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San Pedro de San José

Biografía

Betancour García, Pedro. San Pedro de San José. Vilaflor (antes Chusma) (Sta. Cruz de Tenerife), 21.III.1626 – Guatemala, 25.IV.1667. Santo, franciscano (OFM), fundador.

Nació en Chusma, hoy Vilaflor, en la isla de Tenerife. Sus padres, Amador Betancour y Ana García, formaban un hogar cristiano, donde Pedro aprendió a amar a Dios y a ser un buen cristiano. De pequeño fue pastor; tal oficio le permitía estar en contacto con la naturaleza y dedicarse a la oración.

El trasiego de los españoles a tierras de América, habitual en aquellos tiempos, llevó a Pedro a dejar su tierra natal y marchase a América. De La Habana pasó a Guatemala, donde llegó el 18 de febrero de 1651. Quería ser sacerdote, pero su capacidad intelectual no le permitía cursar los estudios correspondientes. Por consejo de su director, el padre Lobo, comenzó a dedicarse a los pobres, a los esclavos negros, a todos los necesitados que se encontraban desamparados: “Sin ser sacerdote, que sería harta dignidad para mí, puedo dedicarme a los pobres, consolar y asistir a estos desdichados negros y ganar para Dios muchas almas. Lo esencial es hacer el bien”.

Para llevar adelante su obra apostólica quiso tomar como modelo a san Francisco de Asís. En enero de 1655 ingresó en la Orden franciscana seglar. Enseguida comenzó atender a los enfermos pobres, a los esclavos negros, a los indios sometidos a trabajos inhumanos, a los emigrantes sin trabajo ni seguridad, a los niños abandonados.

Para poder dar cobijo a todos los que acogía su caridad, reconstruyó el Calvario de la ciudad de Guatemala, dispuso una pequeña casa de madera con techo de paja inmediata y, para dar de comer, pedía personalmente limosna. A pesar de las pequeñas dimensiones del edificio, cumplía su misión y quiso que se denominase Casa de Nuestra Señora de Belén; tal denominación recordaba el portal de Belén, donde había nacido el Salvador.

Recorría las calles de Guatemala y salía al encuentro de los enfermos pobres y los llevaba a su casa, donde los cuidaba, instruía y les enseñaba el catecismo, ya que, como él mismo afirmaba: “la ignorancia era la raíz de todos los males”. A los enfermos que, aún convalecientes echaban de los hospitales, los acogía para que se recuperaran totalmente, creando con este fin el primer hospital de convalecientes del mundo. A su hospital agregó una sala para la crianza de niños expósitos. Estableció también las ermitas de las ánimas a las entradas de las ciudades, villas y lugares de América.

Para que todas las obras que llevaba Pedro tuviesen una continuidad fundó en 1663 las comunidades de betlemitas, en su doble condición masculina y femenina. Estos religiosos, en un principio, no hacían más que votos simples y vivían bajo la jurisdicción del propio obispo, hasta que en 1687, cuando ya había fallecido el fundador, el papa Inocencio XI los aprobó como Orden con la regla y los privilegios de la Orden de San Agustín.

Murió Pedro de Betancour en olor de santidad, en la ciudad de Guatemala, el 25 de abril de 1667. El cabildo de la ciudad de Guatemala pidió en 1675 y en 1685 que se iniciase el proceso de la canonización. La Sagrada Congregación de Ritos decretó la introducción de la causa el 6 de agosto de 1729 y el papa Clemente XIV el 25 de julio de 1771 declaraba la heroicidad de las virtudes. El papa Juan Pablo II lo beatificó solemnemente el 22 de junio de 1980 y lo canonizó el 30 de julio de 2002 en la misma ciudad de Guatemala.

 

Obras de ~: Instrucción al hermano de la Cruz (cuando le envió a la Corte para solicitar del Consejo de Indias la licencia para su fundación), s. l., s. f.; Reglas de la Confraternidad de los Betlehemitas, Corona de la Pasión de Jesucristo nuestro Bien, s. l., s. f.; Memoria de las Coronas que han rezado los hermanos y devotos de la Virgen Nuestra Señora en Guatemala, los años 1661 y 1666, s. l., s. f.

 

Bibl.: L. de la Rosa, “La familia del Hermano Pedro”, en Revista de Historia Canaria (Universidad de La Laguna), 20 (1954), pág. 85; 26 (1960), págs. 377-379; A. Cionarescu, “El proceso de canonización del Beato Pedro de Bethencourt”, en Revista de Historia Canaria, 27 (1961), págs. 374-391; Rev. Anales de la Sociedad de Geografía e Historia de Guatemala, t. XI, Guatemala, Tipografía Nacional, 1967, págs. 300-415; D. de G. Pérez Núñez, Vida y milagros de Fray Pedro de San Pedro de Bethencourt, Hermano Pedro, Tenerife, Erazul, 1967; L. de la Rosa, “Bethencour, Pedro de”, en Q. Aldea Vaquero, T. Marín Martínez y J. Vives Gatell (dirs.), Diccionario de la Historia Eclesiástica de España, vol. I, Madrid, Consejo Superior de Investigaciones Científicas, Instituto Enrique Flórez, 1972, págs. 246-247; Acta Apostolicae Sedis, 73 (1981), págs. 254-255; M. G. González, El pedagogo de la caridad, Monachil-Granada, Santa Rita, 1991; J. Ventura, “Pedro de San José de Betancourt”, en C. Leonardi, A. Riccardi y G. Zarri (dirs.), Diccionario de los Santos, Madrid, San Pablo, 1998, págs. 1884-1885; J. A. Martínez Puche, “Beato Pedro de San José de Betancour”, en J. A. Martínez Puche (dir.), Año Nuevo Cristiano, vol. IV, Madrid, Edibesa, 2001, págs. 316-320.

 

Arturo Llin Cháfer

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