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Ángel Barrios Fernández

Biografía

Barrios Fernández, Ángel. Granada, 4.I.1882 – Madrid, 17.XI.1964. Compositor y guitarrista.

Fue hijo de Antonio Barrios el Polinario, guitarrista y cantaor de flamenco, quien le inició en la guitarra; además, estudió violín y piano con músicos granadinos, mientras que los estudios de composición los efectuó con Antonio Segura. Tocó el violín en varias orquestas de compañías de teatro y espectáculos y periódicamente se escapaba de casa para ir de gira: así, por ejemplo, entre 1900 y 1910 pasó largas temporadas en París, donde tuvo la oportunidad de conocer a Granados, Arbós, Turina, Zuloaga, Falla y Albéniz, con quienes entabló gran amistad, así como a Ravel, Dukas y André Gédalge, con el que estudió composición.

Fundó el Trío Iberia de instrumentos populares españoles (guitarra, laúd y bandurria) con Bazunarte y Devalque en 1900, ofreciendo conciertos con éxito por gran parte de Europa, incluso ante el rey Eduardo VII de Inglaterra. Su repertorio se componía de transcripciones de música española, especialmente de Albéniz. Tras su boda con Encarnación Pavía Ganivet en 1910, se radicó en Granada y aquel mismo año obtuvo el Premio Centro Artístico y Literario Granada por su obra para piano Guajiras.

Escribió música para obras de teatro, destacando su colaboración con Francisco Villaespesa en Aben Humeya (1913). Durante la época de la primera guerra mundial perfeccionó sus estudios de composición con Conrado del Campo, para lo cual aprovechaba tanto sus estancias en Madrid como la abundante correspondencia que mantenía con el maestro. Barrios deseaba trasladarse a Madrid y su maestro le mantenía informado sobre las posibilidades de conseguir una plaza en el conservatorio de la capital. Se fraguó una gran amistad entre los dos, fruto de lo cual fue una colaboración que se tradujo en una ópera y dos zarzuelas terminadas y estrenadas (El Avapiés, de 1919, La romería, de 1917, y El hombre más guapo del mundo, de 1920), así como una obra lírica, La máscara, que estaba en preparación en 1917. La relación se enfrió bastante debido a que Barrios mostró sus obras a Manuel de Falla sin que lo supiese su maestro.

Por aquellos años se estrenaron algunas de sus Impresiones sinfónicas, basadas en temas granadinos. Su Zambra en el Albaicín, que pertenece a esta serie, obtuvo un gran éxito en el Teatro Real en 1917, bajo la dirección de Arbós, que más tarde la llevó en sus giras. Esta obra fue interpretada asimismo por Pérez- Casas en varias ocasiones durante la década de 1920.

Con el traslado de Falla a Granada en 1919, animado y ayudado por Barrios, se fomentó el círculo alrededor de la taberna del Polinario, que llevaba Antonio Barrios. Gracias a la personalidad de Ángel, se convirtió en un lugar de visita obligada para pintores, escritores y músicos, tanto españoles como extranjeros (entre estos últimos, Wanda Landowska y Richard Strauss) y lugar de encuentro para las corrientes vanguardistas, especialmente vinculado a la Generación del 27.

La colaboración que mantuvo con Federico García Lorca se remonta a las veladas de poesía y música que ofrecieron a los Ballets Russes en 1918. Compuso más tarde el ballet Preciosa y el viento sobre un texto de Lorca. Barrios es un eslabón importante para Falla en el contacto con el mundo del flamenco y las posibilidades de la guitarra, incluso le ayudó en su Homenaje a Debussy, además de tocarlo a la guitarra para el maestro mientras lo componía. Años después Falla le confió el arreglo de la parte para dos guitarras de su música para El gran teatro del mundo de Calderón.

Asimismo, Falla le aconsejó sobre su obra e intentó conseguir su publicación en el extranjero. La relación se reafirma a través de un vínculo personal: Falla y su hermana fueron padrinos de Ángela Barrios, la hija del compositor. De toda esta actividad surgió el gran acontecimiento que fue el Concurso de Cante Jondo de Granada en 1922, uno de cuyos promotores fue Barrios. Sus esfuerzos en el ámbito cultural granadino se manifestaron en su participación como director de la sección de música del Centro Artístico, Literario y Científico de Granada. Fue director musical de los montajes de teatro clásico de Antonio Gallego Burín, de los cuales destacan la producción de El gran teatro del mundo, de Calderón, en 1927, con arreglos musicales de Falla, y La moza de cántaro, de Lope de Vega, en 1935.

Por otra parte, ejerció la labor de director del Conservatorio de Granada, fue profesor de la universidad de Granada y miembro de la Academia de Bellas Artes Nuestra Señora de las Angustias de la misma ciudad.

Durante esa época viajaba a menudo Madrid, en busca de una salida a su obra lírica, al tiempo que mantenía amistad con los jóvenes compositores Julián Bautista y Salvador Bacarisse. Compuso varias obras vocales y pianísticas, entre las cuales alcanzó cierta popularidad su tango Angelita. En 1918, a semejanza del Trío Iberia, se había formado el Trío Albéniz, con el cual Barrios colaboró realizando diversos arreglos. En 1930 se incorporó a este trío para formar el Cuarteto Iberia, junto con José Recuerda, padre e hijo, y Francisco Carrillo. A lo largo de la década realizaron muchos conciertos y giras; su repertorio incluía arreglos de composiciones españolas, principalmente de Albéniz y Falla; grabaron varias obras de este último.

A partir de 1932 estuvo ocupado en la composición de La Lola se va a los puertos, con texto de Antonio y Manuel Machado. La obra se estrenó en 1951 y se le otorgó el Premio Nacional de Obras Líricas. Durante la guerra civil (1936-1939) estuvo a cargo de la Banda Municipal y de la Orquesta Sinfónica de la Falange de Granada y fue teniente de alcalde del Ayuntamiento de granada en la posguerra, aunque no militó en política. Al poco tiempo se trasladó a Madrid de forma definitiva y con la esperanza de obtener un puesto como docente en el conservatorio, lo que nunca llegaría. Cultivó la zarzuela en esta última etapa creativa y logró estrenar en la capital títulos como Juan Lucero y El nombre del rey.

Adolfo Salazar, en su libro de 1930 La música contemporánea en España, sitúa la obra de Barrios en la tradición andaluza de más rancia procedencia. No llegó a superar un estilo de romanticismo tardío nacionalista, y en su obra apenas incorpora los procedimientos de la vanguardia del primer cuarto del siglo xx, salvo algunos toques de armonía o instrumentación impresionista. Por su parte, Michel Chistoforidis opina que “más que nacionalista es regionalista, usando motivos granadinos que impregnan gran parte de su obra, tanto literarios como musicales, especialmente rítmicos y, en ocasiones, también procedimientos armónicos, Gran conocedor de formas flamencas, su obra está llena de bulerías, peteneras, farrucas, soleás y otros palos. Su primera etapa, hasta 1920, es quizá la más atrevida, y bajo la influencia de Conrado del Campo cultivó el poema sinfónico. Al principio de su tutoría le acusó de ser excesivamente sobrio; según Conrado del Campo, su orquestación necesitaba más cuerpo, al estilo de la trayectoria del maestro. Los consejos de Falla en 1919 apuntan hacia lo contrario, sugiriéndole que no sea tan literal en el uso de melodías casi folclóricas”.

Zambra en el Albaicín es, quizá, su obra sinfónica más lograda. John Trend, en su obra A Picture of Modern Spain, de 1921, sitúa El Avapiés en el grado de evolución de La vida breve de Falla, aunque señala que no está tan estilizada como El sombrero de tres picos, y alaba la creatividad que produce esta continua invención melódica. El populismo de las posteriores zarzuelas, género predominante dentro de su obra, salvo el tardío intento de calidad en La Lola se va a los puertos, dio lugar a una música cada vez más casticista. La obra vocal es secundaria en comparación con la producción lírica, mientras que las obras para piano están basadas en su mayoría en danzas andaluzas, intentando imitar los efectos guitarrísticos.

Aunque existe una larga lista de obras editadas para guitarra, la mayoría son transcripciones de improvisaciones suyas realizadas por sus alumnos en los últimos años.

 

Obras de ~: Ballets: La gruta y el mago; La peña de gitano; Preciosa y el viento.

Música escénica: La romería, 1917; El Avapiés, 1919; El hombre más guapo del mundo, 1920; La Lola se va a los puertos, 1951; Castigo de Dios; El nombre del rey; Granada mía; Juan Lucero; La profecía; La suerte; Ramadán; Reguero de luz.

Orquesta: Una copla en la fuente del Avellano, 1915; Zambra en el Albaicín, 1917; Cantos andaluces (Aires de mi tierra) (UME, 1932); Copla de soleá; Danzas gitanas.

Guitarra (todas en SEEMSA, Sociedad Española de Ediciones Musicales, S.A.): Álbum n.º 3; Apuntes de serrana; Arroyos de la Alhambra; Bambini y Chanchene; Boliche; Bulerías del macaco; Canción del valle de Lecrin; Chiquitita y bonita; Cristinilla; De Cádiz a La Habana; El baile de los tontos; El cortijo del aire; El Pitijolo; Eloísa; Estampa romántica; Estrellita marinera; Fandango antiguo; Flor granadina; Gitanos por siguiriyas; Jardín granadino; La petenera no ha muerto; Los olivaritos; Mañanitas granadinas; Minuetto; Navidad en la Alpujarra; Nostalgia de petenera; Parador de San Francisco; Pregón de las flores; Primorosa; Recuerdo de mi jardín; Rosario de la aurora; Saeta granadina; Sal y pimienta; Saludo de mi guitarra; Sin estrella y sin cielo; Sueño juvenil; Tango zapateado; Te llevo en el alma; Va de cuento; Vieja canción granadina; Viejo romance; Villancico granadino; Voces infantiles en el Albaicín; Zapapongo; Zapatín.

Piano: Guajiras (Barcelona, Astor y Millares, 1912/UME); Danza de la cautiva (UME, 1920); Angelita (UME, 1932); Farruca gitana (UME, 1932); Preludio, soleá y zapateado.

Música incidental: Aben Humeya (UME, 1913); Un fantasma llamado Amor, 1957.

 

Bibl.: J. B. Trend, A Picture of Modern Spain, London, Constable and Company, 1921; A. Salazar, La música contemporánea en España, Madrid, La Nave, 1930; K. Murria, “From an Andalusian Point of View: Manuel de Falla’s Compositional Advice to Ángel Barrios”, en Context, n.º 11 (1996), págs. 33-39; M. d’Ors, Manuel Machado y Ángel Barrios. Historia de una amistad, Granada, Método Ediciones, 1996; M. Christoforidis, “Barrios Fernández, Ángel”, en E. Casares Rodicio (dir. y coord.), Diccionario de la Música Española e Hispanoamericana, vol. 2, Madrid, Sociedad General de Autores y Editores, 1999, págs. 269-272; M. Orozco Díaz, Ángel Barrios, su ciudad, su tiempo, Granada, Comares-Junta de Andalucía, Consejería de Cultura, Centro de Documentación Musical de Andalucía, 2000.

 

Paulino Capdepón Verdú

Relación con otros personajes del DBE

Personajes citados en esta biografía