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Abu l-'Ula' Idris

Biografía

Abū l-‛Ulà Idrīs Al-Ma’mūn. Málaga, 581 H./1185-1186 C. – Marrakech (Marruecos), 30 dū-l-ḥiŷŷa 629 H./ 17.X.1232 C.  Noveno califa almohade.

Abū l-‛Ulà Idrīs b. Ya‛qūb al-Manṣūr era hijo del tercer califa almohade, Ya‛qūb al-Manṣūr, y hermano de Muḥammad al-Nāṣir y ‛Abd Allāh al-‛Ādil, sus dos inmediatos antecesores en la dignidad califal. Había nacido de la unión de al-Manṣūr con la princesa Safiya, según Ibn Abī Zar‛ el año 581/1185-86 en Málaga.

La época de al-Ma’mūn se inserta de lleno en el período de trece años de luchas internas en el que se vio inmerso el califato almohade a raíz de la muerte inesperada y accidental del califa Yūsuf II al-Mustanṣir en 620/1224 y que sólo se cerrará, de manera parcial, en 633/1236. El poder quedó entonces dividido entre el débil y anciano al-Majlū‛ (proclamado en Marrakech) y al-‛Ādil, que fue elegido en Murcia, si bien la temprana deposición del primero dejó al segundo como único soberano de forma momentánea, ya que tras su muerte de nuevo volvió a dividirse el poder. La desfavorable coyuntura a la que por entonces tenía que hacer frente al ‛Ādil fue aprovechada por su hermano, que fue proclamado califa en Sevilla el 2 de Šawwāl de 624/15 de septiembre de 1227 en Sevilla. Las fuentes nos revelan las dudas que asaltaban a Abū l-‛Ulà antes de decidirse a dar el paso de proponer su proclamación, ya que dudaba de la reacción que pudieran tener los notables y jeques almohades que se encontraban con él. Un agudo y elocuente sermón elaborado por el cadí de la ciudad, Abū l-WalĪd b. Ḥaŷŷāŷ, fue su mejor aval para convencer a las elites almohades, quienes lo reconocieron en la citada fecha: como indica un cronista, ‘levantándose todos los presentes tomaron su mano, lo sentaron al modo de los califas y lo proclamaron’.

Tras ser acatada su autoridad en todo al-Andalus, así como en Ceuta y Tánger, mandó por medio de su hermano una carta a los almohades de Marrakech informándoles de que la gente de al-Andalus y los almohades asentados allí lo habían aceptado, por lo cual les pedía que ellos también lo reconocieran. Los jeques de Hintāta y Tinmallal, Ibn al-Šahīd y Yūsuf b. ‛Alī, hasta entonces sus partidarios, pidieron a al‛Ādil que abandonara el poder y, ante su negativa, fue asesinado el 21 de Šawwāl (4 de octubre), al parecer ahogado en una fuente. El texto con su proclamación fue enviado a Marrakech, pronunciándose su nombre en la mezquita de al-Manṣūr: al-Ma’mūn inmediatamente se dispuso a dirigirse hacia la capital almohade pero, cuando estaba en Algeciras para embarcar supo que los jeques habían optado por apoyar a su sobrino Yaḥyà b. Muḥammad al‑Nāṣir, que fue proclamado al día siguiente del asesinato de al-‛Ādil y adoptó el apodo de al-Mu‛taṣim bi-llāh. Al parecer, el cambio fue provocado por la desconfianza en la actitud que podría adoptar, teniendo en cuenta que ellos mismos habían matado a al-Majlū‛ y al-‛Ādil (tío y hermano de al-Ma’mūn respectivamente). De esta forma, durante sus breves cinco años de gobierno, al-Ma’mūn tuvo que hacer frente al desafío a su legitimidad que significaba la presencia de su sobrino, de tal forma que no llegó nunca a ejercer como único soberano. La existencia de dos soberanos que se disputaban la legitimidad del poder y el mantenimiento de una situación de división y enfrentamientos internos a lo largo de varios años son claro testimonio del estado de inestabilidad y fuerte crisis en la que se vio sumido el Imperio almohade a partir de 620/1224.

Ante esta situación, al-Ma’mūn se dispuso a solicitar la ayuda de los cristianos para apoderarse de Marrakech, aunque el supuesto pacto entre Fernando III y el califa almohade que recogen algunas fuentes no parece tener verosimilitud, de modo que los 500 jinetes cristianos que pasaron a Marruecos serían, en realidad, mercenarios y caballeros desnaturados. Al-Ma’mūn fue el primer califa almohade que llevó a la otra orilla a los cristianos para usarlos como fuerza de apoyo frente a sus rivales y con su ayuda fue diezmando el poder de Yaḥyà b. al-Nāṣir hasta expulsarlo a las montañas del Atlas en Ŷumādà II de 625/mayo 1228.

Mientras lograba mantener la situación en los dominios magrebíes, en cambio los problemas aumentaban en los peninsulares, ya que en raŷab de 625/mayo 1228 se produjo la rebelión de Abū ‛Abd Allāh Muḥammad b. Yūsuf b. Hūd al-Ŷudāmī en el castillo de los Peñascales, en el Valle de Ricote (cerca de Murcia). Se proclamaba sucesor de los Banū Hūd de Zaragoza y encarnaba el descontento de importantes sectores de la población andalusí frente a la incompetencia de los almohades para gobernar el país y hacer frente a los cristianos. En agosto de ese año tomó Murcia y fue reconocido en todo al‑Andalus, salvo Valencia y Niebla. Para legitimar su posición, Ibn Hūd se sometió al califato abasí: envió una embajada al califa Abū Saffār al‑Mustanṣir, cuyo nombre fue mencionado en las mezquitas. Ibn Hūd, sin embargo, tampoco tuvo éxito frente a los cristianos, sufriendo una dura derrota en Alange en marzo de 1230. Al progresivo abandono de la obediencia almohade en al-Andalus se añadía la situación en Ifrīqiya, cuyo gobernador salió de su obediencia en 627/1229-30, fundado la dinastía Ḥafṣí.

La nueva situación de inestabilidad que había comenzado a partir de 620/1124 exigía nuevos planteamientos políticos y parece que al-Ma’mūn fue consciente de ello, ya que trató de dar un nuevo sentido al sistema almohade. Uno de los aspectos más relevantes de su gobierno desde el punto de vista programático e ideológico fue el decreto, emitido en 627/1230, que ordenaba suprimir la mención del nombre del al-MahdĪ, fundador del movimiento almohade, del sermón de la oración colectiva del viernes, así como de las acuñaciones monetarias. Ello supone una segunda etapa en el proceso de establecimiento de la legitimidad almohade, inicialmente apoyada en la figura del fundador del movimiento, Ibn Tūmart. Ahora, la necesidad de obtener nuevos apoyos supuso el abandono de este sistema y la vuelta al malikismo más tradicional.

Pero las nuevas disposiciones no parece que fueran suficientes para fortalecer la posición del califa, ya que las discordias internas acabaron finalmente socavando su posición. En el año 629/1231 el sayyid ‛Umrān b. al-Manṣūr, hermano del califa, se rebeló en Ceuta, otorgándose el sobrenombre de al-Mu’ayyad. Inmediatamente al-Ma’mūn se dispuso a asediar dicha posición, clave en el control del Estrecho y, por lo tanto, para el mantenimiento del control de las posesiones peninsulares. Ello fue aprovechado por Yaḥyà para bajar de las montañas del Atlas y razziar Marrakech. El califa no logró someter a su hermano y al saber que la capital corría peligro volvió a ella, momento en el cual ‛Umrān cruzó el Estrecho y reconoció la autoridad de Ibn Hūd, a quien entregó su ciudad, y, en compensación, lo nombró gobernador de Almería. Ese mismo año se produjo, de forma repentina, la muerte del califa al-Ma’mūn, el sábado último día de ḏū-l-ḥiŷŷa (17 de octubre de 1232), siendo sucedido por su hijo al-Rašīd, último califa almohade que ejerció cierta, muy débil, influencia en al-Andalus.

 

Bibl.: IBN ‘I‰ĀR•, Al-Bayān al-Mugrib fī ijtiṣār Ajbār Mulūk al-Andalus wa al-Magrib, trad. de A. Huici Miranda, Tetuán, Editorial Marroquí, 1953-1954, 3 vols.; A. Huici Miranda, Historia política del Imperio almohade, Tetuán, Editorial Marroquí, 1956-1957, 2 vols.; IBN ‘I‰ĀR•, al-Bayān al-Mugrib. Nuevos fragmentos almorávides y almohades, ed. de A. Huici Miranda, Valencia, Caja de Ahorros y Monte de P. de Zaragoza, Aragón y Rioja, 1963; IBN AB• ZAR, Rawd al-Qirtas, trad. de A. Huici Miranda, Valencia, 1964, 2 vols.; M.ª J. Viguera, Los reinos de taifas y las invasiones magrebíes, Madrid, Mapfre, 1992; Mª J. Viguera (coord.), El retroceso territorial de al-Andalus. Almorávides y almohades, siglos XI al XIII, Madrid, Espasa Calpe, 1997; P. Cressier, M. Fierro y L. Molina, Los Almohades: problemas y perspectivas. Madrid, Consejo Superior de Investigaciones Científicas, 2005, 2 vols.; A. García Sanjuán, “Mercenarios cristianos al servicio de los musulmanes en el Norte de África durante el siglo XIII”, en M. González Jiménez e I. Montes Romero-Camacho (eds.), La península Ibérica entre el Mediterráneo y el Atlántico. Siglos XIII-XV, Cádiz, Sociedad Española de Estudios Medievales, 2006, págs. 435-447.

 

Alejandro García Sanjuán

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