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Juan Francisco de la Bodega y Cuadra Mollinedo

Biografía

Bodega y Cuadra Mollinedo, Juan Francisco de la. Lima (Perú), 22.V.1744 – Ciudad de México, 26.III.1794. Marino, cartógrafo, etnólogo y naturalista.

Nació en el seno de una familia noble limeña con ascendencia española. Su padre, Tomás de la Bodega y Cuadra era oriundo de Somorrostro (Vizcaya), desde donde se había trasladado, a muy temprana edad, al Perú e iniciado una vida muy fructífera como comerciante marítimo, contrayendo matrimonio con la limeña, también de origen vizcaíno, Francisca de Mollinedo. Tuvieron cinco hijos, siendo Juan Francisco el segundo. Su padre fue alcalde electo (1761) y cónsul del Tribunal del Consulado del Reino (1762). Su madre era sobrina del obispo Mollinedo, que lo fue de Cuzco.

Le tocó vivir en la época de auge del Estado absolutista y en la segunda mitad del denominado siglo de la Ilustración, dominado por el pensamiento de Francia. En el año de nacimiento de Bodega reinaba todavía Felipe V, que murió dos años más tarde, ascendiendo al trono su hijo Fernando VI, bajo cuyo reinado el marqués de la Ensenada prosiguió su política de reformas. La Real Armada recibió un gran impulso. Se estableció una alianza con Inglaterra y Portugal dentro del “equilibrio europeo”. En 1754, cayó Ensenada. Neutralidad en la Guerra de los Siete Años (1756-1763).

En este entorno social y político transcurren, allá en Lima, los primeros años de su vida, de los cuales se tienen pocas noticias. Su familia era considerada la tercera en poder del virreinato y a su madre le gustaba dar frecuentes fiestas, una debilidad heredada por Bodega y por la que fue muy conocido social y profesionalmente. Se sabe que estudió en el Real Colegio de San Martín, dependiente de la Universidad de San Marcos, institución que lo admitió el 16 de marzo de 1761, a los dieciséis años de edad.

Mientras, en la metrópoli ha fallecido el Rey sin descendencia, y ocupa el trono su hermanastro el rey de Nápoles Carlos III, y con él empuña las riendas del poder la generación del despotismo ilustrado. La etapa se caracteriza por las grandes inquietudes de reforma de la sociedad. Pero el tono del siglo no es típicamente español. España va a producir hombres de talento, pero no grandes genios, y a ofrecer rasgos muy peculiares.

La Europa del despotismo ilustrado preside una etapa de acentuado belicismo, que, por lo que atañe a España, hace inviable la neutralidad fernandina. Carlos III orienta su política exterior en torno al problema indiano. El instrumento de esta política es el Tercer Pacto de Familia de 1761, encaminado a cortar, sin conseguirlo, la expansión inglesa en el Nuevo Mundo. Bodega, uno de esos talentos ilustrados, se embarca en el Callao rumbo a la península junto a su hermano Manuel Antonio, éste para estudiar derecho en la Universidad de Alcalá de Henares y Juan Francisco para ingresar en la Escuela de Guardias marinas de Cádiz, en donde hace su presentación el 21 de septiembre de 1762, permaneciendo cinco años en ella. En este espacio de tiempo embarcó en el navío Terrible con la misión de combatir al corso. Después al navío Princesa que navegaba entre los puertos de Nápoles, Palermo y Cartagena. El 21 de abril de 1767 embarca en el navío Garzota con destino a Civitavecchia, Córcega y Génova. El 12 de octubre de 1767 salió de la escuela al ascender a alférez de fragata.

El 2 de enero de 1762 se había entrado en la Guerra de los Siete Años, debido a las continuas provocaciones de Inglaterra. Los ingleses ocuparon La Habana y Manila; España recuperó Sacramento e invadió Portugal. En 1763 se firmó la Paz de París por la que a cambio de la Lousiana (francesa), Manila y La Habana, se devolvió Sacramento y se cedió Florida, la bahía de Pensacola y el fuerte de San Agustín.

El 30 de octubre de 1767, Bodega transbordó al jabeque Ibicenco en comisión de servicio hasta el 1 de diciembre, que volvió a su anterior destino en el navío Garzota, de donde desembarcó para el navío Septentrión, el 15 de octubre de 1768. El buque fue destacado a Buenos Aires, Concepción y Lima, por el desembarco de una expedición inglesa en las Malvinas que generó nueva tensión hispano-británica, hasta 1774. En 1768 se iniciaba el apogeo del reformismo. Desembarcó del Septentrión el 17 de agosto de 1772, en Cartagena, y estuvo sin destino hasta ascender a alférez de navío el 11 de enero de 1773. El ministro de Estado, Jerónimo Grimaldi, propuso el envío de varios oficiales al departamento de San Blas, siendo Bodega uno de los elegidos.

El 24 de septiembre de 1773, se unió a Heceta en la Escuela de Guardias marinas de Cádiz, con el fin de instruirse en todo lo preciso a su comisión. Llevaron agujas azimutales, péndulos, telescopios y demás instrumentos recomendados por Tofiño, los cuales fueron embarcados en la urca Santa Rita al cuidado de los tenientes de fragata Heceta y Juan de Ayala y los alféreces de navío Bodega y Diego Choquet. Salieron del puerto gaditano el 13 de junio de 1774 y llegaron a Veracruz el 26 de agosto, dando cuenta al virrey Bucareli de su llegada, el cual les dio orden de dirigirse a la capital novohispana el 7 de septiembre. En ella residieron entre el 25 de octubre y el 15 de diciembre de 1774, fecha en la que reanudaron el camino que les condujo, finalmente, al apostadero de San Blas.

Antes de salir de la capital, fueron informados de la expedición de Juan Pérez y de sus resultados, así como de los planes inminentes del virrey para continuar las exploraciones, Bodega quedó residiendo en el vecino pueblo de Tepic (a 42 kilómetros) a la espera de una nueva expedición. Sin embargo, la decisión virreinal de enviar una goleta con la Santiago trastocó los planes. Fue elegido comandante del buque, llamado la Sonora, Juan de Ayala, pero viendo Bodega su pequeñez (poco más de 10 metros de eslora) y que sus escasas capacidades marineras podían retrasar la expedición, llevando un solo oficial, solicitó y obtuvo embarcarse en ella. Por Real Orden de 28 de abril de 1774, Bodega ascendió a teniente de fragata.

La diligencia de Bucareli permitió tener lista la expedición para su salida a mediados de marzo de 1775. Poco antes de la salida se produjo una última incorporación a la Sonora, la del piloto gallego Francisco Mourelle de la Rúa, que con catorce hombres más y dos oficiales compondrían su dotación. La fragata, la goleta y el paquebote San Carlos salieron el 16 de marzo de 1775. Dos días después el paquebote tuvo que fondear por sufrir el comandante un ataque de demencia desde la noche anterior. Heceta ordenó conducirlo a San Blas y Ayala pasó a mandar el paquebote y Bodega la Sonora.

Una vez en Monterrey el paquebote, los dos buques expedicionarios siguieron hacia el norte. Heceta tomaba posesión de las tierras que iban descubriendo. El 11 de junio, en el llamado puerto de la Santísima Trinidad (hoy Trinidad a secas, cerca de Eureka), a los 41º 03’ Norte, poco más al norte de cabo Mendocino; y en la rada Bucareli, el 14 de julio, a los 47º, en la costa del actual estado de Washington (hoy Grays Harbor).

Si en el primer sitio las relaciones con los indios fueron amistosas, en cambio en el segundo resultaron trágicas. En la llamada por Heceta, después del hecho, Punta de los Mártires (hoy Point Grenville), seis hombres enviados por Bodega en una canoa para reponer agua y leña, resultaron muertos en un inesperado ataque de más de trescientos indios. La goleta, que estaba fondeada en aguas poco profundas, logró rechazar el ataque gracias a las armas de fuego. Bodega propuso castigar a los indios, pero la Junta de Oficiales decidió continuar el viaje. Para que la Sonora pueda seguir se le dio un nuevo bote y un cañón, se trasladaron cinco enfermos a la Santiago y se le enviaron nuevos marineros.

Heceta venía manifestando en las juntas de oficiales sus deseos de iniciar el tornaviaje, ya que las provisiones habían bajado, los hombres estaban cansados y enfermos de escorbuto y la expedición había alcanzado una latitud suficiente. Sin embargo, Bodega y Mourelle estaban resueltos alcanzar los 65º Norte que les había ordenado el virrey. El 29 de julio, tras una junta, los de la Sonora decidieron seguir solos. Descubrió Bodega el monte de San Jacinto, llamado hoy Edgecumbre, la bahía de Guadalupe y el puerto de Nuestra Señora de los Remedios, donde desembarcaron para tomar posesión y para reponer agua y leña y un nuevo mastelero. En la entrada de Bucareli, nombre que aún conserva, bajó Mourelle para tomar posesión. Cada entrada o bahía fue explorada minuciosamente en busca del soñado paso del noroeste. Como los vientos adversos le impedían alcanzar los 60º Norte, la meta perseguida, el 27 de agosto, cuando se encontraban en los 58º 5’ iniciaron el viaje de regreso. Decidió hacerlo pegado a costa para averiguar lo que pudiera sobre la existencia o no de asentamientos extranjeros, principalmente rusos, y también lo que hubiera de cierto sobre el imaginario paso.

El puerto, que llaman Bucareli, lo encuentran en los 55º 17’. Bodega y Mourelle trabajan incesantemente levantando las cartas de las costas y de los puertos. El escorbuto tiene enfermos a casi todos los hombres y muy pocos sirven ya para realizar las más apremiantes faenas marineras. El 3 de octubre entran en una bahía que, al principio, creen que es la de San Francisco y después, reconocido el error, bautizan con el nombre de bahía Bodega (hoy Bodega Bay) a los 38º 18’.

Por fin, el 7 de octubre logran fondear en Monterrey, donde encuentran a sus compañeros de expedición: la fragata Santiago y el paquebote San Carlos.

El 1 de noviembre salen de Monterrey hacia San Blas con nueva dotación que le proporciona Heceta, al que llegan el 20 de noviembre de 1775, después de recorrer unos once mil trescientos kilómetros.

La hazaña de Bodega y Mourelle constituye uno de los más hermosos capítulos del heroísmo humano, por la pequeñez de su buque y lo reducido de su dotación. Sus cartas y diarios supusieron un enorme avance en el conocimiento de las costas del noroeste. Los resultados obtenidos, muy superiores a lo que se podía esperar, llenaron de satisfacción a Bucareli, quien el 27 de diciembre de 1775 mandó copias de los diversos diarios escritos durante la expedición a la Corte, la que, agradecida al extenderse los dominios españoles en casi 500 leguas más, expidió varias reales órdenes ascendiendo a los oficiales descubridores al empleo inmediato, así Bodega fue ascendido a teniente de navío el 16 de marzo de 1776. Además, Carlos III ordenó continuar las expediciones al noroeste en 1777. Bucareli decidió preparar adecuadamente esta tercera expedición, pero era preciso para ello contar con mejores buques, más grandes y de mayor seguridad que la Sonora. Además, debían ir armados para defenderse de los indígenas y de los buques extranjeros. Por ello, ordena simultáneamente dos acciones encaminadas a obtenerlos. Por una parte, en San Blas, Arteaga se encarga de preparar el apostadero para armar las embarcaciones y de la construcción de una fragata, la Princesa. Por otro lado, ordena a Bodega que se traslade al Perú para comprar otra fragata. Bodega y el piloto José de Cañizares llegaron el 5 de mayo de 1776 a Lima. El cumplimiento de su misión no fue fácil, debido a la escasez de buques que cumplieran los requisitos, teniendo que esperar durante tres meses la llegada de una fragata, llamada la Favorita, en navegación a Chile, que era la adecuada para el departamento de San Blas. Una vez alistada para navegar en el noroeste, embarcados cuatro pasajeros, varios marineros y pilotos y anclas, cables y cañones para el departamento, así como varias cargas de cacao y de víveres, la fragata se hizo a la vela el 19 de diciembre de 1777 y sin dificultades llegó al apostadero de San Blas el 21 de febrero de 1778. Durante la navegación, Bodega redactó un nuevo diario y levantó las cartas de los puertos de Acapulco, Paira y Callao y una carta general de la costa desde el Callao hasta el cabo San Lucas con la derrota que debe de practicarse.

Se invirtieron doce meses de trabajo en la preparación de los dos buques elegidos. Para mandarlos, Bucareli designó a Arteaga y a Bodega. Poco antes de salir, Bucareli le recordó por escrito a Bodega que debía ir en conserva, observar las instrucciones y llegar hasta la latitud de 70º Norte, como había ordenado a Arteaga, cuyas órdenes debía obedecer. Se trataba de una velada crítica a su actuación en la anterior expedición.

Salieron el 11 de febrero de 1779 y pusieron rumbo a la entrada de la bahía de Bucareli a los 55º 17’ Norte, donde llegaron el 3 de mayo. Las relaciones con los indios fueron pacíficas gracias a que soportaron estoicamente los continuos hurtos, sobre todo de cosas metálicas. El 1 de julio abandonaron el fondeadero e iniciaron la ascensión en latitud. El 9 del mismo mes avistaron una tierra completamente nevada, la cumbre del monte de San Elías, uno de los más altos de Alaska. Desde entonces, se encontraron con la sorpresa de que la línea de costa seguía dirección oeste y que resultaba imposible la subida a latitudes superiores de 61º Norte.

El 22 fondean ambas fragatas en la isla de la Magdalena (hoy llamada Hinchinbrook island), pasando al día siguiente al puerto que llaman de Santiago Apóstol, a los 60º 13’ Norte (hoy Etches), del que toman posesión en nombre de España. En este acto de posesión se basará después el monarca español para establecer sus pretensiones de dominio sobre la costa del noroeste, desde el cabo de San Lucas hasta los 61º Norte, en Alaska. En días sucesivos barajan varias islas y la ensenada de Nuestra Señora de la Regla, cerca del extremo de la península de Kenai. Descubren también la imponente mole del volcán Iliamna, en el istmo de la península de Alaska. Como no encuentran posibilidad de subir a mayor latitud, ya que la costa se sigue desplazando hacia Poniente y los expedicionarios, cansados, empiezan a sufrir los mayores rigores de todo el viaje (frío, huracanes y enfermedades), deciden emprender el regreso hacia el sur, lo cual realizan el 7 de julio desde la isla de Regla (hoy Nuka island). Las condiciones de mar separan a los dos buques durante más de diez días. La Favorita llega al puerto de San Francisco, el 14 de septiembre y al día siguiente la Princesa.

En San Francisco tienen noticia de la declaración de guerra a Inglaterra, en abril, que no produce demasiada inquietud, por lo remoto. Carlos III había decidido intervenir en la guerra americana al lado de Francia y en ayuda de las trece colonias inglesas de Norteamérica, sublevadas contra su metrópoli desde 1766.

Mayor impresión les causa la inesperada muerte del virrey Bucareli, ocurrida el 9 de abril. Sospechan, con razón, que han perdido, su gran valedor y principal impulsor de las expediciones de descubrimientos; y no confían en el nuevo virrey interino Martín de Mayorga. Salen juntas desde Monterrey, el 30 de octubre. La Favorita llega el 21 de noviembre y la Princesa lo hace el 25. Habían recorrido aproximadamente 12.234 kilómetros.

El virrey envió a la Corte copias de los ocho diarios redactados durante la expedición. La satisfacción del Rey fue notable. Bodega ascendió a capitán de fragata, el 10 de marzo de 1780, con la orden de pasar destinado a La Habana, ya que las expediciones no se continuarían hasta que no finalizase la guerra. Sin embargo, la salida de Bodega del departamento se demoraría hasta cuatro años.

Quizás en este cambio radical de actitud influyera el resultado de la última expedición, pues a pesar de ser muy interesante y valiosa desde el punto de vista geográfico, tuvo un efecto estratégico contrario a lo deseado. El hecho de no haber encontrado ningún indicio de establecimiento extranjero indujo equivocadamente a creer que no los había, y que, por tanto, no era necesario tanto esfuerzo económico y humano ante un peligro que no revestía grandes proporciones, sobre todo teniendo en cuenta que tampoco se encontró el otro gran objetivo estratégico, el ansiado paso entre océanos.

En los primeros momentos, las circunstancias de la guerra aconsejaron un oficial de carrera para dirigir las operaciones navales del Pacífico norte. Bodega recibió el mando del departamento, el 4 de febrero de 1780. Creó un batallón de milicias provinciales, uniformadas y armadas, formó dos compañías de indios flecheros e inició la construcción de una fortaleza a la entrada del puerto.

No obstante, es relevado del mando de la comandancia del departamento el 4 de noviembre de 1780 para realizar una comisión logística muy importante en la marcha de la guerra. Bodega efectúa otro viaje al Perú, al mando de la fragata Santiago, para traer azogues para las minas novohispanas y pertrechos de guerra para el servicio del departamento. Salió el 5 de junio de 1781, y fondeó en el puerto del Callao el 17 de julio de 1782, justificado por la reparación de una vía de agua de 96 pulgadas en Panamá. El viaje de vuelta se inició el 19 de marzo de 1783 con los pertrechos de guerra y otros utensilios necesarios para el servicio del puerto de San Blas, adonde dio fondo el 27 de junio sin el principal objetivo de la comisión, los azogues, por la escasez que padecían las minas de Perú.

A su llegada le esperaba una real orden para pasar destinado a La Habana, y en su cumplimiento se embarcó en Veracruz el 2 de diciembre de 1783 de transporte en el navío Santo Domingo y el 20 del mismo mes llegó al puerto cubano. Tres días más tarde embarcó en el navío Dichoso, depósito de oficiales sin destino, en el que permaneció hasta su embarque, el 15 de marzo de 1784, en el navío San Cristóbal, conocido por el Bahama, en calidad de segundo comandante.

El 15 de noviembre de 1784 ascendió a capitán de navío.

Mientras tanto la guerra continuaba y entre 1779- 1782 se había puesto sitio a Gibraltar. Pese al esfuerzo hispano-francés, los ingleses habían logrado mantenerse en la Roca. En 1781 se reconquista Menorca (inglesa desde 1708). En 1783 se firma el Tratado de Versalles por el que Inglaterra reconoce la reconquista española de Menorca y el dominio sobre las dos Floridas y Honduras; a cambio recibe las Bahamas y Providencia (ocupadas durante la guerra).

En el San Cristóbal salió para Cádiz, el 14 de enero de 1785, adonde llegó el 2 de marzo de 1785. Sobre el resto de su estancia en España se saben pocas cosas, sólo que consiguió permiso para trasladarse a Alcalá de Henares para resolver ciertos problemas familiares con su hermano Manuel, acerca de la herencia de sus padres.

Además, se trasladó a Galicia durante los primeros meses de 1788, para hacer las pruebas de caballero de Santiago al teniente de fragata Francisco Mourelle.

Bodega no dejó de solicitar destino a América. Asimismo, manifestó sus deseos de casarse con la hija de Miguel Marín del Valle, teniente coronel, comandante de las milicias del pueblo de Tepic, si bien los continuos viajes y la obtención de la licencia para celebrar dicho acto, desde tan remoto lugar, la habían retrasado, hasta ahora, y, en este momento, su poca capacidad económica le habían obligado a aplazarlo hasta conseguir algún desahogo, pues sin destino su sueldo era insuficiente.

El 14 de diciembre de 1788 muere Carlos III y le sucede su hijo Carlos IV. España ha comenzado a adquirir sus perfiles actuales. La acomodación de ciertas instituciones y la penetración de la ideología reformista preparan la irrupción liberal de las Cortes de Cádiz y la evolución del complejo proceso del siglo xix.

El 24 de marzo de1789, Carlos IV le nombró comandante del departamento de San Blas y se ordenó que seis oficiales de los empleos de teniente de navío a alférez de fragata pasasen con el nuevo comandante al puerto novohispano bajo sus órdenes. Los elegidos fueron: Jacinto Caamaño, Manuel Quimper, Salvador Hidalgo, Ramón Saavedra, Francisco de Eliza y Salvador Menéndez Valdés. El nuevo comandante no olvidó llevar varios expertos de la maestranza que, junto con los oficiales, llegaron a Veracruz a mediados de agosto 1789 en el navío San Ramón. La causa de este repentino reforzamiento de San Blas se puede encontrar en los sucesos ocurridos en el noroeste durante 1788 (apresamiento, buques ingleses fondeados en Nutka) y en el conocimiento del proyecto de colonización ruso de Nutka al año siguiente para frenar el comercio inglés de pieles de nutria, monopolio ruso hasta 1786.

Al mismo tiempo que Bodega y sus hombres, llegó a México el conde de Revillagigedo, nombrado nuevo virrey, en sustitución del arzobispo Flores. En la capital del virreinato, Bodega mantuvo unas importantes conversaciones con ambos virreyes para acordar la actuación inmediata a seguir y emprendió la marcha a San Blas. Ordenó la salida de una nueva expedición para la reocupación de la posición española en Nutka, para cumplimentar la Real Orden de 14 de abril de 1789, que mandó mantener a toda costa la posición española en la isla de Nutka. Al frente iba el teniente de navío Eliza, comandante de la fragata Concepción, junto con el paquebote San Carlos y la balandra Princesa Real. El objetivo no era tan sólo la nueva ocupación de Nutka, sino también el establecimiento en otro punto estratégico del estrecho de Fuca, por si era preciso como límite de costa ocupada. Llegaron a Nutka el 5 de abril de 1790.

En Europa se ha producido, en 1789, la Revolución Francesa. La burguesía asume directamente el ejercicio del poder. Las ideas racionalistas y humanistas influyen en la praxis político-social europea. La teoría del origen divino del poder declina ante una nueva concepción del Estado.

Sobre Nutka se llegó a un acuerdo que se firmó en El Escorial el 28 de octubre de 1790. España se comprometió a devolver a los ingleses los edificios y terrenos arrebatados por los españoles en 1789, acordándose una indemnización por los bienes secuestrados; la prohibición de la pesca y navegación en las costas ocupadas por España, a menos de diez leguas, y la libertad de comercio y colonización en los territorios del noroeste no ocupados por España.

El astillero de San Blas trabaja a pleno rendimiento y entre 1790 y 1792 se construyen y equipan cuatro buques: las goletas Valdés, Sutil, Mexicana y Activa.

Con estos pequeños buques no se cubren todas las necesidades de defensa y es necesario traer buques de guerra más poderosos de sitios distantes, como la fragata Gertrudis, que acude desde el Río de la Plata. El principal impulsor de toda esta actividad es el comandante del departamento, que planea, refuerza, acciona y está dotado de un dinamismo ejemplar, distinguiéndose sobremanera por disponer de un gran poder de organización, una gran devoción hacia el deber y un gran don de gentes para manejar a su personal.

Con todo esto, se entra en 1792 y, según los convenios diplomáticos entre España e Inglaterra, es el momento de realizar en el mismo terreno del conflicto las transacciones para fijar definitivamente los límites de las posesiones de ambos estados en la costa noroeste de América. Es la expedición de límites, que por parte española se confía a Bodega. La expedición la realizará una verdadera escuadra de buques de muy diverso tonelaje y potencial bélico: las fragatas Santa Gertrudis, Nuestra Señora de Aránzazu y Princesa, la corbeta Concepción (situada en Nutka ya desde abril de 1790), y las goletas Activa y Saturnina. La expedición lleva también un componente científico.

Bodega llega a Nutka el 29 de abril de 1792 y espera pacientemente a los expedicionarios británicos, quienes habían salido de Inglaterra en abril de 1791 a las órdenes del capitán de fragata George Vancouver.

Pero, antes de su llegada a Nutka, se entretienen en realizar un minucioso reconocimiento de la costa noroeste de América.

La espera de Bodega finaliza a finales de agosto. El 27 entra en Nutka el bergantín Chatham y pocas horas después la fragata Discovery. Las conversaciones entre ambos comisionados se inician en el mismo momento de la llegada de Vancouver a Nutka. No entrega lo que los ingleses solicitan al tener declaraciones de los testigos de los sucesos que contradicen sus afirmaciones.

Vancouver dijo claramente que los límites de su comisión no daban para entrar en discusiones. Él estaba allí para cumplir la Convención de El Escorial. Según ésta, por encima de la costa ocupada por España, para los ingleses San Francisco, tendrían libre entrada los súbditos de una y otra nación y comerciarían sin obstáculos ni molestias.

Bodega estaba dispuesto a entregar los edificios y porciones de terreno que estuviesen ocupados por británicos en 1789, tanto en el puerto de Nutka o San Lorenzo, como en el de Cax (Clayocuat), situado dieciséis leguas más al sur. Sin embargo, como demuestran últimos documentos, no vistos anteriormente por España ni por Inglaterra, los ingleses no tenían edificios en 1789 a la llegada de Esteban José Martínez. Meares sólo compró un trozo pequeño de tierra al jefe indio Macuina, que no era el que en ese momento ocupaba España. Por ello, sólo pensaba entregar ese espacio de tierra y no el resto.

En la noche del 17 de septiembre, conferencian por última vez ambos delegados; el inglés insiste en sus argumentos y deciden remitirlo de nuevo a las respectivas Cortes. Bodega le invita a entrar en el puerto de San Francisco. El 19, Vancouver le remite las cartas levantadas de sus descubrimientos, suplicándole hiciese el honor de eternizar su amistad poniendo a la gran isla de Fuca su nombre y el de Quadra. Por otro lado, insiste en sus razonamientos, pero admitiendo que, mientras no decidan ambos reinos, el puesto de Nutka continúe en posesión española.

Bodega se traslada a Monterrey, donde el 25 de noviembre se presenta la escuadrilla de Vancouver, que es recibida con honores. Permanecen hasta el 13 de enero de 1793. Al día siguiente sale Bodega con la Activa, la Aránzazu y la Orcasitas. El 1 de febrero llegan a San Blas, dando por finalizada la expedición de límites.

Como consecuencia de esta expedición, el virrey Revillagigedo solicita para Bodega la concesión de la Encomienda de la Orden de Santiago y un nuevo ascenso por su destacada actuación. Ya el 27 de octubre de 1790 había solicitado lo mismo, y con mayor razón debía reiterar ahora esta petición, porque el interesado acababa de acreditar su celo, aptitud y aciertos en el desempeño de la delicada comisión de límites.

Como es natural, el generoso trato de Bodega a Vancouver y, sobre todo, su permiso para permanecer en los puertos californianos, tomando valiosísimas informaciones estratégicas, es criticado por personas de diferentes estamentos y, tal vez, pudo influir para que no le fuera concedido su merecido ascenso a brigadier.

A la vuelta de la expedición de límites se siente enfermo y cansado. Los médicos no le aconsejan residir en San Blas, a causa del mal clima, y tiene que marchar a Tepic, donde las condiciones son más benignas.

Por eso necesita mandar a distancia el departamento, y para ello contar con un oficial de órdenes competente. No duda en nombrar para este puesto de confianza al teniente de fragata Manuel Quimper.

El 24 de mayo de 1793 solicita su relevo al virrey debido a los dolores inaguantables y a la recomendación de descanso por los facultativos. Le fue concedido, aunque permaneció en su puesto debido a los riesgos de nueva contienda. Sin embargo, su estado empeoró y tuvo que dejar la jefatura a Quimper y viajar a México en compañía de dos criados. En Guadalajara hizo testamento el 13 de noviembre de 1793 y en Querétaro aguardó la llegada de Pedro de Carvajal, cirujano jubilado de la Real Armada, amigo y médico de Bodega, quien le atendió hasta el final. En la capital novohispana se hospedó en una humilde casa al cuidado de sus dos criados, el padre Alejandro Jordán, nombrado albacea, y una mujer llamada Manuela Atayde. El 26 de marzo de 1794 fallecía de muerte natural. Su cuerpo fue enterrado tres días más tarde en el convento de San Fernando de la capital novohispana.

Diversas son las razones por las que se ha convertido en el más famoso marino español del noroeste: su participación en diversas expediciones; sus diarios se encuentran entre los más importantes de toda la presencia española en la zona, tanto por su interés científico como por sus valores literarios; sus dotes de mando y sus arriesgadas navegaciones.

Sus escritos más importantes son diarios y relaciones de viajes, inapreciables para estudiar las costumbres de los naturales de la costa norteamericana. La serie de cartas geográficas que trazó, y que se encuentran en el Archivo General de Indias de Sevilla y en el Museo Naval de Madrid, le dan categoría de gran cartógrafo. De sus trabajos cartográficos merecen destacarse: una carta del puerto de la bahía de Bodega y una carta reducida de las costas y mares septentrionales de California, así como numerosas cartas geográficas (de navegación) sobre lugares de la costa de California y Alaska, que se conservan en el Museo Naval de Madrid.

 

Obras de ~: Diario de la navegación hecha por don Juan Francisco de la Bodega y Quadra, teniente de fragata de la Real Armada y comandante de la goleta Sonora, a los descubrimientos de los mares y costa septentrional de la California, 1775; Plan de desembarco de la fragata Favorita diseñado por el teniente de navío Bodega para los puertos y costas en que el número de habitantes aconsejara realizarlo, Madrid, Museo Naval, 1779 (ms. 622); Diario del viaje a la costa noroeste de la América septentrional por don Juan Francisco Bodega y Quadra, capitán de navío de la Real Armada y comandante del Departamento de San Blas, en las fragatas de su mando Santa Gertrudis, Aranzazu, Princesa y goleta Activa, 1792; Comento de la navegación y descubrimientos hechos en dos viajes de orden de S. M. en la costa septentrional de California, desde la latitud de 21º 30’ en que se haya el Departamento de San Blas por D. Juan Francisco de la Bodega y Quadra de la Orden de Santiago y capitán de navío de la Real Armada, Madrid, Museo Naval (ms. 618), Anuario de la Dirección de Hidrografía, 1865; Método de la navegación que conjeturo convendrá se observe para seguir los descubrimientos de la costa septentrional de la California, Archivo General de México, Historia, 63, fols. 159-162; Derrota que deberán seguir las embarcaciones destinadas a las exploraciones de la costa septentrional de California, Madrid, Museo Naval (ms. 332), fols. 178-179; Colección de diarios y relaciones para la historia de los viajes y descubrimientos, Madrid, Porrúa, 1959.

 

Bibl.: F. A. Mourelle de la Rúa, Journal of a voyage in 1775; to explore the coast of America, northward of California by the second pilot of the fleet, London, J. Nichols, 1781; T. C. Russell, Francisco Antonio Mourelle de la Rúa, Voyage of the Sonora in the second Bucareli expedition to explore the Northwest Coast, survey the port of San Francisco, and found Franciscan Missions and a presidio and pueblo at that port: the journal kept in 1775 on the Sonora, San Francisco, 1920; H. Raup Wagner, Last Spanish exploration of the northwest coast and the attempt to colonize Bodega Bay, San Francisco, California Historical Society, 1931; T. C. Elliot, Bodega to Clayoquot in 1790 in a long boat, Oregón, 1941; J. de Ybarra y Berge, De California a Alaska; historia de un descubrimiento, Madrid, Gráficas Uguina, 1945; E. Vila Vilar, Los rusos en América, Sevilla, Escuela de Estudios Hispanoamericanos, 1966; E. Cardenas de la Peña, San Blas de Nayarit, México, Tipográfica de la Nación, 1968; M. L. Díaz Trechuelo Spínola, América en la colección de documentos inéditos para la Historia de España, vol. XXVII, Sevilla, Escuela de Estudios Hispanoamericanos, 1972; W. Cook, Flood Tide of Empire: Spain and the pacific Northwest, 1543-1819, New Haven-London, Yale University Press, 1973; E. Beerman, “A Genealogical Sketch of Juan Francisco Bodega y Cuadra”, en Noticias del puerto de Monterrey, Monterrey, Monterrey History and Art Association, vol. XX, n.º 1 (marzo de 1976), págs. 1-3; J. Kendrick, The men with wooden feet: the spanish exploration of the Pacific Northwest, Toronto, NC Press, 1985; E. Jahnsen, Los peruanos de Nutka, Lima, Informativo n.º 52, noviembre-diciembre de 1985; M. Palau, Presencia española en la costa del Noroeste: 1774-1796. En el Ojo del Tótem, Arte y Cultura de los indios del Noroeste de América, Madrid, Biblioteca V Centenario, 1988, págs. 86-123; A. Menchaca, De California a Alaska: vida y descubrimientos de D. Juan Francisco de la Bodega y Cuadra, Madrid, Ediciones de Cultura Hispánica, 1989; S. Bernabeu Albert, Viajes marítimos y expediciones científicas al Pacífico Septentrional (1767-1788), Madrid, Universidad Complutense- Departamento de Historia de América, 1989, 6 vols.; F. Tovell, Bodega y Quadra: returns to the Américas, Burnaby, British Columbia, 1990; S. Bernabeu Albert, Juan Francisco Bodega y Cuadra. El descubrimiento del fin del mundo (1775- 1792), Madrid, Alianza Editorial, Quinto Centenario, 1990; I. Marshall, Maquinna, Quadra and Vancouver in the Nootka Sound 1790-1795, Vancouver Conference on Exploration and Discovery, 1992; F. Fuster Ruiz, El final del descubrimiento de América, Murcia, Servicio de publicaciones de la Universidad, 1997; M. Palau, Treeman Tovell, P. Spratz y R. Inglis, Nutka 1792: viaje a la costa noroeste de la América Septentrional, Madrid, Ministerio de Asuntos Exteriores, 1998.

 

José María Madueño Galán

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