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Miquel de Calderó i de Masdovelles

Biografía

Calderó i de Masdovelles, Miquel de. Alella (Barcelona), p. m. s. xvii – 1705. Regente de Audiencia.

Hijo ilustre de la ciudad de Alella. Fue catedrático de Vísperas de la Universidad de Barcelona y consiguió ser un jurista y un eclesiástico de renombre. Se ennobleció como tantos otros magistrados. Primero alcanzó la dignidad de caballero y en 1685 la de noble.

Antes de acceder a la Real Audiencia catalana detentó varios cargos relevantes. Perteneció a un grupo significativo de jueces que ejercieron oficios vinculados al ámbito militar de la administración virreinal.

Estuvo al frente de una asesoría de la Capitanía General e incluso fue nombrado abogado fiscal de la misma. Aparece asimismo como abogado de la provincia tarraconense y como un consistorial del oficio de la Santa Inquisición.

Ninguno de los regentes de la cancillería de la segunda mitad del siglo xvii tuvo una trayectoria tan dilatada y variada como él. Éste despertó desde el comienzo adhesiones y rechazos sistemáticos, sobre todo al comienzo de su cursus honorum en la Real Audiencia de Cataluña. En el verano de 1670 ya consiguió una plaza de oidor de la sala del canciller, evitando así ser juez de lo penal. Poco tiempo después accedió a la sala tercera de la Real Audiencia al morir el doctor Francesc Vidal y Roca. Su carrera peligró por las conclusiones a que llegó la Visita de 1677. El doctor Miquel de Calderó salió muy perjudicado por el informe redactado por el visitador Llorenç Matheu. Todo ello lo recordó el Consejo de Aragón en la consulta para proveer el oficio de abogado fiscal, pero consiguió el nombramiento. En 1686 solicitó que se le otorgara el cargo de abogado fiscal patrimonial, ya que se consideraba incapaz por motivos de salud de continuar con el de abogado fiscal, lo cual presuponía que abandonara la sala tercera y que regresara a una sala civil, concretamente a la sala del regente. Lo cual sucedió después de muchas vicisitudes. Y al fallecer el doctor Miquel de Cortiada pudo ocupar finalmente la plaza de regente de la cancillería. Si bien él siempre se quejó de este nombramiento por el importante desembolso económico que le provocó este ascenso. De toda su dilatada actividad profesional conviene destacar su duro enfrentamiento con la Inquisición, que no dudó en excomulgarle por su firme actitud. Y durante la Guerra de Sucesión por su decidido apoyo al archiduque Carlos fue nombrado, paradojas del destino, primer inquisidor y regente honorario del Consejo de Aragón. Al acabar la Guerra de Sucesión, los borbones le destituyeron y le confiscaron todos sus bienes. Publicó Sacri regii criminales concilii Cathaloniae decisiones, en tres volúmenes; todo ello confirma su relevancia en el Principado.

 

Obras de ~: Sacri regii criminales concilii Cathaloniae decisiones, Venecia, ex Typographia Balleoniana, 1724.

 

Fuentes: Archivo de la Corona de Aragón, leg. 226, doc. n.º 20, Consulta efectuada el 20 de junio de 1670; leg. n.º 553, s/n, Consulta efectuada el 9 de mayo de 1670; leg. 225, doc. n.º 89, Consulta efectuada el 26 de noviembre de 1686; Archivo Histórico Nacional, Consejos Suprimidos, lib. 1887-E, fols. 55r. y 56a.; Arxiu Històric de Protocols de Barcelona, notario Josep Llaurador Çatorra, Liber primum testamentorum, 1682-1721.

 

Miguel Ángel Martínez Rodríguez

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