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Luis Martínez Delgado

Biografía

Martínez Delgado, Luis. Valencia, 27.XII.1898 – Larache (Marruecos), X.1942. Aviador e interventor militar.

Nació en el seno de una familia de militares. Era su padre Romualdo Martínez Benito, general de Infantería, nacido en San Martín de Valdeiglesias, y su madre Luisa Delgado Lucio, nacida en Vitoria.

En 1913 ingresó en la Academia de Infantería de Toledo, donde coincidió durante dos años con su hermano Pablo. Al finalizar sus estudios académicos en 1916, fue destinado al Regimiento de Infantería Bailén n.º 24, de Logroño. En junio de 1917 de nuevo cambió de destino, y fue a Marruecos, concretamente al Regimiento de Melilla n.º 59. En 1918 solicitó ser destinado al Grupo de Fuerzas Regulares Indígenas de Larache n.º 4, incorporándose a esta unidad en el mes de abril. Sostuvo combates con el enemigo interviniendo como fuerza de vanguardia en la ocupación de nuevas posiciones. El 24 de enero de 1919 estando destinado en R’gaia, el capitán Francisco Delgado Serrano detectó, después de hacer la ronda, que faltaban de sus puestos un sargento y dos cabos indígenas.

Acompañado de una pareja de soldados marroquíes, el joven teniente salió en persecución de los desertores. Se internó varios kilómetros en territorio enemigo hasta dar con ellos.

El 7 de agosto de 1919, tras superar el correspondiente examen, ingresó en el Cuerpo de Intervención Militar. Posteriormente, siguió un curso práctico de seis meses en la Sección de Intervención del Ministerio de la Guerra. En aquella época, la popularidad de los pilotos era inmensa, volar se consideraba un acto heroico. Este atractivo determinó que pidiese autorización para pasar a la aeronáutica militar. Le fue concedido el traslado en comisión de servicio.

En 1920, tras pasar las pruebas preceptivas, ingresó en la Escuela de Aviación Militar, como miembro de la llamada “Gran Promoción”, destinada a formar cien pilotos necesarios para hacer frente a las campañas de África. El curso de piloto lo realizó en el aeródromo de Tablada (Sevilla). Durante el citado curso, el “Avro” n.º 80 que pilotaba sufrió sobre Osuna una parada de motor, consiguiendo aterrizar sin consecuencias.

Ascendido a capitán en 1921, completó su formación de piloto en los aeródromos de Getafe y Cuatro Vientos.

El 6 de julio de 1921 se decidió que, cuando completase el entrenamiento, cubriría una vacante de piloto en la 2.ª Escuadrilla de Melilla. La caída del aeródromo de Zeluán en manos de los rifeños, durante el desastre de Annual, impidió que se llevase a efecto ese destino. En su lugar, pasó destinado a la Escuela de Vuelo de Gamonal (Burgos) como profesor de vuelo hasta diciembre de 1922, en que fue destinado a la 1.ª Escuadrilla de Melilla, donde realizó misiones de bombardeo, reconocimiento y abastecimiento.

El 10 de febrero de 1923, después de bombardear los contingentes rebeldes, fue derribado en territorio enemigo, al norte de Tamasusin, al recibir el avión que pilotaba, un Havilland Rolls, impactos de bala, dos de ellos en el motor. Tanto él como el observador, teniente Gabriel Clar Margarit, salvaron la vida gracias a que salieron en su auxilio, desde esa posición y desde Dar Drius, fuerzas de Infantería y Caballería.

En octubre de 1923 se le destinó a la base de hidroaviones del Atalayón, donde continuó prestando servicios de guerra con hidroaviones Dornier Wal y Savoia S-16 bis. La Dirección de Aeronáutica, que ya había tenido ocasión de apreciar sus excepcionales aptitudes, le nombró en abril de 1924 profesor de la Escuela de Vuelo de Cuatro Vientos.

El 2 de septiembre de 1924 batió el récord de duración en vuelo, que había fijado el piloto alemán Suwelak, al permanecer en el aire nueve horas y quince minutos, pilotando un Havilland D.H.4 con motor Rolls Royce de 275 caballos. El 11 de octubre de ese mismo año, se batió a sí mismo, pues permaneció volando sin interrupción desde las siete de la mañana hasta las cinco horas y diez minutos de la tarde; volando en total, diez horas y diez minutos. En este mismo vuelo batió también la marca de distancia que estaba en poder del alférez de complemento Ernesto Navarro; haciendo viajes de ida y vuelta desde Cuatro Vientos hasta Guadalajara hasta completar un recorrido de 990 kilómetros.

En mayo de 1925 se le destinó al Grupo de Caza de Getafe, donde a poco de incorporarse sufrió un accidente grave de aviación, a consecuencia del cual sufrió quemaduras de 2.° grado en la cara y la muñeca izquierda, que tardaron cuarenta y cuatro días en curar. En septiembre de 1925 intervino en las operaciones aéreas del desembarco de Alhucemas y en la ocupación de Axdir, pilotando un hidroavión Savoia de la 1.ª Escuadrilla.

En agosto de 1926 marchó en vuelo de Sevilla a Tetuán para prestar sus servicios en la Escuadrilla R-I.

Efectuó vuelos de reconocimiento en el frente de Xauen, y protegió en sus avances las columnas de Capaz, Pozas y Asensio.

En diciembre de 1927 obtuvo el título de observador de aeroplano. En enero de 1928 se le concedió la categoría de jefe de escuadrilla, y en marzo de 1930 fue ascendido al empleo de comandante interventor.

El 21 de abril de 1930 contrajo matrimonio, en la iglesia de Santa Bárbara (Madrid), con Purificación Nieto Cortes.

Por Real Decreto de 8 de enero de 1931 se le excluyó del mando de las Unidades Tácticas de Aviación, después de ejercerlo durante tres años, y tener un total de mil treinta y cuatro horas de vuelo, por proceder de un cuerpo auxiliar. El 16 de febrero de ese mismo año, causó baja en el Servicio de Aviación, pasando a la situación B. En los años siguientes se sucedieron distintos destinos como comandante interventor. Primero en Alicante, luego en La Coruña, y más adelante en Zaragoza. En 1933 pasó a formar parte del Cuerpo de Intervención Civil de Guerra.

En agosto de 1934 fue nombrado comandante interventor delegado de presidencia en Ifni. Como interventor, le correspondía fiscalizar el gasto militar.

En el desempeño de sus funciones detectó que tan sólo una mínima parte de las cantidades presupuestadas habían sido invertidas en las obras oficiales. En repetidas ocasiones solicitó a la Delegación Gubernativa la justificación de una serie de libramientos de 1935 y 1936, y, visto que no conseguía resultado alguno, en marzo de 1936 pidió a la presidencia del Consejo de Ministros una inspección administrativa. El resultado de la inspección llevada a cabo por el general Agustín Gómez Morato, comandante en jefe del ejército de África, es un misterio; no obstante, se sabe que el delegado gubernativo, teniente coronel Benigno Martínez Portillo, se suicidó, y que el comandante de Infantería del batallón de Tiradores de Ifni, Enrique Rodríguez de la Herrán, fue dado de baja.

Tras el levantamiento, consiguió volver a volar, como era su deseo, por considerarse más útiles para el Ejército sus servicios como aviador. En octubre de 1936, estando destinado en el aeródromo de Tablada (Sevilla), llegó a manos de Kindelán, jefe de la Aviación Nacional, un escrito anónimo en el que se le acusaba de haber actuado en Ifni siguiendo instrucciones del Frente Popular y de la masonería, por lo que se recomendaba, antes de confiarle cualquier servicio, instruirle un expediente informativo para aclarar su comportamiento. Las conclusiones del juez, expuestas en octubre de 1937 en el expediente informativo instruido, son terminantes y rotundas: “Hay que considerar a D. Luis Martínez Delgado, como persona de orden, adicta al Glorioso Movimiento Nacional, para el cual ha prestado su incondicional apoyo”. Mientras tanto, en la zona republicana, en un listado en el que figuraba todo el personal de la Intervención Central de Guerra, elaborado el 7 de agosto de 1936 por el Gabinete de Información y Control del Gobierno de la República, es clasificado como “indeseable”.

Sobrevivió a la Guerra Civil, pero no así a las intrigas.

En enero de 1937 fue apartado de la Aviación, y en junio de 1940 fue separado del Cuerpo de Intervención del Aire, evitando así su ascenso. En junio de 1940 fue destinado “forzoso” a la Intervención de los Servicios de Guerra de Pamplona.

En septiembre de 1942 tomó posesión como comandante interventor de la Mehal-la Jalifiana de Larache n.º 3, y un mes más tarde desapareció misteriosamente, sin que hasta la fecha se sepa fehacientemente qué ocurrió.

Tenía las siguientes condecoraciones: cuatro Cruces del Mérito Militar de 1.ª Clase, con distintivo rojo, la Medalla de Sufrimientos por la Patria, la Medalla de Marruecos con pasador de Larache y Tetuán, la Medalla de la Campaña, la Cruz de la Corona de Italia, y la Cruz del Águila Alemana de 2.ª Clase con espadas.

 

Bibl.: J. M. Riesgo Pérez-Dueño, “Luis Martínez Delgado, Interventor y famoso piloto”, en Boletín Interno del Cuerpo Militar de Intervención (Madrid), n.º 7 (s. f.); J. Goma Orduña, Historia de la Aeronáutica Española, Madrid, Imprenta Prensa Española, Gráficas Huérfanos del Ejército del Aire, 1951; J. M. Teijeiro de la Rosa, La Hacienda Militar; 500 años de Intervención en las Fuerzas Armadas, Madrid, Ministerio de Defensa, 2002.

 

Adolfo Roldán Villén

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