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Alí Abduladín

Biografía

Abduladín, Alí. Vélez Blanco (Almería), m. s. XV – Lanjarón (Granada), 1500. Alcaide Alí Abduladín era alcaide de Los Vélez, zona fronteriza del reino nazarí de enorme importancia por encontrarse estratégicamente entre los adelantamientos de Cazorla y Murcia, convirtiéndose en uno de los hombres fuertes del sultanato. El hecho de que su hermano Mahomad Abduladín ocupase el alguacilazgo mayor, daba a este linaje un peso político muy importante en la crisis que sufriría el reino con motivo del inicio de la guerra de conquista emprendida por Castilla. Su entrada principal en escena se produjo en octubre de 1483, cuando acogen en su fortaleza de Vélez Blanco a Boabdil, liberado por los Reyes Católicos en tierras murcianas tras su captura en Lucena. Ambos eran partidarios de un pacto con los cristianos y, por tanto, ayudaron militarmente al príncipe en su lucha contra su padre —el sultán Muley Hazén— y su tío El Zagal, por recuperar el trono. Poco después, el rey Chico recuperaba las fortalezas de la banda oriental del reino, así como Guadix, ciudad a la que desplazó su Corte, no sin reforzar el papel de gobierno que ejercía Abduladín en la frontera. No obstante, El Zagal —nuevo sultán tras la abdicación de su hermano— en una nueva contraofensiva de febrero de 1485, obliga a su sobrino a retroceder, volviendo nuevamente a quedar bajo amparo en los Abduladines en el mes de marzo. En Vélez Blanco, Alí Abduladín dio cobertura a Boabdil para que volviese a negociar con los Reyes Católicos, cruzando la frontera en el mes de septiembre y trasladándose a Murcia para entrevistarse con los soberanos.

Boabdil fue devuelto a territorio granadino en noviembre, quedando en Huéscar y amparado por los alcaides de las fortalezas norteñas, especialmente lideradas por Abduladín, donde resisten los ataques de El Zagal.

A mediados de julio de 1486, Boabdil nuevamente se instala en Vélez Blanco, desde donde con apoyo de los hermanos Abduladín vuelve a reactivar la lucha contra su tío, al que consigue arrebatar el trono en 1487. En estas fechas, y con motivo de la ruptura del pacto de Boabdil con los reyes castellanos, los Alí y Mohamed Abduladín se distancian del sultán y se acercan al príncipe Çidi Yahya, nuevamente gobernador de Almería y personaje que abanderó las negociaciones de paz con los Reyes Católicos. En 1488 todo quedó listo para escenificar en junio la entrega de las plazas orientales. A principios de este mes, Fernando el Católico cruzó la frontera sin demasiada resistencia del dispositivo militar controlado por los Abduladines, de forma que el día 10 de junio firmaba la Capitulación de Vera, siguiendo en los días siguientes una correlación de capitulaciones que terminó con la toma de todo el dispositivo militar.

Finalmente, el 17 de junio, Alí y Mohamed Abduladín se presentaron en Vera y pactaron la cesión de las fortalezas de Vélez Blanco y Vélez Rubio para el día siguiente, además de ofrecerse como intermediarios para negociar la entrega del resto de fortalezas norteñas. A partir de este instante ambos hermanos, sobre todo Alí, se convirtieron en fieles colaboradores de la Corona castellana, especialmente en el cerco al que se sometió a Baza. Tanto es así que, antes de su caída, los Reyes Católicos premiaron su labor, ya que el 5 de mayo de 1489 les entregaron —proindiviso— el señorío de un despoblado cercano a la ciudad bastetana, el cortijo de Cortes, al igual que la villa de Castilléjar. Días antes de esta entrega, los soberanos les hicieron diversos regalos, así como merced de los cargos que tenían antes de la toma: Alí, alcaide del castillo de Vélez Blanco, y Mahomad alguacil mayor.

Tras la caída de Baza y las capitulaciones de Almería y Guadix, ambos hermanos asistieron al cerco de Granada. Pese a su fidelidad, y a diferencia de la mayoría de los notables nazaríes, Alí y Mohamed Abduladín no se bautizaron, permaneciendo en su fe dentro del amparo que permitían las capitulaciones.

Es posible que su confesión les hiciera perder crédito entre los monarcas, pues éstos consiguieron el 4 de marzo de 1495 que los Abduladín les entregasen su señorío para traspasarlo al conde de Lerín, condestable de Navarra. En compensación por esta pérdida, los Reyes Católicos les entregaron diversas tierras en la taha alpujarreña de Andarax, en especial en la villa de Paterna del Río (Almería). Con el alzamiento mudéjar de La Alpujarra, ambos asistieron con armas y caballos en el ejército real que reprimió a los rebelados, muriendo Mahomad en 1499 y Alí en 1500 en el asalto a Lanjarón. Su descendencia se bautizó, recibiendo en compensación por la muerte de su padre numerosas rentas anuales.

Los hijos de Mahomad se convirtieron en 1500 y fueron Fernando, Garcilaso e Isabel Abduladín, obtuvieron el 14 de agosto seis mil maravedíes anuales cada uno. Los hijos de Alí, habidos con su sobrina Isabel Abduladín, fueron Juan y Rodrigo Abduladín, que recibieron el 14 de agosto una renta anual de diez mil y veinte mil maravedíes, respectivamente. Hermanos también de los anteriores, aunque nacidos en Granada, fueron Andrés y Hernando Abduladín, todos reconocidos nobles caballeros vecinos de la ciudad granadina. El 7 de junio de 1511, la reina Juana expidió en Sevilla carta ejecutoria de hidalguía para estos hermanos. El linaje continuó en cabeza del último de éstos, también llamado Hernando de Mendoza Abdulacín, que falleció en Granada casado con Isabel de Ubeyte, natural de Vélez Blanco (hija de otro noble velezano, Lazerat Hubeyte). De este enlace tuvo a Juan, a Beatriz, esposa de Luis Aviz, vecino de Vélez Rubio, y a María, esposa de Hernando Hacén, vecino de Vélez Rubio. Hermano de padre de los anteriores fue Luis Abduladín, nacido en Vélez Blanco en 1516 y casado en 1542 con Catalina Mofadal, quienes procrearon a Hernando de Mendoza Abduladín e Isabel Abduladín, esposa de Rodrigo Adalid (Rodrigo Méndez), labrador de Vélez Rubio. Todos ellos obtuvieron en Granada el 29 de agosto de 1555 ratificación de sus privilegios e hidalguía, manteniéndose leales en el alzamiento morisco de 1568. Sin embargo en 1571, al término de la guerra, don Luis y su esposa debieron salir de Vélez Blanco, con un colchón y una manta, deportados, dejando atrás una renta de cincuenta mil maravedíes anuales. Ambos se establecieron en la ciudad de Huete, obispado de Cuenda, sufriendo rigores y hambruna, toda vez que en 1572 don Luis sufriría cárcel y proceso inquisitorial.

 

Bibl.: F. Palanques Ayén, Historia de Vélez Rubio, Vélez Rubio, Imp. a cargo de J. García Ayén 1909, (ed. fac. con estudio preliminar de J. E. Lentisco Puche, ed. Revista Velezana, 1987); R. Carrasco, “Morisques anciens et nouveaux morisques dans le district inquisitorial de Cuenca”, en Melanges de las Casa de Velázquez, XX (1985), págs. 193-217; M. A.

Ladero Quesada, Castilla y la conquista del Reino de Granada, Granada, Diputación de Granada, 1986; Granada después de la conquista. Repobladores y mudéjares, Granada, Diputación de Granada, 1988; J. A. Tapia Garrido, Historia General de Almería y Provincia, Almería, Caja General de Ahorros, 1990, t. 7; E. Pérez Boyero, “Los señoríos del conde de Lerín en el reino de Granada”, en Revista del Centro de Estudios Históricos de Granada y su Reino, 8 (1995), págs. 44-48; E. Soria Mesa, Señores y oligarcas: los señoríos del Reino de Granada en la Edad Moderna, Granada, Universidad de Granada, 1997.

 

Valeriano Sánchez Ramos

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