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Luis Aizpuru Mondéjar

Biografía

Aizpuru Mondéjar, Luis. Ferrol (La Coruña), 5.II.1857 – Madrid, 8.IV.1939. Militar, ministro de la Guerra y alto comisario en Marruecos.

Hijo de un farmacéutico militar, ingresó en el Ejército, como cadete de Infantería el 7 de marzo de 1872. Desempeñó diversos cargos en distintos destinos de la Península y Cuba, alcanzando el grado de capitán por su buen comportamiento en la acción de Montejurra de febrero de 1876. Con el empleo de comandante participó en la campaña de Cuba, desde septiembre de 1895 hasta su finalización.

Llegó a Melilla el 4 de noviembre de 1905, con el empleo de teniente coronel, para mandar el primer batallón del Regimiento de Infantería Melilla; con dos compañías del batallón llegó por tierra a la Restinga (Marruecos) el 13 de abril de 1908, en una de las primeras ocasiones en que las tropas españolas penetraban en territorio marroquí desde Melilla, con motivo de los sucesos habidos en el campo aledaño a la plaza española, motivados por la oposición de las cabilas rifeñas a la figura del Roghi Bu Hamara, supuesto aspirante al trono de Marruecos, recorrido que repetiría al año siguiente, emprendiendo un paseo militar por el valle de Quebdana hasta el Zoco el Arbaa.

El 21 de abril de 1909 pasa a mandar la Brigada Disciplinaria, con la cual, y con motivo del comienzo de la llamada Campaña del Rif, integrado en una columna al mando del general Marina, se llegó el día 9 de julio hasta Sidi Ahmed el Hach, donde comenzó los trabajos de fortificación de la nueva posición. El día 23 de julio salió con una columna con el fin de ponerse en contacto con la que mandaba el coronel Álvarez Cabrera, sin poder evitar que este último muriera por balas rifeñas a la altura de Sidi Musa. El 29 de septiembre siguiente, con otra columna mandada por el general Arizón, participó en la ocupación del pico Basbel, uno de los que forman el monte Gurugú, donde se izó la bandera española, operación que fue saludada por el Gobierno y la opinión pública como el principio del fin de la campaña, expectativas que no se confirmaron; por su participación en esta operación fue ascendido al empleo de coronel, dándosele el mando del Regimiento de Infantería África n.º 68 de guarnición en Melilla. Con motivo de la visita del rey Alfonso XIII a la ciudad, en enero de 1911, fue nombrado jefe del Campamento Real, situado en las alturas que reciben el nombre del Monarca.

Comenzada la campaña denominada Guerra del Kert, en agosto de 1911, fue ascendido al empleo de general de brigada por los méritos adquiridos durante las operaciones desarrolladas a lo largo de los meses de agosto a diciembre, sobre todo por su actuación en las efectuadas en los días 20 al 27 de diciembre mandando la columna de Ras Medua, con especial significación en la llamada de Izarrora el día 27, una de las más duras de la campaña. Al mismo tiempo se le destinaba a mandar la Segunda Brigada de la División Orgánica de Melilla, mando en el que continuó hasta su ascenso a general de división, con fecha 13 de julio de 1915, conseguido también por méritos de campaña adquiridos durante la ocupación del puerto de Sidi Sadik y las operaciones desarrolladas en la llanura del Garet y montes Ziata, siendo nombrado comandante general de Melilla.

En el cargo de comandante general fue continuador de la labor de su antecesor en el cargo, el general Gómez Jordana, combinando la acción militar y la labor política, con mayor énfasis en la segunda, puesto que, con motivo del inicio de la Primera Guerra Mundial, y a petición de Francia, que pretendía mantener su territorio en estado pacífico mientras se desarrollaba la contienda en Europa, las operaciones militares en el territorio asignado a España fueron muy reducidas, limitándose a ocupar en tiempo dilatado algunas posiciones en las cabilas de Beni Said y Beni bu Iagi.

Ascendido al empleo de teniente general por Real Decreto de 28 de enero de 1920, pasó por destinos como el de consejero del Consejo Supremo de Guerra y Marina, capitán general de la 3.ª Región Militar, jefe del Estado Mayor del Ejército, cargo con el que estuvo presente en la Conferencia de Pizarra, en la que se abogó por seguir utilizando medios políticos, desechando la acción sobre Alhucemas propuesta por la Comandancia General de Melilla, hasta que por Real Decreto de 26 de mayo de 1923 es nombrado ministro de la Guerra. En este cargo participó en los contactos que en Madrid mantuvo el general Primo de Rivera, previos al golpe militar encabezado por este último en el mes de septiembre siguiente. El general Aizpuru presentó su dimisión ante el nuevo jefe de Gobierno, y en el mismo diario en que se publicaba su cese era nombrado alto comisario de España en Marruecos y general en jefe del Ejército de España en África.

Llega a Marruecos el general Aizpuru, dados sus antecedentes, entre los recelos de los partidarios de la acción militar exclusiva y el aplauso de los entusiastas de la acción política prioritaria. En cualquier caso, parece claro que el nuevo alto comisario llevaba instrucciones muy precisas del general Primo de Rivera, con antecedentes abandonistas, y por lo tanto, poco inclinado a una escalada en las operaciones de guerra conducente a un final basado únicamente en el uso de las armas.

Su programa político le condujo, a poco de tomar posesión del cargo, a intentar un pacto con el Raisuni, para lo que no dudó en entrevistarse con el cabecilla yebelí en Sidi Musa el 11 de octubre siguiente.

La hora del Raisuni, sin embargo, había pasado, y se firmó un proyecto de colaboración cuando ya el Raisuni había perdido gran parte del poder omnímodo del que había gozado años antes. Por otra parte, el marroquí no tuvo nunca intención real de cumplir ningún tipo de compromiso, como pudo comprobarse con el transcurso del tiempo. En el mes de febrero siguiente, el general Aizpuru se entrevistó en Madrid con los miembros del Directorio, al que puso en antecedentes de la situación en Marruecos y, tal como afirmaba la recién nacida Revista de Tropas Coloniales, “para recibir del Gobierno las órdenes e inspiraciones oportunas para el mejor desenvolvimiento de los futuros planes”.

Durante su período al frente de la Alta Comisaría, Abdelkrim el Jatabi, líder rifeño, llevó gran parte de la iniciativa, presionando sobre las posiciones militares de la zona del Lau y, más tarde, sobre las establecidas en la línea de Chauen a Tetuán y territorio anexo, a la que se llegó a cortar su comunicación, de forma tal que en el verano de 1924 la situación se hizo insostenible, manteniéndose en ambos frentes, oriental y occidental, una actitud defensiva que, finalmente, determinó al general Primo de Rivera a ordenar la evacuación de las posiciones militares sobre la capital del protectorado. En septiembre de ese año quedó claro a la vista de todos que la acción política había resultado un fracaso, y que la acción militar pasaba por uno de los peores momentos desde el comienzo de las campañas marroquíes en 1909, tal como se puso de manifiesto en el acta firmada por Primo de Rivera y Aizpuru en aquel mes.

El 16 de octubre presentaba su dimisión el general Aizpuru “por motivos de salud”, haciéndose cargo personalmente de la Alta Comisaría el propio jefe de Gobierno.

Disponible en Madrid, fue nombrado capitán general de Baleares en marzo de 1926, y en diciembre de 1932 la Comisión de Responsabilidades por el golpe de estado de 1923, constituida en Tribunal, le incluyó entre los expedientados, siendo condenado y causando baja en el Ejército.

Falleció en Madrid el 8 de abril de 1939.

 

Bibl.: V. Ruiz Albéniz, Las responsabilidades del desastre. Ecce homo. Prueba documental y aportes inéditos sobre las causas del Derrumbamiento, Madrid, Sucesores de Rivadeneyra, 1922; F. Hernández Mir, Del desastre a la victoria. (1921-1926). Del Rif a Yebala, Madrid, Imprenta Hispánica, 1926; C. Fernández de Herrera y T. García Figueras, Acción de España en Marruecos, Madrid, Imprenta Municipal, 1929; J. M. y L. de Armiñán, Francia, el dictador y el moro, Madrid, Javier Morata, 1930; C. Pardo González, Al servicio de la verdad. Las Juntas de Defensa Militares. El Protectorado de Marruecos y Alhucemas.La dictadura del segundo Marqués de Estella. Aportaciones para un estudio crítico de la Dictadura del General Primo de Rivera, Madrid, 1930; F. Hernández Mir, La dictadura en Marruecos. Al margen de una farsa, Madrid, Javier Morata, 1930; Estado Mayor Central, Servicio Histórico Militar, Historia de las Campañas de Marruecos, t. II, Madrid. Imprenta del Servicio Geográfico del Ejército, 1951; S. G. Payne. Los militares y la política en la España contemporánea, Madrid, Ruedo Ibérico, 1968; F. Gómez-Jordana Souza, La tramoya de nuestra actuación en Marruecos, Madrid, Editora Nacional, 1976; M. Fernández Almagro, Historia del reinado de Alfonso XIII, Barcelona, Montaner y Simón, 1977; C. Seco Serrano, Militarismo y civilismo en la España contemporánea, Madrid, Instituto de Estudios Económicos, 1984; J. M. Cuenca Toribio y S. Miranda García, El poder y sus hombres. ¿Por quiénes hemos sido gobernados los españoles? (1705-1998), Madrid, Editorial Actas, 1998, págs. 314-317; C. Seco Serrano, Historia de España. T. XXXVIII. La España de Alfonso XIII. El Estado y la política. (1902-1931). Del plano inclinado hacia la dictadura al final de la Monarquía. (1922-1931), Madrid, Espasa Calpe, 1995.

Francisco Saro Gandarillas