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Marcos Martín Ortiz

Biografía

Martín Ortiz, Marcos. Marcos de Santa Teresa. Zúñiga (Navarra), 1677 – Lazcano (Guipúzcoa), 1754. Religioso, carmelita descalzo (OCD), arquitecto y tracista de retablos.

Polifacético artífice carmelita descalzo del barroco del siglo xviii, muy activo a lo largo y ancho de la provincia de San Joaquín, en Vizcaya, Guipúzcoa y Navarra, sobre todo. Tuvo por nombre civil Marcos Martín Ortiz y a los diecinueve años ingresó como lego en los carmelitas de Salamanca, donde debió de hacer el aprendizaje en Arquitectura, resultando un gran experto tanto en diseño como en redacción de condiciones y dictámenes, hasta el punto de poderse entender que es figura trascendente de la arquitectura barroca de la primera mitad del siglo xviii en un amplio territorio.

De momento, su primera obra documentada es un peritaje sobre cómo asegurar la bóveda renacentista de madera pintada de la iglesia de Ibarranguelua, Vizcaya (1716), tomando al año siguiente otro cometido comprometido: las trazas de la desaparecida torre de campanas de Santiago de Bilbao. Del año 1719 data su obra más famosa, de la que sólo restan los planos originales: el Desierto carmelitano de San José de la Isla (Sestao, Vizcaya). Allí se reveló fray Marcos como un gran experto en ordenación de los espacios, que poco tienen que ver con los tópicos de la rígida arquitectura de los carmelitas en general, pues ubica una iglesia de tipo centrado en medio de un gran claustro, rodeado éste por otro rectángulo mucho mayor, al que se abren las celdas de los frailes.

En trazas y otros asuntos para iglesias de Vizcaya —Santa Ana de Durango (1720), Bolibar (1722 y 1723), Berriatúa (1722), sacristía de San Adrián de Guerena (1723), etc.— transcurren los años siguientes, estando en 1722 en el convento de Araceli de Corella, Navarra. Muy probablemente fue fray Marcos el “tracista de la Orden” que diseñó aquella iglesia y quizá también los retablos mayor y del crucero. Su vuelta a Vizcaya —debió de residir muchos años en el convento de Marquina— supuso retomar actividad como arquitecto en Berango (reedificación en 1725 de la iglesia, desaparecida), Balmaseda (los famosos “hastiales” que tanto abarrocan la obra original, gótica, 1730), bóvedas de la iglesia de San Andrés de Echevarría (1731), etc. En esa década tuvo también alguna actividad como tracista de retablos; y así, debió de diseñar el mayor y los colaterales de Santa Teresa y San José del convento de Marquina (1732 y 1736, respectivamente). Cuando se contrató el mayor de la citada iglesia de Echevarría (1734), se impuso a los retablistas José de Suso y Miguel y José de Yeregui la condición de que lo hicieran conforme al modelo del Carmen de aquella villa. Por fin, en 1743 trazaba las bóvedas de la iglesia de Barínaga, que es, de momento, su última obra datada en Vizcaya.

La muerte sorprendió a fray Marcos en 1754, trabajando en los carmelitas de Lazcano, adonde se había desplazado desde Pamplona para hacerse cargo de la confección de dos retablos colaterales (actuales del Santísimo y de San José).

El estilo de la obra en madera de fray Marcos es muy barroco, formulando en varias de sus obras una opción de columnas bulbosas con los dos tercios superiores con varios órdenes superpuestos de estrías en diagonales opuestas. Ese tipo de soporte, usado, por ejemplo, en el Carmen de Marquina, Araceli de Corella y carmelitas (ahora benedictinos) de Lazcano, supone una novedad en el territorio donde actuó. Y también lo era en arquitectura en piedra, allá donde encontró opción (Balmaseda).

 

Obras de ~: Desierto carmelitano de San José de la Isla (plano), Sestao (Vizcaya), 1719; Iglesia del convento de Araceli y retablos mayor y colaterales, Corella (Navarra), 1722 (atrib.); “Hastiales” de la iglesia de San Severino, Balmaseda (Vizcaya), 1730; Retablo mayor y colaterales del convento del Carmen, Marquina (Álava), c. 1732 y 1736, respect. (atrib.); Retablos colaterales del antiguo convento carmelita, Lazcano (Guipúzcoa), 1754.

 

Bibl.: M. de los Heros, Historia de Valmaseda, Bilbao, Junta de Cultura de la Diputación Provincial de Vizcaya, 1926, pág. 464; J. J. de la Inmaculada Concepción, El Desierto de la provincia de San Joaquín de Navarra, Vitoria, 1956, págs. 89- 92 y 97-99; J. Ybarra, Catálogo de Monumentos de Vizcaya, Bilbao, Imprenta Provincial, 1958, pág. 408; P. Echeverría Goñi y R. Fernández Gracia, “Aportación de los Carmelitas Descalzos a la Historia del Arte Navarro. Tracistas y Arquitectos de la Orden”, en J. M. Jáuregui (ed.), Santa Teresa en Navarra en el IV centenario de su muerte, Pamplona, 1992, págs. 183-229; I. Cendoya Echaniz, El retablo barroco en el Goierri. La constante academicista en Gipuzkoa, San Sebastián, Fundación Kutxa, 1992, págs. 308-310; J. Zorrozua Santisteban, El retablo barroco en Bizkaia, Bilbao, Diputación Foral de Vizcaya, 1998, págs. 283-284 y 289-291.

 

José Ángel Barrio Loza