es muy variada. En eso se muestra un digno ejemplo de la época, la era de la Ilustración, que le tocó vivir. Fue autor de textos teatrales, parte de los cuales no han sido conservados en la actualidad (Las Vestales, Los falsos filósofos, El ateísta, La vanidad castigada, La cautiva española —comedias—, Motezuma, Francisco Pizarro —tragedias—), y únicamente uno completo se ha llegado a conocer, La escuela de la amistad o el filósofo enamorado (1796). Escribió poemas de diversa índole, encomiásticos (Romance al príncipe de la Paz...), filosóficos (Pequeñez de las grandezas humanas, los ya citados Discursos filosóficos sobre el hombre...), satíricos (La Pedantiada, El Morión, Sátira contra los vicios de la corte...). Fue consumado prosista, cuyas obras fueron en ocasiones dadas a conocer bajo seudónimos como Tomé Cecial, Antonio Varas, Pablo Segarra, Aminto, Silvio Liberio, Bartolo, Pablo lpnocausto, el Bachiller Regañadientes, Tomás Borrego, ECV (El Censor Varas), El incógnito y Sileno de Aleyda. Dio a luz textos eruditos, como el prólogo a la Colección de pensamientos filosóficos, sentencias y dichos grandes de los más célebres poetas dramáticos españoles (1786), de Manuel Rubín de Celis, las Declamaciones contra la charlatanería de los eruditos. Trasladadas de las que escribió en Latín Juan Burchardo Menckenio (1787), la Noticia de las aguas minerales de la fuente de Solán de Cabras en la sierra de Cuenca (1787), el Discurso imparcial y verdadero sobre el estado actual del teatro español, recogido en el número uno de La Espigadera, o el Catálogo de mis obras impresas, repertorio bibliográfico personal que se convierte en fuente importante de noticias sobre su producción. Fue autor de composiciones doctrinales, como Exequias de la lengua castellana, finalizada el 16 de septiembre de 1788, Discurso sobre el modo de escribir y mejorar la historia de España, concluido entre 1788 y 1789, Discurso sobre el modo de formar unas buenas instituciones de derecho en España (1794), Preservativo contra el Atheísmo (1795), Discurso sobre la tortura, no impreso hasta el siglo XIX.

La parte más gruesa de su creación, y por la que el emeritense es más conocido, la constituyen los escritos de polémica, como Carta de don Antonio Varas al Autor de la Riada sobre la composición de este poema (1784), contra Cándido María Trigueros, Fe de erratas del Prólogo del Theatro Hespañol que ha publicado Don Vicente García de la Huerta (1786) o Reflexiones sobre la lección Crítica que ha publicado Don Vicente García de la Huerta. Las escribía en vindicación de la buena memoria de Miguel de Cervantes Saavedra, Tomé Cecial, ex-escudero del Bachiller Sansón Carrasco. Las publica don Juan Pablo Forner (1786), contra Vicente García de la Huerta, Carta de don Juan Pablo Forner [...] a Don Ignacio López de Ayala [...] sobre haberle desaprobado su drama intitulado La Cautiva española (1784), contra Ignacio López de Ayala, Suplemento al artículo Trigueros comprehendido en el tomo 6 del Ensayo de una biblioteca de los mejores Escritores del Reynado de Carlos III, por el Dr. Juan Sempere y Guarinos (1790), contra Juan Sempere y Guarinos, La corneja sin plumas (1795), contra José Vargas Ponce, Carta de Bartolo, contra Tomás Antonio Sánchez, Cotejo de las églogas que ha premiado la Real Academia de la Lengua (1780), El asno erudito, fábula original, obra póstuma de un poeta anónimo, publícala don Pablo Segarra (1782), Los gramáticos. Historia chinesca —texto que la censura, a petición de la poderosa familia Iriarte, impidió por entonces imprimir—, tres contra Tomás de Iriarte, y Oración apologética por la España y su mérito literario (1786), contra Nicolás Masson de Morvilliers, una de sus propuestas más conocidas, debatidas, atacadas y contestadas en su momento.

Juan Pablo Forner se muestra en su producción como ilustrado convencido, regalista, defensor del despotismo de su época, de reformas sociales, de renovaciones literarias, del neoclasicismo estético. Ello no le mueve a convertirse en detractor del pasado de su nación. Lo defiende. Desde la tradición, contando con ella, sin renegar de ella, propugna los cambios, las innovaciones que puedan ser juzgadas pertinentes.

 

Obras de ~: Obras, Colección ofrecida al Príncipe de la Paz, 7 vols. (inéd.); Poesías inéditas de D. ~, s. f. (inéd.); Discurso sobre la tortura, s. f. (ed., est. prelim. y notas de S. Molfulleda, Barcelona, Editorial Crítica, 1990); Exequias de la lengua castellana, s. f. [ed., intr. y notas de P. Sáinz Rodríguez, Madrid, La Lectura, 1925; ed. crítica de J. Jurado, Madrid, Consejo Superior de Investigaciones Científicas (CSIC), 2000; ed. de M. C. Carbonell, Madrid, Cátedra, 2003]; Nueva relación y curioso romance en que se da cuenta muy a la larga, cómo el valiente caballero Antioro de Arcadia venció por sí y ante sí a un ejército de follones transpirenaicos, s. f. (inéd.); El Asno erudito. Obra póstuma de un poeta anónimo. Publícala D. Pablo Segarra, Madrid, Imprenta del Supremo Consejo de Indias, 1782 (ed. de M. Muñoz Cortés, Valencia, Castalia, 1948); Los gramáticos. Historia chinesca, 1783 (ed. crítica de J. H. R. Polt, Madrid, Castalia, 1970); Carta de Don Antonio Varas al autor de la Riada, sobre la composición de este poema, Madrid, Miguel Escribano, 1784; (ed. de J. Jurado, Madrid, Espasa Calpe, 1970); Apología de la literatura y artes de España, Madrid, 1785 (inéd.); Oración apologética por la España y su mérito literario, Madrid, Imprenta Real, 1786 (ed. y pról. de A. Zamora Vicente, Badajoz, Diputación Provincial, 1945; ed. facs., Valencia, Librerías “París-Valencia”, 1992; ed., intr. y notas de J. Cañas Murillo, Badajoz, Diputación Provincial, 1997); Medicina fantástica del espíritu, Madrid, 1786 (atrib.); Reflexiones sobre la Lección crítica que ha publicado Don Vicente García de la Huerta. Las escribía en vindicación de la buena memoria de Miguel de Cervantes Saavedra, Tomé de Cecial, ex-escudero del Bachiller Sansón Carrasco. Las publica D. ~, Madrid, Imprenta Real, 1786; Noticia de las aguas minerales de la fuente de Solán de Cabras en la Sierra de Cuenca, Madrid, Viuda de Ibarra, 1787 (ed. con intr. de V. de Cadenas y Vicent, Madrid, Diana Artes Gráficas, 1967); Declamaciones contra la charlatanería de los eruditos. Trasladadas de las que escribió en latín Juan Buchardo Menckenio, Madrid, Imprenta Real, 1787; Pasatiempo de D. ~en respuesta a las objeciones que se han hecho a su Oración apologética por la España, Madrid, Imprenta Real, 1787; Anti-sofisma, o sea desenredo de los sofismas con que se ha pretendido obscurecer algunas doctrinas de la Oración apologética por la España y su mérito literario, por ECV, Madrid, Blas Román, 1787; Conversaciones familiares entre el Censor, el Apologista universal y un Doctor en Leyes, en las cuales se procura hacer el panegírico de aquellos dos grandes maestros de nuestra Nación, y se da a conocer el mérito de sus inmortales escritos. Publica la primera, y continuará en publicar otras muchas D. Silvio Liberio, que se pone a escritor periódico porque no sabe ponerse a otra cosa, Madrid, 1787; Demostraciones palmarias de que el Censor, su Corresponsal, el Apologista universal y los demás papelejos de este jaez no sirven de nada al Estado ni a la literatura de España. Las escribe el Bachiller Regañadientes, para ver si quiere Dios que nos libremos de una vez de esta plaga de críticos y discursistas menudos que nos aturde, Madrid, 1787; Discursos filosóficos sobre el Hombre, Madrid, Imprenta Real, 1787; “Lista de los errores, equivocaciones, sofismas e impertinencias de que está atiborrada la primera carta de las que el español de París ha escrito, contra la Oración apologética de Don Juan Pablo Forner”, en Correo de Madrid, VIII, n.º 403 (1790), págs. 2-4; n.º 404, págs. 10-11; n.º 405, págs. 19-21; n.º 406, págs. 28-30; n.º 407, págs. 35-37; Suplemento al artículo Trigueros, comprehendido en el tomo 6 del Ensayo de una Biblioteca de los mejores escritores del Reynado de Carlos III, por el Dr. D. Juan Sempere y Guarinos, Salamanca, Francisco de Tóxar, 1790; Carta de Bartolo, el sobrino de Don Fernando Pérez, tercianario de Paracuellos, al editor de la carta de su tío. Publícala el Licenciado Paulo Ipnocausto, Madrid, Imprenta Real, 1790; “Diálogo entre un escolar y un sabio a la moda y La farsa de los filósofos”, en Diario de las Musas, 4 y 5, 7 y 10 (diciembre de 1790), págs. 15, 19, 27 y 43; Amor a la Patria, Sevilla, Hidalgo González de la Bonilla, 1794; Preservativo contra el Atheísmo, Sevilla, Félix de la Puerta, 1795; La corneja sin plumas. Fragmento póstumo del Licenciado Paulo Ipnocausto, El Puerto de Santa María, Luis de Luque y Leyva, 1795; La Paz. Canto heroyco. Al Excmo. Sr. Príncipe de la Paz, Madrid, Villalpando, 1796; Intr. o Loa, que se recitó para la apertura del Teatro en Sevilla, año de 1795. Con una carta que sirve de pról., escrita por un literato no sevillano, a un amigo suyo de Cádiz, Cádiz, Antonio Murguía, 1796 [ed. de J. Cañas Murillo, en su artículo “Juan Pablo Forner y su Introduccion ó Loa [...] para la apertura del teatro en Sevilla”, en Hesperia. Anuario de Filología Hispánica, II (1999), págs. 5-38]; Respuesta del Cura de Mairenilla La Taconera a la carta de Juan Perote Sacristán de Armencilla, su fecha en Cádiz, de 19 de Marzo de 1796. Publicada en la misma Ciudad en 23 de Mayo del propio año, Cádiz, Antonio Murguía, 1796; La escuela de la amistad o el filósofo enamorado. Comedia. Precede una apología del vulgo con relación a la poesía dramática, Madrid, Fermín Villalpando, 1796; Carta del Diario de Madrid del 28 de abril impugnando la comedia del Filósofo enamorado, a la que se sigue una defensa de la expresada crítica por un amigo del autor de la comedia, Cádiz, Manuel Ximénez Carreño, ¿1796?; Carta dirigida a un vecino de Cádiz sobre otra del L. J. A. C. un literato sevillano, con el título de La Loa restituida a su primitivo ser. Su autor Rosauro de Safo, con una epístola de Leandro Misono en nombre del Literato sevillano, Cádiz, Manuel Ximénez Carreño, 1796; Continuación a la Carta del autor de la comedia del Filósofo enamorado publicada en el Diario de Cádiz de 13 de mayo pasado de este año en respuesta a la de D. Hugo Imparcial, que también se publicó en el Diario de 28 de abril, Cádiz, Antonio Murguía, 1796; Dictamen del Fiscal del Consejo, ~, en el expediente relativo al Colegio de Filosofía de la Universidad de Salamanca sobre los disturbios experimentados en aquella escuela y sus remedios, Madrid, 1798 (ed. de A. Vidal y Díaz, en Memoria histórica de la Universidad de Salamanca, Salamanca, 1869, págs. 313-368; ed., pról. y notas de François Lopez, junto al Discurso sobre el modo de escribir y mejorar la historia de España, Barcelona, Labor, 1973); Consulta que Don ~ como Fiscal que era de la Audiencia de Sevilla, hizo al Consejo de Castilla, sobre que debían representarse comedias en Puerto de Santa María, sin embargo de haberse opuesto a ello la Real Audiencia y el Acuerdo, Madrid, Imprenta de Burgos, 1816 [ed. de J. Cañas Murillo, en su artículo “Juan Pablo Forner y su Consulta [...] al Consejo de Castilla”, en Dieciocho, 22, 1 (primavera de 1999), págs. 17-24]; Reflexiones sobre el modo de escribir bien la historia de España, Madrid, Imprenta de Burgos, 1816 (ed., pról. y notas de F. López, con el título Discurso sobre el modo de escribir y mejorar la historia de España, y junto al Informe fiscal, Barcelona, Labor, 1973); Obras de Don ~. Recogidas y ordenadas por Don Luis Villanueva. Tomo I, Madrid, Imprenta de la Amistad, 1843; Sátira contra los vicios introducidos en la poesía castellana, premiada por la Real Academia Española, en junta que se celebró el día 15 de octubre de 1782, Madrid, Joachin Ibarra, 1872 (ed. facs., Valencia, Librerías “París-Valencia”, 1994); escritos sobre teatro suyos son recogidos, en el apartado “Forner (D. Juan Pablo).- 1795”, por E. Cotarelo y Mori en su Bibliografía de las controversias sobre la licitud del teatro en España, Madrid, Est. Tipográfico de la Revista de Archivos, Bibliotecas y Museos”, 1904, págs. 371-319 (ed. facs., con est. prelim. e índices de J. L. Suárez García, Granada, Universidad de Granada, 1997); “Informe sobre la licitud y conveniencia de las corridas de toros, fechado en Sevilla, el 19 de febrero de 1792”, en Archivo Hispalense, 16 (1946), págs. 233-243; Cotejo de las églogas que ha premiado la Real Academia de la Lengua, ed., pról. y notas de F. Lázaro Carreter, Salamanca, Consejo Superior de Investigaciones Científicas (CSIC), Colegio Trilingüe de la Universidad de Salamanca, 1951.

 

Bibl.: J. M.ª Sotelo, “Don Juan Pablo Forner. Noticia biográfica”, en Poetas líricos del siglo xviii, ed. de L. A. de Cueto, Madrid, Rivadeneyra, 1871 (Biblioteca de Autores Españoles, LXIII), págs. 263-425; M. Jiménez Salas, Vida y obras de Juan Pablo Forner y Segarra, Madrid, CSIC, 1944; J. Simón Díaz, “Los últimos trabajos de Forner”, en Revista de Bibliografía Nacional, VIII (1946), págs. 376-378; G. C. Rossi, “La teórica del teatro en Juan Pablo Forner”, en Filologia Romanza, V, 17 (1958), págs. 210-222 [recogido posteriormente en sus Estudios sobre las letras en el siglo xviii. (Temas españoles. Temas hispano-portugueses. Temas hispano-italianos), Madrid, Gredos, 1967, págs. 122-136]; J. Marías, “La polémica en torno a Masson”, “La apología de Forner”, “La justificación de las Apologías”, en La España posible en tiempos de Carlos III, Madrid, Sociedad de Estudios y Publicaciones, 1963, págs. 47-92; J. A. Maravall, “El sentimiento de nación en el siglo xviii: la obra de Forner”, en La Torre, XV, 57 (1967), págs. 25-56 [reimpr. en J. A. Maravall, Estudios de la historia del pensamiento español (siglo xviii), intr. y comp. de M.ª C. Iglesias, Madrid, Mondadori España, 1991, págs. 42-60]; J. Jurado, “Repercusiones del pleito con Iriarte en la obra literaria de Forner”, en Thesaurus. Boletín del Instituto Caro y Cuervo, XXIV, 2 (mayoagosto de 1969), págs. 228-277; R. P. Sebold, “Menéndez Pelayo y el supuesto casticismo de Forner en las Exequias”, en El rapto de la mente. Poética y poesía dieciochescas, Madrid, Prensa Española, 1970, págs. 99-122 (Barcelona, Anthropos, 1989, págs. 138-156); J. Álvarez Gómez, Juan Pablo Forner (1756-1797), preceptista y filósofo de la Historia, Madrid, Editora Nacional, 1971; G. Smith, Juan Pablo Forner, Boston, Twayne Publishers, 1976; F. López, Juan Pablo Forner et la crise de la conscience espagnole au xviiie siècle, Bordeaux, Institut d’Études Ibériques et Ibéro-americaines, 1976 (trad. esp. con el título Juan Pablo Forner y la crisis de la conciencia española en el siglo xviii, Salamanca, Junta de Castilla y León. Consejería de Educación y Cultura, 1999); G. Anes Álvarez, “La Encyclopédie Méthodique en España”, en J. L. García Delgado y J. Segura (coords.), Ciencia social y análisis económico. Estudios en homenaje al profesor Valentín Andrés Álvarez, Madrid, Tecnos, 1978, págs. 105-152; J. A. Ríos Carratalá, “Juan Pablo Forner y Vicente García de la Huerta: causas de una polémica”, en Cuadernos de Investigación Filológica, X, 1 y 2 (mayo y diciembre de 1984), págs. 105-110; F. Aguilar Piñal, “Forner y Segarra (Juan Pablo)”, en su Bibliografía de Autores Españoles del siglo xviii, vol. III, D-F, Madrid, CSIC, 1984, págs. 518- 532; J. Cañas Murillo, Juan Pablo Forner, Mérida, Editora Regional de Extremadura, 1987; F. Aguilar Piñal, “Los Discursos filosóficos de Forner”, en Revista de Estudios Extremeños, XLVIII, III (1992), págs. 95-106; J. Cañas Murillo, “Juan Pablo Forner y su Apología del vulgo con relación a la poesía dramática”, en Castilla. Estudios de Literatura, 22 (1997), págs. 37- 55; J. Cañas Murillo, “Autoridad y autoridades en la Oración apologética de Forner”, en J. Cañas Murillo y M. Á. Lama (eds.), Juan Pablo Forner y su época (1756-1797), Mérida, Editora Regional de Extremadura, 1998, págs. 303-377; J. Álvarez Barrientos, “Quizá Vargas Ponce no dirigió a Jovellanos su carta sobre La corneja sin plumas”, en Dieciocho, 22,2 (1999), págs. 331-350; J. Cañas Murillo, “Juan Pablo Forner y su Consulta [...] al Consejo de Castilla”, en Dieciocho, 22,1 (primavera de 1999), págs. 17-24; “Juan Pablo Forner y su Introduccion ó Loa [...] para la apertura del teatro en Sevilla”, en Hesperia. Anuario de Filología Hispánica, II (1999), págs. 5-38; M.ª E. Arenas Cruz, “En desagravio de Estala. A propósito de una crítica contra El filósofo enamorado de Forner en el Diario de Madrid (1795)”, en Cuadernos de Estudios del Siglo xviii, 10- 11 (2000-2001), págs. 17-41; P. Álvarez de Miranda, “Una carta inédita de Juan Pablo Forner y su contexto polémico”, en VV. AA., Homenaje a Elena Catena, Madrid, Castalia, 2001, págs. 21-29; D. T. Gies, “Unas cartas desconocidas de Juan Clímaco de Salazar a Juan Pablo Forner sobre la tragedia Mardoqueo”, en M. Tietz y D. Briesemeister (eds.), Los jesuitas españoles expulsos. Su imagen y su contribución al saber sobre el mundo hispánico en la Europa del siglo xviii, Frankfurt-Madrid, Vervuert Verlag-Iberoamericana, 2001, págs. 323-335; R. Fernández Cabezón, “Forner, crítico teatral en La Espigadera”, en Revista de Estudios Extremeños, 57 (2001), págs. 440-458; A. Risco, “Forner académicien”, en Bulletin Hispanique, Hommage à François Lopez, 1 (2002), págs. 343-376; J. E. Santos, El discurso dieciochesco español. Pensamiento y paradoja en Jovellanos, Cadalso y Forner, Lewiston, Edwin Mellen Press, 2002; A. Mestre Sanchís, Apología y crítica de España en el siglo xviii, Madrid, Marcial Pons, 2003.

 

Jesús Cañas Murillo

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